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ACTUALIZADO 2013-05-08 AT 16:05:40
Levantar una piedra
Diego Enrique Osorno
REPORTERO
El Barrio Antiguo
2013-05-08 16:05:40
Monterrey me parecía un purgatorio. Un sitio amorfo en el que no pasaba nada, pero se estaba a gusto. Cuando me fui, a la distancia veía cómo el purgatorio se iba convirtiendo en un infierno. El día del ataque al Café Iguana parecía que ya todo estaba jodido para siempre. Yo miraba esto mientras viajaba por lugares que no eran precisamente el cielo.
Durante esa metamorfosis, el Barrio Antiguo fue la zona que sufrió los estragos más visibles de la guerra. El corazón de la Historia (y las historias) de la ciudad, fue dejando de palpitar. El escenario más interesante y animado adquirió el aspecto de un pueblo fantasma. Debe haber un cierto afán de ironía por parte del destino para que el único espacio que sigue con vida tenga como nombre La Tumba.
En todo este tiempo, no he dejado de pensar en una película de Orson Welles en la que un personaje nos recuerda que Miguel Ángel y Leonardo da Vinci surgieron después de años de guerra de la época de los Borgia en Italia, y que 500 años de paz en Suiza sólo han producido el reloj cucú.
ACTUALIZADO 2012-12-17 AT 15:44:46
Levantar una piedra
Diego Enrique Osorno
REPORTERO
Los consentidos de Dios
2012-12-17 15:44:46

Estoy en Roma, donde casi un millón de sus habitantes tiene cruces latinas colgando del cuello o guardadas junto a camas pequeñas en las que se acuestan a dormir. Son sacerdotes, monjas, seminaristas, personas que algo tienen que ver en forma directa con la Iglesia Católica, cuya sede mundial está aquí: un barrio-Estado teocrático del tamaño de una favela antigua de Río de Janeiro. Esto es Roma, donde los miércoles, en el país más pequeño del mundo, llamado El Vaticano, el Papa Benedicto XVI ofrece audiencias públicas a las que han acudido por lo menos la mitad de los compatriotas con los que recorreré Israel en los días siguientes. Roma, donde muy pocos saben que las noches de cada sábado primero de mes, Su Santidad reza el rosario a la vista de la gente común y corriente, según me confía con una espectacular sonrisa cómplice, de cincuenta y seis dientes, el representante de la Opera Romana Pellegrinaggi en Norteamérica, mi anfitrión del periplo. Roma, donde dueños de tiendas de artículos religiosos son capaces de estafar al prójimo turista con fraudes píos. Roma, donde hay buen pescado para alimentarse, aunque no abunda carne que pueda saborearse a menos que se paguen precios irreligiosos. Roma, que en estos últimos días de invierno puede producir tanta nieve como para levantar divertidas estatuas papales de hielo frente a la Basílica de San Pedro. Roma, donde, mientras estamos en el coctel de bienvenida en el Hotel Casa Tra Noi, el más gentil de todos mis compañeros peregrinos se mete la mano a una de las bolsas de su pantalón para mostrarme las 23 estampas (21 de santos y 2 de beatos cristeros) que lleva guardadas en la cartera y que lo acompañarán en los días que pronto pasaremos en Tierra Santa.
ACTUALIZADO 2012-11-14 AT 18:16:58
Levantar una piedra
Diego Enrique Osorno
REPORTERO
Un paramédico del DF
2012-11-14 18:16:58
INVESTIGACIONES DE UN PARAMÉDICO DEL DISTRITO FEDERAL
Lo primero que descubrió Arturo Román García sobre la desaparición de sus hijos fueron unas camionetas grises que llegaron al restaurante Don Pedrito, en San Fernando, Tamaulipas, donde Natanael y Axel estaban a punto de cenar unas arracheras con papas asadas envueltas en papel aluminio. De las camionetas grises descendieron hombres armados con el rostro descompuesto, entraron al lugar como si tuvieran hambre voraz, fueron a la mesa de los hijos del paramédico, los sometieron y se los llevaron.
Desde esa noche nadie tiene noticia de ellos en el Distrito Federal.
¿Por qué desaparecieron? El secuestro por motivos económicos quedó descartado. El paramédico nunca ha recibido una petición de dinero a cambio de la liberación de sus hijos. Como la camioneta Grand Caravan blanca en la que viajaban Natanael y Axel estaba cargada de mercancía estadounidense, los misteriosos desaparecedores quizá pensaron que eran comerciantes con dinero. Otra hipótesis, que el paramédico elaboró tras sus investigaciones en Tamaulipas, es que fueron confundidos con integrantes de uno de los bandos de la guerra de Los Zetas, ya que la camioneta tenía placas de Jalisco, un estado de donde suelen provenir los enemigos del clan de la última letra. También le han comentado al paramédico que la desaparición pudo haber sido provocada por algo tan caprichoso como los tatuajes que llevaba el mayor de sus hijos. El día que desapareció, Natanael vestía un short basquetbolero y el jersey de un equipo de la NBA: al descubierto le quedaban diez imágenes grabadas a lo largo de su cuerpo de 1.95 metros de altura.
ACTUALIZADO 2012-05-24 AT 20:02:29
Levantar una piedra
Diego Enrique Osorno
REPORTERO
Nosotros somos los culpables
2012-05-24 20:02:29
Nosotros somos los culpables. La tragedia de la Guardería ABC, fue publicado el verano de 2010 por Grijalbo. La estructura narrativa del libro —para el cual se reunieron cerca de 500 testimonios— está presentada de forma coral, como La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, o bien, Elogiemos ahora a hombres famosos, de James Agee.
Desde Yuri Herrera hasta el Subcomandante Marcos han comentado este libro—protesta, cuyas regalías de autor fueron donadas en su totalidad al Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de junio, conformado por padres y madres de los niños fallecidos a causa de la corrupción.
A continuación, gatopardo.com presenta íntegro el primer capítulo, donde se narra lo sucedido el 5 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora. Con autorización de la editorial y el autor, se permite la reproducción de este texto en cualquier espacio.
México no debe olvidar nunca lo que sucedió el 5 de junio de 2009 en Sonora.
ACTUALIZADO 2012-05-14 AT 18:51:16
Levantar una piedra
Diego Enrique Osorno
REPORTERO
Muerte en Atenco
2012-05-14 18:51:16

El siguiente texto lo escribí con John Gibler, con quien oculté en una combi a un agonizante estudiante llamado Alexis Benhumea, para burlar el despiadado cerco policial impuesto en San Salvador Atenco el 4 de mayo de 2006, en contra de miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y de activistas urbanos que, como Alexis, habían acudido a respaldarlos en sus protestas.
Aquél día dejamos en coma a Alexis Benhumea, en un hospital público del Valle de México; después regresamos a seguir reporteando lo que pasaba. Pasó un mes y el joven alumno de la UNAM murió.
Su muerte aún permanece impune, mientras que el político que ordenó -y se ufana de ello- el operativo que mató a Alexis, busca ser presidente.
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