Jueves 27 de noviembre de 2014 
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Letras cubanas
POR JOS LUIS CUEVAS
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diciembre 2012
La isla en texto. Un viaje literario a La Habana
En Cuba, las editoriales pertenecen al Estado y publican con una lgica incluyente, no de mercado, lo que para muchos autores significa un debut y una despedida. Bajo qu condiciones y con qu expectativas trabajan los escritores contemporneos de la isla caribea?
Por Juan Pablo Villalobos / Fotos de Jos Luis Cuevas
"En esta ciudad el diálogo está a flor de piel, la escritura está en el aire".
Cuando termin mi primera novela la llev a la editorial Letras Cubanas (oigan cmo suena: Letras Cubanas) y all me dijeron que no estaban recibiendo originales. Ms exactamente: que no estaban publicando libros. Visit otras editoriales y en todas recib la misma negativa: libros? No, ya no tenemos nada que ver con eso.

Mi ltima esperanza era una casa editora alternativa cuyo nombre omitir. Pero hasta all haban llegado las ronchas de la epidemia. O las orientaciones del Ministerio. En la entrada, un puercoespn disfrazado de recepcionista me explic que se haba tomado una decisin ante el xodo masivo de autores. Cada vez quedaban menos autores en el pas.

Me pareci una ligereza afirmar algo semejante, pero no quise discutir.

Jorge Enrique Lage
"15 000 latas de atn y no tenemos cmo abrirlas", en
El color de la sangre diluida

Una noche de abril de este ao, en Brasilia, de pronto me encontr en la curiosa situacin de estar sentado frente al enorme costillar de un pescado del Amazonas y al lado de un escritor cubano que vive en Cuba y es conocido y reconocido internacionalmente. Yo no saba hacer ninguna de las dos cosas que el momento exiga: no saba cmo acometer al pescado y tampoco saba cmo conversar con un escritor cubano. El pescado se llamaba Tambaqu. El escritor, Senel Paz.

Senel haba escalado a la celebridad en los aos noventa, gracias al relato "El lobo, el bosque y el hombre nuevo", con el que gan el premio Juan Rulfo de Radio France Internacional, y que acabara transformndose, con un guin de su autora, en la pelcula Fresa y chocolate. El relato y la pelcula, quiz sobra decirlo, cuentan la amistad entre Diego, un homosexual de costumbres y gustos exquisitos, y David, un homofbico militante de la Revolucin. En 1994, Fresa y chocolate se convirti en la primera cinta cubana, y la nica hasta el momento, en ser nominada al Oscar como mejor pelcula de habla no inglesa.

Mi timidez ante el Tambaqu era fcil de entender: incluso a la distancia se podan distinguir unas espinas enormes, potencialmente homicidas. En cambio, mi incomodidad con la presencia de Senel era de naturaleza ms compleja. Senel no tena espinas, ni enormes ni pequeas, todo lo contrario, era pura amabilidad y cortesa; pero muy pronto me di cuenta de algo que me avergonzaba: que salvo dos o tres generalidades sobre Pedro Juan Gutirrez o Leonardo Padura, yo era un completo ignorante de la literatura cubana contempornea.

Hablamos entonces de Pedro Juan Gutirrez y de su Habana sucia, poblada de seres marginales, y tambin un poco del xito internacional de Padura. El Tambaqu result ser un manjar inofensivo y el vino ayud a que poco a poco yo dejara de acusarme de negligencia contra la literatura cubana y a que Senel me consolara argumentando que yo no era el nico, que eso era ms bien lo normal, que muy pocos conocan la literatura cubana que se estaba escribiendo en Cuba ahora mismo, ya sea porque a nadie le interesa o porque es muy difcil que esa literatura salga afuera.

"Es tan difcil conseguir un hipoptamo enano de Liberia que puede ser que la nica manera sea yendo a capturarlo a Liberia", dice Tochtli, el protagonista de Fiesta en la madriguera, mi primera novela. Esta frase, convenientemente alterada, me vino a la cabeza antes de irme a dormir aquella noche: "Es tan difcil conocer la literatura cubana contempornea que puede ser que la nica manera sea yendo a Cuba".

En los meses siguientes, a travs del correo electrnico que en Cuba todava no goza de la inmediatez que le atribuimos como caracterstica primordial, Senel me ayud a delinear un panorama que luego se volvi una agenda. sta es la historia de un viaje que no habra sido posible si un Tambaqu o Senel Paz no lo hubieran querido.

El avin aterriz en La Habana alrededor de las quince horas del lunes 24 de septiembre. Despus de realizar el trmite de inmigracin y antes de recoger las maletas, me sale al paso una muy sonriente y amable polica. Imagino lo que imagina la uniformada: que soy joven, que vengo solo en realidad mis compaeros Jos Luis, el fotgrafo, y Camilo, el camargrafo, vienen detrs; debo tener pinta de turista sexual.
De dnde viene?
De Mxico.
Cul es el motivo del viaje?
Tengo amigos aqu, vengo a visitarlos.
A qu se dedica?
Soy escritor.
Qu escribe?
Novelas.
Qu tipo de novelas?


Si sta fuera una conversacin con un periodista o un crtico cubano, le dira que como todo escritor nacido en los setenta mis primeras influencias fueron los autores del boom y que en la adolescencia apreci especialmente a Alejo Carpentier. Que leer el Paradiso de Lezama Lima es una experiencia de la que nadie vuelve y que si formramos una seleccin de bisbol yo pedira estar en el equipo de Virgilio Piera (y no por mis preferencias sexuales, sino literarias: cuntas veces habr que decir que Virgilio era un genio?). Eso dira incluso en el hipottico caso de que la Revolucin cubana hubiera creado profesiones vanguardistas, como policas-crticos-de-literatura o policas-historiadores, pero no lo hago porque en realidad no estamos hablando de literatura. En Cuba cuando hablas de literatura en realidad no slo ests hablando de literatura, tambin ests hablando de "literatura".

Ficciones le respondo a la muy sonriente y amable polica: la palabra ms alejada de la realidad que se me ocurre en ese momento.
Pase, bienvenido a Cuba.


No salgamos del aeropuerto todava! Jos Luis Cuevas, nuestro fotgrafo, se ha quedado retenido. La polica inspecciona meticulosamente su equipo. No podemos salir del aeropuerto, pero podemos salir de la realidad hacia a la ficcin. Entremos por el simple mtodo de asociacin de palabras en "Los das del juego", un cuento de Emerio Medina que transcurre en el aeropuerto Sheremtievo de Mosc, y en el que un cubano conversa con dos periodistas colombianos.

Todos los aeropuertos no son iguales dijo uno de los periodistas cuando el tema sali.

Para m estaba claro que no eran iguales, y lo dije. Habl de las edificaciones funcionales (las pocas que haba visto en alguna escala tcnica en Shannon y Odesa, y otras, muy contadas, las del aeropuerto de Tashkent y el viejo Vnkovo de Mosc, sin hablar de la Terminal de Vuelos de La Habana, por supuesto) concebidas para usos, volmenes y servicios diferentes.

T eres cubano dijo. No tienes ni la ms puta idea de lo que es un aeropuerto.

Dicho con pocas letras, la puta idea de un aeropuerto moderno de Occidente no poda caber en la cabeza de un habitante del Caribe comunista que vea limitadas sus posibilidades de vuelo a un viaje de estudiante becado en las universidades del Este o del pas sovitico.


Es verdad: todos los aeropuertos no son iguales. No en todos los aeropuertos puedes tener conversaciones de "literatura" con la polica. Jos Luis por fin logra que su entrada sea autorizada y ya podemos emprender nuestro camino de vuelta a la realidad.

Una cosa ms!, otra brevsima escala aeroportuaria, slo para contar un chiste:

Llega un escritor cubano al extranjero, baja del avin y en el aeropuerto lo aguardan los periodistas, quienes de inmediato le preguntan: dganos!, cmo est Cuba!? Y el escritor contesta: bueno, no nos podemos quejar.

La verdadera profesin de Emerio Medina es ser el hombre ms envidiado de los ltimos aos en los ambientes literarios de la isla. Ha ganado el Premio de Cuento Julio Cortzar, el Casa de las Amricas, el de la Unin Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (oigan cmo suena: Unin Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) y un montn de premios regionales. Emerio naci en 1966 en Mayar, a ochocientos kilmetros de La Habana, donde sigue viviendo y desde donde viaj en autobs durante ms de veinte horas para reunirse con nosotros. No tiene telfono y dice que tiene que recorrer cien kilmetros para abrir su correo electrnico.

Nadie se mete con Emerio Medina, y me parece lgico cuando lo veo por primera vez: robusto, musculoso, bronceado, los ojos encendidos por la mala noche en el autobs y por la ingestin de unas cuantas cervezas. Viste una camiseta blanca Nike y lleva puesta una cachucha de los Dodgers de Los ngeles. Su estampa sin duda le encantara a Hemingway, aunque sea difcil imaginarse a Emerio bebiendo daiquiris en el Floridita o mojitos en La Bodeguita del Medio, los templos del turismo habanero santificados por la presencia histrica del escritor estadounidense.

Emerio no viene solo, lo acompaa Alberto Guerra, quien est en la agenda del martes y hoy noms es lunes, pero Emerio y Alberto son amigos y Emerio le dijo: compadre, acompame. Alberto es un negro imponente, la verdad es que forman una pareja temible. Nos sentamos en un pequeo patio con sombra de la casa donde yo me hospedo, en el Vedado. Encendemos un ventilador. Ya dije que hace un calor asfixiante? Qu esperaban?, esto es el Caribe.

Podemos pedir una cerveza? pregunta Alberto.
T les diras que no? Yo les respondo con otra pregunta:
Cristal o Bucanero?


Es la primera entrevista del viaje y comienzo movindome con cautela, todava no s muy bien qu esperar, si debo estar atento a dobles sentidos e interpretaciones, o si debo construir mis preguntas de manera indirecta. La franqueza de Emerio y Alberto termina rpidamente con mis dudas. Adems, yo no estoy aqu para hablar de poltica (debera escribir poltica entre comillas?), yo estoy aqu para hablar de literatura, y de "literatura".

Emerio se siente un outsider, no tiene formacin literaria (es ingeniero mecnico), comenz a escribir tarde (con treinta y siete aos) y dice sentirse incmodo en los ambientes literarios de La Habana.

Cmo es que ese guajiro de mierda gan el Cortzar, el Casa de las Amricas? supone Emerio que piensa la lite literaria cubana, medio paranoico.

Un guajiro es una persona del medio rural, que vive y trabaja en el campo. "Yo soy un guajiro", asume Emerio en repetidas ocasiones, con orgullo desafiante, y tensa su cuerpo musculoso para mostrar su desagrado por la vida urbana en general y la vida habanera en particular, en las que resulta imposible encontrar la "paz en el odo" necesaria para crear.

Para m a La Habana pueden quitarla, pueden pasarle por encima un bulldozer.

Alberto Guerra, que se ha mantenido canturreando con los ojos cerrados y la cabeza levantada hacia el cielo, bajo una boina negra, regresa de su ensoacin a carcajadas.
T ests loco, compadre.
Es verdad, un bulldozer confirma Emerio y con su mano derecha barre el horizonte de La Habana.


Si alguien quiere exotismos cubanos no espere folclor caribeo, al menos no ahora. Si algo hace extico a Emerio Medina no es su apacible vida de guajiro en Mayar, sino el hecho de que la primera ciudad que conoci en su vida fue Tashkent, en Uzbekistn, entonces parte de la Unin Sovitica. Con dieciocho aos, Emerio, que nunca haba visitado La Habana, emprendi un viaje con escalas en Santiago de Cuba, Odesa (en la actual Ucrania) y Mosc. Emerio habra de vivir cinco aos en Tashkent, de 1985 a 1990, donde fue testigo del derrumbe del socialismo.

Hoy estoy redescubriendo que Tashkent me hace falta. Tashkent no slo como cosa vital, sino espiritual. Viv all de los dieciocho a los veintitrs aos, una poca muy importante. Las primeras mujeres de mi vida las tuve all.

La capital uzbeka forma parte del imaginario literario de Emerio, quien dice estar escribiendo una voluminosa novela que transcurre en Tashkent y se enorgullece de haber ledo a los clsicos rusos en ruso. "Hay un componente ruso en nosotros, no podemos negarlo", completa. Es un slido narrador, clsico, que reivindica el legado de Poe, Maupassant, Chjov y, por supuesto, Hemingway. Leyendo su obra, no extraa que haya ganado tantos premios.

Sin embargo, Emerio sigue siendo un guajiro, aunque sea un guajiro de Tashkent.
Extrao el olor de las encinas y el nogal, de los cerezos en flor y los perales en abril dice con genuina nostalgia.
Lo ven? El exotismo del realismo socialista.


Despus de tres horas de conversacin decidimos salir a pasear: la idea es atravesar el Vedado por toda la Calle 17, luego tomar la avenida Paseo a la izquierda hasta desembocar en el Malecn, justo enfrente del hotel Meli Cohiba.

Ustedes saben lo que es jinetear? pregunta Alberto Guerra en cuanto salimos a la calle, entre carcajadas socarronas, con la desfachatez que es la marca definitiva de su personalidad.

Nos avisa que antes de llegar al Malecn tendremos que hacer una escala en el Parque John Lennon, porque quiere mostrarnos la escultura del Beatle asesinado.
Por qu hay una escultura de Lennon? quiere saber Camilo.
Porque s, porque nos gustan los Beatles.
Pero Lennon vino a Cuba?
No, chico. Los Beatles estaban prohibidos antes. Ahora no, pero antes s.


Camino con Alberto por la Calle 17, mientras me cuenta que la primera vez que sali de Cuba fue a Guadalajara, a la Feria del Libro, en 1996.
Sabes qu fue lo primero que me impact? Una taza de bao limpia!, inmaculada!


Como resultado de la experiencia de su primer viaje al extranjero, Alberto escribi la novela La soledad del tiempo, la historia de un escritor cubano que gana un concurso de cuento y como premio viaja a la Feria del Libro de Guadalajara.
Me gustara mucho leerla le digo a Alberto.
Chico, no tengo ejemplares, no tengo ni siquiera uno para m.


En la esquina de la Calle 17 con la 8, al intentar atravesar para adentrarnos en el parque, nos interrumpe a gritos un mulato bajito y mofletudo que viste una camiseta de tirantes, bermudas y sandalias. Es el Deibi, aspirante a escritor y practicante del Palo Monte, la brujera que los esclavos de frica central trajeron a Cuba.

Coo, Alberto, qu gusto, hombre dice mientras lo abraza entre risas con un cario que conmueve.
Mira, ste es Emerio Medina seala Alberto.
No me digas! Coo! Yo te admiro muchsimo, qu ganas tena de conocerte! Vengan, entren a la casa, mi mujer no me lo va a creer, ella tambin escribe, se muere por conocerte. (Ms abrazos cariossimos.)


El Deibi habita una casona de estilo francs enorme con la que el paso del tiempo ha sido implacable, al igual que en todo el Vedado, exceptuando los predios gubernamentales. Saludamos a la mujer del Deibi y a una prima (o era hermana?)

Mira, ste es Emerio Medina.
Ah, hola, mucho gusto dice la mujer del Deibi, que no se inmuta.
Ella todava no te ha ledo le aclara el Deibi.


Atravesamos el comedor y entramos en una pequea habitacin ocupada por un escritorio con una computadora armatstica.
Aqu es donde escribo. Una vez hasta gan un concurso de cuento en Espaa, pero despus... nada.


En la esquina hay un altar de Palo Monte: palos, velas, cera derretida sobre tierra. No alcanzo a mirar con mayor detalle.
No, aqu no puedes tomar fotos le advierte el Deibi a Jos Luis y volvemos al comedor.


Sobre una de las mesas laterales hay una pila de libros. Los inspecciono. El tercero, de arriba a abajo, es La soledad del tiempo, de Alberto Guerra. Camino hacia Alberto y le susurro al odo mi descubrimiento. Viene conmigo de vuelta a los libros, abre su mochila, vigila de reojo al Deibi que habla emocionado con Emerio y se roba su novela.

Me siento en la barda del Malecn, de espaldas a las olas del Mar Caribe que rompen con furia a esta hora de la noche. Alberto Guerra reparte cucuruchos de man que acaba de comprarle a una anciana. Tomamos ms latas de Cristal y Bucanero. Frente a nosotros se yergue el prepotente hotel Meli Cohiba, smbolo de la apertura de la isla. Contemplar el hotel detona en Alberto recuerdos de otra poca, de hace ms de diez aos, cuando la influyente Michi Straussfeld era su agente literaria, el futuro le sonrea y era la envidia de todos los escritores cubanos. "Hasta Padura me tena envidia, Padura que en aquel entonces no era nadie", remata, refirindose al que quiz sea el escritor cubano ms famoso de la actualidad, clebre por sus novelas policiacas.

Michi me deca que yo era como Juan Rulfo.
Conoc a Michi el ao pasado en Alemania le digo, ella estaba presentando a otro escritor mexicano, y sabes cmo lo presentaba? Deca que era el nuevo Juan Rulfo.
Lo mismo deca de m!, si bamos en un tren y yo peda una Coca-Cola, ella me deca: igualito que Juan, a Juan le gustaba tomar Coca-Cola.
Y qu pas?
Me cans, el hasto. Como deca Virgilio Piera: la puta circunstancia del agua por todos lados. Yo tuve la oportunidad de irme entonces, pero tengo un ancla a esta tierra, tena mujer, hijos... Al final de todas maneras me separ... A Michi no le gust La soledad del tiempo. La ltima vez que habl con ella me dijo que Cuba ya haba pasado. Ahora estamos en la India! grita, imitando la voz de una mujer excitadsima. Emerio me rescat, l cree en m, un da me agarr del hombro fuerte y me dijo: compadre, tienes que escribir.


Se aprieta el hombro izquierdo con su enorme mano derecha, simulando un gesto de apoyo, una ancdota y un gesto que habra de repetirme tres o cuatro veces durante nuestros encuentros.

Ves aquel hotel de ah? Es el Meli. Una vez me echaron, justamente un da que fui a buscar a Michi, pero yo me haba equivocado, porque Michi estaba en el hotel de al lado. Cuando me vieron entrar me dijeron que se no era un hotel para cubanos, para negros, se arm una discusin tremenda, casi me detiene la polica. No me llevaron porque les ense el carnet del Partido Comunista. Sal y me fui a ver a Michi a su hotel. Al da siguiente fui a entregar el carnet del Partido, les dije: quiero que me metan a la crcel como a cualquier negro, no quiero que me traten diferente por ser del Partido. Fue un escndalo, la historia le dio la vuelta a la isla, me hice famoso.

No s qu decirle. Slo hay una manera de llenar el silencio que se ha instalado entre nosotros, una nica frase que va a decir Alberto en cualquier instante, pero me adelanto:
Vamos a buscar una cerveza.


A las once de la maana del martes 25 de septiembre, Jorge Enrique Lage y Ahmel Echevarra pasan a recogernos. Abro la puerta y descubro que nuevamente hay una persona de ms: ser el compadre, pienso. Pero resulta que no es el compadre, no, cmo creen?, la figura del compadre ha desaparecido en las generaciones nacidas a partir de los setenta. Es Orlando Luis Pardo Lazo (alto, flaco, elctrico), alguien de quien no tena noticias hasta ahora. Los tres juntos (guitarra, bajo, batera), se autodenominan Generacin 0, los necios (o persistentes) de una generacin de narradores cubanos que antes se haca llamar Generacin Ao 0, porque haban comenzado a publicar en el ao 2000, y de la cual slo ellos tres sobreviven como movimiento. Adems de las coincidencias temticas o estilsticas, sus textos dialogan y a menudo los tres aparecen como personajes de sus libros.

Comenzamos a caminar en busca de un lugar tranquilo para charlar, sin mucha idea del destino, hasta que el tro recuerda un restaurante cercano.

Adems al lado hay un puente que est interesante para las fotografas nos sugieren (Ahmel y Orlando tambin son fotgrafos).

Jos Luis pregunta si no tendremos problemas con las fotos, les cuenta que la tarde anterior una persona que dijo ser presidente del Comit de Defensa de la Revolucin del barrio le impidi hacer las fotos de Emerio Medina en la calle (oigan cmo suena: Comit de Defensa de la Revolucin. Son los famosos CDR, que por cierto el viernes celebraran su 52 aniversario).

Era un viejo? pregunta uno.
Seguro era un viejo afirma otro.
S dice Jos Luis, era un anciano.
Aqu entre menos llames la atencin, mejor, eso siempre nos recomienda Orlando.


El lugar al que entramos parece un restaurante chino, pero no es un restaurante chino. El mobiliario, la luz, el piso, los cristales, todo hace pensar en un restaurante chino. Sin embargo, no hay smbolos chinos, ni meseros chinos, ni comida china. No es un restaurante chino. Nos sentamos al lado de un armatoste gigantesco que enfra el ambiente y produce charcos. Todava no es medioda, nadie pide cerveza.

Me quedo con Ahmel y Orlando mientras Jos Luis y Camilo salen a la calle con Jorge Enrique a tomar las fotos y el video (Jorge Enrique, vaya nombre de telenovela, lo llamar mejor por su apellido: Lage). Ahmel es un tipo tranquilsimo, sosegado, que mira profundamente detrs de unos lentes de armazn negra que le dan un aire intelectual. Naci en 1974. Es ingeniero mecnico. Me regala una novela llamada Das de entrenamiento, publicada por ditions Fra en Praga. No es una traduccin al checo: es una novela en espaol editada en la Repblica Checa. Por qu no?

El contraste entre Ahmel y Orlando es evidente y comienza en el hecho de que Orlando quiere parecer sosegado, pero no alcanza a contagiarse con las vibraciones de paz ahmelianas. Orlando vibra como si fuera un cohete espacial a punto de despegar. Naci en 1971. Es bioqumico. Ha publicado fotos en Letras Libres que acompaan textos de Yoani Snchez, la clebre bloguera de la disidencia cubana. Me dice que est escribiendo una novela que se llama sta no es la novela de la revolucin (a este ttulo habra que ponerle un montn de comillas, ocho podran ser pocas). Lo escucho hablarme y miro a mi alrededor, y a veces me da por pensar que Orlando en realidad ya no est aqu, en este restaurante que no es un restaurante chino, en La Habana, que ya se ha ido y que esto es un holograma que da toques y es pura esttica.

Quin sabe por qu caminos, despus de un rato de presentaciones y resmenes curriculares, acabamos hablando de censura, de lo que se puede y no se puede escribir, o para ser precisos: de lo que te van o no te van a publicar las editoriales cubanas.

Hoy los editores son ms cnicos dice Orlando. Los editores ya son posrevolucionarios, postsocialistas.

Me dicen que las cosas ya no son blanco y negro, que hay un cierto margen dentro del cual los editores se mueven (a veces confiando en que nadie va a leer con atencin un determinado libro), aunque sigue siendo verdad que hay algunos textos que de ninguna manera van a publicarse en Cuba.

En todas las editoriales trabaja un funcionario del Ministerio del Interior, responsable de echarle un ojo a las publicaciones. Es un individuo al que algunos pueden ver como a un espa, como a un polica, aunque la mayor parte del tiempo sea un tipo amable e intrascendente que de vez en cuando se acerca a los escritores para decirles cosas como: hola, soy el funcionario del Ministerio del Interior, cualquier cosa que se te ofrezca aqu estoy para ayudarte. Eso, mientras todo se mantenga en los cauces de la "normalidad".

Todo empieza cuando un funcionario se inquieta afirma Orlando.
De pronto aparece una lectura llegada de los aos setenta completa Lage, quien ha vuelto de la calle.
Como el viejo que ayer no les dej tomar las fotos en la calle hace el paralelismo Orlando.
Alguien dice que es "una novela que le hace dao a la Revolucin" sentencia Ahmel (las comillas son suyas).
La lnea est muy clara remata Orlando, se escribe con F (bajando la voz) y al mismo tiempo con el dedo ndice de la mano derecha traza en el aire la "F" de "Fidel".


Orlando tambin me regala un libro, Boring Home. Quieren saber dnde fue publicado? Adivinaron: en Praga. En 2009, la novela de Orlando gan el concurso literario Novelas de Gaveta Franz Kafka, el mismo que ganara Ahmel en 2010. El premio es convocado por la organizacin checa Libri Prohibiti: "La meta principal de este concurso es darles espacio a los autores cubanos que viven en la isla y que escriben para guardar sus obras en gavetas porque no tienen ninguna posibilidad de publicar", explica la contraportada del libro de Orlando. Se imprimen quinientos ejemplares, destinados a circular de mano en mano, principalmente en los eventos de la organizacin.

Hay una diferencia significativa entre las ediciones de los libros de Orlando y Ahmel. En Boring Home se menciona el premio, se explican sus objetivos, y adems se habla del Movimiento de Bibliotecas Independientes (oigan cmo suena: Movimiento de Bibliotecas Independientes). En Das de entrenamiento, nada. Al revisar la novela de Ahmel resulta imposible saber que gan el premio, resulta imposible saber, de hecho, que el premio existe.

Boring Home ya haba sido aceptado por la editorial Letras Cubanas y estaba en proceso de ser publicado cuando "alguien lo ley con atencin". Digamos que un funcionario se inquiet. Aunque nunca se hizo oficial su prohibicin, Letras Cubanas detuvo la novela, que acab ganando el premio de la ONG checa. En 2009, en la Feria del Libro de La Habana, Orlando present la edicin electrnica de su novela, que puede descargarse de manera gratuita en internet. Se trataba de un evento paralelo, en la explanada que da acceso a la feria, que no formaba parte del programa oficial y que fue organizado por Yoani Snchez. Orlando me dice que en los das previos recibi amenazas personales, llamadas telefnicas, e-mails.
El da de la presentacin haba polica en el lugar del evento, pareca que iban a impedirlo, pero al final no pas nada.


Orlando asegura que le han cerrado los espacios, que ya no puede publicar en Cuba, que es imposible que gane alguno de los premios literarios de la isla.

Ahmel se ha cuidado de que no le pase lo mismo: "Tena inters en que mi novela fuera conocida en Cuba y que tuviese, de ser posible, un currculo nacional para tener argumentos contra cualquier sealamiento con muy malas intenciones polticas por parte de cualquier funcionario cultural cubano", me responde Ahmel en un correo electrnico dos semanas despus de nuestro encuentro. Consigui que la novela ganara una beca y menciones en algunos concursos, para librarla de sospechas (para que nadie la llenara de comillas): "Pero bien saba que de ah no iba a pasar, incluso me lo comentaron algunos miembros del jurado, pues uno de los vectores que atraviesa el libro es la enfermedad y posible muerte de Fidel Castro, la incertidumbre, la duda (o no) ante el futuro en Cuba, o el futuro de Cuba, sin la presencia o la sombra de Fidel".

Desde su estado de convalecencia el viejo de fierro peda apoyo en su proclama. Me costaba dar crdito a lo que estaba escuchando. Tena la sensacin de estar de cara, ms que a la pantalla de mi televisor, a uno de los supuestos best dreams de Orlando L. Un texto cuyo primer prrafo pudo haber sido: "Anoche so que Ahmel haba soado uno de mis sueos con el Presidente de la Repblica. En aquella calurosa ltima noche de julio, Ahmel so que frente a su televisor coma unos deliciosos espaguetis con albndigas cuando el Presidente, tras una mscara que imitaba el rostro de un joven con gruesos espejuelos, y vistiendo una camisa a cuadros, dijo, desde la pantalla: Hasta aqu he llegado; mi cuerpo ha hecho crack, ha sido demasiado el estrs y mis intestinos fallaron'. El Presidente se inclin, sac la mitad de su cuerpo como si la pantalla del televisor fuera una ventana abierta y se abri la camisa".

Ahmel Echevarra, Das de entrenamiento

Por la tarde vamos a Lawton a visitar a Alberto Garrands en su torre de cristal. El taxi se detiene en una avenida de intenso trfico en la que el humo y el ruido de las guaguas se impone con la tpica violencia de las urbes latinoamericanas.

Alberto, a quien llamar Garrands para distinguirlo de Alberto Guerra, nos espera en el umbral de su casa. (Junto con Alberto Garrido, en los crculos literarios de La Habana se les conoce como los Alberto G, tres escritores que se hicieron clebres, y fuente de chistes, cuando ganaron de manera consecutiva el premio de cuento de La Gaceta de Cuba, entre 1995 y 1999.)

Entramos a la casa de Garrands y en cinco segundos (no exagero) estamos hablando de Marcel Duchamp. En la pared de la salita de recepcin hay una serie de postales que homenajean al artista francs.

Tengo un espacio acondicionado para trabajar donde podemos hacer la entrevista nos propone Garrands haciendo gala de su cortesa aristocrtica, hay aire acondicionado y no se mete el ruido. Pero primero vamos a tomar un caf aqu, les parece?

Elsa, la esposa de Garrands, es editora de libros infantiles. Tienen un hijo que estudia piano en el Conservatorio. As que tomamos caf mientras el hijo toca el piano y alguien dice que Duchamp es el artista definitivo del siglo XX.

Luego salimos al patio y subimos una escalerita de hierro tambaleante rumbo al cubo de cristal de la torre de cristal. Garrands es fillogo, narrador, crtico, cinfilo, antologador. Se gana la vida escribiendo, sin necesidad de un trabajo estable a lo que en Cuba llaman "tener un vnculo institucional" (oigan cmo suena: vnculo institucional). Su torre de cristal es famosa entre los escritores de La Habana, a juzgar por lo que exclaman al chismorrear sobre la agenda de entrevistas ("a quin ms vas a ver?" o "a quin ms viste?", es lo que todos me preguntan): "Garrands se ha construido una torre de cristal", "tiene una torre de cristal", etctera. La expresin no deja de ser curiosa y me pregunto si en lugar de cursivas debera escribirla entre comillas. En la jerga literaria de Amrica Latina (de Cuba tambin?) un escritor en una torre de cristal es lo opuesto a un "escritor comprometido" (pnganle negritas a las comillas). Es una discusin de los aos setenta, igual que la prohibicin del anciano a tomar fotos en la calle, igual que la lectura que concluye que un libro "hace dao a la Revolucin", pero no olvidemos que los setenta pasaron hace slo cuarenta aos.

El cubo de cristal de Garrands es un espacio hermtico de cinco metros cuadrados atiborrado de libros, pelculas y discos. Hay un escritorio con una computadora. Hace mucho fro. No hay ruido. Pienso en una cabina de radio. Garrands ha escrito tres volmenes de cuento, cinco novelas y es un estudioso especializado en narrativa cubana. Ha dedicado tres novelas a La Habana, "una ciudad cosmopolita y literaria", que l denomina La triloga habanera: Capricho habanero, Das invisibles y Las nubes en el agua.

La Habana es una ciudad pendular teoriza Garrands, usando las manos como instrumento epistemolgico, es una ciudad absolutamente novelesca, es pura intensidad novelstica. En esta ciudad el dilogo est a flor de piel, la escritura est en el aire y con las manos simula atrapar las novelas que flotan en la atmsfera de La Habana.

El peridico El Caimn Barbudo fue fundado en 1966 por los escritores de la Revolucin (oigan cmo suena: escritores de la Revolucin). Es publicado por la Editorial Abril de la Unin de Jvenes Comunistas y tiene un tiraje bimestral de veinte mil ejemplares. Su sede est ubicada en lo que antes de 1959 era el Diario de la marina, justo frente al Capitolio. El mircoles a las once de la maana nos encontramos con Rafael Grillo, editor de la publicacin, y Leopoldo Luis, responsable de la redaccin digital y uno de sus principales colaboradores. Los dos juntos, adems, son la cabeza y las manos detrs de Isliada, un sitio web independiente dedicado a la literatura cubana. En este caso las cursivas de la palabra independiente son muy importantes: Isliada no pertenece a ninguna institucin cubana, lo cual lo convierte en una excepcin. Antes de emprender el viaje, por sugerencia de Rafael, navegu por las pginas de Isliada, una estupenda manera de conocer la literatura cubana contempornea sin mover el trasero de casa.

La oficina de El Caimn Barbudo ocupa una sala de quince metros cuadrados en el segundo piso de un edificio acristalado. Una sala congelada por otro armatstico aparato de aire acondicionado que vibra en un rincn. Rafael no tiene barba pero de hecho parece un caimn: me tiende una mano huesuda y miro su rostro esqueltico, me va a morder? No, Rafael no muerde, cada uno de sus movimientos est calculado con delicadeza. Es un tipo suave, del equipo de Ahmel Echevarra. Por su parte, Leopoldo es robusto y de rostro inteligente. Tranquilo y corts, tambin, pero la sangre le hierve diferente. Sin duda si Leopoldo estuviera en el cuerpo de Rafael sera capaz de propinarte unas cuantas dentelladas.

Dado que Rafael y Leopoldo estn al frente de dos publicaciones literarias, llegu a esta reunin con la expectativa de entender o al menos intentarlo el sistema editorial y literario cubano. Me imaginaba una conversacin sobre lo que la teora denomina sociologa de la literatura. Y no habra de salir defraudado, para empezar porque ambos afirman que si existe hoy en da un debate literario en la isla, este debate es "sobre lo que est alrededor del libro". Y lo que est alrededor del libro es, cuando menos, diferente.

En Cuba las editoriales pertenecen al Estado, a un Estado, para ser precisos, que no practica la lgica del mercado. Esto quiere decir que las editoriales eligen los ttulos que publicarn con un criterio inclusivo, o sea, bajo el buen propsito de que sean publicados la mayor cantidad de autores posible. As, por ejemplo, la editorial Unin, que pertenece a la Unin Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), tiene como misin publicar a todos sus escritores asociados. El concepto de catlogo no existe. El que un autor sea publicado por una editorial no quiere decir que esa editorial seguir editando sus libros. Peor an: sus oportunidades de publicar en esa editorial se reducen, porque ya le han editado un libro y hay que publicar a otros. Visto lo cual vale la pena preguntarse, como lo hace Ricardo Vialet: "Hasta dnde se corresponden los intereses en lectura con los libros editados?".

Tampoco hay lgica de mercado en los tirajes. Las editoriales imprimen la misma cantidad de ejemplares de un libro de un autor reconocido que de un escritor debutante. Y normalmente, aunque se agote la edicin, nunca se reimprime o se hace aos ms tarde. La misin de las editoriales no es vender libros o hacer negocio, sino publicar libros, y punto. Ese punto, de acuerdo con el testimonio de varios de los escritores que entrevist, es una especie de punto final, ya que tienen la sensacin de que "el libro se publica y no pasa nada ms". Leopoldo Luis lo sintetiz de la siguiente manera en su artculo "Literatura cubana: un canon vivo", publicado en El Caimn Barbudo en la edicin de septiembre-octubre de 2011: "Un abrumador porcentaje de los autores cubanos que se editan, asisten a la presentacin de su obra durante la Feria Internacional del Libro de La Habana y asumen luego su trnsito al olvido como un hecho natural e inevitable".

A pesar de la ideologa del Estado cubano, en algunas ocasiones el mercado irrumpe y deja ver las contradicciones del sistema. Ocurri en 2011, por citar un caso, cuando la editorial Unin obtuvo la autorizacin de la editorial espaola Tusquets para publicar en Cuba El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura. La novela se lanz en la Feria del Libro de La Habana y fue agotada instantneamente por un tumulto de lectores. Se cuenta que haba colas para reservar un ejemplar, colas en las que te daban un papelito para comprarlo cuando estuviera a la venta. Se cuenta que hubo falsificacin de papelitos, o que haba ms papelitos que ejemplares, que hubo empujones e insultos... para comprar un libro.

El otro elemento fundamental para intentar entender el sistema son los premios, que, como en cualquier lugar del mundo, cumplen una doble funcin importantsima para los escritores: garantizan la publicacin de la obra premiada y pagan un dinero con el que el autor podr sobrevivir por un tiempo, dedicado a la escritura. Eso pasa en todo el mundo, y tambin en Cuba, pero en Cuba es diferente. Eso me repiten Rafael y Leopoldo una y otra vez: "A Cuba siempre hay que verlo diferente, incluso cuando haya coincidencias".

La influencia de los premios en la isla es tal que explica segn la hiptesis de Leopoldo el auge del cuento y la novela corta y el languidecimiento de la novela. Por qu? Porque abundan los premios de cuento y la mayora de los concursos tienen un tope de ochenta cuartillas. En una paradoja verdaderamente absurda, la economa de sobrevivencia escribir para publicar, escribir para ganar dinero acaba decidiendo el curso de la literatura de la isla.

y este amplio saln, y los funcionarios all en la presidencia, y todo este pblico, y el Ministro de Cultura, y algunos amigos, y yo sentado ac en lo ltimo, y la escritora con espejuelos en punta de nariz que va a leer el acta, y el director de la revista, y algunos enemigos, y el agregado cultural de Mxico, y el viaje a la Feria del Libro, y la angustia, y Guadalajara en un llano, y la trampa, y el compaero del Partido provincial, y los chistes, y los regalos puestos sobre una mesita, y los concursos amarrados, y la compaera secretaria de la Unin de Jvenes Comunistas, y los prejuicios, y los jurados honestos, y Mxico en una laguna, y los jurados deshonestos, y los invitados especiales en la primera fila, y el amiguismo, y el Presidente de la Asociacin de Jvenes Artistas, y el pandillerismo literario, y el carraspeo ante el micrfono de la escritora que ya va a leer el acta, y los nervios de todos los presentes, y el silencio cuando la escritora dice Acta, y sus labios que dicen Han participado ms de trescientos cuentos en este concurso, y los nervios, y la alta calidad de los trabajos presentados segn la escritora, y los nervios, y la escritora ha dicho Sergio Navarro, y Sergio Navarro soy yo, madre ma, y no lo puedo creer, y quin lo puede creer, nadie lo puede creer, y aplauden, y cierro los ojos, y por fin existo, y me toco, y no es un sueo, y me levanto, y me aplauden ms fuerte, y no s qu hacer, y me dan palmadas cuando avanzo, y camino despacio, y...

Alberto Guerra, La soledad del tiempo

Cul es el futuro de este sistema editorial? O mejor dicho: tiene futuro? Para responder a esta pregunta me permitir un viaje al futuro, a un futuro muy cercano, un salto del medioda del mircoles a la tarde del jueves, para citar a Jorge ngel Prez y Antn Arrufat:

Tiene que haber juicios de valor argumenta Jorge ngel, no puedes proteger a todo el mundo, y eso es lo que se ha hecho durante cincuenta aos. Lo que no puede ser es que un tipo que vende su tirada de dos mil o diez mil ejemplares en una semana gane lo mismo que el tipo que tiene treinta millones en los almacenes, es una cosa realmente espeluznante, absurda, loca.

Muchas veces las editoriales son como casas de beneficiencia completa Antn, hay que publicar a todo el mundo. No s si en algn momento, cuando ya las editoriales sean independientes y tengan que vivir de los libros que publican, cosa que est a punto de suceder, entonces tendrn que cuidarse mucho... y empezarn con los libros de autoayuda.

Si Garrands se ha construido una torre de cristal, Reina Mara Rodrguez reina en un minarete de la nostalgia. La tarde del mircoles subimos los peldaos que nos conducen a la mtica azotea de Reina, epicentro de la vida literaria y artstica habanera desde finales de los aos ochenta. Reina naci en 1952 y es considerada una de las poetas contemporneas cubanas ms importantes. De manera independiente sin vnculos institucionales, Reina ha sido una especie de matrona que cuida y agita la escena de La Habana, ya sea por medio de Paideia, de la Azotea o de la actual Torre de Letras, taller literario que funciona en la ltima planta del Instituto Cubano del Libro.

Desde su azotea hay una vista preciosa del centro de La Habana, pero Reina prefiere encerrarse en el departamento, pues la luz le hace dao. Nos sentamos en la sala, congelada por un pequeo pero efectivo y ruidoso aparato de aire acondicionado. Antes que nada Reina me habla de sus amigos mexicanos con un cario que conmueve, de Sergio Pitol, "que ahora est en La Habana, estuvo aqu la semana pasada", y de Mario Bellatin, de quien fue cmplice cercana durante el tiempo que Mario vivi en La Habana. (De hecho, Reina aparece en el ltimo libro de Bellatin, el magnfico El libro uruguayo de los muertos.)

Con Mario iba al cine a ver las pelculas rusas, el cine europeo, te estoy hablando de los ochenta, la gente haca cola para ver a Fassbinder. Todo eso se perdi, eso ya no existe.

Todo eso se perdi, eso ya no existe, dice Reina, una y otra vez, de maneras diferentes, mientras se acaricia las manos y mira con sus ojos que parecen transparentes hacia algn lugar que slo ella atisba.
Es el dolor, la nostalgia, de lo que yo vi que era dice.


Y tambin:
Me da mucho dolor de lo que fue. Escribo por el dolor, por las prdidas.


Lo que fue o lo que era tambin es, y principalmente, los que se fueron, el xodo de amigos y familiares. La tarde va cayendo junto con los nombres de los que se fueron, todos se fueron, repite. Reina se resiste a la idea de emigrar y se niega con argumentos emotivos, pero tambin pragmticos:

Aqu est mi madre, mi casa. Aqu tengo lectores. Aqu es donde tengo cosas que decir. Aqu puedo escribir: el nico lujo en Cuba es el tiempo. Aqu estoy ms cerca de Nueva York, all no podra escribir, porque tendra que dedicarme a otras cosas. Se habla de los escritores que se van y publican, que logran reconocimiento internacional, pero se habla poco de muchos que se fueron y no han podido escribir. Con la idea de la literatura que tenan aqu no pueden publicar all, tienen que hacer concesiones.

"Irse se volvi pecaminoso, de ambas partes", afirma, al referirse a la doble mirada reprobatoria, la de los que se fueron sobre los que se quedaron y la de los que se quedaron sobre los que se fueron.

Un autor que se vaya de aqu no deja de ser cubano por eso, no se puede simplemente borrarlo de la historia. El problema es cuando borras y luego restituyes y no explicas por qu habas borrado. Eso es peor, es muy humillante.

Es el fenmeno de la recuperacin, o de la restauracin, un privilegio del que tarde o temprano goza la mayora de los escritores disidentes, una vez que estn muertos. Parece que incluso a los ms acrrimos crticos del rgimen les llega su hora: en 2009, por citar un caso, la UNEAC concedi su premio de ensayo a una obra sobre Guillermo Cabrera Infante. La isla y sus parques John Lennon.

Reina sigue cantando su elega, compuesta por versos que hablan de "la miamizacin de La Habana", de "la censura y la autocensura", de "la sobresaturacin ideolgica", del "conflicto entre lo ntimo y lo tico". Al finalizar se disculpa porque cree habernos transmitido una "visin apocalptica".
Tengo terror a la desmemoria, al olvido.


De hecho, no resulta sospechoso incluso vivir? Como tu ausencia radical en La Habana, excepto en mi cuarto. Como tu foto sonriendo tristsima, descolgada desde mi pared, acaso por el cuello. Como esa sonrisa sin memoria con que, noche a noche, t me recuerdas que justo ahora ya me ests olvidando. Desde otro barrio cualquiera del mundo, excepto Lawton. Desde Miami, Mxico, Montevideo; desde Manila, Mosc, Miln; desde Marsella, Melbourne, Madrid o La Meca: amnesia de la m.
Orlando Luis Pardo Lazo, Mi nombre es William Saroyan


El jueves al medioda nos sentamos en la terraza de un hotel del Parque Central a fumar y a tomar Coca-Cola con la rusa. Anna Lidia Vega Serova naci en 1968 en Leningrado, "una ciudad que ya no existe en un pas que ya no existe". De madre rusa y padre cubano vivi hasta los nueve aos en Cuba, cuando sus padres se separaron y ella se fue con su madre a vivir a la Unin Sovitica, a la ciudad de Soligorsk, en la actual Bielorrusia. En 1989 regres a Cuba con la idea de pasar una temporada para convivir con su padre, pero se qued "atrapada": la cada de la Unin Sovitica la sorprendi mientras haca la vida bohemia en La Habana.

Los hijos de rusos y cubanos podamos comprar boletos de avin en moneda nacional, pero con el final de la Unin Sovitica eso cambi de repente, si quera comprar mi boleto de regreso tena que pagar en divisas, era muy caro, yo no tena dinero. Adems no saba muy bien lo que estaba pasando en Rusia, por la televisin vea los tanques en Mosc, daba mucho miedo.

En La Habana, la rusa conocera a su marido y se fue quedando. Inicialmente, el inters artstico de Anna Lidia se concentraba en las artes plsticas y si se convirti en escritora fue por la intervencin de su marido.

Yo le contaba mis historias, las cosas que haba vivido en Rusia y l un da comenz a tomar notas. Eran mis aventuras cuando me un a un grupo de hippies rusos de la Perestroika, una historia loca de juventud, con mucha hierba. Cuando termin de contrselo, mi marido me dijo: "Esto es un cuento".

"Naturaleza muerta con hierba" acabara ganando el Premio David de la UNEAC y se publicara en su primer libro de cuentos: Bad painting. Desde entonces, la rusa ha publicado trece libros: ocho de cuento, dos novelas, dos de poesa y un libro infantil. Los crticos califican su literatura de "realismo sucio", debido a su gusto por los temas marginales, pero Anna Lidia tambin reivindica la presencia en su obra de elementos mgicos y de humor negro.

Trabaja con la iglesia catlica de Alamar dando clases de dibujo y humanidades a nios con sndrome de Down es su vnculo institucional y dedica el resto de su tiempo a la lectura y la escritura. La rusa habla con cario y admiracin de sus colegas, de Ahmel Echevarra, "me encanta", de Emerio Medina, "es buensimo", y se emociona al saber que nuestra siguiente escala es visitar la casa de Antn Arrufat.

Vas a ver a Antn? Hace mucho que no lo veo, por favor dale un beso de mi parte.

El departamento de Antn Arrufat est ubicado en la muy literaria calle Trocadero, en el centro de La Habana, a unas cuantas cuadras de la casa donde vivi Lezama Lima y que hoy es su museo. Como era de esperarse, el hogar de Antn est atestado de libros, no slo en los numerosos libreros que se reparten en las distintas habitaciones, sino por todas partes, sobre mesitas y sobre repisas e incluso sobre el suelo: pilas de libros.

Antn naci en 1935 y es poeta, narrador y dramaturgo. Adems es el albacea literario de Virgilio Piera y responsable, justo este 2012, de la reedicin de sus obras completas debido al centenario del nacimiento del ms grande escritor cubano del siglo XX s, ms grande que Lezama o que Carpentier, al menos en mi opinin, supongo que con la escritura de cincuenta mil caracteres me he ganado el derecho a expresar mis gustos literarios.

Al encuentro tambin asiste el narrador Jorge ngel Prez, nacido en 1963, autor de una obra iconoclasta en la que destacan el estupendo libro de cuentos Lapsus Calami, que gan el premio David en 1995, y las novelas El paseante cndido, una picaresca de temtica homosexual publicada en Mxico bajo el ttulo Cndido habanero y la disparatada Fumando espero, que ficciona la estancia de Virgilio Piera en Buenos Aires, donde termina enfrentando a la momia de Eva Pern.

Resulta imposible, pues, no hablar de Virgilio Piera, e intento de entrada entender el fenmeno de la restauracin de un autor que vivi los ltimos aos de su vida prcticamente todos los aos los setenta condenado al ostracismo por sus posiciones ideolgicas y su nunca escondida homosexualidad. Jorge ngel recuerda que cuando comenz a escribir, todava viviendo en Encrucijada, su pueblo natal, fue acusado de ser pieriano, y ni siquiera haba ledo los libros de Virgilio todava. (Oigan cmo suena: pieriano).

Me acusaron de existencialista y pieriano, en aquella poca en Cuba ser existencialista y pieriano te daban dos patadas en el culo y te mandaban en medio del mar.
Y qu pas, qu ha cambiado?
A Piera han tenido que tragrselo afirma tajante Jorge ngel, sugiriendo que el rgimen no puede ignorar la relevancia de su obra.


Otro Parque John Lennon, uno enorme, casi una ciudad. De hecho, durante esa misma semana se celebraba en La Habana un simposio internacional sobre la obra de Piera. Y si rebautizaran una ciudad con el nombre de Virgilio Piera?
Pero cmo est siendo la recepcin de los libros reeditados?
Buena, se estn vendiendo muy bien responde Antn, incluso mi librito sobre Virgilio Piera se est vendiendo muy bien, quince ejemplares diarios en una librera, lo tengo vigilado, a cada rato voy y le pregunto al librero: "Cuntos?", y l me contesta: "Quince".


Al igual que Reina, Antn ha sido un testigo privilegiado del xodo de escritores de Cuba. Le pregunt qu sucede en la actualidad con la obra de los escritores cubanos en el exilio, si son ledos en la isla, si son estigmatizados.

Eso ha empezado a terminar, se han editado a varios escritores que viven fuera o que murieron fuera, la gente los conoce, los admira ms de la cuenta, por el mismo hecho de que vivieron fuera, porque aqu detrs de cada juicio literario hay un juicio poltico, y el inters por un escritor tambin oculta un inters poltico. Es el caso de Lino Novs Calvo, por ejemplo, o de Enrique Labrador Ruiz, desgraciadamente no escribieron nada que valiera la pena fuera, no les fue bien. Nosotros tenemos ms conocimiento de ellos que ellos de nosotros. Y nosotros tenemos ms inters por ellos, que ellos por nosotros. En gran parte los que vivimos aqu somos para ellos unos cmplices, que no debamos vivir aqu, que debamos haberlos acompaado al exilio.

Es la noche del jueves 27 de septiembre y tenemos el ltimo encuentro del viaje: una cena con Senel Paz y Francisco Lpez Sacha. Vas a ver a Lpez Sacha?, cuidado!, me ha dicho todo el mundo, no para! Francisco es narrador, ensayista y profesor de guin en la afamada escuela de cine de San Antonio de los Baos. Ha sido presidente de la UNEAC y es uno de los estudiosos ms serios de la narrativa cubana del siglo XX.

La cena es en la casa en la que yo me hospedo, Lpez Sacha llega cansado despus de un da de clases en la escuela de cine. Pero todo lo que me han dicho es verdad: no para. Como respuesta a mi primera tmida pregunta introductoria, Lpez Sacha hace un recorrido cronolgico de la literatura y la "literatura" cubana a partir de 1959. Alrededor de cuarenta minutos de erudicin enciclopdica. Ahora entiendo por qu Senel me ha sugerido dejarlo al final, como si se tratara de un ltimo episodio: Lpez Sacha va a realizar el resumen, va a llenar los huecos y a organizar las piezas que todava estn fuera de sitio. He aqu el tutano de sus disertaciones:

Sobre los efectos inmediatos de la Revolucin en la literatura: "La Revolucin modific la relacin del escritor con la literatura y con la sociedad. Antes de la Revolucin no haba un sistema editorial en Cuba, no exista, los escritores cubanos publicaban fuera de Cuba y las pocas veces que publicaban en Cuba era como botar el libro, porque apenas tena circulacin y venta, o promocin. Por primera vez en la historia el escritor cubano tiene un espacio editorial en su propio pas".

Los sesenta: "Los sesenta es una luna de miel, por lo menos hasta 1961-1962. Hay el temor de que los espacios conquistados sean ocupados por la burocracia o por el realismo socialista, ese temor est como espada de Damocles hasta finales de los sesenta, hasta el primer caso Padilla, hasta 1968, que se desata por un poemario y una obra de teatro, Fuera del juego y Los siete contra Tebas se refiere a la acusacin contra el poeta Heberto Padilla de que su obra era contrarrevolucionaria. Entonces se polarizan las posiciones e intervienen instituciones que no tienen nada que ver con la cultura como las fuerzas armadas, por medio de la revista Verde olivo. Surgen las preguntas sobre qu posicin debe tener el artista o el escritor frente a la Revolucin, o cules son las lneas estticas que la Revolucin debe establecer o por lo menos permitir y cules no. Fue una fase de tirantez muy grande".

Los setenta: "Los derechos conquistados en los sesenta comienzan a peligrar, y peligran despus de 1971, con el segundo caso Padilla el encarcelamiento de Heberto Padilla por la lectura de Provocaciones en la sede de la UNEAC. No fue un quinquenio, fue ms, para algunos fueron tres lustros en los que no publicaron o no viajaron". Se refiere al llamado quinquenio gris, una etapa durante la que muchos escritores y artistas fueron perseguidos y expulsados de sus empleos por ser homosexuales, contrarrevolucionarios o no ser lo suficientemente revolucionarios.

Los ochenta: "Senel deca una cosa que yo he citado muchas veces, fue el momento en que le dijimos a los polticos: saquen las manos de la literatura. Hasta fines de los setenta, la percepcin que tenamos incluso nosotros como jvenes escritores era la perversin de considerar el arte como parte de la ideologa. Es ms, se deca que el arte era idoleologa, lo cual era demonaco. Lgicamente nosotros luchamos contra eso. Creo que nuestra pelea y la de otros sectores culturales aliados que dur los primeros cinco o seis aos de los ochenta, fue la que desterr para siempre ese concepto. Volvieron los fueros que el escritor haba conquistado a principios de la revolucin. Yo no tena que irme a Angola a tirar tiros, yo soy escritor".

Los noventa: "Llega el periodo especial se refiere a la gravsima crisis econmica derivada de la cada de la Unin Sovitica, cuando estbamos ms fuertes desaparece el papel, ya empezamos a pelear por publicar, ya no por hacer una literatura de mayor intensidad o mayor fuerza, no, por publicar. Ante la perspectiva de perder la literatura cubana o de perder a los escritores, nos abrimos al exterior. Y eso ya se sembr para siempre en la cultura cubana. Hasta los aos ochenta no era tan bien visto que publicaras fuera de Cuba. Mxico no nos dej caer, estaba el proyecto Un libro para Cuba, de Rodrigo Moya, la Universidad Veracruzana, la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM) con Gonzalo Celorio y Hernn Lara. Tambin Argentina y Espaa. Lo ms importante es que se rompieron los tabes".

Siglo XXI: "A finales de los noventa pas en Cuba algo que ya haba pasado en otros pases, el mercado atomiz la literatura cubana, no el mercado cubano, que no existe hasta ahora, sino la necesidad de colocarse en el mercado. Lo que est primando hoy es la bsqueda de un camino personal de realizacin: voy a desarrollar mi literatura como si la literatura cubana no existiera, lo que generalmente entra en una zona de feroz intimidad. Pasa por el descremiento, por el desencanto, por el fin de la utopa, o por los descalabros de la utopa, todava no me atrevo a hablar de fin. Es una literatura que ya no pretende abarcar el gran relato, la toma de conciencia frente al destino del pas, sino el compromiso del escritor o con su vida o con la vida minscula que le rodea".

El viernes 28 de septiembre alrededor de la una de la tarde estoy sentado en la sala de embarque del aeropuerto de La Habana. Falta una hora para que el avin que habr de llevarnos a Mxico despegue, pero antes de eso tengo todava una cuestin pendiente: asegurarme de que Jos Luis tome el vuelo. Adivinen: nuestro fotgrafo est de nuevo retenido. Justo cuando empiezo de verdad a preocuparme lo veo acercarse acompaado de dos sonrientes y amables policas.

ste es tu amigo? le preguntan.
S responde.
Usted conoce a las personas que aparecen en las fotografas? me pregunta el uniformado.
S confirmo.


Me piden mi pasaporte y le indican a Jos Luis que encienda la cmara y que muestre las fotografas en la pantallita. Lo hacemos en la sala de embarque, frente a los viajeros que esperan el vuelo. Voy diciendo los nombres: ste es fulano, se es sutano. El otro polica anota los datos de mi pasaporte y los nombres de los escritores en un papelito. No est rellenando un formato oficial, ni siquiera tiene una libreta. Est usando un papelito.

Es vicepresidente de la UNEAC digo al mencionar a uno de los fotografiados. (Oigan cmo suena: vicepresidente de la UNEAC).
Ah, todos son de la UNEAC?
Bueno, no s, supongo que s, no?
Y usted es escritor tambin?
S.
Qu escribe?
Novelas, cuentos.
Era por si escriba textos polticos dice el polica del papelito, esperando que yo confirme el desmentido.
No digo, escribo ficcin.


Me devuelven mi pasaporte y hacen lo propio con Jos Luis. Nos sugieren que vayamos a la embajada cubana de Mxico y solicitemos una visa de artistas. Los dos policas amables y sonrientes se despiden de manera sonriente y amable. Los siguientes minutos nos dedicamos a verlos alejarse y a escudriar los alrededores para asegurarnos de que no vuelvan.

Me pregunto adnde habr ido a parar ese papelito. //

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