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ACTUALIZADO 2015-07-23 AT 17:22:49
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
EU: ¿Con Irán o contra Israel?
2015-07-23 17:22:49
El acuerdo nuclear entre los Estados Unidos e Israel vino a confirmar una serie de movimientos políticos que desde hacía ya algunos meses se venían perfilando.

El primero y tal vez el más importante no es, curiosamente, el acercamiento de jure y de facto de Estados Unidos con Irán tras la aceptación de levantar las sanciones que por años había impuesto el primero al segundo, sino el distanciamiento entre los Washington y Tel Aviv. Efectivamente los abusos de Israel no sólo contra el pueblo palestino sino incluso contra Estados Unidos — su principal aliado político, benefactor económico y escudo diplomático— parecen haber llegado a su límite.

Ni las matanzas de Sabra y Chatila en 1982 —de las que Israel fue responsable indirecto—, ni la construcción del muro racista –que revive una segregación que no se había materializado de este modo desde la Alemania nazi o la Sudáfrica del Apartheid y que la ONU condenó desde 2003 (El País. Oct. 23, 2003)—, ni atrocidades como la Operación Plomo Fundido de 2008-2009, el ataque contra la franja de Gaza en 2014 o el desdén expresado contra el presidente de los Estados Unidos –mediante la visita no consentida del primer ministro de Israel al congreso en marzo pasado— habrían conseguido por si mismos distanciar a Washington de Tel Aviv.

Efectivamente, este distanciamiento no es producto de alguno de estos episodios en particular, sino el resultado de la combinación de todos ellos –entre algunos otros—, así pues, el acercamiento de Estados Unidos e Irán —desdeñando por ese solo acto cualquier cosa que Israel tuviera que decir o hacer— es una expresión del fastidio que se vive en la clase dirigente de los Estados Unidos respecto de su aliado principal en el medio oriente.

Contra el derecho internacional, violentando derechos humanos, a contracorriente de prácticamente la totalidad del mundo (excepto de pequeñas islas como Tuvalu, Micronesia o las Islas Marshall) Estados Unidos apoyó por años a sangre y fuego —literalmente— a Israel en su tarea de convertirse en uno de los principales violadores al derecho internacional. (Tal sólo recuérdese el episodio más reciente: durante el ataque contra Gaza de 2014, en algún momento del abuso Israel se quedó sin misiles para seguir matando palestinos y Estados Unidos diligentemente re-abasteció los arsenales israelitas para que la sangría continuara al tiempo que decía buscar un acuerdo negociado). Estos gestos de macabra solidaridad –si por interés o por convicción ideológica es lo de menos— no fueron suficientes para hacer escuchar al liderazgo del estado de Israel: Benjamin Netanyahu lo quería todo, a su modo, sin ninguna concesión y sin ninguna restricción: recuérdese sus mentiras en el seno de las Naciones Unidas cuando en 2012 afirmó que Irán estaba a un año de tener una bomba nuclear —es decir, para 2013— declaración que sería refutada tres años más tarde por el mismísimo Mossad. (Ver “Leaked cables show Netanyahu´s Iran bomb claim contradicted by Mossad. The Guardian. Feb. 23, 2015).

No importa si se trata del apoyo interesado de Estados Unidos, o del abuso incontenible de unos, el sufrimiento de los otros o el desdén internacional, todo tiene un límite. La ambición desmedida de la élite política-económica-militar de Israel fue sencillamente demasiado: ése es el origen del acuerdo con Irán.

Barack Obama recibió un Premio Nobel a la Paz inmerecido —inmerecido porque básicamente no había hecho que se lo valiera cuando le fue concedido en 2009—, sin embargo, tras el acuerdo con Irán –y el consecuente levantamiento de sanciones que desde siempre han lastimado sólo a los más pobres en la sociedad pero no al gobierno— y tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, tal vez se encuentre en camino de ganárselo: sólo faltaría la condena al Estado de Israel, el cese del apoyo militar que le presta y la destrucción de un muro inhumano resabio de los periodos más obscuros de la humanidad.

Julio 22, 2015


ACTUALIZADO 2015-07-14 AT 17:02:39
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
Guzmán Loera: la fuga
2015-07-14 17:02:39
Una cosa es segura: contra lo que dicen las autoridades, Joaquín Guzmán Loera no escapó el 11 de julio del 2015 del Centro Federal de Readaptación Social No. 1 “Altiplano” —conocido como Almoloya de Juárez— utilizando el túnel de 1,500 metros como tampoco escapó el 19 de enero de 2001 del Penal de Máxima Seguridad de Puente Grande utilizando un carro de lavandería. Las autoridades mienten ahora como mintieron entonces, dando explicaciones ridículas y tratando de compensar corrupción con retóricas enfáticas (“afrenta para el Estado mexicano” dijo el presidente en Francia) a las que ya nadie presta ninguna atención.

Pronto se iniciaron investigaciones (“Interrogan a 18 elementos del penal sobre la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán” Periódico A.M. Julio 12, 2015) para encontrar culpables de un nivel garantizando con ello la evasión de la responsabilidad en otro. ¿Quiénes son los que tienen a su cargo las labores de búsqueda del reo evadido? La Secretaría de Gobernación junto con el Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional (CISEN) con el apoyo de la Procuraduría General de la República (PGR) y el del titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) así como de diferentes cuerpos de policía. En otras palabras: exactamente los mismos cuya incompetencia —o complicidad— permitió el escape del líder del Cártel de Sinaloa son quienes ahora se encargarán de encontrarlo.



Joaquín "el Chapo" Guzmán tras su aprehensión en 1993.


ACTUALIZADO 2015-06-29 AT 14:04:21
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
Isis contra el Islam
2015-06-29 14:04:21
Con la disolución de la Unión Soviética (1989-1991), la propaganda política destinada a las grandes masas —disfrazada en vehículos culturales tales como las películas, series de televisión y literatura— se quedó sin un espantapájaros útil para justificar gastos militares. Fue entonces que apareció en la escena el Choque de civilizaciones (Paidós, 1997) de Samuel Huntington quien puso sobre la mesa la solución: los “malos” ya no serían los “rusos/comunistas” sino los “árabes/musulmanes.”

A partir de este punto la maquinaria propagandística para la gestación de imágenes distorsionadas de la religión musulmana y los pueblos árabes como responsables de todo lo que anda mal en mundo ha estado trabajando con efectividad.


ACTUALIZADO 2015-06-19 AT 18:47:26
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
Young US terrorists
2015-06-19 18:47:26
En su documental Bowling for Columbine (2002) Michael Moore exploró las raíces de la masacre en una secundaria que costó la vida a 15 personas en 1999. Muchas cosas han pasado de entonces a la fecha, entre otras, 150 incidentes con armas de fuego en colegios de diferentes niveles en los Estados Unidos —incluyendo las muy sonadas matanzas de Virgina Tech (2007, 33 muertos) y la matanza de la escuela Sandy Hook (2012, 26 muertos). Estos son algunos de los antecedentes que hay que tomar en consideración para estudiar el ataque en Charleston, Carolina del Sur, donde perdieron la vida 9 personas.



Fotografía de Dylann Roof usando banderas de los regímenes racistas blancos de Sudáfrica y Rhodesia.
Imagen: Condado de Berkeley/Volante/EPA. Tomada de The Guardian.


ACTUALIZADO 2015-06-15 AT 14:17:30
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
40 años después del desastre
2015-06-15 14:17:30
(Reseña de Después del Cataclismo: La Indochina de postguerra y la reconstrucción de la ideología imperial de Noam Chomsky y Edward S. Herman)

En su libro The Chomsky Effect [1], Robert Barsky sintetiza en una frase las reacciones que despiertan por igual el trabajo y la persona del intelectual estadounidense: “Chomsky inspira devoción fanática y feroz vituperación.” Ya sea en el ámbito de la lingüística o en el del análisis político, el también activista se ha visto inmerso en la polémica desde la publicación de su primer libro político [2], y aún antes, en el circuito científico, cuando dio a conocer su trabajo Estructuras Sintácticas [3]. Ya por su teoría sobre el lenguaje como una facultad innata del ser humano, o por sus opiniones y argumentos sobre episodios históricos o de política internacional contemporánea, la crítica a sus posiciones ha sido incesante: a veces profesional [4], fanática con frecuencia, feroz siempre. Con estos antecedentes, su trabajo con respecto a la guerra de Indochina —Vietnam, Laos y Camboya— no podía ser la excepción.

El libro que tiene el lector en sus manos es el segundo volumen de un trabajo en dos tomos. Publicados simultáneamente con el título de The Political Economy of Human Rights (Vol. I y II) (South End Press, 1979), el primer volumen lleva por subtítulo en su edición en inglés The Washington Connection and Third World Fascism mientras que el segundo —este que tiene el lector en sus manos— fue subtitulado After the cataclysm: Postwar Indochina and the reconstruction of imperial ideology. A diferencia del primer volumen —traducido y editado en español como Washington y el fascismo del tercer mundo (Siglo XXI. México, 1981)— por algún motivo Después del cataclismo nunca fue traducido, lo que sin duda contribuyó a que el debate sobre su contenido en el mundo hispanoparlante fuera marginal.



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