Pretextos para escribir
El excéntrico escritor mexicano Mario Bellatin es único en su especie. Criticado por figurar tanto como su obra, asegura que su ideal es una literatura anónima. Su prosa atrapa por los mundos alucinantes que crea y porque —según dice— sus fábulas no son imaginadas, sino simplemente un relato de sus experiencias.
"Hace mucho que no nos vemos”, me dice Mario Bellatin con una gran sonrisa, extendiendo los brazos hacia mí: “Ahora soy Dios”.
Estamos en medio de una boda y la aseveración me cae como balde de agua fría porque no deja lugar a dudas. Bellatin no dijo “un dios” sino “Dios”, llamando mi atención al upgrade ganado desde la última vez que lo viera.
Mario Bellatin (México, 1960) ha publicado dieciocho libros y ha sido traducido a cuatro idiomas. Ha ganado importantes premios literarios —el Villaurrutia; este año el Mazatlán— y dirige, como “parte de un proceso creativo”, la Escuela Dinámica de Escritores.
Su obra es, por decir lo menos, una rara avis dentro de la narrativa mexicana.
Bellatin es una figura enigmática que, hasta hace no mucho, antes de ser deidad, era sólo uno de los escritores más connotados de América Latina.
Estamos en medio de una boda y la aseveración me cae como balde de agua fría porque no deja lugar a dudas. Bellatin no dijo “un dios” sino “Dios”, llamando mi atención al upgrade ganado desde la última vez que lo viera.
Mario Bellatin (México, 1960) ha publicado dieciocho libros y ha sido traducido a cuatro idiomas. Ha ganado importantes premios literarios —el Villaurrutia; este año el Mazatlán— y dirige, como “parte de un proceso creativo”, la Escuela Dinámica de Escritores.
Su obra es, por decir lo menos, una rara avis dentro de la narrativa mexicana.
Bellatin es una figura enigmática que, hasta hace no mucho, antes de ser deidad, era sólo uno de los escritores más connotados de América Latina.
- Páginas
- 1
























