Con pocas excepciones, los viajeros tratan de ver lo más que pueden abarcar durante sus días de vacaciones. Antes de partir contabilizan las ciudades por días, dedican uno a Boloña, otro a Perugia, medio a Pisa y una mañana a Florencia, como si fuera posible conocer o al menos reconocer una ciudad en pocas horas y por sus lugares mas "turísticos". Esos que la guía indica como obligatorios, que están en las odiosas listas de "las 5 cosas que debes hacer" o en las todavía más detestables reducciones de "12, 24 ó 36 horas en...", que publica cualquier suplemento o revista de viajes.
Hace poco tuve que organizar un viaje para la familia de mi mujer, dos francesas que jamás habían puesto un pie en México. ¿Qué hacer? ¿Recorrer con ellas como en un viaje de quinceañeras o jubilados los 100 "spots" de México? ¿Hacer el circuito Teotihuacán-Zócalo-Coyoacán en la ciudad de México para que vieran lo obligatorio? Al final sólo bastó trazar una línea de inicio y fin, con un vuelo de ida del DF a Campeche y otro de regreso por Cancún. El resto fue una placentera lista de cosas "obligatorias" que no hicimos, y que cambiamos por quedarnos todo el día en la alberca del hotel paradisíaco al que llegamos en Izamal, o por emborracharnos de cerveza y pescado a la Tixinxic en Playa Lancheros, Isla Mujeres.
Cada paso que dimos hacia esa "visita obligada al museo/monumento/pirámide/cosa que no te puedes perder" fue felizmente desviado cuando encontramos un parque para sentarnos a platicar, para ver a un grupo de bailarines en un malecón o para seguir las recomendaciones culinarias de un taxista que nos mandó a una fonda donde probamos los mejores panuchos de Mérida, aunque no hayamos visitado el "imprescindible café/restaurante/mirador de gran fama en el centro".
El sexo ha dejado de interesarme. He cogido demasiado. Además es antihigiénico. Sólo me gusta que me la mamen. La bronca es que todas las mujeres con las que me he acostado son pésimas para mamarla. Sumemos el agravante de que desean ser penetradas. El preservativo no es una solución. El coito es cochino con o sin condón. Dejé de tener relaciones. Una salida a mi problema es ordeñarme a mí mismo, pero detesto masturbarme. Ni que estuviera en la secundaria.
Sé que mi actitud es una causal de divorcio.: no soy casado. Sé que soy candidato a que me sean infiel: no tengo novia. He sufrido fuga de capital. Mis amantes me han cambiado por otros que sí las posean. Me llaman por teléfono para insultarme. Imploran por una despedida. “Una metidita”, ruegan. “The Last One”. Decepcionadas, terminan por sacarme de sus vidas, de su Twitter, de su Facebook. Al principio sufrí. Tanta leche dentro y ni un catorce de febrero. Después, con la ayuda del rockstarismo zen me resigné. Concentro mis energías en la contemplación.
Pero cometí un error. No desactivé mis redes sociales. Soy un salado en Facebook. Ahí no levanto ni a una minusválida. Todas a las que me he ponchado salen de Twitter. Entonces apareció la prima de un amigo. Casada. Yo también estaba casado en ese tiempo. Concertamos una cita. Tras henchirme la vejiga a limonadas, nos enjaulamos en un motel. Durante el acto, chilló como un mono atacado por el ébola. Se sacudió como mordida por una serpiente. Me encajó las uñas en la espalda como si le estuviera poniendo el palo de su vida. Supongo que admiraba mi trabajo. Por mi parte, ofrecí una más de mis típicas actuaciones en las que no consigo eyacular. Me sacó el condón y comenzó a mamármela. No habían pasado ni siete minutos cuando me vine en su boca. Se los tragó toditos. Me exprimió hasta el moco padre. Ese esperma que tengo ahí pegado desde el principio de los tiempos. “No me llames”, me ordenó. “Te dejaré un in box con los detalles de nuestra próxima cita”. Me pegó un apasionado beso y se marchó.
Apenas pasado el inicio de un nuevo año y dejando atrás todos los conteos de mejor canción, mejor disco, etc., es hora de presentar a la banda que editará uno de los mejores álbumes del 2012. Sí, dicho a fines de febrero. Poolside ya suena familiar para algunos por diferentes razones; la principal es que hace poco más de un año arrasaron en todos los charts con su primer sencillo, "Do You Believe?", tema que tuvo remixes a cargo de Jacques Renault y Cosmic Kids, entre otros, y que fue parte de varias compilaciones, como los mixtape mensuales que hacen The Magician yAeroplane.
El segundo tema en ver la luz fue "Harvest Moon", cover de la canción de Neil Young, la cual subió a los cielos después de que James Murphy, creador y líder de LCD Soundsystem, repitiera en varias oportunidades que esa era su canción favorita del verano (2011).
El 4 de enero a las nueve de la mañana Julián Vives, de 65 años, hacía cola para hacer un trámite bancario en una oficina de BBVA Bancomer ubicada al sur del Distrito Federal cuando de repente su corazón falló. Julián se desplomó en medio de decenas de personas que esperaban impacientes su turno en el interior del banco y se retorció en el suelo llevándose las manos al pecho en lo que parecía ser un claro caso de infarto al miocardio. Nadie lo auxilió. Alguno de los ejecutivos llamó a una ambulancia y sólo el guardia de seguridad se acercó para identificarlo.
La oficina siguió funcionando con normalidad, la gente cobraba sus cheques, hacía depósitos o pagaba el predial, mientras el cuerpo de Julián, tapado con una sábana azul —eso sí, con los colores corporativos del banco—, permaneció por más de una hora tumbado y sirvió de monumento a la apatía e indiferencia del capitalino o chilango promedio. El suceso fue mencionado escuetamente en algunos diarios capitalinos y yo me enteré de los detalles gracias a mi hermana, quien me contó que en la sucursal donde ocurrió fue donde yo obtuve mi primera cuenta y donde recibí —emocionado, aún lo recuerdo— mi primer pago de setecientos pesos.
A pesar de que la vida de Julián no fue cercenada con violencia, como la de los ocho hombres que fueron ejecutados en el centro de Monterrey el 26 de enero, me invadió el mismo coraje y la misma desilusión. Me entristeció sentir que la sociedad mexicana se está acostumbrando a normalizar la muerte del otro, a tomarla como si fuera un evento insignificante mientras espera en la cola de un banco. Ignoro en qué momento los Mexicanos –y en especial los capitalinos- hemos dejado de sentir que "un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio" como decía Antonio Machado. Quizás después de que en enero aparecieran dos ejecutados en Santa Fe y el cadáver de un joven de 15 años colgado de un puente peatonal en Xochimilco por fin nos demos cuenta que no es un problema de Ciudad Juárez, Reynosa o Acapulco, sino de todo México.
Epílogo del libro Dolerse: textos desde un país herido. Surplus Ediciones. Cristina Rivera Garza
I
¿Por qué estamos en guerra?
¿Porque el narcotráfico es un cáncer que carcome al Estado y si no se actúa contra él corremos el riesgo de que México sea un narcopaís?
¿Porque las encuestas decían que la ciudadanía quería un gobierno duro en materia de seguridad pública, luego de la "efervescencia social" que hubo en el año 2006?
¿Porque el anterior gobierno "de la transición democrática" permitió la operación a sus anchas del crimen organizado al grado de que éste se convirtió en una amenaza grave a la seguridad nacional?
¿Porque todos los reportes de la comunidad de inteligencia sobre la penetración de la mafia a nivel social eran alarmantes?
¿Porque hay que evitar que la droga llegue a nuestros hijos?
¿Porque era inevitable, y se trató de una decisión de Estado bastante postergada, que además contaba con una estrategia muy clara de entrada y salida del conflicto, por parte de un presidente -todos los sabemos- experto en estos temas?
¿Porque había que enseñarle al mundo que, después de una milenaria historia de consumo, sí es posible acabar con las drogas?
¿Porque si no el próximo presidente habría sido un narcotraficante?
¿Porque había que apoyar al longevo y muy político Cártel de Sinaloa a eliminar a Los Zetas y demás grupos nuevos o escisiones sinaloenses como los Beltrán Leyva, del jugoso mercado ilegal de las drogas?
¿Porque un problema de ilegitimidad presidencial era la ocasión idónea para dejar de disimular ante una realidad existente desde hace muchos años en un sinfín de lugares de México?
¿Porque un sector de las fuerzas armadas estaba deseoso de mayor poder y este era el pretexto ideal para conseguirlo, ante el vacío dejado por una errática clase política?
¿Porque había que legitimar al gobierno de la forma que fuera?
¿Porque usar el combate al Narco ha sido siempre una salvación de presidentes cobardes de otros lugares y de otras épocas?
¿Porque Chiapas estaba muy calmada?
¿Porque había que inventar un nuevo peligro para México?
¿Porque alguien tenía ínfulas de Elliot Ness o Winston Churchill?
¿Porque la prensa del espectáculo (o sea la mitad de la prensa supuestamente seria) quiere esa sangre con la que se venden mejor sus productos?
¿Porque el discurso del combate al narcotráfico, como el del terrorismo, sirven para restringir garantías individuales y hacer que la sensación de inconformidad se autoreprima ante el miedo a ser ejecutado hoy en la tarde?
¿Porque la sangre mayormente derramada es la de los pobres que combaten como soldados rasos en el Ejército o como sicarios en las filas del Narco?
¿Porque llegó al poder un patético amante del micromilitarismo teatral?
¿Porque gobernar con miedo es la forma en la que puede construirse la tiranía que muchos han soñado establecer en un México que pese a todo, no deja de ser rebelde?