Bajo el lema "hay dos lados para cada historia", el Mob Museum (Museo de la Mafia), abrió sus puertas hace unos meses en Las Vegas, una ciudad que en gran medida debe su fama a gánsters como Bugsy Siegel, quien construyó Flamingo, el primer gran casino de la ciudad, en 1947. El edificio costó 6 millones de dólares y fue liquidado con la enorme fortuna que él y su banda de "la familia genovesa" hicieron gracias al contrabando de alcohol y a las extorsiones.

Bugsy anhelaba convertirse en un honorable hombre de negocios. Se esforzó por hacer de Las Vegas un gran destino, introdujo innovaciones como el aire acondicionado o los baños lujosos, pero no pudo disfrutar mucho de su éxito. Una ráfaga de balas lo mató mientras leía el periódico en la casa de su novia en Beverly Hills.

Todo esto se cuenta en el Museo de la Mafia, cuyo nombre oficial es "Museo Nacional del Crimen Organizado y la Aplicación de la Ley". La muestra comienza con una serie de salas light, donde los visitantes pueden tomarse fotos como detenidos, junto a ametralladoras antiguas o sentados en una verdadera silla eléctrica. Luego pasan a espacios que describen la compleja relación entre las mafias que surgieron a raíz de la prohibición del consumo de alcohol entre 1920 y 1933, en el periodo conocido como "La Prohibición".

La historia del crimen organizado puede leerse a través de famosos capos como Lucky Luciano y Al Capone, a quienes ves en fotos con sus familias, al lado de sus inversiones y, en algunos casos ultimados, encarcelados o enjuiciados.
El museo incluye una auténtica sala de juicios, donde se proyecta la manera en que los traficantes de alcohol se burlaban de las autoridades, desviando la atención, comprando voluntades, matando testigos y haciendo todo lo necesario para no ir a la cárcel. El mensaje de la museografía es claro: La Prohibición no logró disminuir el consumo de alcohol, pero aumentó la corrupción y la violencia, creando mafias y contrabando.

La exhibición sigue a través de los esfuerzos de las autoridades para terminar con el crimen organizado, como las audiencias Kefauver, una serie de interrogatorios por todo el país que permitieron encarcelar a políticos, empresarios y otros personajes involucrados en operaciones criminales de lavado de dinero, bajo la premisa "follow the money".

Al final, el museo cuenta cómo los grandes mafiosos se convirtieron en estrellas de cine: El Padrino, Buenos Muchachos, Los Intocables, Bugsy… una larga lista de personajes brutales inspirados en la Mafia, que en parte explican por qué en la actualidad ese país prefiere dejar el combate a las drogas en otras manos.
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