
En la realeza
Natalie Portman no es una diva típica. Es una mujer brillante —que llegó a estudiar en Harvard— con opiniones contundentes sobre la cultura y la política. Ahora interpreta a Ana Bolena en The Other Boylen Girl y dice que las intrigas en las Cortes del siglo XVI, le recuerdan a la aristocracia de Hollywood.
Por
Carlo y Silvia Bizio |
Septiembre
|
Tags:
natalie portman, cine, actriz, hollywood, drama
|
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Natalie Hershlag, más conocida como Natalie Portman, es comparada muy a menudo con Audrey Hepburn por sus grandes ojos almendrados, las marcadas cejas y su mirada fascinante. A sus 27 años, Portman es considerada una de las actrices de mayor clase entre las jóvenes divas de Hollywood, como lo demuestra su candidatura al Oscar en 2005 por Closer, donde hizo un papel atípico para ella: el de una sexy stripper melancólica. Ahora está en la pantalla grande con la adaptación de la novela histórica The Other Boleyn Girl, en la que actúa a lado de Scarlett Johansson, otra diva en rápido ascenso. Portman interpreta a Ana Bolena, la joven inglesa que junto a su hermana María (Johansson) seducen al rey de Inglaterra, Enrique VIII (Eric Bana), creando confusión en la corte de los Tudor, desencadenando envidias y celos, incluso entre ellas, y provocando graves conflictos con la Iglesia católica en la época de 1530.
Recientemente participó en Mr. Magorium’s Wonder Emporium en el papel de la asistente del mago, interpretado por Dustin Hoffman, y también la vimos en My Blueberry Nights de Wong Kar Wai, con Jude Law y Norah Jones; dos años antes fue la protagonista absoluta de la película futurista V de venganza. Portman es sin duda la israelita–americana más famosa en el mundo. Nació el 9 de junio de 1981, su padre es de Israel y su madre estadounidense, vive en Estados Unidos desde los tres años y creció en una familia de médicos, escritores e intelectuales; para su carrera en la actuación tomó el apellido Portman de su abuela materna. Como actriz de cine la hemos visto desarrollarse frente a nuestros ojos: en 1994, cuando tenía 12 años, debutó en el thriller de Luc Besson El perfecto asesino, junto a Jean Reno. La crítica aclamó el milagro de ver la maestría con la que la joven primeriza interpretaba el papel de una niña huérfana que hace amistad con el asesino solitario realizado por Reno. Tenía 16 años cuando se rodó, en 1998, el primer episodio de La Guerra de las Galaxias y 22 años cuando bailaba sinuosamente en el tubo de baile en Closer, la película de Mike Nichols que la mostraba por primera vez como una mujer, y ya no como una muchachita. Después se distinguió en películas como Beautiful Girls, Cold Mountain, Garden State y en la reciente The Darjeeling Limited.
Portman vive en los alrededores de Nueva York, en una casa que no dista mucho de la de sus padres. Notoriamente culta y refinada, estudió psicología y leyes en Harvard. Recibió las máximas calificaciones en dos cursos impartidos por el reconocido juez y profesor Alan Dershowitz, quien a propósito de ella dijo: “Es una estudiante de extraordinaria perspicacia y disciplina, podría ser una gran abogada si lo quisiera”. Además, está muy comprometida con causas humanitarias y ambientales, por ejemplo como portavoz de la organización internacional FINCA (Foundation for International Community Assistance).
Natalie está muy ligada a su familia. “Mi padre, médico especializado en investigaciones sobre la fertilidad, conoció a mi madre durante un intercambio académico”, nos cuenta la actriz, a quien encontramos en Nueva York para el lanzamiento en Estados Unidos de The Other Boleyn Girl. “Cuando tenía tres años nos mudamos a América, primero a Washington DC, luego a Connecticut, y entonces a Nueva York. El amor por los libros y por el estudio en general caracterizó mi juventud. Los estímulos culturales jamás me faltaron en casa”. Es necesario subrayar el componente cosmopolita de la joven actriz: nacida en Medio Oriente, creció en la Costa Este estadounidense, además de inglés, habla francés y hebreo perfectamente. A los 10 años fue descubierta por un buscador de talentos, a quien no pasó desapercibida la belleza y la personalidad de la muchachita que ordenaba una pizza en un autoservicio. Fue así que la joven se acercó a la actuación, y dos años después fue contratada para El perfecto asesino.
La actriz ahora lleva una vida muy reservada, dejando filtrar poco o nada de su esfera privada. Después de sonados flirteos con el actor estadounidense Lukas Haas y el divo mexicano Gael García Bernal —no dice nada al respecto—, parece que ahora Portman se encuentra ligada sentimentalmente al cantante Devendra Banhart, en cuyo video musical de la canción Carmensita, grabado al estilo Bollywood, aparece disfrazada de princesa hindú. En diciembre Natalie estará de nuevo en el cine en la película Brothers, del director irlandés Jim Sheridan, al lado de Tobey Maguire y Jake Gyllenhaal. Esta película es un drama familiar ambientado en Estados Unidos, en el escenario de la guerra de Afganistán. Durante nuestra conversación quedamos maravillados por su compostura y la gracia de sus modales.
Natalie, hablemos primero que nada de The Other Boleyn Girl, dirigida por el inglés Justin Chadwick y basada en la novela de Philippa Gregory de 2001. ¿Cómo describe la película?
Es un novelón histórico sobre las vicisitudes mundanas y románticas de las hermanas Ana y María Bolena, sobre sus aspiraciones de poder y el ascenso a los altos rangos de la sociedad de entonces. Y sobre todo de su relación con Enrique VIII, de quien Ana fue la segunda esposa, antes de que María se volviera la amante del Rey, haciendo sentir a la cada vez más resentida Ana como “la otra Bolena”.
¿Es una película que se apega a los hechos históricos?
Como la novela de Gregory, especialista en la época Tudor y del siglo XVI, la película se inspira en lo poco que se sabe desde el punto de vista estrictamente historiográfico, recurriendo a numerosas licencias poéticas en la descripción de la relación de amor y odio entre ambas hermanas, quienes renuncian a su apacible y tranquila vida de campo para abrirse camino entre la nobleza cortesana, obedeciendo a las desenfrenadas ambiciones del padre y del tío. Con habilidad táctica y virtudes sociales logran conquistar y luego hacerse de los favores del Rey, quien, habiéndose casado antes con Catalina de Aragón, no lograba tener un heredero. Ana Bolena fue su primera amante —después Reina consorte— entonces en el tálamo real llegó el turno de María. Un triángulo con desastrosas consecuencias: la celosa y conspiradora Ana sería decapitada en la Torre de Londres el 19 de mayo de 1536 a los 36 años de edad junto con su hermano George, bajo la sospecha jamás comprobada de haber mantenido una relación incestuosa. Ana le había dado al Rey una hija, que sería la legendaria Isabel I de Inglaterra. María, de quien en la película se narra de forma hipotética que antes del nacimiento de Isabel le dio un hijo varón a Enrique, obtiene de él el indulto y termina sus días en el exilio, lejos de Londres.
¿En qué medida le parece interesante aquel periodo histórico?
Pienso que es fascinante. Fue una época en la que las mujeres, particularmente fuertes, fueron capaces de consolidarse en un mundo dominado por los hombres; mujeres con virtudes de liderazgo en lo social, político y religioso, que vivieron en un ambiente por mucho agitado. Sabía muy poco antes de la película, así que me sumergí en la lectura de varios libros de historia, sobre todo el de Gregory.
¿Encuentra paralelismos entre el siglo XVI y el mundo actual?
Los años del reinado de Enrique VIII se pueden comparar con el Wild West estadounidense. Sucedían continuamente atentados en contra de los soberanos y sus dignatarios, así como intrigas y complots, mientras cortes enteras compuestas por centenares de personas viajaban por Europa llevándose todo consigo. Los riesgos corrían por donde fuera, y todos tenían amantes… situaciones que muy bien se prestan a los dramones históricos del cine. Los juegos de poder y las ambiciones individuales no son muy distintos de los actuales.
¿Qué impresión le provoca la idea de un padre que alienta a sus hijas a manipular y seducir incluso a un rey?
Es un absurdo perverso, pero me temo que situaciones similares suceden aún hoy en algún rincón del mundo, a puerta cerrada y bajo llave. Yo tuve la fortuna de crecer en una familia liberal y progresista, con padres que me alentaron a encontrar mi camino y perseguir mis pasiones. Es difícil identificarme con la situación de las hermanas Bolena. Sin embargo, las familias de entonces, sobre todo las de la nobleza, usaban a sus hijos, fueran hombres o mujeres, como peones de ajedrez para sus intereses. Yo nunca me dejaría someter a esta clase de engaños, y nunca podría engañar a alguien para obtener lo que quiero, pero admito que The Other Boleyn Girl es una historia que reflexiona sobre ciertos aspectos de Hollywood.
¿En qué sentido?
Ana representa la joven mujer moderna que aspira al poder, mientras que María es aquella que se aleja y decide que ese mundo no le interesa. Como ellas, me siento vulnerable a la presión de la sociedad, pero lucho contra las tentaciones mundanas y trato de mantener mi dignidad moral. Sin embargo, me percató de que actualmente existe una actitud clasista en ciertos estratos sociales bajos, donde los padres sueñan con que sus hijas “se casen bien”. El hombre encumbrado continúa siendo el primer vehículo para la emancipación social y económica de la mujer. Hollywood, con su manía de celebridades —considerada por muchos como la “nueva aristocracia”— no hace otra cosa que reforzar este retrógrado arquetipo.
El hecho de que Ana Bolena hubiera adquirido tanto poder la hizo odiosa ante muchos contemporáneos, ¿verdad?
Muy cierto, y me parece que la actitud de la sociedad respecto a las mujeres influyentes y con autoridad no ha cambiado mucho en 472 años, o desde que Ana fue decapitada. En Inglaterra la gente comenzó a decir que Ana era una bruja porque tenía demasiado poder; un vicio por las habladurías difamatorias que aún hoy existe.
¿En verdad lo cree así?
Sin duda. Nuestra sociedad todavía tiende a satanizar a las mujeres en posición de poder y las vuelven su blanco con excusas ridículas. Piense en Hilary Clinton, tan preparada y con autoridad, y por lo mismo desagradable para mucha gente. O en Jane Fonda, que fue apodada “Hanoi Jane” cuando se atrevió a decir su opinión en contra de Estados Unidos en la época de la guerra de Vietnam. Hace un par de años las Dixie Chicks fueron insultadas por la mayoría conservadora por haber expresado su disentimiento contra la guerra en Irak.
¿Entonces es verdad que una celebridad con una “causa” se expone a injustas críticas por parte de la opinión pública?
Diría que sí, y peor aún una celebridad que muestre tener pasiones que trascienden el cine o la imagen. Lo que no quiere decir que alguien como yo se contenga de decir su opinión sobre eventos políticos, sociales o humanitarios. Cada uno de nosotros, con sus propias palabras y sus propias acciones, puede contribuir a mejorar el mundo, estoy convencida.
¿Fue difícil interpretar a Ana?
Sí, porque es un personaje muy distinto de los que había hecho en cine hasta ahora. Para mí fue un verdadero desafío lograr retratar de manera verosímil a una mujer inconstante, ambigua, y hasta malvada, y además, una mujer compleja, ambiciosa, enigmática… en fin, un territorio desconocido para mí.
¿Se hizo amiga de Scarlett durante el rodaje de la película?
Claro, admiro a Scarlett desde siempre, tanto como actriz que como una joven y talentosa mujer, y fui yo la que le sugirió a los productores de The Other Boleyn Girl que la contrataran para el papel de María. Era necesario alguien tan bella e inteligente como ella. Trabajar juntas fue fabuloso. Scarlett es en verdad increíble.
Natalie, en sus películas usted siempre ha ofrecido una imagen de sí misma muy pura, casta, casi virginal. ¿Qué efecto tuvo interpretar a una stripper en Closer o a una seductora en The Other Boleyn Girl?
Ya he crecido como persona y siento la necesidad de expresarme en todos los sentidos, a pesar de que me molesta la dualidad arquetípica de la mujer virgen/prostituta que hace al hombre descubrir quién es él en realidad, lo que es una presión excesiva para nosotras las mujeres. Habiendo dicho esto, quisiera precisar que ya había trabajado con el director de Closer, Mike Nichols, en la puesta teatral de La gaviota de Chéjov en Central Park, y no hubiera dejado ir la oportunidad de filmar una película con él o de actuar junto a actores como Julia Roberts, Clive Owen y Jude Law, con quien ya había trabajado en Cold Mountain. Hubiera estado dispuesta a hacer el papel de lámpara con tal de aparecer en una película junto a ellos.
Usted parece tímida y reservada de carácter, ¿en realidad es así?
Reservada, sí, pero no diría que tímida. Un actor no puede ser tímido.
¿Películas como Closer o The Other Boleyn Girl la hacen reflexionar sobre su propia sexualidad?
Claro, y me estimulan para entender mi sexualidad, darle forma. Si alguien piensa en ti como objeto de deseo, sólo tienes dos alternativas: o tratas de satisfacer la expectativa y te vuelves la supersexy, o te rebelas en contra de ello y te vuelves asexual.
¿Usted qué elegiría?
Decirlo revelaría demasiado de mi intimidad y no quiero arruinarles la sorpresa a los espectadores ni a mis futuros novios [ríe], pero como siempre, busco el justo medio.
¿Cuál es su sueño más recóndito?
Seguir trabajando y desarrollándome como actriz, explorar el mundo, descubrir nuevas cosas sin detenerme nunca. Me encanta viajar, tengo una casa en Long Island, pero muy rara vez me quedo allí más de un mes. Como Ana Bolena, yo también tengo una pequeña corte de parientes y amigos que me acompañan en mis viajes o cuando filmo una película en otra parte.
¿Cómo logra mantener tanta privacidad bajo los reflectores de los medios y no permitir que se sepa nada, por ejemplo, de su vida sentimental?
Salir con alguien ya es bastante complicado sin que el mundo entero lo sepa. Trato de llevar mi vida en un modo simple y normal, incluyendo el amor. Creo que mi privacidad logra volar bajo los radares porque soy pequeña de estatura. En general no uso maquillaje y me visto de forma casual, volviéndome casi invisible cuando salgo a la calle.
¿Qué hace exactamente para la organización FINCA?
Ayudo a promover un programa de pequeños préstamos a mujeres necesitadas del Tercer Mundo, para permitirles emprender actividades y pequeñas empresas por su cuenta. Dos tercios de la población mundial vive en la miseria, y la mayoría son mujeres y niños. Está en curso lo que los sociólogos llaman “feminización de la pobreza”, una realidad que me ha impactado. Estuve en Guatemala, en Uganda y en Ecuador por FINCA, cuya presidenta es la Reina Rania de Jordania, a quien yo admiro muchísimo por su genuino compromiso humanitario.
Sabemos que usted también es muy allegada al Estado de Israel y a su lucha de sobrevivencia en Medio Oriente, ¿qué nos puede decir al respecto?
Mis abuelos paternos huyeron de la persecución nazi y de los campos de concentración, para luego encontrar refugio en Israel. Yo crecí en América y no recuerdo nada de mis primeros tres años vividos allá, pero recién pasé dos meses en Jerusalem. Fue una experiencia maravillosa, sobre todo porque vi jóvenes judíos ortodoxos y muchachas árabes con el velo en la cabeza caminar por las calles uno junto al otro en absoluta armonía, a pesar de la tensión política y del “mito de la violencia” en Medio Oriente. Judíos y árabes históricamente son primos y no hay razón por la cual no puedan compartir ese pedazo de tierra.
¿Es partidaria de Barack Obama en su carrera por la presidencia de Estados Unidos, como su amiga Scarlett?
En realidad yo apoyaba a Hilary Clinton en el tiempo de las primarias del Partido Demócrata, como dije antes, considero que Hilary es una mujer de gran experiencia y una figura política e intelectual extraordinaria. A mi parecer hubiera sido la persona más adecuada para guiar a nuestra nación. Sin embargo, en noviembre votaré por Obama, de esto no hay duda. Aunque sueño con el día en el que al mando de Estados Unidos esté una mujer, abrazada sin temor por la población.
Recientemente participó en Mr. Magorium’s Wonder Emporium en el papel de la asistente del mago, interpretado por Dustin Hoffman, y también la vimos en My Blueberry Nights de Wong Kar Wai, con Jude Law y Norah Jones; dos años antes fue la protagonista absoluta de la película futurista V de venganza. Portman es sin duda la israelita–americana más famosa en el mundo. Nació el 9 de junio de 1981, su padre es de Israel y su madre estadounidense, vive en Estados Unidos desde los tres años y creció en una familia de médicos, escritores e intelectuales; para su carrera en la actuación tomó el apellido Portman de su abuela materna. Como actriz de cine la hemos visto desarrollarse frente a nuestros ojos: en 1994, cuando tenía 12 años, debutó en el thriller de Luc Besson El perfecto asesino, junto a Jean Reno. La crítica aclamó el milagro de ver la maestría con la que la joven primeriza interpretaba el papel de una niña huérfana que hace amistad con el asesino solitario realizado por Reno. Tenía 16 años cuando se rodó, en 1998, el primer episodio de La Guerra de las Galaxias y 22 años cuando bailaba sinuosamente en el tubo de baile en Closer, la película de Mike Nichols que la mostraba por primera vez como una mujer, y ya no como una muchachita. Después se distinguió en películas como Beautiful Girls, Cold Mountain, Garden State y en la reciente The Darjeeling Limited.
Portman vive en los alrededores de Nueva York, en una casa que no dista mucho de la de sus padres. Notoriamente culta y refinada, estudió psicología y leyes en Harvard. Recibió las máximas calificaciones en dos cursos impartidos por el reconocido juez y profesor Alan Dershowitz, quien a propósito de ella dijo: “Es una estudiante de extraordinaria perspicacia y disciplina, podría ser una gran abogada si lo quisiera”. Además, está muy comprometida con causas humanitarias y ambientales, por ejemplo como portavoz de la organización internacional FINCA (Foundation for International Community Assistance).
Natalie está muy ligada a su familia. “Mi padre, médico especializado en investigaciones sobre la fertilidad, conoció a mi madre durante un intercambio académico”, nos cuenta la actriz, a quien encontramos en Nueva York para el lanzamiento en Estados Unidos de The Other Boleyn Girl. “Cuando tenía tres años nos mudamos a América, primero a Washington DC, luego a Connecticut, y entonces a Nueva York. El amor por los libros y por el estudio en general caracterizó mi juventud. Los estímulos culturales jamás me faltaron en casa”. Es necesario subrayar el componente cosmopolita de la joven actriz: nacida en Medio Oriente, creció en la Costa Este estadounidense, además de inglés, habla francés y hebreo perfectamente. A los 10 años fue descubierta por un buscador de talentos, a quien no pasó desapercibida la belleza y la personalidad de la muchachita que ordenaba una pizza en un autoservicio. Fue así que la joven se acercó a la actuación, y dos años después fue contratada para El perfecto asesino.
La actriz ahora lleva una vida muy reservada, dejando filtrar poco o nada de su esfera privada. Después de sonados flirteos con el actor estadounidense Lukas Haas y el divo mexicano Gael García Bernal —no dice nada al respecto—, parece que ahora Portman se encuentra ligada sentimentalmente al cantante Devendra Banhart, en cuyo video musical de la canción Carmensita, grabado al estilo Bollywood, aparece disfrazada de princesa hindú. En diciembre Natalie estará de nuevo en el cine en la película Brothers, del director irlandés Jim Sheridan, al lado de Tobey Maguire y Jake Gyllenhaal. Esta película es un drama familiar ambientado en Estados Unidos, en el escenario de la guerra de Afganistán. Durante nuestra conversación quedamos maravillados por su compostura y la gracia de sus modales.
Natalie, hablemos primero que nada de The Other Boleyn Girl, dirigida por el inglés Justin Chadwick y basada en la novela de Philippa Gregory de 2001. ¿Cómo describe la película?
Es un novelón histórico sobre las vicisitudes mundanas y románticas de las hermanas Ana y María Bolena, sobre sus aspiraciones de poder y el ascenso a los altos rangos de la sociedad de entonces. Y sobre todo de su relación con Enrique VIII, de quien Ana fue la segunda esposa, antes de que María se volviera la amante del Rey, haciendo sentir a la cada vez más resentida Ana como “la otra Bolena”.
¿Es una película que se apega a los hechos históricos?
Como la novela de Gregory, especialista en la época Tudor y del siglo XVI, la película se inspira en lo poco que se sabe desde el punto de vista estrictamente historiográfico, recurriendo a numerosas licencias poéticas en la descripción de la relación de amor y odio entre ambas hermanas, quienes renuncian a su apacible y tranquila vida de campo para abrirse camino entre la nobleza cortesana, obedeciendo a las desenfrenadas ambiciones del padre y del tío. Con habilidad táctica y virtudes sociales logran conquistar y luego hacerse de los favores del Rey, quien, habiéndose casado antes con Catalina de Aragón, no lograba tener un heredero. Ana Bolena fue su primera amante —después Reina consorte— entonces en el tálamo real llegó el turno de María. Un triángulo con desastrosas consecuencias: la celosa y conspiradora Ana sería decapitada en la Torre de Londres el 19 de mayo de 1536 a los 36 años de edad junto con su hermano George, bajo la sospecha jamás comprobada de haber mantenido una relación incestuosa. Ana le había dado al Rey una hija, que sería la legendaria Isabel I de Inglaterra. María, de quien en la película se narra de forma hipotética que antes del nacimiento de Isabel le dio un hijo varón a Enrique, obtiene de él el indulto y termina sus días en el exilio, lejos de Londres.
¿En qué medida le parece interesante aquel periodo histórico?
Pienso que es fascinante. Fue una época en la que las mujeres, particularmente fuertes, fueron capaces de consolidarse en un mundo dominado por los hombres; mujeres con virtudes de liderazgo en lo social, político y religioso, que vivieron en un ambiente por mucho agitado. Sabía muy poco antes de la película, así que me sumergí en la lectura de varios libros de historia, sobre todo el de Gregory.
¿Encuentra paralelismos entre el siglo XVI y el mundo actual?
Los años del reinado de Enrique VIII se pueden comparar con el Wild West estadounidense. Sucedían continuamente atentados en contra de los soberanos y sus dignatarios, así como intrigas y complots, mientras cortes enteras compuestas por centenares de personas viajaban por Europa llevándose todo consigo. Los riesgos corrían por donde fuera, y todos tenían amantes… situaciones que muy bien se prestan a los dramones históricos del cine. Los juegos de poder y las ambiciones individuales no son muy distintos de los actuales.
¿Qué impresión le provoca la idea de un padre que alienta a sus hijas a manipular y seducir incluso a un rey?
Es un absurdo perverso, pero me temo que situaciones similares suceden aún hoy en algún rincón del mundo, a puerta cerrada y bajo llave. Yo tuve la fortuna de crecer en una familia liberal y progresista, con padres que me alentaron a encontrar mi camino y perseguir mis pasiones. Es difícil identificarme con la situación de las hermanas Bolena. Sin embargo, las familias de entonces, sobre todo las de la nobleza, usaban a sus hijos, fueran hombres o mujeres, como peones de ajedrez para sus intereses. Yo nunca me dejaría someter a esta clase de engaños, y nunca podría engañar a alguien para obtener lo que quiero, pero admito que The Other Boleyn Girl es una historia que reflexiona sobre ciertos aspectos de Hollywood.
¿En qué sentido?
Ana representa la joven mujer moderna que aspira al poder, mientras que María es aquella que se aleja y decide que ese mundo no le interesa. Como ellas, me siento vulnerable a la presión de la sociedad, pero lucho contra las tentaciones mundanas y trato de mantener mi dignidad moral. Sin embargo, me percató de que actualmente existe una actitud clasista en ciertos estratos sociales bajos, donde los padres sueñan con que sus hijas “se casen bien”. El hombre encumbrado continúa siendo el primer vehículo para la emancipación social y económica de la mujer. Hollywood, con su manía de celebridades —considerada por muchos como la “nueva aristocracia”— no hace otra cosa que reforzar este retrógrado arquetipo.
El hecho de que Ana Bolena hubiera adquirido tanto poder la hizo odiosa ante muchos contemporáneos, ¿verdad?
Muy cierto, y me parece que la actitud de la sociedad respecto a las mujeres influyentes y con autoridad no ha cambiado mucho en 472 años, o desde que Ana fue decapitada. En Inglaterra la gente comenzó a decir que Ana era una bruja porque tenía demasiado poder; un vicio por las habladurías difamatorias que aún hoy existe.
¿En verdad lo cree así?
Sin duda. Nuestra sociedad todavía tiende a satanizar a las mujeres en posición de poder y las vuelven su blanco con excusas ridículas. Piense en Hilary Clinton, tan preparada y con autoridad, y por lo mismo desagradable para mucha gente. O en Jane Fonda, que fue apodada “Hanoi Jane” cuando se atrevió a decir su opinión en contra de Estados Unidos en la época de la guerra de Vietnam. Hace un par de años las Dixie Chicks fueron insultadas por la mayoría conservadora por haber expresado su disentimiento contra la guerra en Irak.
¿Entonces es verdad que una celebridad con una “causa” se expone a injustas críticas por parte de la opinión pública?
Diría que sí, y peor aún una celebridad que muestre tener pasiones que trascienden el cine o la imagen. Lo que no quiere decir que alguien como yo se contenga de decir su opinión sobre eventos políticos, sociales o humanitarios. Cada uno de nosotros, con sus propias palabras y sus propias acciones, puede contribuir a mejorar el mundo, estoy convencida.
¿Fue difícil interpretar a Ana?
Sí, porque es un personaje muy distinto de los que había hecho en cine hasta ahora. Para mí fue un verdadero desafío lograr retratar de manera verosímil a una mujer inconstante, ambigua, y hasta malvada, y además, una mujer compleja, ambiciosa, enigmática… en fin, un territorio desconocido para mí.
¿Se hizo amiga de Scarlett durante el rodaje de la película?
Claro, admiro a Scarlett desde siempre, tanto como actriz que como una joven y talentosa mujer, y fui yo la que le sugirió a los productores de The Other Boleyn Girl que la contrataran para el papel de María. Era necesario alguien tan bella e inteligente como ella. Trabajar juntas fue fabuloso. Scarlett es en verdad increíble.
Natalie, en sus películas usted siempre ha ofrecido una imagen de sí misma muy pura, casta, casi virginal. ¿Qué efecto tuvo interpretar a una stripper en Closer o a una seductora en The Other Boleyn Girl?
Ya he crecido como persona y siento la necesidad de expresarme en todos los sentidos, a pesar de que me molesta la dualidad arquetípica de la mujer virgen/prostituta que hace al hombre descubrir quién es él en realidad, lo que es una presión excesiva para nosotras las mujeres. Habiendo dicho esto, quisiera precisar que ya había trabajado con el director de Closer, Mike Nichols, en la puesta teatral de La gaviota de Chéjov en Central Park, y no hubiera dejado ir la oportunidad de filmar una película con él o de actuar junto a actores como Julia Roberts, Clive Owen y Jude Law, con quien ya había trabajado en Cold Mountain. Hubiera estado dispuesta a hacer el papel de lámpara con tal de aparecer en una película junto a ellos.
Usted parece tímida y reservada de carácter, ¿en realidad es así?
Reservada, sí, pero no diría que tímida. Un actor no puede ser tímido.
¿Películas como Closer o The Other Boleyn Girl la hacen reflexionar sobre su propia sexualidad?
Claro, y me estimulan para entender mi sexualidad, darle forma. Si alguien piensa en ti como objeto de deseo, sólo tienes dos alternativas: o tratas de satisfacer la expectativa y te vuelves la supersexy, o te rebelas en contra de ello y te vuelves asexual.
¿Usted qué elegiría?
Decirlo revelaría demasiado de mi intimidad y no quiero arruinarles la sorpresa a los espectadores ni a mis futuros novios [ríe], pero como siempre, busco el justo medio.
¿Cuál es su sueño más recóndito?
Seguir trabajando y desarrollándome como actriz, explorar el mundo, descubrir nuevas cosas sin detenerme nunca. Me encanta viajar, tengo una casa en Long Island, pero muy rara vez me quedo allí más de un mes. Como Ana Bolena, yo también tengo una pequeña corte de parientes y amigos que me acompañan en mis viajes o cuando filmo una película en otra parte.
¿Cómo logra mantener tanta privacidad bajo los reflectores de los medios y no permitir que se sepa nada, por ejemplo, de su vida sentimental?
Salir con alguien ya es bastante complicado sin que el mundo entero lo sepa. Trato de llevar mi vida en un modo simple y normal, incluyendo el amor. Creo que mi privacidad logra volar bajo los radares porque soy pequeña de estatura. En general no uso maquillaje y me visto de forma casual, volviéndome casi invisible cuando salgo a la calle.
¿Qué hace exactamente para la organización FINCA?
Ayudo a promover un programa de pequeños préstamos a mujeres necesitadas del Tercer Mundo, para permitirles emprender actividades y pequeñas empresas por su cuenta. Dos tercios de la población mundial vive en la miseria, y la mayoría son mujeres y niños. Está en curso lo que los sociólogos llaman “feminización de la pobreza”, una realidad que me ha impactado. Estuve en Guatemala, en Uganda y en Ecuador por FINCA, cuya presidenta es la Reina Rania de Jordania, a quien yo admiro muchísimo por su genuino compromiso humanitario.
Sabemos que usted también es muy allegada al Estado de Israel y a su lucha de sobrevivencia en Medio Oriente, ¿qué nos puede decir al respecto?
Mis abuelos paternos huyeron de la persecución nazi y de los campos de concentración, para luego encontrar refugio en Israel. Yo crecí en América y no recuerdo nada de mis primeros tres años vividos allá, pero recién pasé dos meses en Jerusalem. Fue una experiencia maravillosa, sobre todo porque vi jóvenes judíos ortodoxos y muchachas árabes con el velo en la cabeza caminar por las calles uno junto al otro en absoluta armonía, a pesar de la tensión política y del “mito de la violencia” en Medio Oriente. Judíos y árabes históricamente son primos y no hay razón por la cual no puedan compartir ese pedazo de tierra.
¿Es partidaria de Barack Obama en su carrera por la presidencia de Estados Unidos, como su amiga Scarlett?
En realidad yo apoyaba a Hilary Clinton en el tiempo de las primarias del Partido Demócrata, como dije antes, considero que Hilary es una mujer de gran experiencia y una figura política e intelectual extraordinaria. A mi parecer hubiera sido la persona más adecuada para guiar a nuestra nación. Sin embargo, en noviembre votaré por Obama, de esto no hay duda. Aunque sueño con el día en el que al mando de Estados Unidos esté una mujer, abrazada sin temor por la población.
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