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ACTUALIZADO 2011-11-16 AT 13:08:46
El blog de la redacción
Redacción Gatopardo
PERIODISTAS
Todos somos #mareoflores
2011-11-16 13:08:46
Por Ricardo Garza Lau.
Mario Flores llegó a mi departamento hace un año, en medio de una fiesta, invitado por una amiga. Me lo presentaron, lo saludé, se volteó, sacó un chicle de su boca y lo lanzó por la ventana. Abajo está la terraza de los vecinos, donde -por accidente, claro- han caído toda clase de objetos, causando su furia. Fingí que le reclamaba molesto a Mario cuantas veces pude a lo largo de la noche. Primero parecía confundido pero luego entendió que mi berrinche era una broma pesada. Desde entonces salimos con frecuencia, tenemos amigos en común y nos seguimos en Twitter. Quienes lo conocemos, sabemos que Mario es probablemente el más apolítico de los amigos, y que sus chistes de mal gusto rara vez sobrepasan en agresividad a los de un niño de 12 años. También sabemos que lo más "subversivo" que se atrevería a hacer es robarse un póster o una señalización callejera porque le gustó su diseño. Creo que todos los que seguimos su cuenta entendimos que quería hacerse el chistoso al poner en su perfil: "soy el ángel de la muerte de los panistas voladores". No lo imagino haciendo vudú para desquitar su odio (inexistente) contra algún secretario del gobierno.
El domingo a las 4 PM me marcó al celular otro amigo que tenemos en común, para avisarme que la PGR tenía detenido a Mario por sus tuits respecto a la caída del helicóptero en el que murió el secretario de Gobernación y otras siete personas; el ahora famoso: "No salía tan temprano del trabajo desde que se cayó la avioneta de Mouriño. Anden con cuidado funcionarios voladores". Mario trabajaba a un par de cuadras de donde cayó la avioneta de (aunque suene increíble) otro secretario de Gobernación, hace tres años. En un principio descarté que lo hubieran detenido por eso, le dije a mi amigo que seguramente lo habían detenido por, no sé, hacerle una mala broma a alguien muy sensible y con "conexiones" en la PGR. Él me pidió que le diera difusión a su detención en Twitter, como lo estaban haciendo ya todos sus amigos. Para entonces, #mareoflores ya era el Trending Topic número 1 de México.
Más tarde llegué al edificio de la Procuraduría en el DF, a un costado del monumento a la Revolución. Afuera, a las 7 PM, seis horas después de su "captura", ninguno de los 40 amigos que esperábamos noticias sabíamos quién y por qué lo habían detenido. Algunos gritaban "liberen a Mario", mientras desde el sexto piso se asomaba una persona. Cerca de las 10 PM fue liberado y la PGR emitió un comunicado en el que señalaba que, en efecto, había sido detenido por sus tuiteos, y que había sido trasladado como testigo. ¿Testigo de qué!, si a la hora en que cayó el helicóptero en un paraje perdido de Chalco, él estaba, como en cualquier día de la semana, en la agencia de publicidad donde trabaja.
Ayer me encontré con Mario en un centro comercial. Traía una gorra porque no quiere que lo reconozcan. Su teléfono sonaba constantemente, la mayoría de las veces eran reporteros que querían entrevistarlo. Mientras comíamos me contó cómo fue su detención: cuando acomodaba unas cosas en la cajuela de su coche, afuera de la casa de sus papás, llegó un hombre que le preguntó "¿te acuerdas de mí?", y en el momento en que intentaba reconocerlo se aproximaron otros 8 ó 10 hombres, que lo jalonearon hasta meterlo en un Chevy Monza sin sellos de alguna dependencia. Él gritó y forcejeó un rato hasta que lo dominaron. Hoy le duele la espalda y los brazos, aunque el único golpe leve que tiene es en un codo. En el auto lo intentaron calmar, uno de ellos le dijo: "tranquilo, yo también tengo hijos". Luego llegaron al edificio de la PGR, donde, según me explicó, todo fue más amable (excepto por una agente que en la entrada le aventó un: "eso te pasa por hocicón"). Adentro le explicaron que era presentado como testigo (menos mal, si hubiera sido sospechoso…), y le hicieron una serie de preguntas sobre helicópteros, afiliaciones políticas, grupos subversivos y países que había visitado.
Luego le hice unas preguntas:
ACTUALIZADO 2011-11-09 AT 14:32:58
La llama y el vagabundo
Alonso Ruvalcaba
ESCRITOR
Asterios Polyp
2011-11-09 14:32:58

Dice Douglas Wolk (NY Times, Shades of Meaning) que "el modernismo llegó muy tarde a los cómics". Es probable, aunque tal vez llegó antes a los cómics que al cine, su arte hermana. Y si la alteración o de plano la fractura de la forma para servir al contenido ha sido un arma casi siempre a la mano de moneros y caricaturistas, a los narradores de lo que ahora se llama "novela gráfica", las necesidades de su público (sobre todo infantil y adolescente entre los años 30 y los 80; cf. The 10 cent plague de David Hajdu), y las convenciones de la industria les impusieron muros fronterizos muy limitantes, que han sido traspasados poquísimo a poco: Frank Miller, Alan Moore, Dave McKean, Charles Burns... Asterios Polyp, de David Mazzucchelli, es la demolición definitiva de esas fronteras.

En este cómic el estilo y la forma son exactamente la materia (de las conversaciones, de las reflexiones de sus protagonistas), y la materia es explorada a través de una torción implacable de la forma y el estilo. "La tensión entre el rigor formalista y la sutileza emocional no es sólo el tema y método del autor: también es su trama." Asterios, el libro, es varios libros: un tratado de diseño, arquitectura y estética; es una exposición de esta idea: el mundo puede cifrarse en una larga serie de dualidades (la bondad y la maldad, la dicha y el dolor, la vida y la muerte), y también la refutación de esa idea, una biografía matrimonial con un sabor del mejor Woody Allen, un road comic, un descenso al infierno, una averiguación de los resortes de la memoria. Y probablemente otros libros.
ACTUALIZADO 2011-11-07 AT 16:47:24
La cueva de Montesinos
Emiliano Ruiz Parra
REPORTERO
Estampas de Bergen
2011-11-07 16:47:24
BERGEN, Noruega.- El sol bañaba el patio de la Escuela de Economía de Noruega con sede en esta ciudad el jueves 3 de noviembre. La luz era tanta que el fotógrafo de la Fundación Rafto, acostumbrado a los cielos grises, tardó algunos minutos en encontrar el ángulo ideal para la foto de grupo. "Esto es excepcional en Bergen", me dijo una directiva de Rafto, feliz porque desde el miércoles se habían despejado las nubes y habían abierto el cielo a los rayos tibios. En la ciudad más lluviosa de Europa —cuando menos eso dicen los locales— tener dos días de sol era un extraño privilegio.
Frente al lente del fotógrafo se acomodaba un grupo de defensores de derechos humanos de todo el mundo: el ganador del premio Rafto 2011, Frank Mugisha, en representación de Sexual Minorities Uganda (SMUG); el premio 2010, el obispo mexicano de Saltillo, Raúl Vera López; la azerbaijana Malahat Nazibova, 2009; el premio 2008, el pastor evangélico congolés Bulambo Lembelembe Josué; los representantes de la organización de Dalit o Intocables de la India, 2007; la uigur Rebiya Kader, 2004; el saharaui Sidi Mohamed Daddach, 2002; la premio Nobel de la Paz 2003, la iraní Shirin Ebadi, premiada por la fundación Rafto en 2001; el húngaro Peter Molnar, galardonado en 1989, y el estonio Trivimi Velliste, que recibió el Rafto en 1988.

Frank Mugisha.Foto tomada de www.rafto.no.
La Fundación Rafto premia cada año a un defensor de los derechos humanos. Aunque el premio económico es modesto, 10 mil dólares, su mérito es visibilizar los esfuerzos de los defensores de derechos humanos en lugares tan lejanos como Vietnam, Eritrea, Uganda y México. Creada a la memoria del economista y activista noruego Thorolf Rafto (1922-1986), que padeció las torturas de la policía soviética en Checoslovaquia, se dedicó en sus primeros años (1987-1989) a premiar a disidentes de países anexados al imperio soviético. A partir de 1990, tras la caída de la cortina de hierro, amplió su alcance al resto del mundo. Su primera premiada fuera de Europa del Este fue la birmana Aung San Suu Kyi, que recibiría en 1991 el premio Nóbel de la Paz. Otros tres de los galardonados por el Rafto también recibieron el Nóbel: la iraní Shirin Ebadi, el timorés José Ramos Horta y el surcoreano Kim Dae-jung. Durante años, la Fundación Rafto funcionó sin un solo empleado asalariado. Aun ahora impresiona lo que hacen con sólo cinco personas de tiempo completo y tres de medio tiempo que reciben un sueldo. El trabajo de la familia Rafto, como se llaman a sí mismos, es preponderantemente voluntario.
ACTUALIZADO 2011-11-03 AT 15:52:03
La llama y el vagabundo
Alonso Ruvalcaba
ESCRITOR
Subversión por cable
2011-11-03 15:52:03

Lo primero que sorprende del texto de Mario Vargas Llosa sobre The Wire (El País, 23 de octubre, 2011), la serie televisiva de David Simon que concluyó en 2008, es este principio de párrafo: "Lo primero que sorprende es que la televisión de Estados Unidos –la HBO en este caso– haya producido un serial que critica a la sociedad y a las instituciones de ese país de una manera tan feroz." El resto del texto tiene razón en algunos apuntes (la cualidad dickensiana de The Wire, el pesimismo casi total, la divina indiferencia) pero pensar que la existencia de esta serie es una sorpresa significa haberle perdido el pulso a la cultura (pop o no) de por lo menos los últimos doce años.
El año cero de la nueva televisión puede ser datado con certeza casi total: 1999. El 10 de enero de ese año HBO exhibió el piloto de su segunda serie: Los Soprano. (La primera fue Oz.) El piloto había nacido como una idea de David Chase, escritor y productor, para película a principios de los noventa: un mafioso con problemas familiares debe ir a terapia psiquiátrica. En 1995 Chase decidió que podría ser una serie; escribió el piloto y pudo filmarla en 1997. Para 1998 HBO ordenó que se filmaran otros 12 episodios. Al final del año tenían lista la primera temporada, que estrenaron al principio del 99.
ACTUALIZADO 2011-10-25 AT 15:17:18
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
Una casita blanca
2011-10-25 15:17:18
En 1826 se fundó la primera imprenta musical de México. Su dueño fue el músico Mariano Elízaga (1786-1842). Era un niño prodigio que, en los últimos años de la Nueva España, fue frecuentemente comparado a Mozart. Más adelante, fue profesor de Ana María Huarte, una joven michoacana que contraería matrimonio con Agustín de Iturbide, por lo que se convertiría en Emperatriz de México. Iturbide, como una muestra de amistad, nombró a Elízaga "maestro de capilla", aunque sólo se trataba de un nombramiento honorario que no incluía sueldo. Este músico fue el primero en organizar una orquesta filarmónica en nuestro país y fue tan admirado que se cuenta que el tumulto que se hizo cuando estrenó su Himno patriótico sólo era comparable a la entrada del Ejército Trigarante en 1821. En su imprenta, Elízaga imprimió una Misa en La mayor, de la cual se tenían noticias pero no se sabía de nadie que la hubiera visto. 167 años después de que se imprimiera, en 1993, el musicólogo Ricardo Miranda encontró casi por milagro un ejemplar de esta Misa, y gracias a ese hallazgo se han podido realizar varias grabaciones.
Me refiero a Mariano Elízaga porque es un buen ejemplo de la situación de la música mexicana del siglo XIX: una multitud de nombres sin obras, partituras perdidas, obras sin más noticias que su nombre... Poco a poco, se han hallado archivos personales, ediciones de partituras, nuevas referencias. Pero sobre todo, se han multiplicado los investigadores y los músicos que se dedican al rescate de la música decimonónica. Todavía no se puede decir que el siglo XIX ha dejado de ser desconocido desde el punto de vista musical, pero se tienen, cada vez más, notables estudios y discos con música de ese siglo.
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