Sábado 19 de abril de 2014 
SÍGUENOS:
BLOGS
[ Pag. 32 de 68 ] «« Primera | < | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 32 | 33 | 34 | 35 | 36 | 37 | 38 | 39 | 40 | 41 | > | Última »»
ACTUALIZADO 2012-02-24 AT 13:47:25
¿Sabrá tu novia que escuchamos Morrissey?
Maru Aguzzi
DISEñADORA Y CRíTICA DE CINE Y MúSICA
Lo que sigue: Poolside
2012-02-24 13:47:25




Apenas pasado el inicio de un nuevo año y dejando atrás todos los conteos de mejor canción, mejor disco, etc., es hora de presentar a la banda que editará uno de los mejores álbumes del 2012. Sí, dicho a fines de febrero. Poolside ya suena familiar para algunos por diferentes razones; la principal es que hace poco más de un año arrasaron en todos los charts con su primer sencillo, "Do You Believe?", tema que tuvo remixes a cargo de Jacques Renault y Cosmic Kids, entre otros, y que fue parte de varias compilaciones, como los mixtape mensuales que hacen The Magician y Aeroplane.



El segundo tema en ver la luz fue "Harvest Moon", cover de la canción de Neil Young, la cual subió a los cielos después de que James Murphy, creador y líder de LCD Soundsystem, repitiera en varias oportunidades que esa era su canción favorita del verano (2011).



ACTUALIZADO 2012-02-23 AT 14:00:44
Hoja de ruta
Nuestra Aparente Rendicion
LOS EDITORES DE NAR
Enero 2012
2012-02-23 14:00:44


Por Alejandro Vélez Salas

El 4 de enero a las nueve de la mañana Julián Vives, de 65 años, hacía cola para hacer un trámite bancario en una oficina de BBVA Bancomer ubicada al sur del Distrito Federal cuando de repente su corazón falló. Julián se desplomó en medio de decenas de personas que esperaban impacientes su turno en el interior del banco y se retorció en el suelo llevándose las manos al pecho en lo que parecía ser un claro caso de infarto al miocardio. Nadie lo auxilió. Alguno de los ejecutivos llamó a una ambulancia y sólo el guardia de seguridad se acercó para identificarlo.

La oficina siguió funcionando con normalidad, la gente cobraba sus cheques, hacía depósitos o pagaba el predial, mientras el cuerpo de Julián, tapado con una sábana azul —eso sí, con los colores corporativos del banco­—, permaneció por más de una hora tumbado y sirvió de monumento a la apatía e indiferencia del capitalino o chilango promedio. El suceso fue mencionado escuetamente en algunos diarios capitalinos y yo me enteré de los detalles gracias a mi hermana, quien me contó que en la sucursal donde ocurrió fue donde yo obtuve mi primera cuenta y donde recibí —emocionado, aún lo recuerdo— mi primer pago de setecientos pesos.

A pesar de que la vida de Julián no fue cercenada con violencia, como la de los ocho hombres que fueron ejecutados en el centro de Monterrey el 26 de enero, me invadió el mismo coraje y la misma desilusión. Me entristeció sentir que la sociedad mexicana se está acostumbrando a normalizar la muerte del otro, a tomarla como si fuera un evento insignificante mientras espera en la cola de un banco. Ignoro en qué momento los Mexicanos –y en especial los capitalinos- hemos dejado de sentir que "un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio" como decía Antonio Machado. Quizás después de que en enero aparecieran dos ejecutados en Santa Fe y el cadáver de un joven de 15 años colgado de un puente peatonal en Xochimilco por fin nos demos cuenta que no es un problema de Ciudad Juárez, Reynosa o Acapulco, sino de todo México.



ACTUALIZADO 2012-02-18 AT 18:59:47
Levantar una piedra
Diego Enrique Osorno
REPORTERO
Jamás tanto cariño doloroso
2012-02-18 18:59:47




Epílogo del libro Dolerse: textos desde un país herido. Surplus Ediciones. Cristina Rivera Garza



I

¿Por qué estamos en guerra?

¿Porque el narcotráfico es un cáncer que carcome al Estado y si no se actúa contra él corremos el riesgo de que México sea un narcopaís?

¿Porque las encuestas decían que la ciudadanía quería un gobierno duro en materia de seguridad pública, luego de la "efervescencia social" que hubo en el año 2006?

¿Porque el anterior gobierno "de la transición democrática" permitió la operación a sus anchas del crimen organizado al grado de que éste se convirtió en una amenaza grave a la seguridad nacional?

¿Porque todos los reportes de la comunidad de inteligencia sobre la penetración de la mafia a nivel social eran alarmantes?

¿Porque hay que evitar que la droga llegue a nuestros hijos?

¿Porque era inevitable, y se trató de una decisión de Estado bastante postergada, que además contaba con una estrategia muy clara de entrada y salida del conflicto, por parte de un presidente -todos los sabemos- experto en estos temas?

¿Porque había que enseñarle al mundo que, después de una milenaria historia de consumo, sí es posible acabar con las drogas?

¿Porque si no el próximo presidente habría sido un narcotraficante?

¿Porque había que apoyar al longevo y muy político Cártel de Sinaloa a eliminar a Los Zetas y demás grupos nuevos o escisiones sinaloenses como los Beltrán Leyva, del jugoso mercado ilegal de las drogas?

¿Porque un problema de ilegitimidad presidencial era la ocasión idónea para dejar de disimular ante una realidad existente desde hace muchos años en un sinfín de lugares de México?

¿Porque un sector de las fuerzas armadas estaba deseoso de mayor poder y este era el pretexto ideal para conseguirlo, ante el vacío dejado por una errática clase política?

¿Porque había que legitimar al gobierno de la forma que fuera?

¿Porque usar el combate al Narco ha sido siempre una salvación de presidentes cobardes de otros lugares y de otras épocas?

¿Porque Chiapas estaba muy calmada?

¿Porque había que inventar un nuevo peligro para México?

¿Porque alguien tenía ínfulas de Elliot Ness o Winston Churchill?

¿Porque la prensa del espectáculo (o sea la mitad de la prensa supuestamente seria) quiere esa sangre con la que se venden mejor sus productos?

¿Porque el discurso del combate al narcotráfico, como el del terrorismo, sirven para restringir garantías individuales y hacer que la sensación de inconformidad se autoreprima ante el miedo a ser ejecutado hoy en la tarde?

¿Porque la sangre mayormente derramada es la de los pobres que combaten como soldados rasos en el Ejército o como sicarios en las filas del Narco?

¿Porque llegó al poder un patético amante del micromilitarismo teatral?

¿Porque gobernar con miedo es la forma en la que puede construirse la tiranía que muchos han soñado establecer en un México que pese a todo, no deja de ser rebelde?



ACTUALIZADO 2012-02-16 AT 18:39:35
Hoja de ruta
Nuestra Aparente Rendicion
LOS EDITORES DE NAR
Lo más leído en enero en NAR
2012-02-16 18:39:35


Estos son los textos más leídos en el sitio de Nuestra Aparente Rendición durante el mes de enero:

La falta de marihuana en la Revolución

Por Froylán Enciso

Dice el corrido revolucionario que la falta de marihuana —todo mexicano lo sabe— no permitía a la cucaracha caminar como Dios manda. Ese conocimiento primigenio nos recuerda que nuestra nación convive con la mota, por lo menos, desde que empezamos a soñar que el pueblo podría gobernar al país. Lo que no sabemos muy bien y quiero decir aquí es que especialmente los sueños guajiros están hechos de sustancias misteriosas, según contó mejor que nadie el general Francisco Urquizo, en su célebre novela Tropa vieja. Allí el general narra la deliciosa y dramática relación de los revolucionarios con la marihuana.

Urquizo se unió a la Revolución mexicana en 1911 del lado Emilio Madero en su natal Coahuila. De hecho, le tocó luchar durante la Decena Trágica y narrar la muerte de Francisco I. Madero en 1913. También combatió la usurpación huertista al lado de Venustiano Carranza, a quien acompañó durante su muerte en Tlaxcalantongo en 1920. Fue entonces que, luego de estar preso un tiempo, en la cárcel de Santiago Tlatelolco, Urquizo decidió exiliarse en Europa.  Allá escribió crónicas y novelas sobre la Revolución extensa y emotivamente hasta que Lázaro Cárdenas lo invitó a reintegrarse al ejército mexicano.

Texto completo aquí.



Los tarahumaras, algo que debe morir

Por Pablo Raphael

En verdad se llaman rarámuris y el 17 de diciembre de 2002 el entonces presidente, Vicente Fox, otorgó el premio nacional de ciencias y artes a uno de ellos. Se trata del viejo Erasmo Palma, un reputado líder nacido en Basigóchi, que en 1936 escuchó decir: ahí viene un poeta. Entonces pensó: yo tengo que ver eso. Imaginemos a un niño de siete años corriendo entre los árboles, por la vereda, atravesando la mesa del Ganoko. Media hora después, Erasmo llega a Norogachi. Ahí está Antonin Artaud, el surrealista que venía en búsqueda de una raza principio y que condenaba al gobierno de la revolución mexicana por fijarse en el modelo ruso en vez de aprovechar las condiciones de lo que llamaba “las fuerzas vivas de México”.

El niño Erasmo había visto la pulmonía y la hambruna, pero nunca a un poeta. Cuando descubrió que la palabra y la palabra dada eran dos cosas capaces de cambiar su alma y curar al mundo, nació su vocación. Entonces también se hizo poeta y luego violinista y compositor y gestor cultural y humanista que se ha dedicado a rescatar la tradición oral y las leyendas de su pueblo. A pesar de ser perseguido, injuriado por algún misionero; a pesar de padecer un asesinato impune en su propia familia (1998); a pesar de los premios y las marchas y los encuentros interétnicos y la defensa permanente de los derechos de los pueblos indios, justo diez años después de la ceremonia en Los Pinos y la entrega del premio nacional, en la sierra tarahumara todo sigue igual. Idéntico. Los suicidios no son una cosa nueva. La pobreza y el hambre son las espuelas que empujan a muchas personas hacia el desfiladero ¿Cuáles son las razones? Hace unos días el presidente Felipe Calderón le echó la culpa al clima. Literalmente dijo: “el cambio climático es un tema de futuro, se puede y se deben diseñar salidas para la actual crisis económica, pero al mismo tiempo para el dilema ambiental que enfrentan los humanos, pues la población más pobre ya paga las consecuencias del cambio climático”. Mientras el presidente se comporta como un personaje de pastorela y señala a los malos, a las pestes bíblicas, a los enemigos del bien, al azote de Dios, a las estrellas y la nieve, del otro lado de la frontera y en eso que se llama planeta, miles de lectores sienten euforia por el libro Nacidos para correr de Chistopher Macdougal. En el se expone a los tarahumaras como un pueblo con la fortaleza para resistir como nadie los embates del tiempo. El autor los muestra como una comunidad de corredores fuera de serie, capaces de hacer un maratón diario, de haber resistido cientos de años la furia de la naturaleza, las guerras con otras etnias y el ataque interminable de los blancos. De nuevo: ¿Cuál es entonces la razón de la crisis actual en la sierra rarámuri? Culpar al clima es como culpar a los dioses o como decir que la responsabilidad del hambre y la miseria se deben a los 500 años de imposición cultural. Culpar al calentamiento global (que también afecta a los ricos Sioux del norte) es tan inútil como decir que en aras de los usos y las costumbres nos enfrentamos a un dilema que opone progreso y tradición. La verdad es que acusar a clima no tapa el sol y recurrir a los traumas de la historia puede convertirse en un discurso sentimental que no pone el dedo en el corazón del problema, ni tampoco soluciona nada. El verdadero mal está en las políticas públicas y los caldos de violencia, inseguridad, narcotráfico y corrupción que estas han producido.

Texto completo aquí.



ACTUALIZADO 2012-02-07 AT 21:06:55
Hoja de ruta
Nuestra Aparente Rendicion
LOS EDITORES DE NAR
Hoy ya no somos ajenos
2012-02-07 21:06:55


ACUSE DE RECIBO

Por Lolita Bosch

Hoy los ciudadanos somos otros. No tengo ninguna duda. Muchos de nosotros, somos distintos. Lo hablamos cuatro miembros de NAR con Claudio Lomnitz, que visitó a finales de enero Barcelona: una cosa son la apatía, el estupor o el miedo y otra la negación. Aunque pasemos sin ver, aunque no nos detengamos a observar de cerca lo que está sucediendo en México, hoy ya no somos ajenos. Ninguno de nosotros. Los ciudadanos aparentemente apáticos, alejados de la espiral de violencia y el miedo, no son los mismos que antes de 2006.

Hoy vivimos voluntaria o involuntariamente alerta, inevitablemente al acecho. Tratamos de protegernos, aun cuando no pensamos que lo estamos haciendo. Y hemos aprendido a medir nuestras palabras, nuestros actos y nuestras críticas. Somos distintos.

Dijo Claudio Lomnitz en la charla que dio en el Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (y que pronto colgaremos en el portal de Nuestra Aparente Rendición) que uno de los aspectos que entorpece la resolución del conflicto es que existe una crisis profunda de representación. La ciudadanía mexicana, aseguró Lomnitz, no se siente representada ni por sus políticos ni por sus intelectuales. Y eso es algo en lo que urge pensar. Yo soy parte de una generación que creció teniendo como referente a Monsiváis. Y constantemente nos preguntamos en NAR quién ocupa hoy ese lugar. Cuál es nuestra referencia, más allá de ciertos medios independientes y ciertos movimientos. Si acaso hay figuras intelectuales sólidas que estén altamente involucradas con la paz de México o si debemos encontrar y generar espacios que sumen voces diversas –tal y como tratamos de hacer desde NAR y como se trata de hacer también desde otros lugares imprescindibles como Animal Político o Sinembargo. ¿Pero quién habla desde lo social? Más allá del discurso político, ¿quiénes están en la imprescindible tarea de crear ciudadanía? Queremos destacar el trabajo que están haciendo desde colectivos como Más allá del grito, Escritores por Juárez, !Por un México sin violencia, basta! en Guadalajara o + allá de la marcha en Monterrey. Pero es cierto que hay como un descuadre entre lo que ocurre y lo que nos ocurre, entre lo que se vive y lo que vivimos. Y ésta especie de realidad flotante que nos permite seguir a muchos de nosotros, con todo y todo, con nuestras vidas diarias, convive con una sensación térbula e incómoda de que en cualquier momento algo puede cambiar y que no hay nadie ni nada que pueda detenerlo. Por eso urgen tanto voces críticas que puedan asumir el conflicto nacional como un conflicto propio y se involucren de manera sistemática y contundente. Más allá de lo político. Para que nos ayuden a pensar en nuestra garantía de vida y de paz. Hay, sin duda, académicos brillantes, periodistas insistentes y artistas solidarios que suman esfuerzos por la paz de México. Pero esa crisis de representación de la que habla Lomnitz es hoy alta y preocupantemente reconocible. Y en mi opinión ese lugar que hoy está hasta cierto punto vacío, está tratando de ser ocupado por los ciudadanos: que cada vez más, tratan de informarse y de entender, porque cada vez más se ven voluntaria o involuntariamente inmersos en el presente. Y aún así nosotros, ciudadanos, necesitamos sentirnos representados. Tener voces que unan las voces de todos. Y ésta ha sido una cuestión que hemos debatido profundamente los miembros de NAR.



[ Pag. 32 de 68 ] «« Primera | < | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 32 | 33 | 34 | 35 | 36 | 37 | 38 | 39 | 40 | 41 | > | Última »»
 
 
JeanRichard Watches
LO MÁS LEÍDO
Fragmento del libro "Gabo periodista", preced...
Las mejores opciones de la temporada para pro...
Roberto Saviano conoce y conversa con el repo...
El Munal repasa el papel del desnudo masculin...
Ésta es la historia del Jota Erre. Quiso ser ...
COMUNIDAD
Copyright © 2010  -  www.gatopardo.com  -  Desarrollado por: Estrategia 360°