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ACTUALIZADO 2011-10-14 AT 14:21:19
La cueva de Montesinos
Emiliano Ruiz Parra
REPORTERO
Carta a Granados Chapa
2011-10-14 14:21:19
Hace un par de años, apenas te recuperaste de una dolencia que parecía definitiva, retomaste la escritura diaria de Plaza Pública y dijiste que sólo te retirarían la enfermedad o la muerte. Hoy, 14 de octubre de 2011, te despediste de tus lectores con un lacónico: "esta es la última vez que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós".
Me invade una profunda tristeza. Nunca te conocí ni estreché tu mano. Lo más cerca que estuve de ti fue en el corral de la ignominia de la Cámara de Diputados, quizá en 2007, a donde ibas a hacer crónica parlamentaria y reporteabas como cualquier periodista raso, de este lado de la barda. Aun cuando trabajabas a unos metros de mí nunca me animé a interrumpirte y decirte cuánto te admiraba. Yo trabajaba para Reforma y me daba el atrevimiento de mandar, igual que tú, la crónica del día, ¡no hace falta decir que sólo publicaban la tuya!
Cuando yo nací, tu Plaza Pública ya tenía cinco años. Recuerdo haberla leído por primera vez en El Financiero, en una época dorada de ese periódico. Después se mudó a Reforma, en donde permaneció hasta el final. Te ocupaste de todos los asuntos de interés público en México: de los partidos políticos a la Iglesia católica, la política exterior, el petróleo, las telecomunicaciones (creo que no caíste en la tentación de escribir sobre futbol). Detrás de tus análisis se transparentaba una investigación acuciosa y fuentes directas. Historiador, proveías el contexto o la biografía de tus personajes; analista, descubrías los resortes y las pasiones detrás de la escenografía; moralista –en el mejor sentido— sancionabas las fechorías, los robos y las mentiras de los poderosos; escritor, tus columnas eran unitarias, fluidas y agradables. Te diste el lujo de exigirle a tus lectores que recurrieran al diccionario y buscaran palabras como lenidad, hesitación, munificencia.
No pienso que te extrañaré sólo porque tus columnas eran capaces de ordenar la realidad y de explicarla; tampoco porque generalmente coincidía contigo. Extrañaré tu Plaza Pública porque era, cada día, una lección de independencia, de coherencia y de sentido del deber. Te creíste tus batallas, las batallas de la izquierda, por llamarlas de alguna manera genérica, aunque debería decir, las batallas de los débiles. No habría suscrito todas ellas –me parece que te faltó ser más crítico con López Obrador— pero eso es irrelevante. Tú ostentaste algo que se ha perdido: el compromiso. Y por eso creo que el mayor vacío que dejas es moral. Yo, que tengo cuarenta años menos que tú, crecí en un mundo seducido por el cinismo y la desesperanza. A los más desfavorecidos se les impuso la obligación de sobrevivir y sabemos que la lucha por la sobrevivencia degrada la moral y la cultura. A los que nacimos en medio de privilegios –privilegios modestos, si quieres, pero liberados de esa lucha por sobrevivir— se nos dijo que era pérdida de tiempo tratar de rectificar el mundo: no hay salvación, el hombre es lobo del hombre (y de las mujeres) y pensar que otro mundo es posible era una imperdonable ingenuidad. Nos acomodamos a ese pesimismo con toda comodidad, arropados por una expansión económica nunca antes vista en la historia y por el mayor crecimiento de las clases medias en los países subdesarrollados. Al final del día parecía que la promesa neoliberal nos proveía de un crédito para un departamentito, un iPhone, unos tragos el fin de semana.
ACTUALIZADO 2011-10-10 AT 00:40:14
El blog de la redacción
Redacción Gatopardo
PERIODISTAS
Richard Ford dice
2011-10-10 00:40:14
"Es muy difícil presentar a alguien con la estatura de Richard Ford", dijo en una tertulia el español Eduardo Lago en el tercer día del Hay Festival. "Es alguien que lleva puesta encima la etiqueta de la gran novela norteamericana, uno de los mejores novelistas de los Estados Unidos". Autor de libros como El día de la independencia y Acción de Gracias, y cuentista de prosa honesta y desinhibida. Richard Ford es conocido también por haber sido el primer escritor en ganar al mismo tiempo el Premio Pulitzer y el Premio Faulkner de Ficción, en 1996. Justo unas horas antes de tal tertulia, lo encuentro sentado bajo el resguardo de una enorme sombrilla en el Hotel Xalapa, y aprovecho para platicar con él.

Después de tres días, ¿qué te ha parecido el Hay Festival Xalapa?
Bueno el Hay Festival es algo tremendo. He asistido a varias ediciones y siempre tengo la fortuna de encontrarme con grandes colegas. Es algo que la literatura misma provoca. No queremos que se quede en casa, sino que vaya más allá, que cruce fronteras, que encuentre diferencias y similitudes con otros países. A donde quiera que vaya, el Hay Festival, está dedicado a esta ambición.
¿Crees que un festival como éste desbarata el misticismo que muchas veces se forma alrededor de un escritor, de personalidad intocable?
La mayoría de los grandes escritores que conozco no quieren perder ese misticismo. Yo creo que les encanta. Lo que sí puede pasar en eventos como estos es que los escritores se revelen como la gente ordinaria que en el fondo son. No como genios. No lo somos. Esto hace que la gente conciba a la literatura como algo meramente humano. Los libros son libros a final de cuentas.
¿Hacia dónde va la literatura en inglés?
Va a donde tenga que ir. Irá donde los escritores quieran que vaya y donde los lectores lo permitan. Mientras hablemos de palabras en una página, que se lean de izquierda a derecha, de arriba abajo, o viceversa, siempre habrá crónicas, cuentos, poesía, relatos.
¿Qué ha marcado tu carrera como escritor?
El cambio más profundo que he tenido es el hecho de que estoy envejeciendo. Ya no es lo mismo como hace diez años. Ahora necesito de mi buena memoria, de mucha energía, de entusiasmo y de la experiencia que he acumulado con los años. Tengo que esforzarme mucho más que cuando era joven. Y no es que sienta que estoy envejeciendo, ¡es que lo estoy, es un hecho!
ACTUALIZADO 2011-10-09 AT 14:51:04
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
El día de Agustín Lara
2011-10-09 14:51:04
Agustín Lara, la Ilíada y la geografía literaria (y una opinión autorizada sobre la pornografía)
El sábado fue el día de Agustín Lara en el Hay Festival. Durante una hora, Darío Jaramillo Agudelo, Daniel Samper Pizano y yo estuvimos platicando con el escritor veracruzano Rodolfo Mendoza. Fue, sobre todo, una conversación que giró en torno al Lara literario. Así es que no pudo ser mejor la idea de invitar a estos autores.
Por un lado, Darío Jaramillo, ha escrito un libro indispensable, Poesía en la canción popular latinoamericana. La maravilla de este texto está en su habilidad para poner poemas y canciones como en caminos con espejos. Ya sabemos que hay pequeñas estrofas, joyas de la concreción, como ésta de Bécquer, que sintetizan la verdad del amor:
¿Quieres que conservemos una dulce
memoria de este amor?
Pues amémonos hoy mucho y mañana
digámonos ¡adiós!
Hay una canción que no me gusta nada cuando la escucho con Javier Solís, pero que puesta en el contexto de la poesía castellana, me emocionó como cualquier poema de Pedro Salinas o de Luis Cernuda:
Llévame si quieres hasta el fondo del dolor,
hazlo como quieras, por maldad o por amor,
pero esta vez quiero entregarme a ti en forma total,
no con un beso nada más,
quiero ser tuyo sea por bien o sea por mal.
De pronto, en el libro de Darío, uno se topa con palabras como las siguientes, que parecen de pronto un poema de Novo, o de Pellicer:
Yo quisiera besarte de otro modo,
entregarte un amor desconocido,
yo quisiera besarte no sé cómo,
y conocer por fin tu amor que es tan bonito.
Y resulta que son versos de José Alfredo Jiménez. No siempre, cuando a una canción se le despoja de la música puede quedar en pie para la lectura. Sin embargo, creo que frecuentemente, en Lara ocurre así, que quedan versos, imágenes, grandes momentos. Como aquellos dos que le gustaban a Juan José Arreola: "la sangre marchita que tiene el coral" (Palmera) y aquella imagen con la que Lara describía el cisne: "pálida flor del mal", un guiño a Baudelaire. Por eso recordé dos momentos de Lara que se encuentran en un par de canciones medio desconocidas de los años treinta:
Yo sólo sé que nos ha consumido
el fuego azul de la melancolía.
Y estos versos de Mía:
Has llegado, mujer, a envenenarme
de tal modo que si me besas te mueres.
Por otro lado, está Daniel Samper, que escribió junto con su esposa Pilar Tafur una espléndida novela en la que el personaje es Agustín Lara. En este caso es un personaje ausente, mítico, al cual se le evoca una vez que ya pasó su vida. Daniel y Pilar han viajado por Veracruz y lo han hecho como quienes viajan por una geografía sentimental, para conocer las referencias vitales de Lara. Antes que a Xalapa, llegaron a Tlacotalpan, y ayer en la tarde fueron al puerto a conocer la Casita Blanca de Lara. Samper habló del fenómeno que representa el bolero en América Latina: una unificación sentimental, una columna vertebral que une a Hispanoamérica. Por alguna razón, los españoles son malísimos para hacer telenovelas. Un género para el cual los latinoamericanos tenemos toda la proclividad del mundo.
ACTUALIZADO 2011-10-08 AT 14:09:14
El blog de la redacción
Redacción Gatopardo
PERIODISTAS
¡No me citen a Borges!
2011-10-08 14:09:14
"¡Pero no me citen a Borges!", fue el reto que impuso Rosa Beltrán ayer a los escritores Ricardo Piglia y Rodrigo Rey en una de las pláticas tempraneras del Hay Festival, en su segundo día. Y aunque trataron de esquivarlo en todo momento —recurriendo a nombres como los de Ernest Hemingway o Raymond Carver—, no pudieron evitar acercarse a él por medio del cuento. "Los cuentos son un género que nos permite alejarnos mucho más de la realidad que la novela misma", dijo Rodrigo Rey, a pesar de que ésta última es el género más socorrido hoy en día en la industria editorial.
La charla fue una de tantas que tuvo lugar en la Casa del Lago de Xalapa. En este foro, hasta el momento, han participado personajes como Francisco Goldman, Martin Amis, Fabio Morábito, Sergio Ramírez y Manuel Vincent, entre otros. El gran ausente ha sido el periodista norteamericano Jon Lee Anderson, quien canceló de último momento su participación en el festival. No faltó el resignado que dijo: "para qué me gasté quinientos pesos en su libro del Che".
***
Andar por las calles del centro de la ciudad parece un suplicio, todas están escalonadas, o subes o bajas, me cuenta Margo Glantz, ganadora del Premio FIL de Lenguas Romances del año pasado. El tráfico hace cuellos de botella a cada semáforo, así que uno haría menos tiempo caminando que lo que hace abordo de los taxis rojiblancos. "Hasta en el hotel donde estamos, uno tiene que subir o bajar escalones. Yo ya me cansé", dice mientras nos sentamos en un sillón rojo, junto a la sala de prensa del festival. Le muestro a Margo mi nueva adquisición, Saña, que había comprado una hora antes en la Casa del Lago.
ACTUALIZADO 2011-10-08 AT 13:16:30
Cabeza de borrador
Pável Granados
ESCRITOR
Dos novelistas frente al lago
2011-10-08 13:16:30
Hace unos minutos todavía escuchábamos el sonido del arpa, amenizando los últimos momentos del coctel que el gobierno de Veracruz ofreció a los invitados al Hay Festival. Estaban Jordi Soler, Michael Nyman, Toño Lazcano, José Homero, Elena Poniatowska, Rodrigo Rey Rosa, Santiago Rocangoglio, Brian Nissen y Montserrat Pecannins, entre muchos otros. Como en una película de los años cuarenta, en el lobby del restaurante Remé, justo enfrente del tercer lago de la ciudad, absorto en su caballito de mezcal y con un cigarro en la mano, Martin Amis parecía el típico escritor misántropo. Sin embargo, dedicaba amplias sonrisas a los lectores que se le acercaban todavía hasta la medianoche para pedirle un autógrafo. Ésa fue la actitud que mantuvo durante su conversación en la Casa del Lago, durante la tarde de hoy. Quizás lo más llamativo de su presencia es la mirada aguda con la que acompañaba sus palabras, unas palabras llenas de duda sobre la siguiente generación: "La pornografía es la separación del amor y del sexo". La pornografía es una pedagogía porque sustituye la educación familiar. ¿Será esto lo que determina a los jóvenes de hoy? En todo caso, lo que más sorprende al novelista inglés es la aceptación natural de las mujeres al tema de la pornografía. Una falta de prejuicio ante la separación total del amor y del sexo. Cada uno ha tomado su camino.
Como muchos ensayistas ingleses, su forma de hablar es una divagación que parece que sabe a donde va con muchísima precisión. Sin embargo, lejos de parecer un plan escrupulosamente preconcebido, su conversación semejaba más bien una especie de diálogo consigo mismo. Me pareció que su forma de mirar la literatura es la de un escritor que comienza con perplejidad el camino de la creación. Por eso, su opinión de que la novela utiliza también los recursos del ensayo. Amis empieza el camino de la creación sin saber demasiado de su propia novela. Muchas veces ha comenzado a leer el inicio de un texto cuando ya está terminado sólo para darse cuenta de lo poco que sabía de su propia obra al comenzar a escribirla. Crear es conocer. Pensé entonces que "crear" y "descubrir", en la literatura, no son operaciones simultáneas. Quizás los terrenos estéticos que descubre la literatura son creaciones de un artista. Como sea, crear es un acto doloroso. Y Amis afirma: "Si es doloroso, es muy probable que el resultado sea malo. Y si es placentero, también, con toda seguridad, será malo." Sólo la combinación de dolor y placer en la creación puede garantizar que el arte tenga un resultado satisfactorio. ¿De qué otra manera podría ser bello el arte si no excita la emoción del artista?
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