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Aspirina molida
Rodrigo Márquez Tizano
ESCRITOR
La orfandad y Montaigne
2011-12-07 01:18:25


I.

La muerte de Pierre Eyquem, en 1568, desata en Michel de Montaigne la búsqueda del aislamiento, y en lo sucesivo, su periodo creativo más fértil. La historia viene relatada sin falta en todos los volúmenes biográficos que se han escrito sobre Montaigne, por la sencilla razón de que la orfandad es ese estado en el que el hombre se convierte en una isla desierta, ajena a cualquier otra dolencia continental. Todo cuanto pueda suponerse sobre el dolor de un hombre tendrá, en algún u otro momento, su raíz en ese recinto alejado del mundo, incluso de uno mismo. En Montaigne la muerte del patriarca representa no sólo el inicio de un nuevo lapso de desamparo y la avalancha de responsabilidades que el sentido del deber le impone como nueva cabeza de la familia, sino también la renuncia a todo cuanto su padre ambicionó para él mismo y su descendencia.

II.

Solo un año después del funeral paterno (según Zweig, aunque Murdoch lo sitúa hasta julio de 1570), y tras quince de servicio público como asesor en la Cámara Baja del Parlamento, Montaigne renuncia a su puesto y se retira para dedicar tiempo a la administración de su herencia. En las páginas de la biografía que dedica al ensayista francés, Stefan Zweig se cuestiona si acaso habrá existido alguna otra razón de peso que motivase la retirada de Montaigne a la vida privada, además del hartazgo y el duelo. Fue hasta entonces, cuando Montaigne mandó emplazar su extensa biblioteca en una torre alta que su padre había construido a manera de fortificación, que al fin consigue recluirse con sus fantasmas y encuentra el sosiego indispensable para escribir. Parte de él mismo para intentar hallar el elemento común de la esencia. Y emprende esta exploración desde el recuerdo de su padre y la incertidumbre. Una de las 54 sentencias que mandó inscribir en las vigas de su biblioteca, la única que no corresponde a un autor clásico, es de Michel de L'Hospital: "Nuestra mente vaga en las tinieblas y es incapaz de distinguir la verdad".


III.

Se dice que fue alrededor de 1572 cuando Michel de Montaigne comenzó la gestación de su obra monumental. Esto quiere decir que pasaron tres largos años durante los cuales Montaigne, ya liberado de sus funciones oficiales, dispuso del suficiente tiempo para replantearse el nuevo lugar que ocupaba en el mundo, sacudido violentamente por el deceso de su padre. Sabemos que durante aquel periodo él mismo se confrontó con la muerte: una tarde mientras paseaba a caballo por su finca, sufrió una fuerte caída que lo mantuvo en estado crítico durante una temporada. Poco más conocemos sobre esos años de la vida de Montaigne. ¿Habrá sido suficiente la disciplina de la soledad para rumiar esa sombra del padre que planea por toda su obra? Durante ese lapso se aficionó a los libros sencillos, que pudiesen ordenar "las preguntas sobre su vida y su muerte". No los consume por ostentación o buscando sabiduría: encuentra en ellos un auténtico placer, sin beneficios inmediatos. Comienza su búsqueda interior hacia lo humano. Parte de él mismo para intentar hallar el elemento común de la esencia.

IV.

A pesar de aparecer nombrado en numerosas ocasiones a lo largo de los Ensayos (Lowenthal, por ejemplo, fue capaz de reconstruir una autobiografía de Montaigne a partir del Ejemplar de Burdeos), la muerte del padre es tratada apenas de manera referencial, aunque condicione de manera irrebatible los elogios y diatribas de Montaigne. Incluso en su Juzgar de la muerte ajena, Montaigne pierde la brújula entre Plutarco, Virgilio y Lucrecio, sin entrar de lleno a la sucesión de pérdidas que le atañe. Esta serie de divagaciones, de pulso espiral y abrumadora lucidez, resulta aún más aterradora que la confrontación directa: quizá Montaigne haya sabido desde siempre que la muerte del padre es sólo una chispa de vejez adelantada, la primera transgresión auténtica a nuestros propios límites, una reducción vertical, y que si damos rodeos al escribir sobre todo lo demás es porque en el fondo, no podemos escribir sobre la propia muerte.

@rmtizano

*Becario del Programa Jóvenes Creadores del FONCA en la especialidad de cuento, periodo 2011– 2012.

 

 
 
   
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