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El verdadero hombre ilustrado
El 5 de junio la literatura perdió a un visionario. Ray Bradbury, autor de literatura fantástica, ciencia ficción y derivados, se convirtió en polvo estelar y se hizo uno con el Universo... o algo por el estilo.
A sus 91 años, Bradbury era el abuelito que muchos quisieran tener: inventaba las mejores historias, coleccionaba juguetes y recorría los pasillos de la Comic Con de San Diego repartiendo sonrisas, consejos y uno que otro autógrafo. Es difícil imaginar un mundo en el que autores como él ya no estén vivos. Pero como hubiera escrito Ray, ese mundo se desdobló en otro de posibilidades infinitas, donde el muchacho originario de Waukegan, Illinois, ya no escribe todos los días y donde miles de lectores abrirán por primera vez Las crónicas marcianas y alguien les dirá "Este autor se acaba de morir" o "Sí, ese escritor ya murió".
Bradbury, el niño, leyó vorazmente a Edgar Allan Poe y Edgar Rice Burroughs, a Julio Verne y H.G. Wells. A los 12 años empezó a hacer magia, con la esperanza de convertirse en un profesional del ilusionismo. A esa edad tuvo una experiencia que, de acuerdo con lo que contó en su página web, "cambió su vida para siempre": su encuentro con el mago Mr. Electrico, en una feria ambulante.
El mago lo tocó con una espada electrificada y le ordenó que viviera para siempre. Ray, el niño, empezó a escribir unos días después y no dejó de hacerlo hasta el día de su muerte.
Un hombre feliz, Ray Douglas Bradbury llenó de magia la mente de millones e inspiró la carrera literaria de otros escritores contemporáneos, como Neil Gaiman, uno de los más reconocidos y premiados autores de literatura fantástica de este siglo. "Puedo imaginar todo tipo de mundos y lugares, pero no puedo imaginar un mundo sin Bradbury. No Bradbury el hombre, sino Bradbury el constructor de sueños", escribió Gaiman para prologar una reimpresión de The Machineries of Joy, una de las antologías icónicas de Ray Bradbury.
El obituario de The New York Times habla de Ray como "el escritor más responsable de llevar la ciencia ficción moderna al mainstream literario". Su obra ha sido adaptada a cine y televisión y ha servido como referencia o inspiración para otros autores. Entre los trabajos derivados destacan Fahrenheit 451 (1966), dirigida por François Truffaut, basada en la novela homónima, y decenas de episodios para series de TV, como La dimensión desconocida y Alfred Hitchcock presenta.
Su legado vive también en los diversos reconocimientos que se le dieron en vida, algunos más curiosos que otros: desde la existencia del Premio Ray Bradbury de guionismo que entrega la Science Fiction and Fantasy Writers of America hasta el nombramiento del asteroide Bradbury (el número 9766), descubierto en 1992, o el Dandelion Crater (Cráter Diente de León), un cráter en la Luna que fue bautizado por los astronautas del Apolo 15 en honor a la novela semiautobiográfica de Bradbury, Dandelion Wine (El vino del estío).
Así como el Hombre Ilustrado que Ray, el niño, vio por primera vez en la feria de Mr. Electrico, y sobre el cual Bradbury, el autor, escribió una antología de historias cortas, Ray Bradbury, el mago, le regaló al mundo ríos de tinta para dibujar sobre la piel de los soñadores. Descifró el secreto, y por eso vivirá para siempre.
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