Los potencialistas
El talento es potencial. No basta tener el talento, hay que encontrar la manera de aprovecharlo. Antes se decía que había que explotar el mejor de los talentos, dedicarse a ése. Ahora hay quienes explotan al mismo tiempo todos los que tienen.
Un estudio de la consultora inglesa The Future Laboratory y American Express dice que en esta época la gente no construye su existencia alrededor de una carrera única, sino que detecta sus múltiples aptitudes y las explota al máximo. Los han llamado los potencialistas.
A veces los talentos y las posibilidades están latentes, algún factor debe intervenir para que se detone el potencialismo. Puede ser una crisis financiera, un problema personal o una oportunidad inesperada. Ante ese punto crítico la creatividad se activa, y los potencialistas encuentran la forma de diversificarse, o bien, dar un volantazo y desviar su vida hacia un lugar inesperado. Y triunfar.
Cuando a un potencialista no le satisface ninguna de sus opciones, entonces crea una nueva. Son alérgicos al conformismo, por lo que siempre están en busca de retos y no le temen apostar a empresas vanguardistas. Según el estudio, 33% de los mexicanos encuestados está adoptando el potencialismo como forma de vida.
Éstas son las historias de 10 potencialistas mexicanos.
CHRISTIAN VALDELIEVRE
Banquero, cineasta y gourmet

De niño, Christian Valdelièvre llevaba un registro de las películas que había visto, y a los 16 años fue el enviado de Televisa al Festival de Cannes. Pero a la hora de elegir una carrera optó por una licenciatura en Administración de Empresas y una maestría en Negocios en Harvard.
Al egresar, el banco JP Morgan lo contrató en sus oficinas en Nueva York. En 1988 lo trasladaron a la Ciudad de México. Estando aquí no pudo evitar hacer comparaciones con Manhattan, y se preguntaba por qué no había conciertos, bares ni buenas producciones cinematográficas. Tuvo la idea de traer a Madonna, pero la abandonó. Lo que sí hizo fue abrir el bar Ixchel, a finales de 1994.
El lugar, que marcó un hito en la ciudad, les perteneció a él y a sus socios hasta hace cuatro años.
Pero lo que realmente tenía ganas de hacer eran películas. Así conoció al director Antonio Serrano, que un día le dio el guión de Sexo, pudor y lágrimas. “Lo leí y dije: ‘Hay que hacerlo’”. Valdelièvre consiguió lo necesario para echar a andar la cinta, que en 1998 se estrenó y tuvo una aceptación sin precedentes. “Creímos que íbamos a vender un millón de boletos, pero fueron cinco millones”, dice orgulloso.
En 2001, Valdelièvre dejó su carrera de banquero para dedicarse de lleno a la producción cinematográfica. “Hago películas de una manera increíblemente privilegiada: sólo filmo las que quiero. No me interesa sacar una o dos al año, sólo que queden padres”. Valdelièvre ha producido las dos cintas de Fernando Eimbcke, Temporada de patos y Lake Tahoe, y actualmente trabaja en el próximo filme de Rodrigo Plá.
Aún quedaba otra inquietud en él: la comida. Hace dos años se alió con la chef Sonia El-Nawal para abrir Dumas, un lugar de comida gourmet lista para llevar. Después de proyectos tan distintos, Valdelièvre no planea detenerse. “Tengo otras ideas en la cabeza. Por ahí hay una siguiente etapa que tengo en mente, que no tiene nada que ver con bancos, cine ni restaurantes. Y es sorpresa”, dice.
DÉBORAH HOLTZ
Editora salsera

Cuando le preguntan a Déborah Holtz qué quería ser de grande le cuesta trabajo encontrar respuesta, pero de pronto recuerda: “Quería tocar la batería”. A pesar de su pasión por la música, se empezó a interesar en filosofía, medios y literatura, y estudió Comunicación. A los 26 años decidió fundar una empresa: Trilce, una editorial que en sus inicios pretendía ser una productora.
A mediados de los noventa surgió la idea de Sensacional de diseño mexicano, una compilación de gráfica popular. Holtz y su socio Juan Carlos Mena tardaron cuatro años en realizarlo. “Nuestra idea la veían como algo muy naco”, dice refiriéndose al desdén de muchos mexicanos por lo mexicano. Cuando se publicó fue un éxito. A partir del libro, Trilce montó una exposición que ha recorrido ciudades como Nueva York, Zaragoza y Alejandría y cuya siguiente parada es Bogotá, y lanzó una línea de ropa y accesorios.
Luego vinieron publicaciones como la colección de poesía Tristán Lecoq; Paso del Nortec. This is Tijuana!, sobre el movimiento fronterizo encabezado por el Colectivo Nortec; Espectacular de lucha libre, con retratos de Lourdes Grobet —otra exposición que ha viajado por el mundo—; Tepito ¡bravo el barrio!, con fotografías de Francisco Mata; y A dónde vais Monsiváis, una guía del DF a partir de textos del escritor. La siguiente es un libro del artista Pedro Friedeberg, acompañado de una exposición en Bellas Artes.
“Hemos sido muy inquietos en Trilce, fuimos del boletín al libro a la exposición y al comercio, más lo que se acumule la próxima semana”, dice. Su alma multifacética va más allá de lo editorial. Colabora en programas de radio y televisión, y coordina Círculo Editorial Azteca, un programa de difusión literaria.
De aquel sueño de tocar batería perdura su pasión por la música. Conduce el programa de radio, Salsajazzeando:“Toda la semana escucho música en el coche, los sábados preparo mi guión y la producción”. Y tiene más planes. “Mi vocación frustrada es ser dj, tengo que comprarme una tornamesa. Estoy queriendo hacer otro programa de tele. No sé qué voy a hacer mañana”, dice.
MARTHA DEBAYLE
Locutora, empresaria y madre

En alguna época, Martha Debayle jugaba a ser locutora con ganas de que la travesura se convirtiera en realidad. En la universidad conoció al hijo del dueño de una estación de radio y le pidió ayuda para que le hicieran una prueba. “Mil veces me dijo que no, pero yo insistí por un año. Hice la prueba, les gustó, y me dieron mi primer programa”, dice. Al mes la transfirieron al horario estelar. A partir de ahí no ha dejado de hablar en radio ni de aparecer en televisión. Ha traducido y presentado eventos como los Grammy, los premios Oscar o Miss Universo y es una de esas voces que casi cualquier mexicano reconoce.
Pero lo que catapultó a Debayle como líder de opinión y modelo de muchas mujeres es su empresa, bbmundo, que fundó en el año 2000. “A raíz del nacimiento de mi primera hija hacía un segmento en televisión llamado bbtips, y un día se me ocurrió que sería interesante y muy educativo tener todos esos contenidos en algún lado de forma permanente. La solución era una página de internet”. Debayle pasaba las noches planeando y diseñando bbmundo.com, un sitio con información útil para mamás y papás, del que más adelante se desprendió una revista, un espacio en radio y, próximamente, ciclos de conferencias.
“Yo no era alguien con un background de un mba de Harvard ni que haya pensado en finanzas. bbmundo empezó como una labor social, un compromiso con las mamás de México y el interés de saber más sobre mi propia maternidad, no como un negocio”, dice.
Debayle cree que la clave para hacer tantas cosas es priorizarlas. “Si no todo se vuelve urgente, y empiezas a ser una persona reactiva
en lugar de proactiva —dice—. Lo más importante es encontrar tu true calling, el gran hilo conductor de tu vida. El mío son mis niñas”.























