Malinalco tiene de mágico lo que su cielo de despejado: todo. En honor a su nombramiento oficial como Pueblo Mágico del Bicentenario, las calles de Malinalco se tuercen en laberintos que pueden llevarte a sitios como el Ex Convento e Iglesia del Divino Salvador o el Museo Vivo "Los Bichos de Malinalco", donde te dejarán cargar a
Seboastián, la boa constrictor residente.
Malinalco tiene un par de joyitas ocultas entre lotes baldíos, restaurantes gourmet y calles que le harían daño a cualquier automóvil urbano. Una es el
bed and breakfast Casa Navacoyan (Prolongación calle Pirul 62, Barrio de San Juan; T. (714) 147 0411;
www.casanavacoyan.com) y el Centro Holístico y Recreativo Ollinyotl (Cerro de la Ascención, esq. Cerro del Ciriaco, Barrio de San Juan; 2028T. (714) 147 2015;
www.ollinyotl.com). Ambas brindan la paz que busca quien huye de la ciudad.
Casa Navacoyan tiene seis habitaciones, comedor, alberca, jardín y una sala común que funciona como bar. Cada pieza tiene personalidad y nombre propios. Las camas tienen botecitos de agua en las patas, para evitar que se suban los alacranes (un detalle campirano que, más que aterrador, es muy simpático). Estrellita dorada para la amabilísima señora Marta, quien se desvive por atender a sus huéspedes.
A unos minutos en auto se encuentra Ollinyotl, un centro holístico con un equipo apasionado y comprometido. Está integrado por una comunidad de migrantes, desde defeños hasta una suiza nómada que vivía en su auto, que encontraron en Malinalco el santuario que necesitaban.
En colores naranja y amarillo, la entrada a Ollinyotl inmediatamente aísla del mundo exterior. El
lobby recibe con un mundo de plantas y la presencia de
Pancha, la gata negra con un mechón blanco que se recuesta durante horas a tomar el sol. Una cafetería ofrece alimentos vegetarianos y orgánicos, cocinados con ingredientes que se cultivan en el huerto. En su deseo de aportar algo a la comunidad, la tribu de Ollinyotl tiene el proyecto de involucrar a los campesinos locales y construir un mercado orgánico local, además de conseguir que la alimentación del centro sea autosustentable.
El fuerte de Ollinyotl es la sinceridad de su oferta espiritual. El menú incluye masajes tradicionales occidentales y otros más exóticos, como el ayurvédico o el holístico Ollinyotl, una combinación de técnicas procedentes de distintas tradiciones y escuelas espirituales; también ofrece masajes orientados a necesidades de energía específicas. Es indispensable hacer el recorrido por su laberinto de autoconocimiento y tomar un baño de temazcal. Ambas experiencias, combinadas con alguno de los masajes y un buen sándwich de pan integral y berenjena, dejan el espíritu listo para regresar a enfrentarse con la vida real.