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ACTUALIZADO 2011-02-22 AT 13:29:02
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
Luis Miguel en el Auditorio (breves apuntes)
2011-02-22 13:29:02




Confieso que no había visto a Luis Miguel en vivo. No pensé que la admiración, los gritos, el frenesí y la euforia, descansaran tan verticalmente sobre su voz -y que los soportara tan firmemente-. Ayer, en el Auditorio Nacional, prácticamente no bailó, todo fue el lucimiento de la voz, el dominio de la multitud a través del repertorio. Yo que soy incapaz de ir al fenómeno sin bibliografía adjunta busqué en los archivos y encontré la crónica de Carlos Monsiváis, hecha hace más o menos veinte años. Y lo que vi ayer no tenía mucho que ver: "Él se agita, baila, lanza golpes al aire para derribar a Eolo o algún otro de los dioses menores de la mitología" / "Los jóvenes han venido en tribus" / "Eruditos en materia de idolatrías desechables". Había jóvenes, pero eran una especie de oasis en medio de admiradores que esperaban en su butaca desde hace muchos años, "el público mayormente femenino" se había transformado en "hombres madurones pero desfallecientes" (¿se puede el oxímoron?), o por lo menos yo vi a los dos sexos despeñarse en la misma proporción hacia el escenario, en chiflidos, en gritos...



ACTUALIZADO 2011-05-02 AT 13:02:59
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
Los poetas de hace cien años
2011-05-02 13:02:59




Una gota de agua, una insistente gota de agua sobre el tejado de zinc, una gota de agua sobre un modesto cuarto parisino… Qué cosa tan sencilla. Pero dice Amado Nervo, el poeta, que esa gota le enseñó más que los libros. Era 1901 y se encontraba en París, enviado por Rafael Reyes Spíndola, el director de El Imparcial , para que sirviera como corresponsal en Europa. Quizás se trataba del pobre cuarto que compartió con Rubén Darío, el mismo en el que el alma del agua le habló al poeta. Y le dijo: “Se dócil, sé cristalino”. Esa lección se encuentra en el poema “La hermana Agua”, en el que se escucha su voz:



ACTUALIZADO 2011-02-02 AT 14:29:41
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
“Un grito aquí en la sangre…” (los boleros gay de Gabriel Ruiz)
2011-02-02 14:29:41


Usted es como un grito que llevo aquí en la sangre... GABRIEL RUIZ

Recién apareció el libro México se escribe con J (editorial Planeta), compilado por Michael Schuessler y Miguel Capistrán. Las primeras notas que han aparecido en la prensa ya lo señalan como un libro pionero que será una referencia para entender la cultura gay en nuestro país. Quiero compartir con los lectores de Gatopardo mi texto acerca de la obra del compositor Gabriel Ruiz, incluido en este volumen.

Ya que el discurso gay se inició como un discurso en clave, sólo es posible hablar de su concepción de manera especulativa. Sin tocar su forma, puesto que está concebido de tal manera que si se pretende abrir el secreto para saber qué esconde, se disipa al contacto con el aire. Y hablo sólo de un periodo sumamente restringido, ya que siglos enteros de encuentros homosexuales se esfumaron sin dejar rastro, o sí, dejaron rastro, afortunadamente, en los documentos de la Inquisición, la cual tenía métodos más efectivos para conocer la intimidad de los que me permite la crítica literaria. Pero si la vivencia gay existe es porque sobrevivió en los discursos amorosos convencionales y supo nutrirse de ellos para crear una forma expresiva nueva, hasta que sintió la necesidad de mostrarse en un medio en el que la censura se relajó, o se distrajo, creo que más bien: se exhibió porque decidió castigar un crimen sobre el que no había ejercido acción penal ostensible antes y llevó presos a cuarenta y un homosexuales detenidos durante un baile del Porfiriato. ¿Los castigó porque los buscó para castigar o es que ellos se mostraron ante ella como un desafío? Como, a su vez, fueron mostrados por la prensa, ganaron el derecho de existir; pero eso no me ocupa, pues el discurso con que se decidió arropar al “joto” fue decidido por una élite patriarcal que se vio obligada a darle un espacio (marginal, es cierto) para que existiera y se le dotó de un ser con el que se debió de conformar, y se le despojó del lenguaje para que no construyera su ser, y si tomó la palabra fue para conformarse y arrepentirse de su existencia y de ejercer una sexualidad infértil pues el capital se alarma si no hay hijos que lo reproduzcan y por ello se siente protegido en el nido familiar y lo llama “la base de la sociedad”.



ACTUALIZADO 2011-01-22 AT 17:44:00
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
Centro de gravedad
2011-01-22 17:44:00


Con el libro Centro de gravedad (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010), Marco Lagunas obtuvo el Premio Nacional de Ensayo José Vasconcelos 2010. Sus ensayos abordan la relación de la ciencia con la literatura, la obra de Juan Vicente Melo, el cine alemán que trata sobre el Muro de Berlín, Brecht y, más extensamente, la perspectiva en la obra de Günter Grass. A reserva de escribir más detenidamente de sus ensayos, hago una somera lectura de un libro que debería llamar la atención de los buenos lectores.



No hace mucho tiempo, Marco Lagunas descubrió que en Goethe existía el deseo de ser un escarabajo –siglos antes de que Gregorio Samsa se convirtiera en un insecto–. Ese insecto goethiano irá a parar a la caja de trabajo de Marco y de ahí no saldrá hasta que no se relacione con alguna otra cita, un recorte, una revelación literaria. Entonces saldrá de su sitio y será puesta a consideración pues quizá esa referencia tenga algo que ver con la escena de alguna película, o con el pasaje de una novela. Cada cosa se llama con otra, como un centro de gravedad, y hace que se precipiten y se encuentren. No de otra forma trabaja el científico, lo que quiere decir que está hermanado con el ensayista en su aparente falta de método, pues ambos se deciden a seguir la pista a su intuición (o a su hipótesis) y a seguir un camino que es propio antes de que se convierta en una Ley o por lo menos en un artefacto de la belleza. Irving Stone en su biografía de Darwin, habla de su obsesión por los escarabajos:



ACTUALIZADO 2011-01-20 AT 11:07:18
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
Imperio Argentina, cien años
2011-01-20 11:07:18




Para Odette Direz, la mejor amiga de Imperio
.

Hace algunos años, Odette Direz me escribió de París una carta para recordar a Imperio, la gran cantante de Argentina que vivió hasta sus últimos días en España. Me escribió para contarme que Alfonso Reyes había dicho: “Imperio Argentina es la mujer ideal”. Y que André Gide habló del fuego en su sangre. Colettte dijo que Imperio estaba “llena de encanto y de alegría”. Y el guitarrista Andrés Segovia habló del arte de Imperio: “su arte victorioso de los confines de lo típico”. Juan Ramón Jiménez le mandaba flores. Jean Cocteau le hizo un retrato. Hasta Fidel Castro, se dice, la dibujó en una ocasión. De su simpatía y de su voz también quedó impregnado Miguel Hernández. Hace algunos años, cuando Imperio leyó la biografía de Federico García Lorca escrita por Ian Gibson, se enteró de que el poeta andaluz quiso entrar a su camerino a saludarla, pero se lo impidieron. Rafael Alberti le dedicó un libro de poemas con estas palabras: “A Malena, novia de España”. Se llamaba en realidad Magdalena Nile del Río, y había nacido en Buenos Aires, el 26 de diciembre de 1910, pero la llamaban desde niña Malena. Jules Supervielle, el poeta, escribió sobre ella: “Ayer, de madrugada, vi bajar de los montes a unos indios en día en que no era de mercado y me sorprendió; pero mi sorpresa se convirtió en asombro cuando un muchacho mestizo me hizo saber que iban camino de un pueblito cercano donde se proyectaba una película de Imperio Argentina. Y ambas palabras -Imperio y Argentina- quedaron grabadas en mí como signos indelebles de alguien capaz de mover montañas al solo reclamo de su nombre.” Y cuando parecía que iba a declinar su fama... la descubrieron los cineastas de Cahiers du Cinéma. Pero decía que en su nombre real era Magdalena, el nombre que usó en sus actuaciones, hasta que en 1922, Jacinto Benavente, que acababa de ganar el Premio Nobel, la vio en Lima. Entonces, don Jacinto, le dijo: “Te voy a dar una sorpresa. A ver si te gusta. Lo mejor que puede llamarse esta niña es con mis dos pasiones artísticas: Pastora Imperio y Antonia Mercé la Argentina, ya que canta tan bien como una y baila tan bien como la otra. Que se llame Imperio Argentina”. Desde entonces usó ese nombre. Fue la única mujer con la que aceptó grabar a dueto Carlos Gardel. La que conquistó las salas de cine en América y Europa.



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