Sbado 20 de diciembre de 2014 
SGUENOS:
NOTAS RELACIONADAS
septiembre 2007
Yo fui Facundo Cabral
Fue mudo hasta los 9 aos, analfabeto hasta los 14, enviud trgicamente a los 40 y conoci a su padre a los 46. El ms pagano de los predicadores cumple 72 aos y repasa su vida desde la habitacin de hotel que eligi como ltima morada.
Por Ariel Magnus
"Un anarquista muere en su propia sangre", decía la abuela de Facundo.
Facundo Cabral cumplir 72 aos el prximo 22 de mayo.

Sara, mi madre, me anot cuando yo tena siete u ocho aos. Ella crea que yo haba nacido en el 37 y hacia finales de mayo. Por eso cuando me preguntan de qu signo soy les digo que le vayan a consultar a mi vieja.

Ao ms, ao menos, Facundo lleg a la tercera edad, "que es fenomenal si viviste la primera y la segunda". Son muchos los que no crean que podra llegar tan lejos.

Hace poco estaba cruzando una plaza de Buenos Aires y una seora se qued mirndome como si viera un fantasma cuenta Facundo al otro lado del escritorio del cuarto del hotel de Buenos Aires en el que vive, las manos aferradas al bastn que necesita cada vez que se levanta. Me dijo: Usted fue Facundo Cabral? Yo pens que haca aos que se haba muerto. Qu jodido se lo ve.

Desde hace tiempo, Cabral sufre diversas enfermedades, entre ellas un cncer que los mdicos le diagnosticaron como terminal, pero del que termin salvndose luego de cuatro aos de tratamiento en Estados Unidos.

Pero no hablemos de mi salud pide, la inconfundible voz de erres guturales an intacta. Aunque me est cayendo yo hago un esfuerzo extraordinario por que me vean bien. Usted me ha visto llorar, Anglica?

Anglica es la mujer chilena que hace aos limpia el cuarto de hotel donde vive Facundo y no, nunca lo ha visto llorar. Tampoco lo debe haber visto mucho en absoluto, porque Facundo sigue viajando casi tanto como cuando era joven. La diferencia ahora es que tiene a donde volver. Aprovechando la oferta de unos amigos, compr hace un tiempo la habitacin 509 del Suipacha Suites, un coqueto hotel del centro de Buenos Aires. Es la nica propiedad que declara tener sobre la Tierra:

Me va llegando la hora, y la idea es terminar mis das como los viv: en un hotel y entre libros.

En efecto, las bibliotecas cubren casi todas las paredes. Entre los libros que la pueblan destaca una larga serie de lomos idnticos.

Una seora compr 500 ejemplares de un libro mo para regalar entre sus amigos. sos son los que me devolvieron despus de que se muri.

Completan el mobiliario de la sala una cocina empotrada en la pared que no acusa demasiado uso y unos sillones de cuero negro. Aunque es medioda, las persianas estn cerradas y la habitacin en penumbras. Slo as los ojos de su dueo consiguen ver a travs de los gruesos lentes verde oscuro. Hace ms de una dcada, como consecuencia de una descompensacin glandular, Facundo empez a tener problemas en la vista y hoy ya no puede salir solo a la calle. Tampoco de eso le gusta hablar, porque dice que podra sonar a queja.

Con los aos me fui dando cuenta qu parecido que soy a mi madre. Para mi madre la queja era imperdonable. No era de hombre, digamos.

De hecho, consecuente con esa filosofa, su madre no se quej cuando la abandon su marido. Ah empieza la historia del hijo, Facundo.

Facundo naci en La Plata, provincia de Buenos Aires, en una fecha imprecisa y bajo otro nombre.

Mi madre me deca Facundo, pero me anot como Rodolfo, el nombre de mi padre, porque en esa poca los nombres de los caudillos como Facundo Quiroga estaban prohibidos.

ltimo de siete hijos, Facundo fue criado por su madre y su abuela, pues su padre, Rodolfo, haba abandonado a la familia poco antes de su nacimiento. Facundo recuerda a su abuela leyendo a autores anarquistas como Proudhon, Malatesta y Bakunin, a los gritos y con profunda emocin. Est convencido de que si su abuela hubiese conocido al Che lo habra seguido a Sierra Maestra. La suerte quiso en cambio que viviera en Berisso, provincia de Buenos Aires, casada con un coronel que pasaba sus das en los lugares ms remotos.

l se crea un tipo muy importante que estaba defendiendo las fronteras de la patria, pero lo mandaban a los lugares ms lejanos para que no jodiera a nadie. Yo suelo decir que Garca Mrquez me plagi Cien aos de soledad aprovechando que a m todava no se me haba ocurrido. Teniendo un abuelo coronel hasta tengo ms derecho que l.

Durante los primeros aos de vida, Facundo se neg a hablar de forma tan rotunda que Sara supuso que era mudo, aunque los mdicos aseguraban que era idiota.

Yo tena lo que en esa poca se llamaba debilidad mental. Los mdicos le dijeron a mi madre que no se hiciera muchas expectativas porque iba a ser muy difcil que alguna vez su hijo pudiera hacer un trabajo intelectual o responsable. Tengo muy presente la respuesta de mi madre: "No importa, con lo que haya vamos a hacer lo mximo".

La falta de sustento oblig a los Cabral a ir cambiando de pueblo y de ciudad, siempre hacia el sur. Tanto l como sus hermanos y su madre trabajaban en lo que podan, comiendo salteado y durmiendo muchas veces en la calle. De sus siete hermanos, Facundo vio morir a cuatro, y nunca pis una escuela. La familia en pleno haba llegado a la Patagonia cuando l decidi volver a Buenos Aires. Tena 9 aos.

Era el ao 46, Pern recin haba subido y yo haba escuchado que daba trabajo. Por eso me fui a Buenos Aires a pedrselo.

Hizo miles de kilmetros a pie, en autos y camiones, montado a motos y caballos, y en tren (sin pagar boleto).

Cuando llegu, en la estacin de trenes de Constitucin le pregunto a un tipo dnde poda hablar con el presidente Pern. Entonces el tipo me dice: "Es fcil, ves esta avenida grande? Es la 9 de Julio. Vos segu derecho y doblas en la Avenida de Mayo. Caminas unas cinco cuadras y llegas a una plaza, ah vas a ver una casa pintada de rosado". Yo ya me iba cuando el tipo me par. Se dio cuenta de que me lo haba tomado en serio. "Es difcil que te atienda me dijo, los presidentes son personas muy ocupadas". Entonces me explic que Pern iba a ir a un Te Deum en la catedral de La Plata al otro da. Dej el negocio para comprarme un pasaje, un sndwich y una cosa que se llamaba Bid Cola.

Facundo emprendi el viaje nuevamente y una vez en La Plata fue a la catedral de la Plaza Moreno, que quedaba a dos cuadras de la casa en donde haba nacido.

Dorm en la vereda, cerca de la catedral. A la maana empez a llegar gente y gente. No terminaba nunca. Slo volv a ver algo as en la India o en China. A eso de las doce apareci el auto. Tengo la imagen ac, como una pelcula. Era una escena para Visconti. Dobla el auto descapotable. Atrs, de pie y a la derecha, iba Pern, y Evita a su lado, saludando. Cuando el auto de Pern estuvo cerca pas el cordn de seguridad y un polica me alcanz, pero como Pern estaba saludando para ese lado le dijo que me soltara. Los autos en esa poca tenan estribo, me sub y Pern me dice: "Queras hablar conmigo?".

El pequeo Facundo le pidi trabajo al general, y eso llam la atencin de su esposa: "Por fin alguien que pide trabajo y no limosna", le dijo Eva, y orden a uno de sus asistentes que se encargara del chico.

Me llevaron a una escuela cerca de la Calle 1, en La Plata. Me duch, me dieron ropa nueva, com comida caliente me trataron como si llegara hoy a un hotel de cinco estrellas.

Al otro da lo llevaron a Buenos Aires, donde Eva Duarte de Pern lo atendi en su oficina y lo puso en contacto con los pilotos que lo llevaron en avin, de regreso a su casa en la Patagonia.

Cuando llegu, mi madre no lo poda creer. Me haba dado por perdido y tres meses ms tarde aparec en avin y con una carta personal de Eva Pern ofrecindole trabajo de celadora en una escuela de Tandil, al sur de la provincia de Buenos Aires.

A lo largo de una vida rica en reportajes Facundo cont varias veces esta historia, siempre de forma diferente. A veces el viaje hacia el sur es en tren, a veces Evita interviene ms tarde y para llevar a su madre a la capital, a veces el padre los abandona cuando l ya tiene varios aos, a veces el viaje no es desde la Patagonia sino desde el sur de la provincia de Buenos Aires, a veces su madre est con l. Como en el caso de las leyendas que conforman el folclore de una regin, las versiones que Facundo da de su niez coinciden en los temas centrales (el viaje inicitico, el nio de pueblo que llega a la gran ciudad, el amor filial por la madre) y en el hecho de que estn bien contadas. Con eso basta para darlas por ms o menos ciertas o se es, en todo caso, el pacto que nos pide Facundo para entrar en su mundo, donde la mitomana no es ms que un recurso retrico y las contradicciones no deben distraernos de la moraleja. "Estoy cansado de la sinceridad, prefiero el ingenio", escribi alguna vez este gran fabulador. Como los metafsicos de Tln, por momentos Facundo no parece buscar la verdad ni aun la verosimilitud sino el asombro. Y lo logra.

Los Cabral en pleno se trasladaron a la escuela de Tandil donde trabajara la madre de Facundo. Aunque era la oportunidad de aprender, al fin, a leer y a escribir, Facundo no se qued en la escuela, sino que se fue a trabajar al campo, donde no fue precisamente un empleado modelo, ya que percibir el dolor de su madre abandonada, an cuando ella no hablara de eso, convirti a Facundo en un joven problemtico. "Era tan doloroso ver llorar a mi madre sobre la mquina de coser que decid matar al responsable de su pena, que era mi padre", escribira muchos aos despus en su libro Paraso a la deriva (Sudamericana/Planeta, 1985), unas "memorias" que proceden (como todo su discurso) menos por las reglas de la cronologa que por las de la asociacin de ideas.

Odiaba a mi padre porque nos haba abandonado y lo buscaba para vengarme. Odiaba la vida sin conocerla, odiaba a la gente que no tena un carajo que ver con mi viejo, al que tampoco conoca. Tomaba alcohol a lo bestia y me meta constantemente en pleitos. Te pegaba a vos y era como pegarle a mi viejo. Pasaba por un restaurante y rompa el vidrio porque mi madre no poda comer ah.

Su inclinacin por los puos lo llev en aquellos aos ms de una vez a distintos correccionales de menores. En el de la ciudad de Azul, cercana a Tandil, conoci al jesuita que reemplaz, por un tiempo, al padre que nunca tuvo.

Viendo que yo me peleaba con todos, me llev a un lugar donde dijo que iba a estar tranquilo. Y cul era? La biblioteca. Como la mayora de la gente cuando ve a su abuela se emociona, yo entro a una biblioteca y me corre un escalofro de emocin por la espalda.

Cansado de contarle las historias que estaban en los libros que Facundo no poda leer, el jesuita decidi alfabetizarlo. Dos aos y medio ms tarde, cuando el joven reo ya haba aprendido las lecciones y poda defenderse en la vida con algo ms que los puos, el mismo religioso lo ayud a escapar del correccional. En sus vagabundeos posteriores por la costa bonaerense, Facundo conoci a un mendigo que lo inici en el evangelio. Desde entonces, Jess, los profetas y la Biblia ocupan, dentro del imaginario cabralesco, el mismo lugar que filsofos y escritores, a los que tambin empez a conocer por esa poca de la mano de Jorge di Paola, uno de los integrantes de lo que luego se conocera como el grupo de Tandil. "Me volv loco, comenc a escribir como un desaforado y cuando se me acababa el papel, escriba en las paredes", exagera muy cabralmente en un reportaje de 1993. En esa misma nota de la extinta revista La Maga cuenta que en Tandil trabajaba de lustrabotas y uno de sus mejores clientes era Witold Gombrowicz, el escritor polaco que vivi muchos aos en Argentina.

En los campos donde sigui trabajando durante las temporadas de cosecha entr en contacto con los cantores de milonga, esos "ridos juglares" que marcaran a fuego su futuro artstico. En Paraso a la deriva escribe: "El da que conoc al mayor de ellos, Pedro Mendizbal, supe que se sera mi oficio". Otras veces, en otros reportajes, en otros escritos, el disparador es Atahualpa Yupanqui, pero las consecuencias, en todos los casos, fueron las mismas: el joven de no ms de 20 aos consigui una guitarra, aprendi los acordes que lo acompaaran durante toda su vida y empez entretener a los trabajadores del campo mientras sus tendencias anarquistas (herencia de la abuela) seguan haciendo que lo echaran continuamente de los trabajos.

Me empec a transformar en un lder. Yo quera hacer la revolucin y repeta la frase de Proudhon que me haba quedado grabada de chiquito: "Toda propiedad es un robo". "Estoy forzado a robar porque he llegado muy tarde, desde antes de nacer las cosas eran de alguien", eso cantaba yo. "Si me gusta una mujer est de novia o casada, si soy ladrn es por culpa de la propiedad privada".

Cuando al protorrevolucionario ya no le quedaron chacras de las que hacerse echar, se fue a Mar del Plata. Era el 31 de diciembre de 1959 y Cabral se present a pedir trabajo en el Hotel Hermitage.

El portero no me quiso dejar entrar. Yo ya lo quera moler a golpes cuando sali el dueo y para evitar el escndalo me hizo entrar.

Segn el recuerdo de Facundo, uno de los msicos secundarios programados para esa noche haba faltado, y le ofrecieron subir en su lugar al escenario.

Ah me acord de algo que deca mi madre: "Cuando no sepas qu decir, dec no s qu decir'". Entonces sub y dije: "No s qu hago ac, yo entr a pedir trabajo, me dieron un cuarto, com como un animal, no habl por telfono porque no tengo a quin llamar". La gente se rea, pensaba que yo era un comediante. Vi que haba respuesta, igual que con los campesinos, y empec a contar historias. Ah comenz mi carrera de artista.

Despus de aquel verano en Mar del Plata, Facundo decidi probar suerte en la capital. Se supone que vivi entre mendigos y prostitutas en la plaza de la estacin de trenes Constitucin antes de instalarse en una srdida pensin del centro. Se supone que consigui grabar su primer disco a fuerza de insistir: que se meti en los estudios llamados Oden y no se fue hasta que lo escucharon. Lo cierto, en todo caso, es que no tard en hacerse famoso. Como su futuro colega Alberto Cortez, que en un principio se haca llamar Mr. Sucu Sucu, tambin Facundo Cabral grab sus primeros sencillos a principios de los aos sesenta bajo un seudnimo: El Indio Gasparino.

El Indio Gasparino es prerrock, pretodo. Lo que haca era msica bailable, de club. Era la poca de los cantores juveniles simpticos, especialmente italianos, tipo Rita Pavone. Era la msica pop del momento recuerda el escritor y poeta argentino Miguel Grinberg, autor del libro 25 aos de rock argentino (Promundo, 1992).

"Ana Mara Pealosa" o "Volver volver" son algunos de sus ya olvidados temas de aquella poca. El mito dice que tambin por entonces compuso "Vuele bajo", cuya letra hoy se canta en varios idiomas: "No crezca mi nio / no crezca jams. / Los grandes al mundo / le hacen mucho mal. / El hombre ambiciona / cada da ms / y pierde el camino / por querer volar. / Vuele bajo / porque abajo / est la verdad. / Eso es algo / que los hombres / no aprenden jams". En todo caso, el xito de entonces fueron temas como "Mimi La Vedette" ("Todava maquillada / parece una mujer / nadie puede imaginarse / que anda por los diecisis") y "Dale, dale Federico", una suerte de rap previo al rap donde ya aluda a la alienacin de la vida laboral moderna.

El Indio fue quien introdujo el tema de la protesta, que luego explotaron grupos como Los Beatniks apunta el escritor y editor Juan Carlos Kreimer, autor de otro conocido libro sobre los principios del rock argentino (Agarrate!, Editorial Galerna, 1970).

Aqullos eran los aos de los llamados "programas mnibus" en la televisin argentina, que ocupaban horas y horas de emisin los sbados por la tarde. El Indio Gasparino sola aparecer en el ms famoso de ellos, Sbados Circulares, junto a otros artistas muy famosos de la poca, como Palito Ortega o Johnny Tedesco. El escritor y periodista Pipo Lernoud, cofundador de la revista contracultural El Expreso Imaginario que se edit durante la dictadura militar de los aos setenta, era poco ms que un nio en aquella poca, pero igual lo recuerda:

Me gustaba mucho. De toda la cancin juvenil de esa poca l era un tipo aparte, con letras divertidas e inteligentes y toda una personalidad.

Su inteligencia y simpata lo pusieron rpidamente en contacto con la efervescente escena intelectual portea. Pese a ser un fenmeno televisivo, entr tambin al crculo del Instituto Di Tella, una institucin que fue referente del arte y la vanguardia de aquellos aos, de la que surgiran personalidades, artistas y grupos como Les Luthiers, de cuyo humor pueden orse ecos en los cuentos y las letras de Cabral.

En 1966, Miguel Grinberg organiz la serie de conciertos llamada "Aqu, all y en todas partes", un espectculo que reuni a figuras del por entonces incipiente rock argentino, como Tanguito o Moris y, claro, Facundo Cabral.

En esos recitales presentamos los temas de su primer disco como Cabral cuenta Grinberg. Los cantaba una chica que se llamaba Susana Nadal porque El Indio Gasparino an no se haba desprendido de su personalidad pop. Estaba pasando de animar fiestas juveniles en hoteles de verano a ser un cantautor de cafe concert.

Cuando al fin Facundo tom la decisin de empezar a cantar con su nombre, la fama empez a serle esquiva.

En un teatro romp mi rcord de falta de pblico: toqu para una sola persona.

Decidido a "renacer", emprendi de nuevo un peregrinaje largo. Pas un tiempo afuera de Argentina, primero en la Isla de Pascua y luego en Cuzco.

En la Isla de Pascua lo nico que haca era leer a Lao Tse y a Whitman. En Cuzco, adems, visitaba el burdel.

Finamente, despus de ese largo viaje inicitico, regres a los escenarios a fines de los aos sesenta y compuso su cancin ms famosa: "No soy de aqu ni soy de all".

La improvis en un concierto pequeo que di en Uruguay. Al otro da la gente me la peda de nuevo y yo no la saba. Esa misma noche un periodista amigo, Jacobo Timerman, me invit a cenar y me regal un casete. Haba grabado la funcin.

Facundo grab la cancin pero, poco conforme con la difusin que le daba la discogrfica, decidi cambiarle la letra.

Me acuerdo que trajo, junto con su castigada guitarra inseparable de entonces, aquella nueva letra montada sobre la misma meloda, que tanto xito tuvo despus evoca el mdico y poeta Martn Poni Micharvegas. Todava veo la hoja donde estaban esas palabras modificadas y a Facundo, dndoles entonacin.

La letra de "No soy de aqu ni soy de all" es casi una declaracin de principios, a pesar de (o precisamente a causa de) las mutaciones que fue sufriendo con el paso del tiempo: "Me gusta el sol, Alicia y las palomas / el buen cigarro y la guitarra espaola (antes: Me gusta el mar y la mujer cuando llora / las golondrinas y las malas seoras) / saltar paredes y abrir las vetanas / y cuando llora una mujer... / No soy de aqu, ni soy de all / no tengo edad ni porvenir / y ser feliz es mi color / de identidad. / Me gusta estar tirado siempre en la arena / y en bicicleta perseguir a Manuela / y todo el tiempo para ver las estrellas / con Mara en el trigal".

De esta poca datan temas como el "El oficio de cantor" ("Ser cantor no es un oficio / es ser espa del viento / pues se canta con su voz / que es Dios repartiendo el verbo") o "Vengo de todas las cosas" ("La milonga es campo abierto / por donde el hombre camina / ms que una forma de canto / es una forma de vida").

Pero el xito ya no lo mimaba como haba mimado a El Indio Gasparino, y Cabral, como buen argentino, decidi irse a Pars. El avin se rompi en Madrid y Facundo aprovech para visitar el Museo del Prado. Cuando sala jura que casi lo atropella un auto que conduca el folclorista argentino Jorge Cafrune, de bastante xito en Espaa, que iba a cantar a uno de los programas ms vistos de la televisin y lo invit a cantar con l.

Facundo siempre tiene encuentros mgicos con todo el mundo ironiza Juan Carlos Kreimer. Pero lo curioso es que en este caso es as como lo cuenta. Yo los vi unos das despus de ese encuentro y los dos, Cafrune y Cabral, me corroboraron la escena.

La estada en Espaa se prolong y Facundo empez a hacerse ms conocido en el extranjero que en su pas. Interpretada por Alberto Cortez, el mismo Cafrune, Juliette Greco y otros, su cancin le abra las puertas de los teatros y las universidades europeas y norteamericanas.

Creo que me venan a ver como ac iramos a ver a un indio que toca algn instrumento raro.

Pero la clave de su xito era no slo el folclore, sino tambin las bromas improvisadas y las ancdotas de su madre, Sara, que contaba entre las canciones. Una invitacin traa la siguiente, y as fue como Facundo empez a vivir en los aviones. Desde entonces, en su relato, los encuentros mgicos se multiplican.

Estoy en el Museo de Arte Moderno de Nueva York escribiendo en mi cuaderno delante del Guernica cuando se me acerca una seora acompaada por su chofer y me pregunta qu escribo, si lo que me dice el arte o lo que me dice la guerra. Nos pusimos a conversar y me invit a cenar. Esa noche el chofer me pas a buscar en su Lincoln Continental y me llev a un piso con vista a Central Park. Era la viuda de Guggenheim.

Uno de los invitados a esa cena lo llev a un programa de radio y al da siguiente lo llamaron para invitarlo a pasar la Nochebuena en Vietnam. De ah se fue con la Cruz Roja a Afganistn, ms tarde visit La Meca, luego Kuwait por invitacin de un estudiante de la Sorbona, China por invitacin de un disidente...

Mi madre deca que yo camin el mundo para tener derecho a cantar que no soy de aqu ni soy de all.

Los pases alejados y las personalidades clebres se acumulan en su copioso anecdotario. Ningn Boswell ha tenido este Johnson en sus andanzas, por lo que habr que creerle o reventar: conoci al escritor Ray Bradbury (por intermedio de su mucama colombiana, una fan de sus canciones), al gur Krishnamurti (a quien ya lea en sus pocas de Indio Gasparino), al pianista Arthur Rubinstein (con quien cant en la catedral de Colonia, Alemania), a la primer ministro de Israel Golda Meier (que estuvo sentada en el escenario por falta de lugar en la sala), a la viuda de Pancho Villa (Mxico es para l su segundo hogar) y a la Madre Teresa de Calcuta, entre muchos, muchsimos otros.

Lo de la Madre Teresa fue en un programa de televisin en Mxico cuenta. A la conductora del programa le pasaron un papel, avisndole que iba a salir al aire una comunicacin con la Madre Teresa, y se emocion tanto que no lo pudo leer. Me lo pas a m, que no veo nada, le Madre Teresa y cre que era Mara Teresa, una novia que tuve en Temperley y con la que viv los mejores coitos de mi vida. "Mara Teresa, mi amor, por fin te reencuentro, me diste las mejores noches de mi vida!", le dije. Se hace un silencio en el estudio. "Hermano, el aire est lleno de mi esposo por vos", dice la Madre Teresa, que a Jess lo llamaba su esposo. Estaba en Mxico y me invit a desayunar con ella al otro da. Tuvo la inocencia de dar la direccin al aire. Al otro da tuve que entrar con bomberos, por la cantidad de gente que haba.

A mediados de los setenta, en uno de sus mltiples viajes, Cabral conoci a Barbra, una puertorriquea de 20 aos que viva en Chicago. Hasta entonces, y aunque no era especialmente mujeriego ("un mongamo serial", lo define Kreimer), Facundo slo haba logrado convivir por poco tiempo con una sola mujer, con la que compr la nica propiedad que tuvo antes de comprarse el cuarto de hotel. Con Barbra, en cambio, se cas y ella no tard en quedar embarazada. Pero en 1978 Facundo perdi esposa y futuro hijo en un accidente de avin. Hoy no quiere hablar del tema, pero en una entrevista publicada por la revista 7 Das en 1985 dijo que "el mismo da en que en Argentina comenzaba el Mundial de Futbol" l deba tomarse en Los ngeles el avin rumbo a Chicago con su mujer, a la que le faltaban pocos das para el parto. "Pero yo me di cuenta de que no alcanzaba a llegar al aeropuerto. Entonces la llamo por telfono y le digo: 'Mi amor, sub al avin que yo voy en el siguiente'. As de sencillito. El avin se cay. Hubo 57 muertos, incluyendo a la mujer que yo amaba y ese hijo al que le faltaban tres das para nacer". La profunda depresin que sigui a la tragedia vino acompaada unos aos ms tarde por los primeros problemas de salud. La fe y el misticismo, siempre latentes en su obra, se afianzaron, ayudados por sus encuentros con Krishnamurti y sus viajes a la India. Con el retorno de la democracia, en 1983, Facundo volvi a Argentina y al fin fue poeta en su tierra.

Facundo estaba actuando en un lugar chico en el centro de Buenos Aires recuerda el periodista Juan Alberto Buenda. Yo ya lo haba entrevistado muchas veces en radio y en televisin cuando era El Indio Gasparino y siempre me gust su arte. Mi programa Bada y Compaa tena una hora al final sin interrupciones ni cortes publicitarios dedicada a un gran artista. Lo invit, dicindole que era un buen momento para l. Despus de hacerse rogar un tiempo, al fin vino, y el programa tuvo una repercusun un rating impresionantes. Despus de se concierto fue que Facundo hizo el "Ferrocabral", un concierto inolvidable.

El concierto "Ferrocabral", del que an conserva discos de vinilo y casetes en las casas de familias progresistas de Argentina, se plantea como un viaje "de la cuna a la tumba" donde Facundo ("el orgullo de mi abuela, que es la vergenza de mi familia") hilvana con su guitarra canciones, historias, parbolas, ironas y reflexiones. "ste es el viaje ms terrible y maravilloso, el ms delicioso, el ms absurdo, el ms alucinante dice. Adelante, pueden subir todos, slo es necesario que hayan nacido, no importa dnde, en los barrios caros o en los barrios bajos, hijos de generales o degenerados, explotadores, explotados, dirigentes, dirigidos, presidentes, presididos o presidiarios. ste es el viaje ms extraordinario, vean qu espectculo: a la izquierda los revolucionarios, a la derecha los reaccionarios, en el medio los hombres, los que deciden su propia vida, es decir tres o cuatro".

El espectculo de Facundo tuvo un xito impresionante, en unos meses pas al primer plano y llenaba estadios explica Pipo Lernoud. Su mensaje tena que ver mucho con la llegada de la democracia, con las ganas que tenamos todos de salir de la pesadilla nacional, que parece no terminar nunca. Haba necesidad de un mensaje no partidista, no religioso, pero que al mismo tiempo fuera abierto y entendible para todos.

Sus discos editados en Argentina de sa poca Ferrocabral, Pateando Tachos y Cabalgando fueron xitos masivos de ventas. Empez a presentar sus recitales contestatarios, ms hablados que cantados, que fueron escuchados con odos polticos por el pblico argentino que desde entonces asocia a Cabral con un cantor de protesta. Lo cierto, sin embargo, es que a Facundo nunca le interes la poltica.

Pasa que yo no creo que la masa pueda hacer una sociedad mejor. En lo que s creo es en el individuo. Puedo agitar, no dirigir. Lo nico que te puedo decir es que seas tan anarquista como yo, y eso no tiene futuro.

Por esta poca de xitos, Facundo conoci a Borges. De sus encuentros guarda, adems de la habilidad para imitarlo a la perfeccin, un sinfn de ancdotas, como la vez en que un hombre lo encar en la calle para decirle que a l no le interesaba su literatura y Borges le respondi: "Qu interesante, por fin encuentro a alguien que opina de m lo mismo que yo". O la vez en que un taxista le grit "Viejo reaccionario!" y Borges, tras pensar una cuadra, concluy: "Slo puede haber dos razones para que ese hombre me haya gritado lo que me grit, que haya ledo mis libros o que no haya ledo mis libros". En 1985 empez a publicar libros, como el ya citado Paraso a la deriva, y conoci a su padre.

Acababa de dar un concierto en el Teatro Astral de Mar del Plata, sal del teatro y lo vi. Lo reconoc en el acto, porque era igual a la foto que guardaba mi madre pero con el pelo blanco. Me qued paralizado y me acord de algo que deca mi madre: "Vos que camins tanto, un da te lo vas a encontrar. Record que ese hombre que vas a tener enfrente es el hombre que ms am, ms ama y ms amar a tu madre. Entonces le das un abrazo y las gracias porque por l ests en este mundo". Y nos dimos un abrazo. Agot todo mi odio y me sent muy liviano. Era el ltimo enemigo que me quedaba. Despus lo segu viendo, pero nunca hablamos del pasado. El pacto tcito era no hablar de esas cosas.

Con el gran xito de Ferrocabral, su primer disco y espectculo de esa poca, Facundo sali de gira, por su pas y por el resto de los pases de habla hispana. La narracin de sus fabulosos viajes, al estilo bblico de sus cuentos de pueblo, su discurso sencillo, su mensaje humanista, sus paradojas ingeniosas y su amistad con personalidades como la Madre Teresa lo fueron convirtiendo en una suerte de gur al que la gente acuda no slo para or cantar, sino tambin para que bendijera a sus hijos o les diera consejos. Ya entrada la dcada del noventa, se asoci con el argentino Alberto Cortez, con quien grab varios discos y recorri numerosos pases. En 1996 fue declarado Mensajero Mundial de la Paz por la Unesco y estuvo a punto de entrar en la terna por el premio Nobel en ese rubro. De aquellos aos data tambin el libro Ayer so que poda y hoy puedo (Vergara, 1995), un compilado de reflexiones y ancdotas personales, cercano a los libros de autoayuda. Esta tendencia se ira confirmando con los aos hasta llegar a su ltimo xito, No ests deprimido, ests distrado (2005, Librera y Editorial Alsina), un audiolibro en el que Cabral explota al mximo sus virtudes de pastor laico: "Reconcliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que ests viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisicin".

Facundo no tiene seguidores, tiene devotos define su manager actual, Pablo Prez Iglesias. Junto a l, Facundo sigue recorriendo incansablemente Latinoamrica como un vagabundo first class, segn su definicin.

Soy un cantor de minoras, pero si junts todas esas minoras desperdigadas por el mundo se forma un buen nmero.

Sus conciertos coquetean con la improvisacin y, salvo por las canciones, poco se distinguen de su conversacin habitual.

Facundo es un profeta de nuestro tiempo lo define Miguel Grinberg. Es un intrprete de este salto que est necesitando hacer la humanidad y donde l entona la palabra necesaria para marcar un camino de entrega y de luz. Slo que l no es de los que fundan religiones sino de los que clavan carteles indicativos en el camino.

Pipo Lernoud es un poco ms crtico:
Facundo tiene una cosa que admiro a pesar de que me parece peligrosa: es Zelig. O sea, es capaz de hablarle a cada uno con lo que cada uno espera or. Y lo notable es que dice siempre lo mismo.


El giro mstico de "el ms pagano de los predicadores" (la definicin es de l mismo) atrae a mucha gente sobre todo fuera de su pas pero tambin ahuyenta a muchos, sobre todo en su pas.

A m Dios me arruin dice Facundo. Si yo fuese realmente inteligente y bien profesional, no tocara este tema en pblico. Yo no debera hablar de Dios en Argentina, un pas donde la gente cree que Dios y la Iglesia son lo mismo.
Callarse no es, sin embargo, una opcin para este hombre de tumultuosa facundia, por lo que prefiere ver en su religiosidad anticlerical un signo de madurez.


Una vez en El Salvador me dijo un tipo: "Hace unos aos, escuchndolo, entr en la guerrilla. Unos aos despus, escuchndolo, sal de la guerrilla". Me cont mi vida. Porque cambiamos juntos: yo no entr en la guerrilla pero era un provocador de carrera, lo que enorgulleca a mi madre. Ahora s que se pueden ermonizar diferencias, que no tengo que acabar contigo para ocupar un lugar.

Versin divertida de la Enciclopedia Britnica, como fue definido por Octavio Paz, Cabral cuenta a esta altura con ms de 120 discos y una decena de libros y audiolibros editados. Pero va por ms. En lo que va del 2007 ya se ha presentado en Argentina, Panam, Venezuela, Ecuador, Per y Costa Rica, mientras que el ao pasado ya lo hizo en Colombia, Mxico, Uruguay, Espaa y Chile.

Entre sus proyectos pendientes est la publicacin de los ms de 600 uadernos de viaje donde anot sus experiencias recorriendo 165 pases (todos los nmeros, como en la contabilizacin de los goles de Romario por parte del mismo Romario, son del propio Cabral). La modalidad de publicar cuadernos manuscritos ya se inici con un librito de reflexiones que lleva el impactante ttulo de Terriblemente solo, maravillosamente libre.

Alguno dir "Pobre Facundo, viviendo solo a esta edad en un hotel", pero yo estoy fenmeno. Como deca mi abuela, un anarquista muere en su propia sangre.

Pag de 9 >>
LO MÁS LEÍDO
Tras de la desaparicin de los 43 normalistas...
Hace 20 aos muri Juan Carlos Onetti, el gra...
El Equipo Argentino de Antropologa Forense n...
26 asociaciones reclaman justicia para miles ...
Entrevista con Ricardo Silva, director del do...
COMUNIDAD
Copyright © 2010  -  www.gatopardo.com