Sábado 18 de mayo de 2013 
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ACTUALIZADO 2011-02-23 13:06:58 AT
Levantar una piedra
Diego Enrique Osorno
REPORTERO
Todo empezó en el barrio
2011-02-23 13:06:58


(7 de 66)



Todo empezó en el barrio.
Ese día De la Paz topó al Borja y poco tiempo después llegó Édgar en su carro, y luego El Cala a pie. Fueron a casa de la hermana de De la Paz, en Nayarit esquina con la calle Hugo Chávez, muy cerca de una plaza pública vacía y cenicienta, de las que abundan adrede en Ciudad Juárez. Querían dinero para cervezas. Iban muy serios, tenían en el rostro facciones tensas, no se permitían fácilmente una sonrisa. Al principio también estaba el Borja, pero Édgar preguntó si traía dinero y el Borja dijo que no. El Borja se agüitó y bajó del carro. De la Paz dice que él también se quería ir pero Édgar le aseguró que él iba a invitarle las cervezas, así que se quedó. En ese momento De la Paz imaginó de qué se trataba todo. Cuando despidió al Borja, le contó en voz baja que seguramente Édgar y El Cala traían una mujer en la cajuela del carro. El Borja le respondió a De la Paz que tuviera cuidado. Luego desapareció entre los gritos de animales callejeros y los niños de la vecindad. El Cala, Édgar y De la Paz se fueron a dar la vuelta. En el carro tomaron cervezas y unas pastillas Roche. Después Édgar le preguntó a De la Paz si le ayudaba a tirar unas bolsas, ya que él era un bato machín y bien cuadrado.



Cruzaron Jilotepec, después la avenida De las Torres hasta llegar a Ampliación Ejército Nacional, donde entraron por una brecha que da al canal del drenaje. Ahí Édgar estacionó la nave y luego le dio las llaves a De la Paz para que abriera la cajuela y bajara la bolsa. De la Paz no pudo abrir, ya que no supo cuál era la llave correcta. Édgar le dijo que como era wey, le arrebató el juego de llaves y abrió él la cajuela. Adentro había una bolsa negra con unas asas para depositar basura. De la Paz la quiso abrir, pero Édgar le dijo que no. Mejor tócala, sugirió con voz de mando. Al hacerlo, De la Paz sintió una cabeza, pelo y hombro humanos. Supo que era una mujer ya que el pelo estaba muy esponjado y largo. Ante ello, De la Paz le preguntó a Édgar: “¿Otra vez?” y éste le contestó: “Ándale, ándale, ayúdame a tirarla”, por lo que no le quedó duda de que se trataba de otra mujer.

Sacaron la bolsa de la cajuela, la columpiaron hasta tomar suficiente vuelo y luego la aventaron cerca del canal. Luego Édgar empujó a De la Paz; De la Paz se enojó y protestó. Édgar amenazó con dejarlo en el canal si seguía chingando. Se subieron al carro y allí se tranquilizaron.

La bolsa la dejaron exactamente donde se encontraba el cuerpo de otra mujer a la que habían ido a tirar antes. De ahí se fueron al cantón de De la Paz. Édgar dejó el carro, y El Cala y De la Paz se dieron un golpe de Pegaloco con el cual vieron una nube brillante en el horizonte y otros avisos luminosos.

Luego El Cala y De la Paz se fueron al barrio de los Souwers. Ambos estaban fichados ahí porque eran de Los Cobras y si subían o bajaban a barrios ajenos podían ser torcidos. Como una hora después de que tiraron a la mujer de la bolsa negra hubo otra muerta. De la Paz no recuerda cuándo fue ni en dónde ni quién la mató, pero sí sabe que él, junto con El Cala y Édgar, estuvieron caminando de nuevo en la búsqueda de una brecha dónde aventarla.

Iban por un camino sumido en un silencio que llegaba a zumbar en los oídos.

@diegoeosorno

 
 
   
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