Viernes 1 de agosto de 2014 
SGUENOS:
BLOGS
ACTUALIZADO 2011-11-28 12:23:35 AT
La conspiracin de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
Henry Kissinger
2011-11-28 12:23:35




Retrato de un "Nobel de la Paz"


Los muchos entienden el Nobel a la Paz como una patente de corso que certifica una vida de compromiso por la paz y contra la guerra. Los recipientes del galardón aparecen entonces cubiertos con una suerte de mando de santidad: son hombres y mujeres nobles, comprometidos con el bien y a quienes mueve el más alto idealismo. Muchos de ellos son así sin duda, otros definitivamente no lo son.

Dos debían compartir el Nobel aquel 1973: Le Duc Tho y Henry Kissinger (Fürth, 1923). El primero declinó el reconocimiento, y explicó su negativa "dada la situación en Vietnam, no estoy en condiciones de aceptar el premio"; el segundo aceptó el galardón, entre otras, con las siguientes palabras:

"Si la paz, como ideal, ha de ser nuestro destino común, entonces la paz, como experiencia, debe ser nuestra práctica común. Para que esto ocurra, los líderes de todas las naciones deben recordar que sus decisiones políticas sobre la guerra o la paz se materializan en el sufrimiento o el bienestar de su gente."

Vietnam se encontraba en la mente de ambos, pero ¿a qué "condiciones" se refería el vietnamita? Y más aún ¿de qué "práctica" hablaba el Secretario de Estado de los Estados Unidos?

"Durante la guerra de Vietnam se tiran 7 millones de toneladas de bombas, explosivos equivalentes a 270 kg de TNT por sudvietnamita, equivalente a 450 bombas de Hiroshima... en promedio se usan 3 kgs de herbicida por sudvietnamita para destruir arrozales -tomará 100 años a las tierras para recuperarse- y otros tóxicos que causan mutaciones genéticas, cáncer y otras enfermedades".*

Estas eran las condiciones que llevaron a Le Duc Tho a rechazar el Nobel. Esta era, y es también, la "práctica común" por la que Kissinger fue investido heraldo de la paz por el Comité Noruego. Kissinger escaló una guerra, la desescaló después y fue premiado por ello. De algún modo, el Secretario de Estado estaba convencido de que la destrucción material de Vietnam, Laos y Camboya y el aniquilamiento de cinco millones de indochinos traería "bienestar a su gente" en los Estados Unidos, cuando, en principio, Washington nada tenía que hacer o que ver en aquella región del Asia.

Pero este fue apenas un eslabón más de una larga cadena. Tres meses antes de recibir el Nobel (diciembre 10, 1973), Kissinger imponía una dictadura militar en Chile (septiembre 11, 1973) con Augusto Pinochet como idiota útil. El titiritero y su títere contra un gobierno democráticamente electo. Diecisiete años duraría el régimen que resultaría en 4 mil asesinados, 30 mil detenidos políticos y 200 mil personas afectadas por "traumas severos" producto de tortura, encierro, violación, represión, amedrentamiento y asesinato de familiares y amigos, entre otros. Lo peor de la dictadura ocurrió en sus primeros meses, justo cuando el Secretario de Estado -padrino político de la dictadura- era elevado al rango de "pacifista". ¿Por qué se impuso el terrorismo de Estado? La explicación la ofrece el propio Kissinger:

"No veo por qué debemos quedarnos cruzados de brazos y contemplar cómo un país se hace comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo."

Para el Nobel a la Paz de 1973, estos riesgos de la democracia se conjuran con sangre. Bajo el mismo padrinazgo, a Chile siguió Timor Oriental en 1975 con 200 mil muertos; a Timor Oriental siguió Argentina en 1976 con 30 mil "desaparecidos". Y la lista continúa.

La historia en sí misma es elocuente. Pero más allá de lo que se dice sobre Kissinger como funcionario (once días después del golpe contra Salvador Allende, Kissinger fue nombrado Secretario de Estado) y sobre el gobierno de los Estados Unidos como régimen (Kissinger sirvió como Consejero de Seguridad Nacional con Richard Nixon entre 1969 y 1975 y como Secretario de Estado con Nixon y Gerald Ford de 1973 a1977), la verdadera enseñanza es otra: más allá del terrorismo de Estado, de la agresión, de los crímenes de guerra y contra la humanidad, de la tortura y el asesinato, de la destrucción física y espiritual de millones, imputables a los actos de omisión y comisión de sus galardonados, en el Comité Noruego que define el Nobel a la Paz es la astucia política -y no la paz en sí misma- el criterio que con frecuencia priva y premia.

Fuentes: Chomsky, Noam & Herman, Edward S., The Washington Connection and Third World Fascism: The political economy of human rights: Volume I. (Edit. South End Press, Boston, 1979) y Kissinger, Henry. Mis memorias. (Edit. Atlántida, Buenos Aires, 1979).

*Cita en González, Mónica “El idealismo estadounidense y la generación de la imagen del enemigo” (notas 69 y 70. pág. 72) en Montiel T, Fernando y Zeraoui, Zidane (coords). La guerra contra el terror: Estados Unidos, Afganistán y la lucha contra el terrorismo. Edit. ITESM-M&S Ariete. México, 2006.

 
 
   
LO MÁS LEÍDO
Hospedaje holstico en las playas de Miami.
Por Carlos Spottorno
El editor Eduardo Rabasa debuta con una stir...

La artista plstica nos habla sobre sus sitio...
COMUNIDAD
Copyright © 2010  -  www.gatopardo.com