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Danza en éxtasis
Tania Pérez-Salas era una niña cuando vio la versión dancística de Romeo y Julieta con el Ballet Bolshoi. Las piezas le parecieron tan largas que se quedó dormida. Sin embargo, hubo algo que le fascinó de aquella puesta en escena y la llevó a tomar clases con tutú y zapatillas. Hoy ha ganado becas y premios como coreógrafa y bailarina, se ha presentado en escenarios de varias ciudades alrededor del mundo y tiene su propia compañía de danza.
"Recibí una estimulación artística desde pequeña, tomé clases con Xavier Francis, gracias a él me entregué a las artes escénicas –dice Pérez-Salas, que lleva casi 20 años en la danza contemporánea–. Es muy distinta a la danza clásica, tiene mayor libertad. Es una forma brutal de explorar los movimientos corporales".
Hace unos años formó un grupo improvisado que se presentaba en Tlalpan. Fue tal su éxito que comenzaron a recibir invitaciones para asistir a concursos y festivales. Hoy es en una compañía de danza multicultural, con bailarines mexicanos y algunos que han llegado de Japón, Italia y Holanda.
Después de presentarse en Washington y Miami, la compañía de danza Tania Pérez-Salas ofrecerá, los días 27, 29 y 30 de junio en el Palacio de Bellas Artes, un repertorio de autoría propia titulado Ex-Stasis. "Está compuesta por tres piezas, en una de ellas habrá un espejo de agua de dos toneladas". Es una oportunidad para ver el trabajo de una mujer dedicada a la danza, que la ha reinventado con propuestas del más alto nivel.
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