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El abogado del diablo
Vestido con una túnica negra, una bufanda y un casco de bicicleta —esta vez sin el famoso garfio— llegó Mario Bellatin para platicar sobre su más reciente obra, El libro uruguayo de los muertos, cargado con los vicios en los que dice caer todos los días.
A Bellatin le molesta que lo llamen “experimental”, que digan que sus libros son complicados, que se ha creado un personaje, que juega con las formas, que hace novelas sin ser novelas o cuentos que no pretenden serlo. “Esas clasificaciones están perdiendo validez y son cada vez más absurdas. No estoy de acuerdo con las etiquetas. Afortunadamente mis editores me siguen publicando cada que les entrego un manuscrito, nunca me han dicho un 'Oye, esto no'. Creo que por eso hago libros raros, estoy esperando a que llegue uno y me diga: 'No'”, expresa Bellatin.
Después de haber publicado gran parte de su obra con Anagrama, ahora es Sexto Piso la editorial con la que parece haberse casado. Primero presentó ahí Disecado, un libro compuesto por dos relatos (y en el que la escritora Margo Glantz aparece como personaje de ficción). Y ahora El libro uruguayo de los muertos, una especie de declaración de principios en los que plasma lo que piensa como escritor, sus obsesiones y cómo empieza a escribir sin tener una idea clara de lo que resultará. “Es un libro que es fiel al mismo libro. Estamos tan acostumbrados a pensar que los libros son un vehículo para llegar a una realidad. Y el fin de la escritura es que pueda autosustentarse y cada uno pueda construir su propia lectura. Que tenga sus propias reglas. Eso es lo que me interesa…, la realidad qué”, dice.
Lo comenzó a escribir y lo continuó en varias etapas de su vida, relatos sueltos, conversaciones ajenas que a simple vista no tienen conexión alguna, pero que van siguiendo una misteriosa lógica que cada lector tiene que descubrir. Son historias que va intercalando de párrafo en párrafo —a lo Cortázar—, como la de un ciego que da masajes en el metro, la de extraño viaje a Cuba en compañía de Sergio Pitol, la búsqueda de una doble de Frida Kahlo que vende comida y la del sueño que tiene su hijo sobre una familia de toreros enanos.
El libro uruguayo de los muertos es quizás el más importante que ha escrito en toda su carrera. Y cuando uno le pregunta qué necesitaba para superar los anteriores, Bellatin ríe y balbucea. No tenía nada que superar. “Este libro pretende establecer una suerte de diálogo con libros como Disecado. Me interesaba realizar una escritura determinada y con ciertas características que continúen de libro en libro. Mi idea es en un futuro ir volviendo a mis propios libros, y que se vayan comiendo unos a otros para que solamente exista el presente en lo que escribo”.
Mientras todo mundo busca con frecuencia inventar cosas nuevas, Mario Bellatin ha creado su propio universo. El libro uruguayo de los muertos sorprenderá a críticos y amateurs.
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