amistad entre Joaquín “El Chapo” Guzmán y Dámaso López Núñez

¿Cómo surgió la amistad entre Joaquín “El Chapo” Guzmán y Dámaso López Núñez?

Tras la captura de “el Chapo” Guzmán, su mano derecha heredó su imperio. ¿Cómo surgió la amistad entre Joaquín “El Chapo” Guzmán y Dámaso López Núñez?

Por Redacción Gatopardo / Ilustración de Daniel Berman

Dámaso López Núñez, mano derecha de Joaquín El Chapo Guzmán por varios años, es el heredero de su imperio. Su experiencia, visión y hasta su comportamiento lo encaminaron de forma orgánica a ocupar un lugar aparentemente predestinado a los hijos de Guzmán Loera, pero, ¿cómo surgió la amistad entre Joaquín “El Chapo” Guzmán y Dámaso López Núñez?

En 1993, El Chapo fue capturado e ingresado a la cárcel de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, Estado de México. Casi tres años después y por una maniobra de sus abogados, fue transferido al Penal de Puente Grande, a las afueras de Guadalajara, ciudad donde vivía su familia.

Durante esos años, el panorama para el líder del Cártel de Sinaloa era desolador, e incluso intentó lograr un acuerdo con agentes de la DEA. No había nada que El Chapo odiara más que la cárcel. Su suerte cambiaría en febrero de 1999, cuando Dámaso López Núñez –apodado El licenciado–, un ex comandante de la policía judicial de Sinaloa, se convirtió en el subdirector del penal.

Con los directores del penal como cómplices –Mario Marín y Leonardo Beltrán Santana–, López Núñez se encargó de cumplir los deseos de El Chapo, ayudados por un grupo de comandantes y custodios llamados “los Sinaloas”. Así ingresaron teléfonos celulares, alcohol, droga, viagra, comida de los mejores restaurantes de Guadalajara y hasta grupos musicales a la prisión. Cuando las prostitutas no satisfacían a Guzmán Loera, El licenciado convocaba a cocineras, enfermeras y afanadoras que trabajaban en la cárcel, quienes accedían a tener relaciones con el capo a cambio de dinero.

Los deseos de El Chapo eran pagados por dinero enviado por su primo, el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva. El dinero se repartía entre personal del penal y algunos prisioneros; sin embargo, cuando el dinero no era suficiente para corromper a algún involucrado, López Núñez recurría a los Sinaloas para infundir terror.

Dámaso López Núñez renunció a su cargo en el penal a finales de octubre del 2000, pero siguió visitando al capo en Puente Grande. La última de sus visitas fue diez días antes de su fuga, su primer paso hacia la reconstrucción del imperio de drogas más poderoso del mundo.

Conoce la historia completa en “¿Quiénes son los herederos de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo?”, reportaje de Anabel Hernández, publicado en Gatopardo Núm. 180.

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