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Lance Wyman
Cuando supimos que el creador de la identidad gráfica de las olimpiadas de México 68 y del metro del DF, Lance Wyman, vendría a dar una conferencia, le escribimos para pedirle una entrevista. Dudosos de que fuera su verdadero e-mail, le dijimos: "¿Eres Lance o un becario?". Nos respondió: "A veces me siento como un becario, pero sí, soy yo". Y aceptó. Nos reunimos en la librería Rosario Castellanos a tomar un café y platicar.
¿Cómo te sientes de regreso en la ciudad de México? He estado increíblemente ocupado durante mi visita. Tuve la conferencia en el museo y fue muchísima gente, me dijeron que muchos no pudieron entrar.
¿Esperabas tanta gente? No, para nada. Me alegra mucho ver tanto entusiasmo. Ésta es una ciudad muy visual y me encanta.
¿Por qué lo dices? Porque en Nueva York somos muy verbales, dependemos mucho de las palabras. Aquí la comunicación es más visual. Un sistema como el del metro te da la posibilidad de construir un programa completamente visual, en un idioma común a toda la gente que visita la ciudad. Por ejemplo, si viajas a México desde China y vienes con un grupo de turistas que quieren encontrarse en una de las estaciones del metro, tal vez no puedan pronunciar "Chapultepec", pero pueden quedar de verse en el saltamontes.
Hay una leyenda urbana que dice que la idea de crear un icono para cada estación en la ciudad partió de los altos niveles de analfabetismo de la gente. Mucha gente pensó eso, pero yo nunca lo vi de esa forma. Por supuesto que es útil para estas personas, como lo es para cualquiera. Si vas a una ciudad donde no hablas el idioma, eres como esa gente que no puede leer, ¿no es así? Es un lenguaje que es diferente a las palabras, y el analfabetismo tal vez ayudó, pero no creo que haya sido lo que impulsó al proyecto.
Aquí tenemos una nostalgia por el México antiguo. ¿Qué hay de los otros países donde has estado trabajando?, ¿se aprecian también tus diseños, tu trabajo? No sé, creo que estas imágenes están ligadas al tiempo y a la experiencia de la gente. Conozco a muchas personas que han crecido aquí, y cuando escucho que hablan de los iconos del metro, los usan para describir los vecindarios en los que crecieron. Eso es algo que nunca se te ocurre cuando estás diseñando un sistema como ése. Tú lo llamas nostalgia, yo lo llamo catalogar partes importantes de la historia o de la funcionalidad de una ciudad. Tuve esta experiencia en Calgary, en Canadá, donde utilicé la mitología nativa norteamericana. En las puntas de sus tipis tienen círculos, y en su mitología el círculo representa una estrella. Cuando diseñé el programa para el Skywalk de Calgary, que es un sistema de puentes que conecta todos los edificios del centro, quise usar ese tema. Así que hice +15 (el sistema está 15 pies por encima del piso) utilizando círculos, luego desmonté toda la imagen, le agregué un personaje que caminaba sobre los círculos, y se convirtió en un sistema peatonal en el que la idea finalmente es caminar por las estrellas.
¿Tienes un icono favorito en el metro del DF? Tengo una experiencia favorita. Para la estación Juanacatlán quería hacer una mariposa por los pescadores que usan redes de mariposa en esa región. Y no la querían, me decían: "No, no puedes hacer esto". Cuando faltaban dos semanas para la inauguración del metro, el diseño no estaba aprobado, así que dijeron: "Adelante, usa la mariposa". En aquella época esa área era llamada "Calle de las mariposas", porque era donde estaban todas las prostitutas, así que, al final, hicimos un diseño para ellas. No tenía idea por qué no querían usar esa imagen, pero no se nos ocurría nada mejor. También sucedió con Pino Suárez, quien fue un vicepresidente y poeta que murió asesinado, pero realmente no hizo mucho como político y su poesía tampoco lo hizo famoso. Fue muy difícil llegar a una idea, pero entonces descubrieron la pirámide, y por supuesto que la hice parte de la estación.
¿Qué tanta investigación hiciste para cada estación? Trabajé con ICA, la compañía constructora de Bernardo Quintana que dirigió las obras del metro, y con los arquitectos que diseñaron cada estación y los ingenieros que se encargaron de construir las estructuras. Cuando empecé a buscar ideas me reuní con ellos, porque vivían en diferentes partes de la ciudad y conocían mucho de la mitología. Por ejemplo, patos...
Ah, Candelaria. Sí, Candelaria. Solían llamarle "patos" a los criminales que andaban por ahí, y ésa era la parte de la ciudad en donde se reunían. Escuchaba este tipo de historias y luego, claro, las verificaba todas. Pero fue muy bueno encontrar esas anécdotas en diferentes zonas de la ciudad. Cuando hablas con la gente y creas una imagen del barrio, esas historias cobran importancia.
¿Qué hay de los colores de las líneas?, ¿tú los escogiste? Sí. Yo quería usar el rosa, y primero me dijeron que no querían usarlo. Creo que era demasiado femenino. Pero insistí y les dije: "A ustedes les pertenece este color, ¡tiene que ser la primera línea!", y estuvieron de acuerdo. No sabía mucho sobre México cuando llegué aquí, a decir verdad.
Cuando camino por el Eje Central y veo el icono del teléfono pienso que los jóvenes de hoy no lo entenderían. Ése es un buen ejemplo de un icono que se ha vuelto obsoleto, y no falta mucho para que los teléfonos se vuelvan obsoletos también. He tratado de desarrollar una iconografía genérica, que no se vuelva obsoleta.
Volviendo al tema de las olimpiadas mexicanas, ¿fue la primera vez que se aplicó el diseño a todo el concepto, como una gran imagen? Eso no es completamente cierto, porque cuatro años antes había un muy buen sistema [de diseño] en Tokio. Fue una especie de modelo para saber cómo identificar cosas diferentes usando iconos. Lo que hicimos aquí fue tratar de que se viera como México, que se notara que las olimpiadas estaban ocurriendo aquí. Fue algo muy innovador en ese momento.
Recuerdo las olimpiadas de Barcelona y a Javier Mariscal. ¿Crees que tuviste algo que ver con eso? Sí, lo creo. Afortunadamente ellos hicieron eso: usaron el estilo y el arte de España para hacer que las olimpiadas se vieran específicamente de ahí. Fueron muy afortunados porque las olimpiadas no fueron tan comerciales, y no deberían serlo. Los juegos de Atlanta, por ejemplo, fueron como un evento de Coca-Cola. Fue terrible. Ahora todo es un exceso. Beijing fue como ir a Broadway, el Cirque du Soleil o algo así.
Abriste esas puertas en las olimpiadas. Encontraste personalidad y nuevas formas de comunicación. ¿Cómo te hace sentir?, ¿orgulloso? Muy orgulloso, sí. Las cosas en las que contribuí están bien, pero lo mejor fue lo mucho que aprendí aquí. Cuando volví a Estados Unidos trabajé bastante en Washington, en Santa Cruz en California, Santa Fe y Albuquerque en Nuevo México. Le llamamos Way finding system (sistema para encontrar el camino) al proceso de ponerle gráficos a la ciudad y adjudicarle una imagen a las estaciones en las distintas áreas. Cuando ves cada una en la red, entiendes la ciudad de distinta forma, de forma visual. Es algo nuevo en Estados Unidos.
¿Alguna vez te imaginaste, cuando empezaste tu carrera, que abrirías muchas puertas y aportarías nuevas ideas al mundo? Debo decir que no. Mi primer trabajo fue en General Motors, tuve la oportunidad de empezar en una gran corporación. Después un amigo me ofreció un trabajo en la Feria de Comercio de Yugoslavia para diseñar los gráficos del pabellón estadounidense. Ése fue un momento clave. Antes de eso mi vida era Nueva York, Nueva Jersey, Michigan y el ejército, y ahí no te empapas de mucho culturalmente. Viví en Zagreb tres meses, esto fue cuando Tito todavía estaba en el poder. Lo conocí durante mi estancia. La única persona que he conocido en mi vida que tenía la mirada tan intensa como Tito fue a Echeverría, aquí. Tenía esos ojos fuertes.
Mucha gente no sabe que tú hiciste también el logo de la tienda De Todo. De pronto la ciudad entera tenía una imagen homogénea. Ése fue un proyecto en el que Mathias Goeritz me involucró. Yo tenía la idea de encimar las "o" como solía hacer Mathias. Es un homenaje para Goeritz, él es muy importante para mí. Es muy importante para este país. Muy importante para el mundo, de hecho, si ves cómo se ha involucrado su obra en todo. Él fue el padrino de mi hija chilanga.
La sala anoche estaba llena. Mencionaste artistas y arquitectos que fueron muy importantes, y la forma que estos grandes arquitectos han trabajando con magníficos diseñadores y artistas, como todo gran proyecto. Creo que la tecnología se está expandiendo por todas partes, así que ya no estamos tan fragmentados. Nos estamos volviendo globales, nos guste o no. Ya no hay forma de ser estúpido porque puedes encontrar en Google cualquier cosa. Solía tomar tiempo para buscar información, pero ahora podemos vivir en tiempo real, y cada vez será más y más demandado. Necesitas tener una visión más completa del mundo, y el pensamiento creativo es una parte importante de eso. Cuando tratas de expresar contenido de forma visual, y cuando terminas y funciona... no hay mejor sentimiento que ése.
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