DADA Zúrich: una forma de arte sin obra

A través de un invaluable archivo, la exposición DADA Zúrich revisa los orígenes del mítico Cabaret Voltaire, donde nació el dadaísmo.

Por Samantta Hernández Escobar

“El arte está necesitado de una operación. El arte es una PRETENSIÓN recalentada”, así lo dictaba uno de los fragmentos escritos por el poeta rumano Tristan Tzara en Los siete manifiestos Dadá. No existe concepto único para definir a la vanguardia que surgió de las veladas que organizaron poetas europeos en el Cabaret Voltaire de 1916. Un grupo de jóvenes que cuestionaban la cultura y los estragos heredados de la Primera Guerra Mundial. De esta visión, Zúrich se convirtió en la cuna del dadaísmo, un sentimiento revolucionario orquestado por el poeta alemán Hugo Ball.

“El dadaísmo carece de estilo, los poemas que recitaban en el Cabaret Voltaire no tenían ningún sentido y eso es lo que anunciaba la voluntad abstracta del movimiento”, explicó Javier Maderuelo, investigador del Archivo Lafuente y curador de la exposición DADA Zúrich. Fundado en 2002, el archivo creado por José María Lafuente es una de las colecciones más importantes especializadas en la historia del arte del siglo XX. Como parte de la Estancia femsa —plataforma cultural auspiciada por Casa Luis Barragán y la Colección FEMSA—, DADA Zúrich se presentará hasta el 30 de abril en el taller de Luis Barragán. Como uno de los espacios arquitectónicos más importantes para la cultura contemporánea, recibe a esta exposición compuesta por 30 documentos entre revistas, carteles, libros y folletos.

Fotografía: Ramiro Chavés

El Cabaret Voltaire fue un espacio en la Spiegelgasse de Zúrich en el que Ball organizó las mejores veladas, espectáculos eclécticos en los que todo asistente podía participar. Desde la lectura de un poema hasta la actuación del mismo, el principal objetivo era conseguir una estrategia para deconstruir la cultura y el arte. “Podríamos decir que el dadá es el inicio del performance, donde la obra de arte no es un objeto, sino una acción donde lo único que nos queda es la referencia del nombre y título”, explicó Maderuelo sobre el nacimiento de este movimiento reaccionario. A estas reuniones, se sumaron artistas como la escritora Emmy Hennings, el arquitecto Marcel Janco y Tristan Tzara, quien se convertiría en el máximo representante al llevar el movimiento a París.

Sin embargo, tras seis meses de reuniones diarias terminó el contrato de alquiler del Cabaret y el movimiento se mudó al mundo editorial con la revista DADA. “Ellos mismos autogestionaban toda la producción, escribían los textos, hacían las ilustraciones, elegían la tipografía y se encargaban de la composición”, detalló el curador. Comprender un texto dadaísta puede ser una tarea complicada, la sola idea de separar un formato que mezcla frases y dibujos deslinda la obra del propósito real de la vanguardia. El dadaísmo es en sí una postura en contra del racionalismo, una manera de reivindicar la libertad y la espontaneidad.

A diferencia de otras vanguardias, el dadaísmo jamás figuró en la pintura o escultura, su expresión se dio en la ejecución impresa. “Quizá es una de las razones por las que no ha tenido la proyección historiográfica que hubiera podido tener”, afirmó Maderuelo. A pesar de esto, los estudiosos no tardaron en darse cuenta de la importancia que tenían los documentos dadá, pues éstos fueron influencia primordial para la segunda vanguardia: el posmodernismo.

La exposición DADA Zúrich recupera algunas de las publicaciones vitales de esta vanguardia, en especial los siete tomos de la revista DADA. Publicación de la que se encargaron Hans Arp y Marcel Janco durante los primeros números y que poco después retomaría Tristan Tzara. Justo de esta revista se recupera la inspiración de la museografía realizada por la arquitecta Frida Escobedo, quien retoma la portada de los números 4 y 5 con un dibujo de Francis Picabia para crear cada uno de los formatos de la exposición.

DADA Zúrich es una oportunidad única de conocer y admirar los documentos originales que dieron vida a uno de los movimientos intelectuales más importantes del siglo XX, que fomentó de alguna forma un arte revolucionario.

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