Polvo de agave: Reserva de la Familia

Casa Cuervo presentó la edición 2016 de Reserva de la Familia, con arte del mexicano Mario García Torres.

Por Fabrizio Pozo

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Desde hace veinte años, un estuche de madera donde se plasman obras de renombrados artistas mexicanos resguarda una botella de tequila extra añejo Reserva de la Familia, la máxima expresión de Casa Cuervo, uno de los productores de tequila más grande e importante del mundo, con 250 años de historia.

Se trata de una edición especial y limitada que ahora viene con el trabajo de Mario García Torres, uno de los artistas nacionales con mayor presencia internacional, quien creó una obra donde se representa el sentido y la historia de los paisajes agaveros de Jalisco. La selección de la obra fue realizada por el comité curatorial conformado por Juan Domingo Beckmann, Zelika García y Patrick Charpenel.  Entre los artistas que han intervenido la caja de Reserva de la Familia desde 1995, están Pedro Friedeberg, Carlos Aguirre, Ricardo Pinto y Dr. Lakra, entre otros.

Reserva de la Familia, edición 2016.

Para esta colaboración, García Torres diseñó la exposición “Exploración botánica”, realizada en técnica de polvo de metal sobre tela, que representa una suerte de catálogo de plantas endémicas de Jalisco, que conforman ese paisaje tan icónico como el de Tequila. De ahí se escogieron las piezas Espiga e Hijuelo, que conforman la colección 2016 de Reserva de la Familia.

Cada botella es envasada, numerada, firmada y fechada a mano. Es una auténtica pieza de colección, que proviene de haber sido el tequila familiar que la familia Cuervo guardó por más de diez generaciones. Es producido artesanalmente al usar el exclusivo método “esencia de agave”, proceso exclusivo del mejor tequila, que resalta los aromas y sabores del agave, permitiendo un tequila suave pero lleno de carácter. Los expertos recomiendan beberlo derecho en una copa Riedel, para degustar ahí el sabor inigualable de un tequila de agave azul.

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