Jueves 27 de noviembre de 2014 
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POR ANALEPKA
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Marzo 2011
Presunto culpable
Un documental sobre la historia de Too, sentenciado a purgar una condena de 20 aos por un asesinato que no cometi, podra provocar el urgente cambio que requiere el sistema de justicia mexicano.
Por Ricardo Garza Lau / Fotos de Analepka
"Espero que no haya una segunda parte de Presunto culpable", sostiene Toño.
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2 de diciembre de 2005. Las calles de la delegacin Iztapalapa, al oriente de la ciudad de Mxico, amanecieron semidesiertas. Algunos de sus habitantes estaban cantndole "Las maanitas" a la Virgen de Guadalupe en la Baslica. Too Ziga no. Too haba criticado la tarde anterior a quienes hacan esto. Los consideraba hipcritas, entre otros motivos, por ir al santuario catlico a echar desmadre o tomar cervezas. Opinaba que as no se trataba a Dios.


Esa maana, Too despert, sali de su casa y se encontr con una amiga. Le propuso desayunar, ella acept y se fueron a una fondita. Cuando terminaron, crey que era momento de ir a cobrar la compostura que hizo de una computadora. Slo tena que atravesar la calle y abordar un microbs. "No te vayas, mejor acompame", le dijo ella mientras caminaban hacia la siguiente cuadra. "Ya me tengo que ir, en serio", respondi.

Al llegar a la esquina, un automvil se detuvo, bajaron varios hombres, le dijeron que se subiera y en pocos movimientos lo dominaron. Opuso resistencia en la puerta y grit: "Pero por q?". Antes de terminar la pregunta recibi, entre jalones, un "Que te subas, cabrn!". Lo colocaron en el asiento trasero, con las manos esposadas en la espalda y la frente pegada a las rodillas. Sinti una fuerte presin en la nuca, que lo inmoviliz. Lo nico que alcanzaba a ver era a un muchacho a su lado, con pantalones de mezclilla y calzado deportivo rotos y mugrosos. Estaba seguro de que lo haban secuestrado. Qu deba hacer en una situacin como sta? Tal como aprendi en las pelculas gringas, memoriz las vueltas a la izquierda y a la derecha y el tiempo que permaneca el auto en cada calle. De esa forma por lo menos calculara dnde lo iban a encerrar.

Son su telfono mvil, y uno de los secuestradores lo sac de su pantaln. "Pinche celular feo", dijo al verlo. "Oiga, me vienen lastimando las esposas", suplic Too. El secuestrador le pidi que lo esperara, empez a fingir que se buscaba las llaves y luego le acomod un codazo en la nuca: "Cllese, gey!". Entonces Too escuch las conversaciones de un radio comunicador: comandantes, claves, direcciones. Sinti alivio: eran slo policas que lo estaban confundiendo. Un malentendido que pronto se arreglara.

En la agencia del Ministerio Pblico, un polica se le acerc: "Oye, tienes dinero pa' la fianza?", a lo que Too respondi: "Primero dime qu hice, me resulta absurdo que me agarres, no hice nada, y adems te tengo que pagar una fianza?". El polica se fue y minutos despus regres, con la misma pregunta. Luego lo enviaron con un mdico que lo desnud y observ meticulosamente. En un papel asent que tena moretones en las costillas. Era falso. "No tengo nada, por Dios, por qu pones eso?, no es cierto", le reclam Too. El mdico le dijo que se callara. El mismo polica regres por tercera vez y ahora fue al grano: "Tienes dinero s o no?". "No seas ridculo, cmo voy a tener dinero si me quitaron todo antes de entrar aqu. Primero dime de qu se me acusa".

Lo ingresaron al Reclusorio Oriente.

Tras los barrotes, das despus, supo que se le acusaba del asesinato a balazos de un muchacho, claramente relacionado con pandillas, hecho que ocurri en el momento en que l atenda su puesto callejero de compostura de electrnicos. Haba por lo menos media docena de testigos que lo vieron en ese lugar a la hora del homicidio. Era injusto, pero, estar ah era el castigo divino por sus crticas antiguadalupanas?, era la respuesta de Dios cuando, en medio de una vieja depresin, le suplic que lo encerrara o lo dejara morir?, o estaba all simplemente por no entender las insinuaciones policiacas de extorsin? Tampoco ayudaba la psicloga que le asignaron en el penal. En primer lugar, lo reciba con mentadas de madre. Luego, entre pregunta y pregunta le deca: "No vales nada, eres un maldito".

Ella le cuestionaba: "Has probado alguna droga?". No, Too no haba probado drogas. "Pero has visto a mucha gente que se mete?". S, pero no era uno de ellos. "Ah, entonces no eres drogadicto". No, Too no era drogadicto. "Has visto la mariguana?". S la haba visto, incluso en el penal. "Y has visto la cocana?". S, en la tele. La psicloga asent en una hoja: "Consumidor de cocana y mariguana". "Oiga, no, espreme", le dijo Too. "Ah, me reclamas, entonces adems de drogadicto eres violento!".

Quince veces le pregunt si haba defraudado a sus padres. Too le respondi que no. "S los defraudaste porque mataste a alguien", deca ella. Luego se iba por unos minutos. Lo dejaba pensar su nueva respuesta. Era la misma. Hasta que l se cans y se vio forzado a reconocer lo que ella deca. Al final le mostraron su perfil psicolgico: violento, golpeador, engredo Lo ley y dej de hablar una semana, realmente era ese monstruo? Sus compaeros de celda le preguntaban si estaba enfermo. No, estaba reflexionando en lo que los expertos y la ciencia opinaban de l.

Afuera del penal, su madre, angustiada, conoci a una mujer y a un hombre que le dijeron que eran abogados especializados en casos como el de su hijo. Ofrecieron defenderlo. No haba opcin, alguien tena que hacerlo. Y la madre los contrat sin saber sus antecedentes.

A sus veintisis aos, Too haba logrado ahorrar quince mil pesos, tena un par de computadoras y algunos aparatos electrnicos. Su madre lo vendi todo, hasta su ropa. Sus amigos organizaron fiestas para reunir ms dinero. Juntaron cuarenta y dos mil pesos y se los entregaron poco a poco a los defensores.

Durante los siguientes seis meses se realizaron las audiencias del juicio de Too. El juez Hctor Palomares lo encontr culpable y lo sentenci a veinte aos de prisin. La sentencia fue apelada, hasta que se terminaron todos los recursos legales. No haba ms por hacer. Too deba estar encerrado hasta sus cuarenta y tantos. Y ni siquiera supo qu pruebas hubo en su contra.




2



Roberto Hernndez y Layda Negrete se conocieron en el Reclusorio Oriente dos aos antes del arresto de Too. De alguna manera iban a coincidir, pues estudiaron la misma carrera (Derecho) en la misma universidad (el Instituto Tecnolgico Autnomo de Mxico, ITAM) y dieron clases en el Centro de Investigacin y Docencia Econmicas (CIDE). Ella es tres aos mayor que l, y esa diferencia de edad impidi que se encontraran antes.


En el penal, Layda encuestaba a reclusos para el anlisis "Delincuencia, marginalidad y desempeo institucional", un estudio sobre el desequilibrio del sistema de justicia hacia internos de escasos recursos, auspiciado por el CIDE, en coautora con Elena Azaola, Marcelo Bergman y Ana Laura Magaloni. Ellos pertenecan a un grupo que procuraba formar en esa institucin abogados con vocacin social, que antes que memorizar cdigos como en las universidades tradicionales pudieran generar soluciones con consideraciones ticas, polticas y econmicas.

Roberto iba al reclusorio porque participaba en una encuesta sobre expedientes penales, financiada por el National Center for State Courts, una organizacin enfocada a mejorar los sistemas judiciales de todo el mundo por medio de investigaciones que estn disponibles para estudiantes, jueces y legisladores. l deba analizar esos expedientes y llenar formularios para obtener porcentajes sobre tipos de evidencia policiaca y sentencias, adems de otros temas.

Un da ella se col al cubculo de los juzgados del penal donde l capturaba la informacin. Se present, le interes lo que Roberto haca y le pidi algunos expedientes. Al paso de cada pgina deca: "Carajo, qu es esto!". El patrn era: te acusan sin pruebas, te juzgan sin juez, te condenan siempre. Layda le explic su investigacin, y descubrieron que ambos tenan la misma vocacin: develar urgentemente un sistema de justicia penal antidemocrtico, disfuncional y politizado que opera en un pas que se jacta de vivir en democracia slo porque ya no gobierna el mismo partido que lo hizo durante setenta aos.

Para despejarse, Roberto tomaba pausas entre cada foja, sacaba un libro de poemas y empezaba a leerlo. "Qu padre chavo, apasionadsimo, superchingn abogado, quiero vivir con l, quiero tener hijos con l", pensaba Layda mientras haca esto. Un mes despus estaba embarazada y viviendo a su lado.

Sus investigaciones arrojaron la radiografa de un sistema judicial corrupto, en el que se condenaba a la mayora de los acusados sin una investigacin policiaca, basada en testigos oculares en vez de evidencia fsica (como pruebas de ADN, cabellos o huellas dactilares). Los datos les parecieron tan reveladores, que creyeron que su trabajo no deba quedarse en el plano acadmico: cada mexicano deba conocer de un modo accesible los profundos defectos de la imparticin de justicia en su pas, para exigir su reforma.

Cuando la nueva pareja terminaba de compilar cifras, pedan citas con el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, con el procurador, y con cuanto funcionario pblico acceda a atenderlos. Al mostrrselas, ellos respondan que eran falsas. Entonces a Roberto se le ocurri que tal vez esos nmeros adquiriran sentido si los acompaaban de imgenes. Vendi su coche, y con ese dinero compr una cmara de video. La imagen sera su nuevo dato.

Consiguieron permisos para entrar a cuatro reclusorios y, sin tomar un solo curso de medios audiovisuales, grabaron durante semanas el testimonio de veinte hombres y veinte mujeres que alegaban estar encerrados injustamente. El video, producido por el CIDE, tuvo varias ediciones con una duracin promedio de diecinueve minutos. Se llam El tnel, por los tneles que comunican los reclusorios con los juzgados, hasta que desembocan en un pequeo espacio donde el acusado aparece relegado, tras una reja. Las cifras que haban compilado surgan entre caso y caso, y las comparaban con datos del sistema de justicia chileno.

Roberto haba colaborado desde hace aos con Renace, una ONG que defiende y asesora a personas de bajos recursos encarceladas, adems de fomentar la implementacin de reformas judiciales. Ernesto Canales presidente de su patronato y hermano del ex gobernador de Nuevo Len, Fernando Canales Clariond comenz a organizar desayunos para presentar El tnel ante polticos y funcionarios. Tambin lo subieron a YouTube y en poco tiempo lograron cincuenta mil visitas. Incluso Carmen Aristegui lo transmiti por CNN en espaol, lo que desencaden notas en primera plana de algunos diarios nacionales y un reportaje en el peridico britnico The Economist.

El eco empezaba a escucharse, pero la reaccin que ellos deseaban no era suficiente. Creyeron entonces que necesitaban enfocarse a un solo caso con el que pudieran profundizar y ejemplificar temas muy tcnicos. Se lo comentaron a Ana Laura Magaloni, investigadora y docente del CIDE. Ella consigui los primeros recursos para el nuevo proyecto de la fundacin Hewlett, que accedi a darle dinero a Renace a pesar de que la idea ni siquiera estaba definida.

Sin embargo, otro plan se empalmaba. A pesar de que Roberto haba cursado ya una maestra en la McGill University de Montreal y Layda dos en la University of California, Berkeley, crean que saban poco sobre sistemas de imparticin de justicia. Necesitaban estudiar ms para dar un diagnstico preciso del rompecabezas legal mexicano. As que se postularon a doctorados en cuatro universidades. Todas los aceptaron. Eligieron el doctorado en polticas pblicas de Berkeley porque consideraron que la universidad tena una larga tradicin en temas de derechos y porque su enfoque era fuertemente cuantitativo.

Era julio de 2006 y las maletas estaban listas cuando el telfono son:
Necesito su ayuda porque acaban de confirmar la condena de mi amigo!


Quien suplicaba en el telfono era Giovanna, una amiga de Too. Ella haba visto una nota en el peridico sobre cmo Roberto y Layda lograron liberar a Marco Antonio Cuevas, otro recluso inocente, gracias a El tnel. Luego, fue a un local a rentar bocinas para una de esas fiestas que los amigos organizaban con el fin de recaudar dinero para pagar a los abogados de Too. La persona que rentaba las bocinas le pregunt para qu eran. Ella le explic. Era el recin liberado Marco Antonio Cuevas. l le proporcion el telfono de Roberto y Layda. Y no le cobr el alquiler del equipo.

S, es interesante, pero estamos por irnos del pas dijo Layda. No quera generar expectativas.

Giovanna comenz a llorar, a gritar y a implorar que no le colgara, que la escuchara. Layda acept con el corazn galopando.

Roberto la invit a su casa y le pidi que llevara los papeles del caso.

El expediente reflejaba la falta de cuidado que la polica tuvo en la investigacin: tenan el cadver, los testigos y la direccin de los sospechosos, y terminaron deteniendo al primero que pas. Era muy clara la construccin de un culpable. Les pareci un caso fascinante por ser rutinario, igual a la mayora. Roberto decidi que lo ideal era mostrrselo a periodistas, para que hicieran una nota y le dieran seguimiento. Entusiasmados se reunieron con reporteros de las secciones Justicia y Nacional del diario Reforma. Les ensearon las irregularidades en el trabajo de los judiciales y el Ministerio Pblico, y los testimonios videograbados de personas que vieron a Too vendiendo en un puesto callejero justo a la hora del crimen. La respuesta de los periodistas fue: "No es un caso relevante, no podemos darle ms de un prrafo".

Mientras tanto, en la crcel, Too se haba recuperado del maltrato psicolgico con una autoterapia basada en repetirse: "Yo no soy as, estn locos", en pensar que poda hacer un bien a la sociedad desde "el reclu" y en escribir raps, un escudo que lo mantena mental y emocionalmente. Cuando era adolescente viva en la colonia Agrcola Oriental y le gustaba bailar, pero no componer. Lo empez a hacer hasta que se mud a Iztapalapa y fue animado por un amigo al que le dicen el Perro. Las ideas de sus versos eran tan buenas que hasta formaron un do llamado Sangre Azteca, y cantaron varias veces frente a un pblico. El resto del tiempo en la crcel lo inverta en hacer ejercicio, estudiar, leer, no meterse con nadie y tratar de dormir en el concreto helado, bajo una litera, entre cucarachas.

Roberto y Layda se marcharon a Berkeley y a los pocos das de su llegada platicaron, va telefnica, por primera vez con Too. "Estamos en el doctorado y slo podremos revisar tu caso hasta las vacaciones [enero de 2007]", lo que significaba otros seis meses de espera. Les sorprendi su reaccin serena. Durante sus primeros das de asueto fueron a visitarlo, seguros de que, al seguir un caso prcticamente definido, estaban actuando de manera irresponsable. Layda le dijo a Too: "Tu caso est ms que cerrado. Ni creas que te vamos a poder sacar, no aspires a eso: ests refundido y rejodido". Too, con mansedumbre, respondi: "Yo no quiero que me rescaten, si pueden ser menos de veinte aos qu bueno, lo que quiero es que esto se conozca".

Pasaron otros seis meses, y hasta el verano de 2007 empezaron a estudiar el asunto. Roberto haba escaneado el expediente y mientras lo analizaba detect que la cdula profesional del abogado de Too estaba certificada por un notario auxiliar de Salina Cruz, Oaxaca. Le pareci raro y llam a la Direccin de Profesiones, donde le dijeron que la cdula era falsa. En ese momento hablaron con toda clase de autoridades, hasta terminar con el entonces procurador del Distrito Federal, Rodolfo Flix, quien design a Miguel ngel Mancera (actual procurador) y a Cuauhtmoc Ruiz de Chvez para que analizaran el caso. Roberto les present un videoclip de diez minutos con informacin semejante a la que haba mostrado a los periodistas. "Nos apena mucho, pero nada puede hacerse porque est condenado en apelacin [el ltimo recurso]", respondieron. Entonces l les ense la cdula falsa del abogado y les pregunt si eso poda servir para anular el juicio. Mancera asinti y le explic la pirueta legal para lograrlo: deba presentar esto como un "incidente no especificado" en el Juzgado de Primera Instancia, que luego el juez rechazara. Deba apelar dicha decisin, y eso devolvera el juicio al Tribunal de Apelacin, con lo que se repondra el procedimiento. El baln regresaba a la cancha.

Sin embargo, Too deba estar de acuerdo con un gran riesgo: podan nuevamente declararlo culpable, pero ahora darle una pena de cincuenta aos. Y las probabilidades eran altas, pues lo volvera a juzgar Hctor Palomares (la ley indica que debe ser el mismo juez porque, en teora, tiene mayor claridad sobre el caso). Acept: "Yo estoy aqu por miedo, por no cuestionar a las autoridades, y lo que ms quiero es que esto no vuelva a pasarle a nadie".

El caso se volvi una obsesin para Roberto y Layda, con dos propsitos: liberar a Too y videograbar el proceso, esperando un desenlace positivo.

Pero ellos ni eran abogados penalistas ni vivan en la ciudad de Mxico, as que necesitaban a un litigante que se hiciera cargo del caso. Acudieron a Agustn Acosta, el actual abogado de Florence Cassez, y a Rafael Heredia, a quien conocieron tiempo atrs porque los invit a presentar El tnel, cuando era presidente del captulo penal de la Barra Mexicana de Abogados. Aunque por un caso como ste hubieran podido cobrar miles de dlares decidieron hacerlo gratis. La causa les encant. Roberto y Layda eligieron a Rafael, porque tena ms experiencia, estaba cercana la culminacin de su carrera, y su espontaneidad y franqueza seran ideales frente a las cmaras. Cuando Roberto le pregunt su opinin sobre el sistema judicial mexicano, l respondi: "Me tiene hasta la madre". Das despus Rafael conoci a Too y le sorprendi su diccin y claridad de ideas. "Ojal todos mis clientes hablaran as", pens.

Ernesto Canales comenz a buscar, por medio de Renace, donantes para la grabacin. Roberto solicit y obtuvo la beca Gucci-Ambulante. Luis Damin Snchez, un primo de Layda, que estudiaba en el Centro de Capacitacin Cinematogrfica (CCC), acept grabar todas las audiencias con otros amigos, quienes llegaron a reunir cinco cmaras. Pero haba un nuevo inconveniente: obtener los permisos para videograbar en los juzgados. Roberto y Layda acudieron a Jos Guadalupe Carrera, el entonces presidente del Tribunal, quien al conocer el proyecto se conmovi tanto que les dio acceso a todas las audiencias. La intencin en ese momento no era hacer un documental, sino un material visual que sacudiera conciencias en una corte internacional de Derechos Humanos.

Cuando el juez Hctor Palomares se enter de que el nuevo juicio sera videograbado visit a Too en la crcel y le dijo: "Ni creas que me van a intimidar las cmaras, no por ellas cambiar mi decisin". Palomares estuvo presente en todas las audiencias, situacin que no sucede en la mayora de los juicios en el Distrito Federal, pues la ley permite delegar esta funcin a los secretarios de acuerdos. Es ms, un alto porcentaje de los presos ni siquiera sabe quin los juzg.

Too tambin tendra que enfrentar a los malencarados y amenazantes judiciales que lo detuvieron. Y a Vctor, el muchacho de diecisiete aos con los pantalones sucios y rotos que estaba a su lado en la patrulla, quien lo seal como autor material del crimen (hasta la tercera vez que se le cuestion, despus de que se reuni con los judiciales).

En total videograbaron veinticuatro horas de audiencias, y el da en que Palomares emitira la sentencia llam a Roberto a su oficina: "Usted qu opina del jovencito ste [Vctor]?". l respondi que no poda opinar al respecto. Estaba seguro de que en un cajn tena la sentencia condenatoria y en otra la absolutoria.

El veredicto final: Too era culpable. La sentencia: veinte aos, otra vez. Too sinti como si lo aventaran a una profunda alberca y no supiera nadar, o como si se muriera un familiar o como si le cortaran una pierna. Roberto experiment un peso moral terrible, no esperaba esta decisin. "Oye, te fue bien, es la pena mnima para homicidio, qu padre!", le dijo el secretario de acuerdos con una brillante sonrisa.

Pero todava quedaba el recurso de apelacin ante el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Roberto y Layda acudieron a Salvador valos, magistrado de la Quinta Sala Penal, quien ya haba tenido en sus manos el expediente de Too en las anteriores apelaciones y ya las haba rechazado. valos haba hecho investigaciones sobre el sistema judicial, y lo haba vivido en carne propia. Saba que era disfuncional y que era imposible que un juez leyera veinte mil pginas de expedientes al da. Estaba a favor de la reforma de juicios orales y la grabacin para el escrutinio ciudadano de las audiencias. Adems, criticaba que los procuradores y ministerios pblicos fueran asignados por los gobernadores y el presidente, y por tanto tuvieran que obedecer a sus patrones (lo cual explica la impunidad en asuntos flagrantes como el de Mario Marn o la Guardera ABC).

A l le ensearon las grabaciones de las audiencias, que mostraban a Vctor nervioso e indeciso, y a Hctor Palomares haciendo muecas cuando le presentaban pruebas de su equivocacin. Tena tres meses para tomar una decisin junto con otras dos magistradas, quienes estaban dispuestas a confirmar la decisin de Palomares. No pasaron ni dos semanas y valos ya haba convencido a sus compaeras de que Too era inocente. Los tres dictaminaron su libertad inmediata, dos aos y siete meses despus de su detencin.

3


Roberto y Layda tenan material revelador y un drama que alcanzaba la solucin esperada. Entonces vino un largo proceso de edicin y el primer corte del proyecto, que ya tena forma de documental. Se llamaba El externante y duraba veinte minutos. Lo presentaron en la gira de documentales Ambulante 2008 y fueron invitados a hablar de l en medios de comunicacin. Uno de ellos fue W Radio, en el programa de Carlos Puig. Ah conocieron a Martha Sosa y a Yissel Ibarra, productoras de cine. "No sabemos cmo difundir la pelcula. Si les interesa estn invitadas a participar", les dijeron. Entre sus numerosas aportaciones estuvo sugerir un cambio de nombre, que finalmente qued en Presunto culpable, y solicitar el auxilio de la experimentada Lynn Fanchtein para la musicalizacin de la cinta.


En ese entonces Roberto segua buscando fondos y consigui dinero de la Jan Vrijman Fund, una fundacin holandesa que apoya este tipo de cine. La condicin para recibir los recursos era hacer un documental ms largo que, por cortesa, deba presentarse en el International Documentary Film Festival de Amsterdam, el encuentro de este gnero cinematogrfico ms grande del mundo.

La primera proyeccin fue un lunes a las once de la maana. El peor momento. Slo acudieron cincuenta personas. se era el final de la pelcula. "A quin en Holanda le va a interesar la historia de un preso de Iztapalapa?", pensaba Roberto. Slo quedaba regresar a Berkeley y seguir con los estudios.

Al da siguiente, mientras caminaban por la calle, se acerc una edecn del festival para felicitarlos porque en el peridico local su pelcula encabezaba la lista del Premio del Pblico, que se obtiene por votos de la audiencia. Al final ocup el sexto lugar de entre doscientos filmes. No lo podan creer. Queran llorar. Si haban logrado conmover a ese pblico, entonces el filme tena gran potencial.

Martha Sosa tambin fue a Holanda. Y al terminar el festival, Roberto le dijo que la pelcula no terminaba de gustarle, porque tena deficiencias tcnicas y poda pulirse. Un experto deba darle forma. Ella lo puso en contacto con Geoffrey Smith, un documentalista australiano radicado en Gran Bretaa, que ha usado la cmara en veinticinco cintas para denunciar abusos de autoridades y ayudar a la gente. En 1987, Smith recibi en Hait un par de balazos cuando estaba en medio de una masacre, en la primera votacin en el pas caribeo despus de tres dcadas.

Al ver el documental, Geoffrey qued cautivado. Le pareci una historia de David contra Goliat, de un hombre comn que decide pelear contra un poder invencible, con humildad, pasin e inteligencia, y que ve a quienes lo acusan y juzgan no como enemigos, sino como vctimas del sistema al igual que l. Ofreci adaptar el material para una audiencia internacional. Su propsito era exhibir al gobierno mexicano primero en otros pases, para ejercer presin mediante un drama con el que cualquiera pudiera identificarse. El trabajo de reedicin dur otros seis meses.

Con la mano de Geoffrey, no slo quedaba comprobado que Too era un muchacho honesto, creativo y carismtico, sino que se mostraba su evolucin emocional en medio de la adversidad. Tambin generaba una atmsfera de claustrofobia e impotencia ante un juicio que claramente era slo una simulacin. Eso sin mencionar lo arcaico del proceso, ejemplificado en los careos, en los que los involucrados tenan que hablar enunciado por enunciado y esperar a que el juez gritara lo que dijeron, para que otra persona lo capturara e imprimiera en una vieja impresora de cinta.
Otro aspecto esencial fue que levant a personajes extraordinarios, como Eva Gutirrez, la novia de Too, quien accedi a casarse con l en la crcel a pesar de saber que su vida marital transcurrira dos dcadas tras las rejas (y con quien hasta procre una hija). O la abogada de oficio que lo acusaba, a quien Hctor Palomares le pregunta: "Por qu lo acusa?", y ella responde: "Porque es mi chamba". O los policas judiciales que detuvieron a Too, y que ante cualquier cuestionamiento dicen: "No me acuerdo, no me acuerdo" y salen airosos. O Heredia con su valenta para enfrentar al sistema. O Palomares con gesticulaciones que evidenciaban hartazgo, pereza y burla.


Presunto culpable fue estrenada en el Toronto Film Festival de 2009. La respuesta del pblico: ovacin de pie. Tambin se exhibi en Mxico, en el encuentro cinematogrfico ms trascendente del pas: el Festival de Cine de Morelia, de ese mismo ao. Roberto llam a las autoridades penitenciaras, a la Secretara de Gobierno del DF, a gente allegada a Marcelo Ebrard, para invitarlos a la funcin de estreno. Nadie respondi a su llamada. Nadie del gobierno de la ciudad de Mxico asisti.

La cinta gan el Premio del Jurado al Mejor Documental, y los administradores del festival organizaron una proyeccin pblica gratuita en el zcalo de la ciudad. Esa plaza donde un ao antes justo despus del tradicional "viva Mxico!" de la celebracin independentista estallaron dos granadas que dejaron casi una decena de patriotas muertos y otro centenar de mutilados o heridos. Aunque an ola a miedo y a sangre, acudieron dos mil personas. Cuando la pelcula termin, muchos rompieron en llanto. Geoffrey Smith, el veterano documentalista, jams haba visto una audiencia tan conmovida.

Too tom el micrfono y lo vitorearon, habl de sus experiencias, contest preguntas y de pronto se vio envuelto en un mitin poltico que no pretenda dirigir. Cuando baj del templete la gente no se acerc a pedirle autgrafos, sino perdn: "Todos somos culpables de lo que te pas". Un polica incluso le dijo: "Lo siento, te juro que no todos somos as, estamos contigo". Too sinti que por fin alguien lo escuchaba.

David Luhnow, corresponsal del Wall Street Journal para Latinoamrica, redact un largo reportaje en el que entrevist a Too, Roberto, Layda y Geoffrey, y critic al sistema penal. Fue primera plana. Ese mismo da, el secretario de gobierno de Marcelo Ebrard se comunic con la pareja de abogados: el jefe de gobierno de la ciudad de Mxico quera hablar con ellos. En el encuentro se comport receptivo, conmovido y los felicit: "Qu bueno que hicieron esto porque nos obligan a las autoridades a mejorar". Ellos le presentaron un abanico de propuestas para hacer operante al sistema judicial. Sonrisas, saludos, buenos deseos. Ahora que la pelcula est en los cines, ellos esperan que Ebrard la vea en pblico y haga un pronunciamiento oficial.

Alejandro Ramrez, director de Cinpolis y creador del Festival de Cine de Morelia, tambin se sinti sorprendido por lo corrupto y discriminatorio del sistema judicial mexicano y ofreci el apoyo de la empresa para difundir Presunto culpable. Roberto y Layda le pidieron que la distribuyera, algo que la compaa jams ha hecho. Alejandro accedi, se comprometi a exhibirla en noventa y cinco por ciento de las salas de Cinpolis y en las de otras compaas. Tambin don cincuenta copias, que eran muy pocas para abarcar todo el pas. Para reunir ms, acudieron a la San Francisco Film Society, institucin que captara donativos de cualquier persona. Hasta principios de febrero, haban recibido cerca de cuarenta y cinco mil dlares, que alcanzaron para sesenta copias adicionales. Tambin decidieron que si el documental generaba ganancias, stas seran obsequiadas a Renace.

Hasta hoy, Presunto culpable ha cosechado trece premios nacionales e internacionales, como el Humanitas Award 2010, de la International Documentary Association de Los ngeles; el Premio a Mejor Documental 2010, del Documenta Madrid, y el Premio a Mejor Largometraje Documental 2010, del One World Media de Londres.

4


El 68 es un centro cultural en una vieja y fresca casona del centro de Mrida, propiedad del cineasta Lorenzo Hagerman. En su patio trasero adapt un cine al aire libre donde exhibe documentales.


Cobra una cuota simblica y al final de las proyecciones los asistentes se quedan a tomar una copa mientras debaten sobre el tema que abord la cinta. Fue ah en una ciudad que reporta en cinco aos la misma cantidad de homicidios relacionados con el crimen organizado que Ciudad Jurez en una tarde donde Roberto y Layda estaban de vacaciones, en diciembre pasado, y a donde fui a encontrarlos.

Amables, joviales, bromistas, sonrientes y plenos se lanzaban piropos cada que podan. Ella tiene 39 aos, l 36, pero ambos parecen de 35. Ella no crey que lograran hacer un documental, y los ojos se le llenan de lgrimas cuando habla de Too. l no cree en los lmites y est seguro de que el sistema judicial cambiar para bien. Si no supiera quines son, lo ltimo que me pasara por la cabeza es que son abogados (aunque llegaron vestidos con camisa y vestido, porque creyeron que sera necesario para las fotografas).

Los acompaaba su pequea hija, y mientras yo entrevistaba a uno, el otro jugaba con ella. Layda fue la primera, propuso que pidiramos unas cervezas, nos sentamos bajo el enramado de un maracuy y en una hora me resumi lo que atravesaron para lograr el documental. Dijo que necesitaban de la ciudadana para avanzar en la implementacin de la reforma de juicios orales, aprobada en 2008 (y que debe implementarse a ms tardar en 2016), y me cont que la polica en Mxico no existe:

La polica judicial del DF tiene turnos de 24-24-8. Les dicen: "La guardia, la franca y la imaginaria", la "guardia" es que estn veinticuatro horas trabajando, luego descansan veinticuatro horas, y luego vuelven a incorporarse ocho horas. En el caso de Too esa polica era una mujer, que al da siguiente sali y dej de investigar el caso, entonces entraron otros investigadores que no saban nada. Cuando trabaj en una agencia del Ministerio Pblico me toc ver que si los ministerios no juntaban quince consignaciones cada quince das se quedaban a doblar turno hasta que las consiguieran dijo Layda.

Roberto se sent en una silla de bejuco y comenc a preguntarle:
Tu propuesta consiste en que parte de la solucin al sistema judicial es implementar los juicios orales videograbados. El sistema de Chihuahua es de los pocos que ya lo hacen. As fue el juicio en el que absolvieron a Sergio Rafael Barraza, el asesino de la hija de Marisela Escobedo, quien despus fue tambin asesinada frente al palacio de gobierno de Chihuahua. Qu fall?


En primer lugar, ocurri el escndalo porque fue posible videograbar la audiencia dijo Roberto. Vimos un aspecto de la justicia que antes no podamos. Si comparas el caso de Too con el de Marisela, vers que en el de ella no hay un mal desempeo del sistema. Hay un cadver calcinado que identifican con una prueba de adn (por cierto, la pgr ni siquiera tiene un laboratorio para hacer esto en Mxico). Hay una investigacin fuerte, arrestan al sospechoso, lo acusan y lo llevan a juicio. Yo no creo que el caso de Marisela sea representativo de un patrn, y no puedes usar un caso excepcional para llegar a una norma general. Posiblemente fue una mala decisin, porque el tipo le pide perdn a la seora. Eso no es una confesin, pero s un indicativo de que lo hizo. Por qu lo absuelven? No lo tengo claro, pero no descartara que hubo animadversin de los jueces contra la seora, porque durante el juicio se pona a gritarles. El sistema de Chihuahua, por lo menos en su diseo, es mucho ms inteligente, ves a tres jueces hablar con los acusados. Videograbar juicios es bsico, no es la panacea, pero va a servir para tener una opinin sobre la toma de decisiones.

De quin es la responsabilidad para que mejore el sistema judicial en Mxico?
Tuya, ma y de todos contest Roberto. Si la gente va al cine y como acto de protesta recomienda la pelcula nos hacen polticamente relevantes. Debemos tener una mentalidad de desconfianza sistemtica de todo lo que nos presenten como la verdad oficial de un caso. Cuando Lpez Driga anuncie: "Detuvieron a fulano de tal", hay que cuestionar: qu significa?, cmo lo detuvieron?, confes? Si un periodista hubiera estado cuando detuvieron a Too, seguro la nota sera: "Detienen al homicida de Iztapalapa". Mxico ha llegado a un nivel en el que se han sacrificado todas las libertades bsicas, y nadie se pone a pensar que se puede ser el siguiente detenido por algo que no hizo. No tienes ni una pinche salvaguarda elemental de tus derechos.


Cmo se combate la corrupcin en la polica?
En Mxico hay un conflicto entre maximizar la seguridad pblica o minimizar la corrupcin. Todo est a favor de la primera. Generar paz social es sencillo si lo reduces a "mtenlos a todos, arresten y condenen a todos sin importar la calidad de la evidencia". Eso genera una polica corrupta, que sabe que puede hacer lo que sea, y se le perdonar. Luego pones al Ejrcito en las calles y desmantelas toda la estructura. La polica ya no tiene autoridad, de eso se ha encargado el Gobierno Federal. A Caldern se le ocurri la figura del arraigo por ochenta das en los casos de delincuencia organizada. Con un encierro as vas a confesar hasta lo que no hiciste. El sistema actual es una broma, una pendejada. La nica manera de verificar el cumplimiento de las reglas es videograbar el interrogatorio completo, poner cmaras dentro de las patrullas. Adems debes estar dispuesto como juez a sancionar a un polica absolviendo al acusado, si no cumple las reglas.


Qu esperas del gobierno de la ciudad de Mxico despus de que Presunto culpable est en los cines?
Adems de que le pidan una disculpa a Too, o que lo indemnicen, me gustara que hicieran una autopsia del caso, que aprendan la leccin y que tengan voluntad poltica para percibir las seales. El caso pas por los filtros del Ministerio Pblico, de la Polica Judicial, de un juez, de un Tribunal de Apelacin, o sea doce pinches filtros que no funcionaron, y es un caso totalmente claro.


Qu le recomendaras a alguien que es detenido en la calle como Too?
Lo ms importante es pensar en los dems y no en ti. Cuando le das "mordida" a un polica creas terreno frtil para que l crea que sa es la forma de ampliar su salario. Los ciudadanos piensan de un modo muy egosta: "Si puedo pagar el rescate de un secuestro, lo pago", eso hace que sea ms fcil que secuestren a alguien ms, y hay corresponsabilidad en tu pago del rescate con el prximo secuestro. Yo recomiendo que si tienes un celular con cmara empieces a grabar lo que puedas, que de inmediato le llames a alguien y que vaya con una cmara.


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La salida del metro Sevilla fue el punto donde qued de encontrarme con Too. Llegu cinco minutos tarde y ya me esperaba, recargado en un telfono pblico. Pantalones de mezclilla, tenis Converse, playera con la imagen de un rapero, sudadera gris con el gorro sobre la cabeza. Sus audfonos blancos estaban conectados a un iPod nano viejo, al que no le serva la pantalla. Escuchaba a Los Aldeanos, una banda cubana de rap. Es una de sus favoritas, porque sus letras invitan a la reflexin sobre problemas sociales.


El Too poscrcel es reservado, independiente, responsable, le gusta estar con su familia y prefiere la privacidad a los reflectores. Regres a la reparacin de computadoras a domicilio. Tambin vende aparatos electrnicos por medio de MercadoLibre.com, donde tiene noventa y nueve por ciento de aprobacin. En su tiempo libre lee y compone raps. Jams ser rico, porque en Mxico tener dinero es sinnimo de problemas, dice. Se siente ms seguro en el metro que en un Mercedes Benz. No quiere encabezar un movimiento poltico, porque no tiene los estudios ni la preparacin, pero est dispuesto a asistir a todas las proyecciones, entrevistas o sesiones fotogrficas necesarias. A principios de febrero, hubo das en que le dedic a esto ms de doce horas.

Ha estudiado decenas de casos como el suyo, conoce amigos que estn encerrados injustamente y puede desglosar sus expedientes. Cree que la violencia vivida hoy en da en Mxico se presenta porque la gente piensa: "Prefiero vivir diez aos bien y luego que me maten, a toda una vida en la miseria".

Comienzo con las preguntas, al principio es un poco tmido, pero despus l mismo termina hacindoselas.
Cmo fueron los primeros das cuando saliste?
De terror. Como a los dos das tuve una reunin para celebrar, y llegando a la esquina con mi hija, pas un tipo y le empiezo a decir a mi esposa: "Ese gey es el que me acus, es l, es l!". No era, estaba exagerando. En la siguiente esquina me pas igual: "ste s es". Es mentira que sales bien. Cuando vi la primera patrulla en la calle, las piernas se me doblaron.


Cmo esperas que cambie tu vida cuando tanta gente vea la pelcula? Te van a reconocer en la calle.
Cuando estaba ah adentro, el truco de no sentir cunto tiempo pasaba era no ver el calendario. De pronto es como huirle. Ahorita no pienso qu va a pasar, quisiera que la pelcula la vea mucha gente, creo que puede ser una plataforma. A lo mejor debera hacer un foro por internet donde la gente misma pudiera opinar, cul piensa que sea la solucin, hasta los jueces y judiciales, que digan: "Yo no puedo hacer mi chamba bien por estas causas". La otra vez un periodista de TV Azteca de Tijuana me pregunt que ahora que era famoso seguro me iba a dedicar al cine. Le respond: "Espero que no haya una segunda parte de Presunto culpable".


Le guardas rencor a alguien por esos dos aos y medio en la crcel? No te dan ganas de vengarte?
Fjate que no. La neta es que al contrario, de pronto me siento agradecido. Ponlo as: todos queremos hacer algo heroico, para que nuestra vida valga la pena. A m me dieron la oportunidad al decirme: "rale, te vas a ir all", y sirvi de algo. La pelcula no es acerca de m, es acerca de ellos.


Si pudieras regresar el tiempo, le hubieras dado dinero al polica que te lo pidi? Seguro te habra dejado libre.
La neta quin sabe, tendra que analizar el costo-beneficio. Siendo positivos, tratando de hacer lo mejor, si ests en el infierno o en donde ests, al final la vida termina siendo no tan dura. Yo ah me cas, tuve a mi hija. Conoc quines eran mis verdaderos amigos. No lo he pensado la verdad, pero creo que no hubiera dado lana, por una razn: logr pelearme contra algo que no puedes, y pude hacer cosas que sirvieron para los dems.


Lo despido en la misma estacin de metro y le pido que me enve el ltimo rap que compuso y grab. Das despus me llega su correo electrnico: "Aista la rola mi brother, slo quera pedirte que no pongas nada de dnde vivo, por seguridad, te lo agradezco". [Play]:

Me confundieron con un delincuente, aunque no lo creo, lo traigo tatuado: inocente.
Me confundieron con un indecente, un borracho, un idiota que slo mata muchachos.
Me confundieron con un mexicano, que pueden molerlo y callarlo a palos.
Eso no se hace con un hermano, la justicia y los derechos, papi, son sagrados.
Me confundieron con una pieza de ajedrez, y me movieron a su antojo pa'' calmar su estrs.

A un inocente no se maltrata, ni se confunde. Te digo que, esta vez, pisaste luz.

Me confundieron con un homicida y lo que aprendimos todos fue una gran leccin de vida.


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