El ataque de las chicas
Lucía Puenzo y Ana Katz son dos jóvenes directoras argentinas que han sorprendido al público con sus películas, XXY y Una novia errante. Ambas se suman a una larga lista
de realizadoras que están haciendo cine de calidad en su país.
En los últimos tiempos diversas películas que abordan temáticas profundas con estilos diferentes, dirigidas por mujeres jóvenes, llenaron durante semanas las salas de los cines comerciales de Buenos Aires. Estas directoras no siguen la misma línea dramática ni estética. Tampoco enarbolan una bandera común más que la del país donde nacieron y la de haber conquistado una industria tradicionalmente dominada por hombres, donde hace años descolló, apenas, un nombre femenino: el de María Luisa Bemberg, directora de Camila, De eso no se habla, y Yo, la peor de todas, entre otras, y pionera en lograr un espacio para la mujer en el séptimo arte de su país.
En este marco, habría que destacar dos nombres. El primero es el de Lucía Puenzo. Tiene 30 años, es egresada de la fuc (Fundación Universidad de Cine) y la hija de Luis Puenzo, ganador de un premio Oscar por La historia oficial (1985), pero con vuelo propio y una mirada moderna. Joven, con una educación privilegiada y guionista de televisión, hace poco estrenó su ópera prima, XXY, con una muy buena aceptación del público local, luego de ser merecedora de cuatro premios en el Festival de Cannes de 2007. XXY cuenta la historia de un adolescente intersexual (persona que nace con ambos sexos) en una encrucijada: tomar una decisión que definirá realmente el resto de su vida. ¿Pero por qué escoger uno de ambos caminos? ¿La no elección puede al mismo tiempo ser la mejor opción? La atinada dirección de Puenzo al retratar una situación límite tan extrema mantiene al espectador en vilo durante los 87 minutos de la película, protagonizada también por reconocidos actores, entre los que se cuenta Ricardo Darín, actor de Nueve Reinas y El hijo de la novia, entre otras.
Por su parte, Ana Katz (El juego de la silla, 2002), otra de las hijas pródigas del nuevo cine argentino (antes de dirigir fue asistente de dirección del prestigioso Pablo Trapero, director a su vez de El Bonaerense y Nacido y criado), estrenó hace muy poco y también con buena repercusión en las salas de su ciudad, Una novia errante, su segundo largometraje. Actriz, guionista y directora de esta película, es una exponente del nuevo cine independiente hecho con pocos recursos. Con un humor costumbrista que toca fibras con las que cualquier espectador puede identificarse (como llamar por teléfono a alguien, cortar la llamada y sentir, inmediatamente, la necesidad irrefrenable de volver a marcar), Katz es, en la vida real, mujer de quien juega el rol de su pareja en la película, Daniel Hendler, también conocido por ser el actor fetiche de los aclamados directores Daniel Burman y Damián Szifrón.
A la lista habría que sumar los nombres de la consagradísima Lucrecia Martel (La ciénaga y La niña santa), Albertina Carri (No quiero volver a casa, Los rubios y Géminis) y Vera Fogwill (Las mantenidas sin sueños); y los de Lorena Muñoz (Los próximos pasados) y Paula Hernández (La familia Lugones), directoras de dos documentales recientes: el primero sobre un mural que el mexicano David Alfaro Siqueiros pintó en el sótano de la mansión de un millonario argentino, y de su progresiva decadencia y olvido dentro de un container, y el segundo sobre el trágico destino de la familia del poeta argentino Leopoldo Lugones.
Más allá de los géneros, el cine de todas estas mujeres es una gran noticia para los espectadores.
En este marco, habría que destacar dos nombres. El primero es el de Lucía Puenzo. Tiene 30 años, es egresada de la fuc (Fundación Universidad de Cine) y la hija de Luis Puenzo, ganador de un premio Oscar por La historia oficial (1985), pero con vuelo propio y una mirada moderna. Joven, con una educación privilegiada y guionista de televisión, hace poco estrenó su ópera prima, XXY, con una muy buena aceptación del público local, luego de ser merecedora de cuatro premios en el Festival de Cannes de 2007. XXY cuenta la historia de un adolescente intersexual (persona que nace con ambos sexos) en una encrucijada: tomar una decisión que definirá realmente el resto de su vida. ¿Pero por qué escoger uno de ambos caminos? ¿La no elección puede al mismo tiempo ser la mejor opción? La atinada dirección de Puenzo al retratar una situación límite tan extrema mantiene al espectador en vilo durante los 87 minutos de la película, protagonizada también por reconocidos actores, entre los que se cuenta Ricardo Darín, actor de Nueve Reinas y El hijo de la novia, entre otras.
Por su parte, Ana Katz (El juego de la silla, 2002), otra de las hijas pródigas del nuevo cine argentino (antes de dirigir fue asistente de dirección del prestigioso Pablo Trapero, director a su vez de El Bonaerense y Nacido y criado), estrenó hace muy poco y también con buena repercusión en las salas de su ciudad, Una novia errante, su segundo largometraje. Actriz, guionista y directora de esta película, es una exponente del nuevo cine independiente hecho con pocos recursos. Con un humor costumbrista que toca fibras con las que cualquier espectador puede identificarse (como llamar por teléfono a alguien, cortar la llamada y sentir, inmediatamente, la necesidad irrefrenable de volver a marcar), Katz es, en la vida real, mujer de quien juega el rol de su pareja en la película, Daniel Hendler, también conocido por ser el actor fetiche de los aclamados directores Daniel Burman y Damián Szifrón.
A la lista habría que sumar los nombres de la consagradísima Lucrecia Martel (La ciénaga y La niña santa), Albertina Carri (No quiero volver a casa, Los rubios y Géminis) y Vera Fogwill (Las mantenidas sin sueños); y los de Lorena Muñoz (Los próximos pasados) y Paula Hernández (La familia Lugones), directoras de dos documentales recientes: el primero sobre un mural que el mexicano David Alfaro Siqueiros pintó en el sótano de la mansión de un millonario argentino, y de su progresiva decadencia y olvido dentro de un container, y el segundo sobre el trágico destino de la familia del poeta argentino Leopoldo Lugones.
Más allá de los géneros, el cine de todas estas mujeres es una gran noticia para los espectadores.
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