Mircoles 17 de septiembre de 2014 
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octubre 2013
Entrevista con un Zeta
Jon Lee Anderson, periodista que ha cubierto las guerras ms importantes de la actualidad, viaja al noreste de Mxico. Durante su estancia es llevado con un soldado Zeta, para conocer aspectos de una de las guerras menos documentadas del mundo. sta es una parte de ese encuentro improbable.
Por Diego Enrique Osorno
En el imaginario popular, el nombre de los zetas se mantendrá como una especie de marca de la violencia extrema.
Cualquier reportero realmente entregado, no uno de esos periodistas fanfarrones de escritorio, sabe a lo que me referir a continuacin: existe un momento en el que aparece un dato, un testimonio, una pista importante, y en lugar de darla a conocer debes aguardar, quedarte callado por cuestiones tcticas. Una crnica tambin es un juego estratgico. Cuando persigues una buena historia debes aprender a convivir con un silencio que arde.

A la hora de reportear procuro la discrecin extrema sobre lo que hago y en dnde lo hago. El periodismo en el que creo est lejos de la parafernalia y las fuentes oficiales. sa ha sido una forma de acercarme a los agujeros negros de nuestra realidad. El bajo perfil a la hora de hacer trabajo de campo y adentrar territorios pantanosos tambin ha sido mi forma de sobrevivir.

Escribo esto porque hace tiempo conoc a un testigo directo de varias batallas de la guerra que ha vivido el noreste de Mxico. Un operador a ras de suelo: un soldado zeta. A travs de l y de otros testimonios del mismo entorno fui conociendo cosas de las cuales, por seguridad, slo he publicado una parte. Pero esa informacin propia, ese ligero bagaje de mi conocimiento directo, es el que intento que prevalezca cuando escribo cualquier cosa sobre un tema del cual no me considero experto, sino un narrador ms.

En marzo de 2013 estuvo en Monterrey Jon Lee Anderson, un periodista que vive con el fuego dentro. Lo llev a que conociera parte de nuestra zona de sombras, donde habl con algunas de las fuentes que he cultivado. Vimos personajes de todo tipo. Desde los ms encumbrados y oscuros amos de la regin hasta este joven marcado por la ltima letra del abecedario. Con el joven soldado, la conversacin se alarg. Un par de cmaras grababan a un zeta que contaba de combates en Nuevo Len, Coahuila y Tamaulipas a un periodista que se sorprenda con lo que oa, pese a que ha estado en la primera lnea de las guerras ms importantes del mundo actual.

Se han publicado muchas entrevistas con sicarios mexicanos, gente que mata por contrato o bajo las rdenes permanentes de un capo. Hay tantas que hasta podran declararse ya un gnero periodstico en s mismo. Lo que no hay hasta ahora es una entrevista con un miembro de los Zetas. Un soldado de la guerra del narco es un personaje inusual en la narrativa de lo que ha sucedido en estos aos. Esta historia trata de un joven al que ensearon a disparar, lo envolvieron en una mnima disciplina militar y lo pusieron a trabajar cuidando territorios junto a otros soldados como l. No es un sicario. No en el sentido "tradicional": es un testigo sobreviviente de la guerra que ha vivido una regin de Mxico que, a diferencia de Tijuana, Sinaloa o Ciudad Jurez, produce escasos testimonios directos.

Aqu se contar una parte del encuentro que organic para que Jon Lee Anderson, una especie de cosmopolita de las guerras, conversara con el participante de una de las guerras ms desconocidas del mundo.

LA COCINA Y LOS DESAPARECIDOS
Jon Lee Anderson: Cul es la pena que aplican cuando capturan a sus enemigos?
Zeta: Hemos tenido mucha gente que trabaja con nosotros. Luego los agarran, los meten a la crcel y ya despus salen. Cuando salen, algunos de ellos quieren hacer su vida de otra manera. Haba un chavo que haba trabajado para nosotros, noms que cuando sali de la crcel, el chavo quiso hacer su propio cartelito, con su propia gente, verdad? Tena tres o cuatro morros y contrat a unos guatemaltecos para que le trajeran mercanca. Pero uno se da cuenta y uno tiene mejor equipo, est ms preparado para ese tipo de cosas...


JLA: Entonces, en ese caso, que haba que hacer despus de que descubrieron que vendan droga en su territorio?
Z: Esa vez nosotros los bamos a mandar derecho pa' la cocina. Pero en eso nos habla el comandante primero de la zona. Nos junta a todos y nos dice: "Miren, esto es lo que les va a pasar a los vatos que se quieran pasar de lanza (traicionar)".


JLA: Mencionaste la cocina. Cmo es eso?
Z:
La cocina es un punto que hayas buscado especialmente. Tiene que estar metido pa'l cerro, lejos de carreteras y de la ciudad. Ah se llevan a las personas detenidas y se llevan unos toneles (tambos). S ha visto que los toneles de doscientos litros traen tres rayitas? Una, dos, tres, pues de la segunda raya para bajo se empiezan hacer puros agujeros y luego el tonel se pone cerca de un arroyito o de un pozo. Ya que este ah, echas a la persona de cabeza y le empiezas a echar diesel. Con ayuda de veinte litros de diesel desapareces de este mundo.


JLA: Cuando los echas en los toneles estn vivos?
Z: No, la mayora ya estn muertos. A veces nos los mandan de otros lugares ya muertos, porque no quisieron pagar rescate o porque eran contrarios y los agarraron, o porque estaban en un bar presumiendo que ellos controlaban la plaza, cosas as. Aqu los fines de semana te encuentras muchas personas que dicen que son comandantes y no s que tantas cosas ms. Ya despus los agarras y dicen: "No, es que yo conoca a un primo, o al amigo de un amigo que era tiendero". Entonces t le hablas al tiendero y l dice: "No, yo no paro bola por nadie (dar la cara)" porque si dice: "S, yo respondo por l", a lo mejor a l tambin nos lo llevamos a la cocina.


JLA: Vaya! Esto del diesel no lo llegu a entender del todo. Se le prende fuego, o el diesel es corrosivo y va acabando con el cuerpo?
Z: S. Te echan adentro del tambo, agarras un bote y con una yoga de veinte litros te van baando. As le van echando dentro del tonel y ya de pedazo en pedazo te van desapareciendo. Dura como una media hora todo para que ya no quede nada de ti.


JLA: Te disuelves...
Z: Todo. Te van echando diesel y ah se va acabando la flama. Cuando ves que se est apagando la flama, le echas otro botecito y ah te vas... Cuando yo estuve la primera vez en eso dur como un mes sin comer pollo ni carne porque huele igual, casi lo mismo, que cuando pasas por un restaurante o un lugar donde venden pollo asado. Me di cuenta que el pollo asado huele como una persona normal.


JLA: Te cambia la concepcin de la vida un poco?
Z: S, te quedas como ondeao.


JLA: Cmo?
Z: Ondeao es una palabra que quiere decir que te quedas volteando para todos lados y no sabes qu hacer. Como loco. Cuando yo baj de all de la sierra iba pasando as por la calle y me llegaba el olorcito y deca: "Mira, qu pasa?, dnde estn cocinando a una persona o dnde se estn fumando a uno?". Segua caminando, daba la vuelta y ah estaban vendiendo pollo o vendiendo carne asada.


JLA: Hombre! Y no tienes malos sueos?
Z: De repente s. Me acuerdo de algunas personas. Como le digo, a veces se van personas inocentes que por uno las llevan. Hubo una vez en que en San Luis agarraron a tres chavos. Uno s era del crtel del Chapo Guzmn. Era de Michoacn y el chavo llego a San Luis. Esa vez estaban en una disco y traan una bolsita con cocana diferente a la que nosotros vendemos.


JLA: Y que pas?
Z: Los rodeamos a todos y lleg el comandante, y sin batallar les dijo: "Qu?, ustedes qu?". Y los chavos inocentes dijeron: "Nosotros no sabemos nada". Pero luego el comandante dijo: "Pos pa' que no haya testigos y no quede nada, hay que matarlos". Luego abri fuego. Les dio un balazo en la cabeza en plena disco. Afuera estaban unas patrullas de la polica, pero como ya estaban arregladas no hicieron nada.


JLA: Y eso s te qued como una mala conciencia?
Z: Son de los chavos que a veces uno dice: "Pues no est bien", porque cuando andas trabajando, t dices: "Pos si ando trabajando, me voy a chingar a los que me quieren chingar". O sea: o eres t o soy yo verdad? Cuando yo entro en accin quiero que sea por personas que andan mal o que no podan arreglar con nosotros, pero no con cualquiera.


EL RETIRO
Un joven soldado de los zetas que a sus veintisis aos de edad ya es un veterano de la organizacin. Empez a los dieciocho como mensajero de uno de los treinta y dos militares fundadores de los Zetas, cuando ste tena un campamento en unos cerros de Nuevo Len. Le encargaban que fuera al pueblo ms cercano a caballo a conseguir alimentos y revisar el movimiento en la zona. Despus fue designado para cobrar cuotas a nombre de los Zetas a traficantes de migrantes que operaban en la Central de Autobuses de Monterrey. Con el paso del tiempo aprendi el manejo de armas y se enrol en diversos comandos zetas. Particip en batallas de pueblos y ciudades del noreste de Mxico, Coahuila y San Luis Potos, lo mismo contra el Ejrcito que contra bandas rivales. Fue enviado a La Diestra, que es como Los Zetas llaman a sus ranchos de entrenamiento especial para sus mejores miembros. Estuvo en la crcel pero sali gracias a la presin de un alto comandante de Los Zetas. Quisieron mandarlo a la guerra que estall en Tamaulipas en 2010 en contra del Crtel del Golfo, pero uno de sus compaeros le recomend que no fuera porque ira directo a la muerte. Despus de ms de dos horas de conversacin, le mostr a Jon Lee Anderson cicatrices por heridas de bala recibidas en el estmago, brazo y pierna durante decenas de batallas que relat con lujo de detalle.


Cuando se realiz la entrevista, el soldado zeta coment que estaba en una especie de retiro, ya que ahora slo trabajaba con una clula que, coludida con un grupo de soldados del ejrcito, se dedicaba a robar gasolina de unos ductos de Pemex. Dijo que todos sus compaeros ms expertos, as como los comandantes zetas con los que l haba participado en combate, ya estaban muertos o detenidos. Que algunos de los comandantes que quedaban lo invitaban a trabajar con ellos pero l prefera mantenerse al margen y trabajar solamente robando gasolina.

Unos meses antes de la entrevista se haba reportado la muerte de Heriberto Lazcano, el lder de los Zetas, durante un enfrentamiento con la Marina. Sin embargo, horas despus el supuesto cuerpo del capo fue robado de la funeraria y el gobierno de Mxico nunca pudo demostrar plenamente que haba fallecido. El soldado zeta dijo que l y otros de sus compaeros no crean que estuviera muerto, pero reconoci que Lazcano ya no era mencionado por los estrechos y crpticos canales de comunicacin internos de la organizacin. El rumor que s se oa entre los dems miembros de los Zetas era que con Enrique Pea Nieto en la presidencia iba a haber un pacto con todos los grupos para bajar la violencia a cambio de que se respetara el control que cada banda tena de sus respectivas plazas.

Sin embargo, tambin coment que unos das antes de la entrevista, el gobierno de Enrique Pea Nieto (la Marina) haba estado a punto de detener al otro lder, Miguel ngel Trevio, el Z-40, en una carrera de caballos celebrada en Sabinas Hidalgo, Nuevo Len, muy cerca de Nuevo Laredo, Tamaulipas, la ciudad en donde finalmente fue aprehendido el 14 de julio de 2013.

Con la detencin del Z-40, la organizacin emergente ms poderosa del narco en Mxico, aunque es posible que siga manteniendo el control de algunas ciudades y pueblos de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo Len incluyendo una presencia significativa en Monterrey tendr que detener el proceso de expansin que haba iniciado hace tres aos a lo largo de los estados colindantes del Golfo de Mxico y que inclua tambin una presencia en Guatemala y el resto de Centroamerica. Esos planes quedarn suspendidos por ahora.

Es altamente probable que lo que queda de Los Zetas originales se convierta en un clan familiar. El Z-40 tiene once hermanos (uno de ellos detenido en Estados Unidos) y varios de ellos estn en la lista sucesoria, encabezada por Omar Trevio, quien dirigira la organizacin desde la silla de ruedas en la que convalece. As como el crtel de Tijuana pas a ser la organizacin de los Arellano Flix o el crtel de Jurez la de los hermanos Carrillo Fuentes, los Zetas seran los hermanos Trevio Morales. Sin embargo, en el imaginario popular y criminal, el nombre de los zetas se mantendr como una especie de marca de la violencia extrema o de los intentos paramilitares de cualquier organizacin dedicada al control de territorio o al trfico de drogas.

La ltima letra del abecedario, impronunciable por varios aos en el noreste de Mxico que hace frontera con Texas, tambin ser una marca para muchos jvenes. Jvenes que forman parte de una generacin que vio de cerca los horrores de la guerra: la generacin zeta. Uno de estos jvenes es el soldado zeta.

LOS ZETAS
JLA: Hblame de los Zetas Qu es esta organizacin? Se dicen muchas cosas en el mundo, pero se cubre poco eso. T sabes: es muy peligroso para los periodistas. T, que conoces ese mundo por dentro, dime, cmo es la cosa?
Z: Cuando yo comenc a conocer lo que eran los dems zetas, haba mucho control. Noms se dedicaban con personas que anduvieran mal. Esas personas podan ser las que anduvieran secuestrando, las que anduvieran robando o las que tuvieran grupos chiquitos de reparticin de droga. Los Zetas traan su funcionamiento segn su mercado de droga. No nos gustaba que otras personas se vinieran a instalar donde ya se haba controlado esa plaza (nombre que se le da al territorio bajo control de un grupo del narco).


JLA: Digamos, gente de otras organizaciones o pequeos clubs?
Z: O pequeos traficantes que empezaban vivir la vida fcil. No podan trabajar solos. Hay quienes dicen ya se estn acabando los Zetas pero no: nos matan a cinco y salen del penal, o se meten otros cinco y se reponen.


JLA: Pero entonces, lo que los Zetas controlan es territorio y dentro del territorio, todo lo que es el negocio ilcito: droga, prostitucin, juego y cosas as, o tambin intentan tener un control sobre el comercio normal?
Z: S. Tambin se manejan otros tipos de negocio ilcitos del comercio normal. Por ejemplo, hay unas personas que se llaman machaqueros. Ellos se dedican a comprar cualquier mercanca normal de los traileros. Se arreglan con un trailero y le dicen: "Cunto quieres por tu carga?" Los traileros estn asegurados y reportan a sus empresas que los robaron.


JLA: Entiendo, pero en los ltimos aos las cosas se han puesto superviolentas. Es, cmo se dice afuera, la guerra del gobierno?, o es porque los diferentes grupos, incluyendo los Zetas, estn en pugna por las plazas?
Z: La guerra comienza por las plazas. La plaza ms peleada en todo Mxico es la plaza de aqu de Monterrey, Nuevo Len. Aqu se maneja mucho efectivo, mucho dinero.


JLA: Una pregunta ms bien personal, no tan abstracta: Por qu te incorporaste t?, cmo fue? Y, por qu tu decisin de entrar y llevar esta vida?
Z: Yo inici cuando viva all en un pueblo de por estos rumbos (noreste de Mxico). Una vez me enter que haban secuestrado a unas personas de un negocio que tena mi abuelo, y entonces yo, cuando llego digo: "Pos han de ser unos pandilleros", o no s, me imagin tambin que era la Federal o la AFI. Ya con el tiempo los vas conociendo. Te das cuenta de que es un grupo especial para reventar, para accionar en diferentes reas. Eran los Zetas. Ah los conoc. Despus uno me junt y me dijo: "Mira, es que nosotros nos dedicamos a robarnos a las personas que tengan negocios mal, a las que vendan cristal, pericos (cocana), drogas, todo tipo de droga".
Ah fue cuando yo empec a juntarme con un chavo que los conoca mucho a ellos. Ganaban ocho mil pesos (setecientos dlares) por quincena y aparte les daban dinero extra. Entonces entr. S haba muchos lujos, no te falta nada, lo que t quieras: mujeres, droga, dinero, carros, pero con el paso del tiempo fueron empeorando las cosas y ya ahorita no se puede hacer casi nada de lo que se haca antes.


JLA: Ya no se puede estar dedicado al gozo, debido al problema?, a eso te refieres?
Z: Yo recuerdo que cuando uno antes deca soy Zeta, o soy comandante, todos te admiraban. Antes todos queran ser, ahorita nadie quiere ser.


JLA: Por qu?, por el peligro de que alguien va en contra tuya o por la misma situacin: la guerra?
Z: Ahorita ya hay muchas familias a las que los Zetas les han hecho dao. Ahorita si alguien sabe que t eres Zeta, la familia te va a ver y te va a denunciar con las autoridades: con la Marina o el Ejrcito, y ahora van por ti en donde ests. Si te llegan a ver en un bar y te han visto y le ha pasado algo a su familia te denuncian. Antes no.


EL PACTO
JLA: Hay algn cambio debido a la llegada del nuevo gobierno o las cosas siguen igual?
Z: De repente nos pasan informacin las personas que estn arriba, que son allegados al patrn. Nos platican que segn haban dicho que ahora que llegara Pea Nieto se haba hablado con el patrn del crtel del Golfo, nuestro patrn de los Zetas y el patrn del cartel de los Beltrn, y haban hablado que as como estn en cada ciudad se iban a quedar, que no se iban a meter a otro municipio. Por ejemplo, Monterrey y San Pedro son diferentes: San Pedro lo controla Beltrn Leyva y Monterrey lo controlan los Zetas, entonces haban quedado que los Beltrn no se metan con los Zetas y los Zetas con los Beltrn, por ejemplo. Lo que se dice es que la gente de Pea Nieto puso esa orden, dijo: "Los voy a dejar trabajar, noms que ya no hagan secuestros ni"


JLA: Es la nueva orden: que no haya secuestros y baje la violencia?
Z: Segn se orden que ya no hubiera tanta violencia y ya no hubieran tantos muertos, pero los crteles son muy poderosos, tanto aquellos como el nuestro. Y cada organizacin tiene gente muy buena, entonces, a veces sigue la pelea en las plazas. Y, por si faltaba, hay gente que arma sus propios negocios pequeos en una ciudad, entonces un crtel piensa que son miembros del otro crtel y comienzan los problemas.


JLA: O sea, aunque haya un pacto o parezca que haya un pacto, por la competencia misma entre los grupos y los carteles, siguen los problemas?
Z: S. A veces tambin existen los problemas entre los mismos. Por ejemplo, hay diez comandantes aqu en Monterrey y a veces uno no le cae bien al otro y empieza hacer problemas. Dice que el otro tiene amigos del Crtel del Golfo, que trabaja para el grupo rival y luego todo acaba mal.


JLA: Se dicen muchas cosas del comportamiento de la fuerzas de seguridad oficiales, incluyendo la Marina. En algunas partes del pas dicen que prcticamente crean comandos sucios Es cierto esto?, y tambin que tienen escuadrones de muertes que matan gentes sin llevarlos arrestados? Qu saben ustedes?
Z: Mire, le voy a platicar una cosa: no s si supo que aparecieron unos cinco colgados ac en Saltillo. Ellos eran amigos mos. A ellos los agarraron las fuerzas especiales del gobierno, un grupo especial que se llama GATES. Son como cuarenta o cincuenta policas. De acuerdo con la investigacin que hizo La Letra (los Zetas), estos policas vienen de Matamoros, all donde est el crtel del Golfo. Segn la informacin que nos dio el chavo que trabaja con ellos, es que adems de su sueldo en el gobierno, el crtel del Golfo les paga un dinero por matar a zetas.


JLA: Pero piensas que la guerra va a seguir, por ejemplo, o digamos, cmo te imaginas viviendo de aqu a cinco aos? Qu crees que est en tu futuro?
Z: De aqu a cinco aos yo digo que van a seguir todas las cosas. Yo no pienso que haya un control por parte del gobierno. Si el gobierno no se pone de acuerdo con los crteles va a seguir as todo. Balaceras sigue habiendo a cada rato, aunque no se digan tanto ahora. Y siempre que hay balaceras, a veces nos tumban a cinco de nosotros, pero siempre tambin tumbamos a soldados y eso nunca lo pasan en la televisn. Nosotros, no s, matamos a diez o quince, y ellos nos tumban a tres o cuatro. Luego el Ejrcito dice... bueno, en las noticias siempre van a decir que el ejercito siempre nos gana y nosotros nunca les ganamos ni tantito.


JLA: Cmo podra haber un Mxico sin crteles?
Z: Yo opino que se legalizara la droga, porque sin droga nadie puede hacer nada. As, ya si ellos les dan permiso de vender droga, yo pienso que es lo mejor. Que ya dieran permiso de vender droga y todas las personas que estn trabajando mal, que se pongan de acuerdo sobre a quin le van a pagar en cada estado o a su comandante.


LA MUERTE
JLA: Cuando se est en esto, uno vive con la muerte. Te acostumbraste a eso?, uno se adapta a eso?
Z: Cuando uno empieza, se le hace fcil y ya cuando va viendo las cosas, el camino que tomaste, o la decisin, a veces te quieres regresar, pero hay momentos en que uno ya no se puede regresar. Uno con el tiempo se va acostumbrando a ver eso. Una vez lleg una chava que me acuerdo que tena una cara simptica, muy bonita. La pusieron a que matara a un chavo y me acuerdo que le cambi la mirada. Se le hizo como profunda. Como ms chiquita. Yo me la top despus de cuatro meses. A ella la mandaron a la cocina.
Mi primer balacera fue en Matehuala. Fuimos por un seor que venda parque, venda muchos tiros [en Mxico es ilegal vender municiones y armas]. Cuando llegamos, preguntamos por l y l sali con una pistola en la mano. Lo empezamos a rafaguear. Me acuerdo que sali tambin una viejita. Una seora con un vestido largo. Traa una escopeta y la viejita tambin nos tiraba balazos. Luego salieron sus sobrinos, que vivan en una casa de dos pisos. Estaban en el techo y de ah nos tiraban. Esa vez nos hirieron a uno y a otro le dieron un rozn en el brazo. Al viejito le dimos como veintitrs balazos y ya nos fuimos.


JLA: A la familia los dejaron?
Z: S, a la viejita s. Nosotros tambin tenemos reglas. Somos como una empresa. Una de las principales reglas es no meterse con la esposa de tu compaero, otra es no apuntar con tu arma a tu compaero ni hacer maldad entre los mismos. Tampoco podemos matar nios ni secuestrar nios.


JLA: Y mujeres? Hay reglas contra las mujeres?
Z: Para m las mujeres son las primeras que te ponen el dedo [traicionan] por dinero. Hubo un tiempo que cuando estaba aqu un comandante, en una junta agarr a una mujer de los pelos y dijo: "Estas son las que nos ponen el dedo, las que nos venden y son de las que menos debemos de confiar". Pero no la mat.


JLA: Vaya, entonces en general "la empresa" tiene rencor a las mujeres, al menos en lo que es en la parte operativa se trata de algo masculino, con algunas excepciones como las mujeres en la cocina, es as?
Z: S, a veces las usamos tambin de inteligencia. Haba un seor que segn haba encontrado centenarios y que tena mucho dinero y que haba estafado a unas personas de un rancho, entonces usamos a una mujer para que citara al seor. O sea, primero lo vio y el seor le pidi el telfono y luego hicimos que la muchacha lo citara en una plaza. Cuando el seor iba llegando a ver a la mujer nos llevamos a los dos. Tambin hemos trado nios de catorce aos o de trece aos para que nos ayuden con la inteligencia. Cuando vamos a una casa o vamos a checar a alguien que ande mal, mandamos a los nios a casa a que pidan dinero o pregunten algo. Despus ya regresa el nio con nosotros y nos dice si est la persona o no.
Despus entramos nosotros en accin.


LA CRUELDAD
JLA: Ya hablaste de las reglas de la empresa y es interesante. Cada organizacin tiene que tener algunas pautas para que los mismos soldados sepan qu pueden hacer y qu no pueden hacer. Desde afuera se lee de mucha crueldad. Hay violencia de todas las organizaciones: de los que cortan los brazos y los dedos, las que dejan los torsos en los caminos, los colgados y estas cosas. A qu se debe tanta crueldad? Hay una poltica o responde a alguna lgica que me puedas explicar?
Z: Yo digo que ya es como una cadenita: El crtel del Golfo agarr a tres de los nuestros y les moch la cabeza, entonces agarramos a tres de los otros y les hacemos lo mismo o se les hace lo peor: los encostalo y los dejo en una caja... Ya es como una cadenita que se agarr: t me haces dao y yo te voy hacer ms dao todava.
Y siempre hay gente que quiere entrar. A veces nos mandan pedir que juntemos gente para fortalecer, para hacer ms grande nuestro equipo. Entra una persona y una sola persona trae como a cuatro o a cinco amigos, S me entiende? Traemos a un chavo que primero es halcn (viga) y luego l ya va a subir de comandante y los amigos del halcn ahora van a ser sus halcones. Para subir a comandante se necesita una Diestra. La Diestra te mandan un mes a hacerla en el monte. Vas a prepararte casi como un soldado. No voy a decir como un soldado porque un soldado de verdad s es sufrimiento en la vida.


JLA: Cmo as?
Z: Ah con nosotros tambin trabajan soldados y ellos nos platican que a veces han andado en los cerros batallando.


JLA: Ah, cuando hablas de soldados, te refieres a los soldados del Ejrcito, claro.
Z: S, a los soldados del Ejrcito.


JLA: Yo me refera a soldado en trminos generales. Ustedes como se dicen a s mismos?, combatientes o qu?
Z: Tambin nos dicen soldados a muchos de nosotros. Nosotros tenemos a un comandante y todos le decimos pap, porque es el que nos da dinero y el que nos da de comer, el que nos viste. Y el que est arriba de ti siempre va a ser tu pap. T tambin vas a ser pap de los que estn debajo de ti.


RELIGIN
JLA: Ustedes tienen santos?, hay santos catlicos en los cules creen? Algo as como Malverde all en Sinaloa. Tienen ustedes alguna figura que veneran porque les protege en el trabajo?
Z: Es que hay muchos. Cada quien es segn el santo que escoja. Yo soy del Santo San Judas Tadeo. l es el que me cuida, aunque primero est mi Dios. Yo le prendo su veladora cuando salgo de la casa. Hace poco hicieron unas capillas por aqu cerca. Una era para San Judas y la otra para la Santsima Muerte. Las mand hacer un comandante de los Zetas de los primeros que lleg aqu, pero luego llegaron los soldados y tumbaron esas capillas porque ah les ponan churros de mota a la santsima. Le dejaban mota ah a un lado.
Una vez me detuvieron a m y yo llevaba un celular con una imagen de San Judas Tadeo. En esa imagen, San Judas Tadeo en lugar de traer un palo, trae un cuerno de chivo. Cuando a m me atoraron, los soldados lo primero que vieron fue la imagen y dijeron: "ste es malandro", y yo les dije: "Por qu?" Y dijeron: "Porque traes un San Judas con un cuerno". Y esa era la nica foto que traa y la vieron los chavos y buscaron ms y me dijeron: "Pon ms fotos", y les dije: "No, no traigo". Recuerdo que hasta les dije: "De quin nos vamos a cuidar?, del Ejrcito o de los malandros?" Yo le deca al jefe de ellos, de los soldados, y l me dijo: "Ustedes son los que roban, de mil tienen que pagar una".


JLA: Y esa vez te liberaste?
Z: Los soldados nos dejaron en un cerro. Nos quitaron todo el dinero, los celulares, cadenas y todo. Nos fuimos descalzos.


JLA: Y piensas que fue San Judas Tadeo quien te ayudo ah?
Z: Yo le peda esa vez a San Judas Tadeo y a mi Dios Padre. Haba un comandante que era hermano evanglico.


JLA: Cura?
Z: S, Pastor, pero a l le haban matado un hijo y a su familia y l decidi venirse ac. El bato traa la Biblia y nos dijo una vez: "Cuando ustedes ya estn a punto de morirse, ustedes digan: La sangre de Dios tiene poder'". En ese momento, uno agarra el consejo como burla, porque andamos en la pura delincuencia, pero ahora cuando va a pasar algo, siempre digo: "La sangre de Dios tiene poder".


JLA: Y lo crees?
Z: S. Cuando vena para ac, vena con tres chavos y nos topamos con un retn del Ejrcito. No traamos nada, pero uno como quiera se queda con la espinita: cuatro muchachos en una camioneta, sabes que va a ver problemas. Yo me agarr a rezar: "La sangre de Dios tiene poder" y otro chavo deca otra oracin. Y luego, pues no nos pararon los soldados y dije: "gracias a Dios".


JLA: Crees en Dios?
Z: S.


JLA: Y piensas que eres pecador por haber estado en la empresa en la malandrera?
Z: Cuando me pongo a pensar eso, si yo debo algo o hice algo malo, yo digo que s que he hecho cosas malas, pero tambin he hecho cosas buenas. As como le he hecho mal a la gente, tambin a m me gustaba mucho apoyar a la gente y darles. Un tiempo un comandante que nos deca: "Mira, en aquel ranchito ahora que se llegue navidad vamos a comprar muchas ms despensas". Y la misma compaa se pona a darles despensas, juguetes a los nios, cobijas. Cuando se estaban repartiendo, se deca que eran de parte del crtel de los Zetas. Y as uno tambin agarraba la confianza de un ranchito chiquito, verdad?. Por eso a m, cuando yo trabajaba en una ciudad, me gustaba agarrar carretera una hora para irme a descansar a uno de esos ranchitos.


JLA: Un ranchito donde pudieras estar seguro.
Z: S, donde hubiera una entrada y una salida por diferente lado. Ya noms ponas un halcn en una entrada y en una salida y l te avisaba.


ESTADO DE TERROR
Mientras el soldado zeta se colocaba la mscara negra y una gorra para conversar con Jon Lee Anderson delante de m, de un fotgrafo y dos cmaras de video, otro soldado zeta disimulaba su presencia en el lobby del sitio. Vigilaba nuestro encuentro, entre escritores y periodistas que participaban en un evento cultural celebrado en la ciudad por esas fechas.


Cmo termina una conversacin as? No termina. Sigo en contacto con el soldado zeta, quien es una de mis referencias durante la bsqueda de algunas de las miles de personas que se ha tragado la guerra del noreste en los ltimos aos. El ltimo censo oficial reporta veintisis mil desaparecidos, aunque las estimaciones de diversos organismos civiles rondan los sesenta mil. No conocemos todava el tamao de este abismo.

La entrevista con el soldado zeta transcurri a lo largo de casi tres horas en el saln de juntas de un cntrico hotel de Monterrey. Lo que aparece aqu es slo un fragmento de algo que algn da saldr a la luz en forma de un documental.

Unas semanas despus de su recorrido por Monterrey, Jon Lee Anderson public en la revista The New Yorker una crnica titulada "Estado de Terror", un despacho sobre la barbarie en Timbuct. //

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