Viernes 24 de octubre de 2014 
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marzo 2013
Carta desde La Laguna
Desde que los Zetas y el crtel de Sinaloa entraron en guerra, en 2005, las ciudades de Gmez Palacio, Durango y Torren, Coahuila que juntas forman en rea conocida como La Laguna, son un territorio en el que lo nico que prospera es la muerte.
Por Alejandro Almazn / Ilustracin de Alejandro Magallanes
"Todos los cárteles mexicanos son iguales: practican todos los sinónimos del verbo matar, sin sentimiento de culpa."
Nunca has caminado por el Cerro de la Cruz, pero por la manera en que el gua llama al lugar, "la Pus de La Laguna", sabes que inspira miedo el mero hecho de nombrarlo. Apenas subas, te dars cuenta de que, en vez de trepar hacia el cielo, bajars hacia el infierno. Pronto vers que los barrios son casuchas apeuscadas en las laderas del cerro, reproducindose obscenamente como las cucarachas. Y pronto, tambin, caminars por callejuelas empinadas, gatears escalinatas hechas sin ninguna planeacin, no sabrs si hay ms basureros que callejones sin salida, te topars con telfonos pblicos destrozados, con perros vagabundos y observars paredes pintarrajeadas y agujereadas que te harn entender que, por estos rumbos, la nica que tiene paso libre es la muerte. Para que esto jams lo dudes, el gua te llevar hasta donde estn las jauras de sicarios, tan jovencitos ellos, y t supondrs que para ser matn slo se necesita tener muchos gevos. En algn momento notars que hay tantos chicos empistolados, culebreando arriba de las motos, y tantos vendedores de droga barata que jurars que si este cerro no es la octava maravilla del mundo, poco le hace falta para serlo. Cuando mires de nuevo hacia las casas amontonadas o cuando te fijes que los militares saludan a los narquillos como si fueran viejos conocidos, comprenders que Dios aqu no se siente y le preguntars al gua qu carajos hacen ah. l, que suele ser fro como el hielo, te responder que de estos barrios salen a diario la chispa y la lea que han mantenido encendido el matadero en Torren y Gmez Palacio. En los ltimos seis aos, casi tres mil setecientas personas han sido asesinadas como si la gente estorbara. Entonces, el gua te hablar del crtel de Sinaloa y de los Zetas, dos bandos agarrados de los R-15 que tienen a La Laguna entera de espectadora.

Desde que me acuerdo, aqu en el cerro se matan. Mis paps me contaron que, en sus tiempos, la gente pas de los machetes a los cuchillos y de los cuchillos brincaron a las balas. Yo nac por ese'ntonces, cuando el mero bueno de ac del poniente de Torren, era el Chaqui, un viejn que sicareaba pa los ricos de la Laguna. Desde los setenta, el Chaqui control todo el trasiego de coca y mota, hasta que lo mataron por ah del noventa. Ese bato siempre jal pa los sinaloenses, s me entiendes? O sea, el acta de nacimiento del Cerro de la Cruz est firmada por el crtel de Sinaloa. Por eso cuando los zetones apaaron el cerro nos la pasamos rebotando muertos por esta pinchi vida. Pero ya me estoy adelantando. Con el crtel de Sinaloa, te deca, la raza estaba bien contenta. Uno saba que slo se moran los abusones, los soplones, los hijos de la chingada, s me entiendes? Neta que aquellos s fueron tiempos bien perros. Todava por el ao 2003, el Chapo Guzmn se daba sus vueltas por ac y toda su gente, el Chompe, el Toro Montoya, el Dany, el Csar, el Gitano, el Rambo y el Saico eran los reyes del cerro y, por qu no decrtelo, nosotros sus pinchis siervos, o como se diga. Sabes cundo empez la bronca? Ai te va: fue en 2004, cuando el Diri le entr al negocio de la coca. El Diri haba sido trnsito, por eso se ayud de la polica municipal pa irse metiendo al cerro. Los chapitos le dieron chance al Diri porque no lo miraron como competencia. Pa m ese fue el error, s me entiendes? Y te voy a decir por qu: en 2005 lleg Heriberto Lazcano a Torren. Media Laguna lo supimos porque el bato mand coronas de flores a las oficinas de la estatal. sa fue la presentacin de los zetones. Me acuerdo de que por esos das, los chapitos pasaron casa por casa pa decirnos que no nos mortificramos, que el Lazcano y el Diri no iban a agarrar mecha, que los zetones nunca se atreveran a subir el cerro. Y, cul? El Lazcano fue a apalabrarse con el que era alcalde, un bato del PAN, y todo se fue a chingar a su madre.
[Conozco al gua desde hace algunos aos y s que no me mentira. Publicar su nombre sera contraproducente. Aqu a los informantes, segn me ha advertido, los queman en una pira de llantas.]

Los zetones apaaron el cerro de un da pa otro. Los chapitos noms se quedaron con la Polvorera y la Duranguea. Los que nos quedamos de este lado, en la Libertad, en Cerro Azul, en la Victoria, en la Buenos Aires, en la Independencia, en El Huarache, en la San Joaqun, vimos cmo los zetones comenzaron a extorsionar a los comerciantes del Mercado Alianza y a todo aquel que tena un negocio en el centro. Donde est la antigua harinera, ah por donde subimos, torturaban a los que se resistan. Dos patrullas siempre cerraban la calle de la harinera pa que nadie se acercara a ver el matadero de gente. Un da pas por ah el reportero ese de Multimedios y mir cuando los zetones mataban a un viejn, por eso lo levantaron ndale, Eliseo Barrn, s me entiendes? Se puso bien pesado. Todo el poniente, que en los hechos es el centro de Torren, era zetn. A las putas las padrotearon y las que no se dejaban, las quemaron. A los nios los enviciaron con piedra, los reclutaron de sicarios, y a los federales que no tenan comprados los corrieron de su hotel, aqu a unas calles, a punta de balazos. Cuando se cansaron del poniente se fueron al oriente a robar carros, a secuestrar, a decapitar a quien se les atravesaba. Era bien comn verlos en camionetonas, custodiados por los municipales, recorriendo las calles como si fueran tiburones con el hocico abierto. Con los zetones, todos en La Laguna comenzamos a tener las mismas posibilidades de ser secuestrados, desmembrados, tableteados o ser colgados de los puentes. Para ellos matar era como sacar al perro a miar. Lo nico que hacan era coger, drogarse y asesinar. Muchos fuimos a hablar con los chapitos, les pedimos paro y noms nos dijeron que, mientras los zetones no se metieran a la Duranguea, ellos no iban a hacer nada. Asuntos de negocios, supongo. As pasamos 2006. Pero a mediados de 2007, a un zetn que le decan comandante Gabito se le ocurri pararse a medio cerro y se puso a disparar hacia la Duranguea. Ese da comenz la pinchi guerra.


Entre los pocos negocios que han salido ganando con la guerra de La Laguna estn las funerarias. Apenas esta tarde en que le volaron medio crneo a un joven sicario, empleados de unas diez funerarias se disputaron al muerto. "Somos buitres y buitrear es lo que hacemos", me dijo uno que presumi a los familiares del matoncillo contar con el mejor reparador de cabezas. Otro trabajador ofreci el servicio de la cremacin exprs, una buena oferta hoy en da en que los pistoleros a sueldo han agarrado la mala costumbre de ir al cementerio para dispararle a los vivos en pleno entierro. Haba otro tipo, el de Puerta al Cielo, que pareci sugerirle a la hermana del difunto que todos los que se velaban en esa empresa terminaban cara a cara con Dios. Slo alcanc a escuchar a uno que habl de la dignidad. Ninguno de los empleados, que yo recuerde, ocult su necesidad por vivir de la muerte ajena. Al final, el cadver del sicario fue a dar a los velatorios Del Pueblo. Ah conoc a Xoili Garca, el encargado. Pero eso sucedi despus de entrar al anfiteatro del Hospital Universitario.

En Torren todo mundo sabe que si te matan terminars en el stano del Universitario. "A veces hemos tenido hasta treinta muertitos en un solo da", me dijo Fernando lvarez, un tipo dicharachero que se encarga de cuidar el hospital por las tardes. "Y como noms tenemos cuatro camillas y espacio para seis en el congelador, a muchos hemos tenido que encaramarlos en el suelo; vieras cmo se mira esta madre: parece el pinchi rastro". La carnicera de hoy tiene slo en el mostrador unos brazos, una pierna y pocas vsceras de un chico que serrucharon anteayer. Nadie ha ido a reclamarlos. Fernando cree que en pocos das tendrn que tirarlos.

El anfiteatro apenas medir unos veinte metros cuadrados, parece ms un pequeo laboratorio de la clase de biologa y, por ms cloro que utilicen para desinfectarlo, aqu nunca deja de oler a carne podrida. Fernando me cont que los forenses se han vuelto expertos en abrir esternones y en coserlos. El punto flaco del hospital, sin embargo, es cuando los sicarios han ido a visitar al paciente con el nico propsito de terminar su trabajo. "El otro da vino un gey a traerle flores a un herido, subi al cuarto como si nada, le avent el ramo en la jeta y le dispar ocho veces a la cabeza; yo creo que el bato lo remat de esa manera para ver si tambin tenamos buenos neurocirujanos", me dijo Fernando y yo no supe qu parte de la historia era broma.

Tienen cmaras de vigilancia, no? le dije.
Pero no sirven de mucho contest alzando los hombros. Fjate: la semana pasada vinieron dos sicarios por uno de sus compaeros que estaba herido. Traan unos riflones. T crees que les iba yo a cobrar?
Sal del Universitario pensando que a Torren le haca mucha falta que alguien le engrapara el corazn.


Torren es un nicho que ningn empresario de respeto dejara fuera de su plan de negocios. Aqu la muerte tiene dinero, compra sicarios por cuatrocientos dlares al mes, usa horrorosas camisas Versace y quiere ser enterrada como Dios manda. No en balde, desde que empezaron las rachas de violencia, las seis funerarias que antes haba ahora se pelean el mercado con otras veinte. "Gringos, chilangos, regios y poblanos han abierto funerarias a lo cabrn", me dijo Xoili Garca, el encargado de funerales Del Pueblo.

La fachada de Del Pueblo bien puede ser la de un taller mecnico. De pronto hace pensar que por situaciones tan insalubres es que las almas de los muertos quedan en pena. Pero uno nunca debe dejarse llevar por las apariencias. Las finanzas de esta funeraria han mejorado porque la mayora de los sicarios son pobres. "No te voy a mentir me dijo Xoili. Bendito Dios, nos llegan uno o dos muertitos al da".

La funeraria Del Pueblo dista mucho de algunas otras que visit. Recuerdo que en una haba atades con los ms variados ornamentos y colores: negros, grises, marrones, dorados y plateados; otros tenan molduras muy complejas, por no decir barrocas. Pero los mejores fueron aquellos que, en oro, se les haba grabado en el lomo la silueta de un R-15. En otra funeraria vi el ms variopinto muestrario de cruces. Con Xoili slo haba fretros tradicionales con herrajes de bronce y cristos hechos sin el menor cuidado.

Le pregunt a Xoili cmo haba cambiado la muerte en Torren, y sus ojos adquirieron ese aspecto distante, tpico de los que hablan de cosas ocurridas mucho tiempo atrs. "Antes, de cada diez muertos haba un jovencito; hoy, de cada diez hay once morros y otro viene en camino", me dijo con su humor involuntario que a m me haca rer. Xoili tambin me cont que a las familias ya no les gusta ni velar ni enterrar a su difunto. La moda ahora es la cremacin. "Los familiares tienen miedo de que los sicarios los ubiquen y la agarren contra ellos, pero yo les digo que no sean gachos, que despidan al muertito; lo hago porque es bien triste llevrnoslo en una cobija y echarlo al fuego sin que nadie le llore, pero tambin provoco el funeral porque as le damos trabajo al embalsamador, al de las flores, al del caf, al del estacionamiento; todos ocupamos dinero", me dijo y enseguida hizo las cuentas: en una cremacin gana dos mil quinientos y mil ms por cada funeral.

Xoili no quiso despedirse sin contarme algo que sabr Dios desde cundo le estara quemando la lengua: la corrupcin de la muerte. "Buitreamos porque los del Ministerio Pblico estn bien apalabrados con la funeraria Flores. A ellos les dan preferencia. No s si eso haya tenido qu ver con el asesinato de Santos Flores. l era el dueo y lo mataron ah mismo en la funeraria. Lo que quiero decirte es que nosotros noms queremos un negocio parejo, porque s est de la fregada eso de buitrear".

EXTERIOR
Lentamente descubrimos un paisaje construido contra la gente. Son barrios cuesta arriba igual que la vida misma. El sol encandila en Gmez Palacio, pero se mira ntido. No hay sangre, no hay esmog; el aire que azot por la maana se los ha llevado a lugares ms lejanos. Un perro orina la tanqueta estacionada de los militares y, justo ah, se escucha a Carlos Santana con "Oye cmo va". Entonces las imgenes en color sepia empiezan a encimarse:


Ora vemos a un par de chicos, flacos y secos como una rama, tumbados sobre la banqueta: han inhalado tanta piedra que desde hace tiempo viven en el olvido. Ora una gasolinera est en llamas. Ora un carro explota. Ora una turba de chicos saquea los negocios. Ora en pleno basurero apreciamos a un joven sicario al que no slo lo cosieron a balazos, tambin le arrancaron toda la piel del rostro. Ora un centenar de policas municipales son desarmados violentamente por un batalln de soldados; tarde o temprano alguien iba a acusarlos de estar en la nmina de los Zetas. Ora se observa una manta en la que, a pesar de las faltas de ortografa, se lee que los soldados cuidan las espaldas del crtel de Sinaloa. Ora cinco comandos roban igual nmero de bancos con una sincrona de relojero. Ora truenan los cuernos y en el patio de una primaria los nios se tiran al suelo. Ora unos encapuchados asaltan una camioneta de valores y todava, con parsimonia, se dan el lujo de contar ah mismo el dinero. Ora a un sicario le estallan la cabeza cuando sale del casino; uno de los paramdicos pensar que el tipo parece un doberman con lesin cerebral. Ora en uno de los laberintos, aquellos de calles ciegas, violan a una nia que apenas tendr siete aos. Ora unos narcos secuestran a dos periodistas que en su vida han cubierto la nota roja.

NARCO
(Est encapuchado y trae un R-15 en bandolera; los periodistas permanecen atados de las manos sudan como si hubieran corrido un maratn.)


O cubren lo que est ocurriendo o pa la prxima los matamos.
Ora ocurre un motn en la crcel; vemos a los presos armados, alzando los puos como si hubieran vencido; enseguida, sin embargo, aparece un puado de militares disparndoles como si estuvieran en la feria y jugaran tiro al blanco. Ora una mujer y su beb mueren en medio de una balacera. Ora nos muestran negocios cerrados, escuelas vacas y decenas de casas a la venta. Ora los soldados desmantelan puestos ambulantes, donde los Zetas venden piratera, ropa y dulces. Ora un grupo de prostitutas se manifiesta porque se ha acabado la vida nocturna. Ora la foto del Feroz aparece frente a nosotros y, quienes lo conocieron, se acuerdan que l fue el primero en desafiar a los narcos de la casa. Ora la gente se organiza en los barrios para enrejar calles. Ora los empresarios se largan de la ciudad y la industria se cae. Ora una seora que vende gorditas en el centro les paga doscientos pesos a unos chicos que van en motocicleta; es la cuota semanal para que no la maten. Ora vemos fotografas de unos veinte trabajadores de la fiscala de Durango que han sido asesinados. Ora la fiscal, Sonia de la Garza, aparece sonriente, rodeada de sus escoltas mal encarados. Y ora una manta seala a De la Garza y a los federales como los protectores de los Zetas.


ALCALDESA ROCO REBOLLO
(Est sentada en la mesa de juntas. Enciende un cigarrillo.)


Miedo? No, no, no. Yo tengo que demostrarle a la gente que en nuestra ciudad se puede vivir tranquilo.
En la siguiente escena vemos a la alcaldesa temblando: han baleado su casa.


FONDO NEGRO

Gmez Palacio, tambin conocido por el alias de "Gmez Balazos", es la capital del odio. En sus casi mil kilmetros cuadrados uno puede comprar armas por menos de cien dlares y a un polica por lo doble. Los Zetas se aduearon de casi toda la municipalidad en 2007, pero el 11 de enero pasado se les acab el corrido: 159 municipales fueron detenidos por el Ejrcito. Los Zetas no fueron los nicos que abrieron la cartera. El crtel de Sinaloa compr el Cereso. Eso evit, durante un tiempo, que sus sicarios que eran arrestados en La Laguna fueran llevados a crceles de Coahuila, donde los Zetas deciden quin es enviado a la inmensidad del infierno. Hoy, ese Cereso ha sido cerrado por los federales, los mismos que trabajan para los Zetas.

Yo no vena pensando en todo eso, pero el colega que me trajo a Gmez hablaba de los Zetas y de los Chapos como Santana hablara de las guitarras. Por mi colega supe que la tasa de crecimiento poblacional en Gmez se ha controlado as: 1.6 muertos al da por 1.3 nacimientos, de modo que durante algn tiempo la ciudad no rebasar los trescientos cincuenta mil habitantes. Supe, tambin, que cuando los municipales fueron desarmados por el ejrcito, los Zetas se lanzaron a robar bancos para presionar a los militares. Entend que Torren y Gmez son dos ciudades que los gobiernos de Coahuila y de Durango siempre las han visto como el trasero de sus estados. Y me enter, adems, de que el crtel de los tal Cabrera haban llegado a La Laguna y eso complicaba ms la guerra.

Cuando baj del auto del colega, lo primero que vi fueron tres tanquetas del Ejrcito estacionadas frente a la presidencia municipal. Un regidor, que pidi no poner su nombre, me contara luego que, durante la sesin de cabildo, un militar haba irrumpido para decirles que un comando atacara la alcalda. Por eso, aquella maana, haba ms soldados en las oficinas que gente tratando de hacer un trmite. La nica que pareca no estar alterada por la amenaza era el tercer miembro de la familia Rebollo que ha gobernado este municipio: Roco.

"Tengo un hijo de diez aos y gobierno esta ciudad, t crees que debo tener miedo? me dijo la alcaldesa mientras encendi un cigarro con cierto estilo. Me han amenazado dos veces, pero para m que esas llamadas fueron puro cuento". Roco tambin me presumi que todas las noches se trepaba en su Suburban sin blindar y recorra los barrios de Gmez. "Trato de generar confianza, decirle a mi gente que todava se puede vivir con tranquilidad; creme: yo no me voy a mover de aqu". La alcaldesa no le dio mucha importancia al arresto de sus policas o tal vez no quiso hablar del asunto. Para ella lo importante fue contarme de los cadetes que pronto saldrn de la academia, que los policas con ella ganan ochocientos cincuenta dlares mensuales y que les consigui un seguro de vida por casi noventa mil. No se lo dije, pero en La Laguna todos los policas tienen un precio.

Roco se despidi dicindome que la prxima vez que nos viramos en Gmez todo iba a estar mejor. Cuatro das despus, el martes 5 de febrero, un colega me escribi: "Balearon la casa de la alcaldesa, no hay lesionados". Desde entonces he pensado que Roco tomar la oferta que hace poco le hizo el gobernador Jorge Herrera: renunciar a la presidencia municipal e irse de diputada local.

Ten por seguro que orita ya saben de ti, te dice el gua cuando caminan por la Duranguea y t imaginas lo peor: ves cmo te rodean los sicarios, sientes cmo te levantan, pides que te maten de un solo tiro y te dejas llevar con la esperanza de que tiren tu cadver para que tu familia tenga qu enterrar. Sales de tus cavilaciones cuando el gua te dice que estn en San Joaqun, pero de santo no tiene nada el barrio. "Los sicarios que dejaban salir del Cereso de Gmez, llegaron aqu y de aqu salieron a rafaguear los antros, s me entiendes?", te cuenta y t recuerdas las matanzas del Ferry, las Juanas y la Quinta. Entre las tres se habla de sesenta y nueve muertos, pero el gua te dice que esa cantidad apenas fue la de uno. Cierto o no, no hay un nmero para corroborarlo. "La idea fue pegarle a los bares de los zetones, pero los Chapos mandaron a puro loco y mataron a mucha raza inocente", se queja el gua y enseguida te remarca que la balacera en el bar Tornado, una que apenas sucedi el 5 de enero pasado, fue hecha por los Zetas, pues el antro ya era del crtel de Sinaloa. Cuando termine de hablar, pensars que todos los crteles mexicanos son iguales: practican todos los sinnimos del verbo matar, sin sentimiento de culpa. A seguir caminando. Ahora el gua te dice que mires discretamente hacia la punta del cerro. "Hay dos guilas", susurra. Las guilas, por si no sabes, son adolescentes que tienen la imperiosa necesidad de ganarse unos dlares. Si un solo vehculo, persona, animal o cosa entra al cerro y ellos no lo reportan, les darn sus tablazos. Volver a caminar. "En aquella casa es donde torturan a los zetones", dice el gua mientras sus dedos apuntan a un lugar indescifrable. "Ah mismo los destazan con sierra elctrica o les aplican el torniquete, s me entiendes?". Y el torniquete, por si tampoco lo sabes, es un filoso alambre que, amarrado a dos tubos, te arranca el pescuezo. Ms tarde, cuando rodees el panten, vers a cuatro chicos armados, chicos que muy seguro no conocern la vejez. Los saludars y ellos, aunque nunca los hayas visto en tu vida, te regresarn el saludo con cierta familiaridad. En algn momento le preguntars al gua qu tan cierto es un informe militar que se ha publicado. Como l no sabr a qu te refieres, les contars: segn el Dany ha roto con el Chapo, el Cerro de la Cruz ya no es del crtel de Sinaloa y los Zetas estn aprovechando la ruptura para recuperar fuerzas. El gua se reir y te dir, primero, que ni el Dany ni otro trabajador del Chapo se han salido del carril; te contar que el poniente es cien por ciento de los chapitos y que a los Zetas cada vez los repliegan ms hacia el oriente de Torren. "Entonces qu desmadre se traen en Gmez?", le preguntars y l te dir que todo se debe a que los policas federales y gente de la fiscala de Durango quieren que los Zetas regresen. Todo eso, claro, lo sabrs cuando acabes de rodear el cementerio. Ahorita, apenas el gua te est contando que cuando el comandante Gabito dispar hacia la Duranguea, los chapitos limpiaron el cerro a punta de cuernos y R-15. "Los zetones ni las manos metieron", te dice y describe muertes que a cualquiera le daran pesadillas. Una quedar en tu mente: la de aquella yonqui que, slo por comprarle piedra a los Zetas, fue fusilada frente a un sacerdote.

"Cuando supimos que haban llegado los Zetas a La Laguna, muchos dijimos: Por fin habr accin'. Qu pendejos, nunca comprendimos que nos iba a ir tan mal", me dice un colega en Torren, y yo recuerdo todo lo que me han contado otros reporteros de La Laguna durante estos das. Los de Gmez Palacio, por ejemplo, me hablaron del secuestro que hace poco sufrieron dos de ellos, todo porque los narcos quieren que se publiquen las mantas que cuelgan en los puentes. Otro me platic del da en que un comando fue a visitarlo a su casa; desde entonces dej el periodismo. Unos de Torren fueron citados por los Zetas a mediados de 2008; les dijeron que ellos determinaran qu publicar; sobra apuntar que, si no lo hacan, los mataran. A Eliseo Barrn, de Milenio Laguna, lo levantaron el 29 de mayo de 2009 y a una chica que venda publicidad para el mismo diario la secuestraron tiempo despus. Al Siglo de Torren le han ido a disparar dos veces y, hace cosa de un ao, unos sicarios que despus de la balacera abandonaron ms de diez cuernos de chivo como para que nadie dudara de que su arsenal no tiene fondo buscaron a ciertos periodistas para reclamarles que ellos no haban huido del lugar como decan sus notas, que ellos no eran ningunos cobardes.

"Los medios de toda La Laguna slo reportamos los hechos", me dijo un editor de las noticias locales. "Preferimos no investigar ms, porque aqu los narcos no se andan con medias tintas". El ltimo gran susto fue el que ocurri el pasado jueves 7 de febrero: cinco trabajadores del Siglo de Torren fueron secuestrados durante algunas horas. Los colegas de La Laguna creen que los del Siglo no sern los ltimos.

1) Drug Dealer pasa por m al hotel. Basta verle el brillo paranoico que hay en sus ojos para asegurar que viene manejando hasta las cejas de cocana.

2) Drug Dealer no habla espaol, sino argot. Aprendo nuevas palabras de viejos conceptos: los patrones son los soldados, los pandas son los federales, los perritos son los municipales, el dragn es el convoy de los militares, la pintura verde es la mota, el maguito es una cpsula de color amarillo donde viene la coca y la fresita es una dosis ms pequea.

3) Drug Dealer dice que la mariguana no slo es para los maleantes. "El brus li, la yanis, el morrison y el jendrix la fumaban".

4) Drug Dealer me explica que la ciudad nunca sube al Cerro de la Cruz, pero de arriba bajan a toda hora. Nosotros vamos de subida. Venimos a comprar droga.

5) Drug Dealer me da indicaciones: "Si te preguntan qu rollo contigo, les dices que eres mi camarada, que no slo eres vicioso sino tambin desconfiado y por eso me acompaaste; y ojo: no se te ocurra decir algo de los zetones porque de aqu no salimos". Si alguien se me acerca como me dice, seguro cantar como un canario.

6) Drug Dealer cree que, para los ltimos dos gobiernos panistas de Torren, los Zetas y los municipales fueron su mayor pasin.

7) Drug Dealer tiene algo qu decir antes de llegar a la Polvorera: el Chapo es dios y yo pienso que gente como l necesita de mitos y mentiras para vivir.

8) Drug Dealer se estaciona y baja a comprar la droga. En el lugar hay jvenes y portentosas mquinas de matar. Usan gorras Ed Hardy, visten playeras Polo o Lacoste (seguramente made in China), traen jeans y calzan tenis de la pantera enfurecida. Salvo por la gorra, estoy a tono con ellos. "Por donde cagan estos morros nadie pasa, as que ojal hayas wachado bien cmo est el rollo", me dice Drug Dealer apenas regresa.

9) Drug Dealer cree tener la capacidad de ver la violencia que lo rodea sin que le afecte. "As somos los norteos: cerramos los ojos, los odos y somos muy felices".

10) Drug Dealer me deja en el hotel. Le digo que se quede con la droga y, antes de irse, le pregunto qu espera de esta vida. Se queda callado. No soy psiquiatra pero creo que muy pronto no quedar nada en su cerebro.

Vine a la parroquia de San Judas Tadeo, al oriente de Torren, no porque haya sido asaltada ayer. Vine porque hoy conocer a cuatro mujeres y un hombre que llevan aos buscando a sus hijos. Antes de que me cuenten sus casos, sin embargo, tienen varias quejas qu soltar:

Ya no nos gusta hablar con los reporteros porque no publican nada; slo vienen para hacerse famosos, nos utilizan.

Al gobernador no le interesan nuestros hijos, pero no fuera el sobrino que le mataron porque movera cielo, mar y tierra.

Aqu nosotras hemos investigado, hasta nos hemos sentado con los narcos para que nos digan dnde podemos encontrar a nuestros hijos; y todo para qu? Para que la subdelegada de la PGR, la tal Claudia Gonzlez a la que informbamos todo, la arrestaran por estar ligada a los Zetas?.

No crea, si hasta ganas nos dan de ir con la gente del Chapo pa que nos ayuden.

Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos, con sede en Coahuila, empez en Saltillo. Don Ral Vera convenci a cuatro familias para organizarse y el resto lo ha hecho la desgracia. Las cifras actuales hablan de poco ms de mil seiscientas personas desaparecidas en el estado, todo desde que los Zetas y el crtel de Sinaloa andan agarrados de la grea. El pasado 15 de enero, Enrique Pea Nieto iba a recibir a las mujeres que tengo enfrente, pero les cancel.

ngeles: "Mi hijo, Jess Antonio Mena, me llam a las doce y media de la noche. No pude contestar y estuve llmele y llmele, hasta que me contest un seor. Dijo que era zeta y me pidi veinte mil pesos, pero ya no volvieron a buscarme. Perd mi trabajo de veinte aos, me vino la diabetes y mi nieta trae la anemia porque no quiere comer, dice que quiere ver a su pap. Jess desapareci el 30 de junio de 2010. La polica acept la denuncia, pero como robo de auto."

Mara Elena: "Alguien nos dijo que los Zetas se haban llevado a Hugo, a mi hijo Hugo Gonzlez, hasta Nuevo Laredo. Por eso mi esposo fue a ver si era cierto. Uno de los jefes lo recibi. Mi marido le dio el dinero que nos pidi y en dos segundos le dijo que no, que a se no lo haban levantado ellos. Hugo tiene veintisiete aos. Se lo llevaron con dos amigas de un restorn del centro de Torren".

scar: "Yo estaba trabajando en Atlanta cuando mi esposa me llam: a Jess se lo haban llevado dos encapuchados. Me vine y nos pusimos a investigar. Resulta que mi hijo iba en su moto y se le cerraron en un carro. Lo persiguieron varias calles, hasta que se derrap. Me dicen que Jess les dijo que se llevaran la moto, pero a l tambin lo subieron a una camioneta. S le dije completo el nombre? Es Jess Daniel Flores Garca. Despareci el 1 de mayo de 2009. Ya se me fueron todos mis ahorros de tanto buscarlo aqu y all".

Blanca: "Mi hijo, Ivn Barush, fue al bar ese del Tornado, el que acaban de balear un da antes de Reyes. l fue el 11 de agosto de 2011, y no sali. Sus amigos me han contado que se pelearon por andar de coquetos con la novia del guardia. Slo a Ivn no lo soltaron. Uno de mis nietos dice que quiere ser narco para buscar a su pap".

Amelia: "Estbamos en nuestra casa de Matamoros, un pueblo pegado a Torren, cuando unos encapuchados se nos metieron y se llevaron a mi esposo, Javier Burciaga Vzquez. Mi yerno, Jos Francisco Jurez, quiso defenderlo, pero tambin lo treparon a las camionetas. Le dimos ocho mil pesos a una licenciada que nos dijo que estaban en la crcel, pero noms nos rob. Pagamos brujos y ellos nos dijeron que ya iban a llegar, que ya no nos mortificramos. Y como pas un ao, mejor nos fuimos a Zacatecas. All la vida fue muy dura. Noms nos deprimimos. Entonces nos regresamos, aunque no saliramos de la casa. Mi nieto, Luis Carlos, se desesper de tanto encierro y un da me dijo: Abue, yo quiero trabajar, tengo treinta y dos aos y pos quiero ayudar a traer dinero. Se fue al da siguiente y nunca regres. Yo ya orita noms creo en la justicia divina".

El Rubio, un ex polica municipal de La Laguna, no quiso que hablramos de frente. Opt por contarme lo que saba por medio del mail. Slo nos escribimos tres veces.

Mail uno:
los de la letra nos leyeron la cartilla lueguito de cuando llegaron. o jalan o jalan cabrones. con esas palabras crees tu que alguien no le iba a entrar? adems nos amenazaron con matar a nuestra familia. nuestros jefes nos dijeron que apechugaramos que nos iba a caer lana, pero ellos se quedaron toda. nuestro trabajo fue apoyar a los de la letra, apaar el poniente. con esto te digo que todo fue obligado. ahorita todava hay unos que se creen narcos y estn ayudndoles a los zetas para entrar a gmez. no s si sepas pero cambiaron a los federales y ellos tambin andan chingando a los chapos. ayer en gmez no solo balearon la casa de la alcaldesa, tambin le metieron un susto a carlos herrera, ese es el cacique de gmez.


Mail dos:
los chapos no quieren a los municipales. el pedo ahora es que los municipales de torren trabajan para los chapos y los de la letra andan matando polis. a uno lo rafaguearon afuera de su casa, cuando estaba lavando su carro. eso fue hace como una semana, all en matamoros.


Y mail tres:
los chapos balearon en 2009 el premier y el 20, que era el jefe de plaza, mand llamar a 35 municipales: director operativo, lobos y bravos para cagotearlos. los citaron en una finca de fac. y madero. todos de civiles.
delante de ellos, la burra, un morrillo de 16 o 17 aos, bien loco, desquiciado, y que dice que hablaba con los muertos: decapit con un cuchillo a 5 chapos que haban agarrado. les dijeron a los municipales que si seguan permitiendo que los chapos reventaran les iba a pasar lo mismo. un gey de apellido de len, director operativo de seguridad pblica del oriente de torren, no aguant la carnicera y se desmay. luego los dejaron ir.


El gua ahora te indica dnde, cmo y cundo los Chapos fueron matando a los Zetas. Te habla de un tal Negro, pasa por el Junior y acaba con Chuy Caguamas. Ah pensars que los ajustes de cuentas se propagaron en todo el poniente como el sarampin. Y ah, tambin, decidirs que no quieres saber nada ms. Lo que ansas es ya largarte del cerro. Extraamente te sentirs dbil, como cuando has ido a donar sangre. Bajarn por donde llegaron, por el Mercado Alianza. Se despedirn donde se encontraron por la maana. Tomars un taxi e irs a visitar al escritor Carlos Velzquez. Hoy es su cumpleaos, as que no querrs arruinarle la fiesta contndole todo lo que has visto y escuchado. Se tomarn un par de Macallan y despus otros. Entonces te contar del 7 de octubre de 2010, cuando fue al bar Marioneta a echarse una cervezas con unos amigos. "Los disparos zumbaban como cuchillas de afeitar", te dice cuando ya te ha contado que uno de esos escuadrones perfectos para matar lleg en embestida al bar e hicieron los que mejor les sale. "Neta cabrn que nunca haba escuchado tiros con esa fuerza, ni cuando me agarr una balacera en el Oxxo". Otro escritor, Daniel Herrera, te contar la otra parte de la historia porque l tambin la vivi: "Nos tiramos al piso y nuestro compa la Marrana comenz a sangrar; dijimos: A este cabrn le dieron. Pero no: se cort el brazo con una botella. Que yo me acuerde, los sicarios slo mataron por los que iban". Ms tarde te enterars que ese da Fernando Vallejo, de visita en Torren, tena pensado acompaar a Carlos y a Daniel, pero declin por cansancio. Inevitablemente pensars en La virgen de los sicarios y te imaginars a Vallejo en aquella balacera diciendo: "La fugacidad de la vida humana a m no me inquieta; me inquieta la fugacidad de la muerte: esta prisa que tienen aqu para olvidar". Para ese entonces, vers que en Twitter circula la informacin sobre el asesinato de cuatro jvenes a unas cuantas cuadras de ah y tu recordars otra frase que le leste a Vallejo: "La muerte viaja siempre ms rpido que la informacin". En algn momento subirn a la azotea del edificio donde vive Carlos y, desde ah, contemplars casi todo Torren. Entonces caer la noche y todo se ver como un inmenso charco de sangre seca.  //

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