(PRIMERA PARTE)
Cada levantamiento popular arranca sonrisas, la fiesta sigue y nadie la detiene. "Es el mundo que está despertando", dicen unos, "son los jóvenes que toman el mundo en sus manos", dicen otros. Las Revoluciones 2.0 se producen y se consumen con la alegría inocente y bienintencionada de quienes sólo ven un lado de la tecnología: el de sus oportunidades y promesas. No se preocupan por el cambio sustancial que implica la existencia y uso de aviones no tripulados –drones– para atacar poblaciones que por el sólo hecho de ser acusadas de albergar "terroristas", son condenadas a muerte. Ahí está Pakistán. No, esto no les preocupa, (aunque ya era un fenómeno que se veía venir al menos desde 1998 cuando la OTAN bombardeó Serbia, que se convirtió en la primera guerra en la historia de la humanidad en la que una de las partes no perdió un solo soldado –al ser desarrollada y ganada totalmente desde el aire).
En la fiesta de la nueva tecnología liberadora y promotora de la libertad no hay espacio para los aguafiestas.
I. Colombia, Irán, Egipto y Kony 2012: Versión 1.0
Colombia, 2008. Oscar Morales crea la página de Facebook "Un millón de voces contra las FARC" y pronto se organizan marchas y movilizaciones multitudinarias en Colombia y otros lugares del mundo. Las movilizaciones reciben el apoyo convencido del entonces Presidente Álvaro Uribe.
Irán, 2009. El régimen de Ahmed Ahmadinejad enfrenta masivas revueltas populares bajo la acusación de fraude electoral. Plataformas como Facebook primero y Twitter después cobran una importancia fundamental para la organización y expansión de la protesta tanto dentro como fuera de Irán.
Egipto, 2011. Después de Túnez, la Primavera Árabe llega a Egipto. Hosni Mubarak enfrenta concentraciones masivas en la Plaza del Tahrir. El uso de las redes sociales para alentar la disidencia cobra una importancia fundamental: 15 días de protestas no violentas terminan con un régimen al que décadas de violencia no pudieron derribar.
Kony 2012. Un buen día aparece el documental Kony 2012 y se convierte en tema de debate a todos los niveles. El video, realizado por la organización Invisible Children, detalla y promueve una estrategia controversial de movilización social, relaciones públicas y presión política –que incluye la posibilidad de una intervención militar– para conseguir la detención del líder del Ejército de la Resistencia del Señor, Joseph Kony.
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Como canciones de cuna, estas historias de éxito no están nada mal. Salvo por el último caso –cuyos ángulos turbios eran más evidentes– en principio, estas causas parecen de una transparencia, legitimidad, espontaneidad y libertad innegable.
Pero toda historia tiene su lado oscuro.
II. Colombia, Irán, Egipto y Kony 2012: Antecedentes
Colombia. Resulta interesante que la campaña "Un millón de voces" se hubiese dirigido contra el grupo guerrillero al que prácticamente todas las organizaciones de derechos humanos reconocidas atribuyen apenas el 20 por ciento de las atrocidades, y que obvie por completo a los grupos paramilitares –en cualquiera de sus presentaciones, ya sea con su nombre anterior de Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) o el más actual de Águilas Negras, y su relación, documentada y permanente con las fuerzas armadas del Estado colombiano– a quienes se atribuye en conjunto hasta el 80 por ciento de las atrocidades. No está de más decir que Colombia, particularmente bajo el gobierno de Álvaro Uribe, durante el cual tuvo lugar el movimiento, ha sido y se mantiene como el primer receptor de asistencia militar estadounidense en el hemisferio.
Irán. En una relación caracterizada por la tensión permanente por el entuerto que Washington mantiene con Teherán debido a lo que llaman la "amenaza nuclear iraní", la lógica y el sentido común parecerían no tener lugar: si hay una "amenaza nuclear" en la zona, ésta no es iraní, sino israel. Si hay un programa "nuclear iraní" en Irán, no necesariamente es una amenaza, puede tener usos pacíficos, y la "amenaza iraní" que tiene histérico al mundo, hasta el día de hoy, no puede afirmarse categóricamente que sea nuclear. ¿Entonces? En política, la frontera que separa la oportunidad del oportunismo se desdibuja, si no hubiese sido por el proceso electoral alguna otra excusa habría aparecido para alimentar la protesta interna. Lo han hecho antes, lo han hecho siempre desde 1979; con todos los líderes, desde los radicales religiosos como el Ayatola Jomeini, los conservadores moderados como Rafsanjani, y los liberales moderados como Jatami. De aquí que no debe extrañar el acoso al actual presidente. Por cargar la culpa de no ser títeres como Sha, todos son colocados en la misma bolsa y son acusados y acosados en consecuencia, ahora con protestas civiles, ahora con sanciones, ahora con condenas internacionales, ahora con mentiras, ahora con falsificaciones...
Egipto. Hosni Mubarak llegó al poder en 1981 y se quedó ahí treinta años a sangre y fuego. Sangre y fuego alimentados con el apoyo irrestricto político, económico, militar, diplomático y propagandístico de los Estados Unidos. ¿Qué tanto apoyo recibió? El suficiente como para convertir a Egipto en los últimos treinta años en el segundo receptor de asistencia militar estadounidense detrás sólo de Israel. ¿Y entonces? ¿Por qué contribuir a su caída? Una pregunta sencilla de respuesta similar: para que todo siga igual (y es que llega un momento en que los aliados tiránicos son impresentables). Tras las revueltas de la Plaza del Tahrir ¿quién tiene el poder en Egipto? Una vez más, pregunta sencilla con respuesta similar: los mismos, los de siempre. Los militares que asistieron al sátrapa ayer dominan ahora, igual pero sin él, de tal suerte que, educados en los usos y costumbres de los gobiernos títeres –como su antiguo patrón– no tienen para cuándo irse.
Kony 2012. No son los productores del documental quienes mejor ofrecen la forma para entender su trabajo –el cómo–, sino Henry Kissinger, quien en su libro La Diplomacia (FCE, México, 1994) dice todo lo que hay que saber de la diplomacia estadounidense desde a primera página:
"Ninguna sociedad ha insistido con mayor firmeza en lo inadmisible de la intervención en los asuntos internos de otros Estados, ni ha afirmado más apasionadamente que sus propios valores tenían aplicación universal. Ninguna nación ha sido más pragmática en la conducción cotidiana de su diplomacia, ni más ideológica en la búsqueda de sus convicciones morales históricas. Ningún país se ha mostrado más renuente a aventurarse en el extranjero, mientras formaba alianzas y compromisos de alcance y dimensiones sin precedente".
Con Kissinger, los productores de Kony 2012 coincidirían que si solicitan el envío de tropas a Uganda –como efectivamente lo hacen– es muy a pesar de la doctrina histórica de la diplomacia estadounidense de "no intervenir en asuntos internos de otros estados" y de su conocida renuencia a "aventurarse en el extranjero", y que nada tienen que ver los recursos naturales de la zona. De acuerdo con su visión, este no es más que un nuevo episodio de lo que Noam Chomsky llamó para el caso de Kosovo "El nuevo humanismo militar". Humanismo y desinterés que, por cierto, ilustra New York Times (marzo 24, 2012):
"An intense debate within the Obama admnistration over resuming military assistance to Egypt, which in the end was approved Friday by Secretary of State Hillary Rodham Clinton, turned in part on a question that had nothing to do with democratic progress in Egypt but rather with American jobs at home".
Y es que sería inhumano detener las líneas de producción de armamento: provocaría desempleo en los Estados Unidos.
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En suma, movimientos civiles, humanitarios, horizontales, descentralizados y aparentemente espontáneos muy convenientes... cuando se les observa desde Washington.
fernando.montiel.t@gmail.com