Me encantan las ciudades, pero después de unos días siento que el concreto me asfixia. Necesito salir al campo a buscar otro tipo de emociones. Si te pasa lo mismo, entonces deberías escaparte un día a Valle de Bravo a surcar el cielo en parapente con Alas del Hombre, un grupo que ofrece vuelos con instructores, organiza competencias internacionales de esta disciplina, imparte cursos y hasta realiza
parahawking, una nueva actividad que consiste en volar con aves rapaces entrenadas, a las que incluso les puedes dar de comer en el aire.
Previo pago de 1 750 pesos, el punto de partida es la tienda-oficina de Alas del Hombre (ubicada en la avenida Fray Gregorio Jiménez de la Cuenca, la costera). Desde ahí te llevan en unas antiguas camionetotas 6 x 6 durante media hora hasta la ladera de una montaña en la Reserva Monte Alto. Tu instructor –quien vuela contigo– te coloca el asiento y los arneses, te amarra al brazo una cámara que se autodispara y en un par de minutos te explica cómo debes dar unos pasos hacia atrás y luego correr al vacío por una pendiente para que el parapente se despliegue y comiences a flotar. Atreverte a hacer esto con las piernas temblando es el único reto de la travesía, pues una vez que estás en el cielo, el instructor se encarga de tomar las corrientes térmicas para ascender, y tú sólo a disfrutar el silencio del cielo y a observar el paisaje bajo tus pies: bosque, montañas, techos de teja, piscinas, callejuelas y el lago al fondo.
Dependiendo de las condiciones del clima, el vuelo dura entre 25 y 45 minutos (por increíble que suene, en torneos profesionales se extiende a seis o siete horas). Finalmente, aterrizas de una manera muy suave en un llano con pasto frente al lago. La pregunta que todos hacen: ¿qué tan seguro es? Los instructores están certificados y tienen cientos o hasta miles de horas de experiencia y el equipo es de la más alta tecnología. En realidad nunca percibes peligro o inseguridad.
Por último, si antes de partir o al regresar te encuentras en la tienda-oficina a Miguel Gutiérrez, el socio fundador, pídele que te muestre las fotografías de su padre, uno de los primeros paracaidistas mexicanos, quien incluso diseñó un paracaídas para sus gatos, porque se lanzaba con ellos. Cómo privar a los pobres animalitos de ese bombazo de adrenalina.
Alas del hombre
Fray Gregorio Jiménez de la Cuenca s/n, Plaza Valle, Valle de Bravo, Estado de México
T. (726) 262 6382
www.alaventura.com.mx