Robert Ryman y todo ese jazz

Robert Ryman escucha jazz en su estudio, todo el tiempo. Este género musical es el que mejor explica el estilo innovador y desenfadado del artista.

Por Sandrine Ortega

“Cada día en su estudio Ryman está escuchando jazz”. Así habla sobre Robert Ryman, Courtney J. Martin, curadora de la exhibición sobre el pintor estadounidense organizada por la Dia Art Foundation y la cual estará en el Museo Jumex hasta el 30 de abril. Mediante la muestra de obras de cinco décadas de la producción del artista, se quiere dar a conocer los elementos que formaban el eje central de su pintura, la cual a pesar de estar formada en ocasiones por tornillos, pernos, aluminio o esmalte, él siempre considera como tal.

Robert Ryman (Nashville, 1930) ha sido englobado dentro de los movimientos monocromáticos, minimalistas y conceptuales de la historia del arte. Pero si miramos su obra y su teoría, su pintura tiene ciertas características lineales que conforman el eje de su creación: el color, la luz, la estructura, la aplicación, el tamaño y la vibración. Entremezclando estos elementos, Ryman consigue romper con la idea tradicional de la pintura y crear su propia línea teórica.

"Sin título", 1958. Robert Ryman.

“Sin título”, 1958, Robert Ryman. Caseína y grafito sobre papel. Foto: Bill Jacobson / Cortesía de The Greenwich Collection Ltd. Dia Art Foundation, Nueva York.

Al entrar en las salas del Museo Jumex algo salta inmediatamente a la vista: la mayoría de las obras son blancas. Pero, además del hecho de que cada ser humano ve los colores de manera diferente por cuestiones ambientales o biológicas, Courtney lo explica así: “Es discutible que estas pinturas sean blancas. Si se miran de cerca, hay muchas diferencias. Cuando las ves juntas, se ve que no son blancas porque son diferentes tonos. Esto genera en realidad una conversación sobre la luz. Depende de si las vemos con luz artificial, natural o de cómo esta se proyecta en la superficie. De hecho, Robert Ryman no tiene ventanas en su estudio y crea con luz artificial todo el tiempo. Aun así quiere que nosotros las veamos con luz natural para que no pensemos que todas son blancas y apreciemos las diferencias”.

Estas conversaciones entre la pintura, el concepto de pintura y el prejuicio del espectador con respecto a ella no cesan. “Ryman crea también una conversación sobre metales” añade Courtney. Las estructuras que el artista usa a la hora de apoyar, superponer o montar sus lienzos son partes del mismo y se convierten, por lo tanto, en pintura. Al romper los límites de los materiales como el papel o el metal, usado principalmente en escultura, pasan a ser una pintura al estar colocados como una y al estar decorados por color, aunque sea en forma de esmalte, un material al que estamos menos acostumbrados de ver en obras pictóricas. Un ejemplo de esto, es la obra Sin Título de 1973 donde Robert Ryman pinta, con esmalte de porcelana recocido blanco, cinco paneles cuadrados de cobre oxidado.

"Sin título", 1960, Robert Ryman.

“Sin título”, 1960, Robert Ryman. Óleo y gesso sobre lienzo de lino tensado. Foto: Bill Jacobson / Cortesía de The Greenwich Collection Ltd. Dia Art Foundation, Nueva York.

La aplicación de las obras en el muro es algo con lo que Ryman ha jugado desde la época más temprana de su carrera, en los inicios de los años ’60. Las continuas referencias al muro y cómo la pintura se relaciona con el soporte es algo constante en su reflexión pictórica. Algunas de sus pinturas, montadas en estructuras casi al nivel del piso o separadas ligeramente del muro, crean la sensación de estar flotando y en el costado se pueden apreciar las grapas que unen el lienzo con el soporte. Dejar estas grapas visibles, incluirlas en la pintura, o incluso, como ocurre en la obra Arista de 1968 donde Robert Ryman pega un lienzo cuadrado directamente a la pared mediante grapas, son sus maneras de preguntarnos, ¿a caso deja esto de ser una pintura?

De la misma manera, el pintor nos recuerda que no importa el tamaño en cuestiones relativas a la pintura y que éste también cumple un factor determinante a la hora de generar un ritmo o un flujo en la exhibición. “Ryman está muy interesado en la escala. Siempre la está cambiando y da la sensación de que algo siempre está pasando con el tamaño. Con respecto al ritmo, hablaría de ritmo y también de movimiento. Algunas veces parece que el trabajo se mueve a la derecha o a la izquierda. Pero creo que lo más importante entre estos conceptos es la vibración. Puedes imaginar el tiempo o la energía que le tomó al artista cada una de esas pinceladas, las que fueron rápidas y cortas, las largas y lentas o las diferentes capas de pintura que forman”, termina Courtney J. Martin.

"Sin título", 1973, Robert Ryman.

“Sin título”, 1973, Robert Ryman. Esmalte de porcelana recocido sobre paneles de cobre oxidado Colección privada
Foto: Bill Jacobson / Cortesía de The Greenwich Collection Ltd. Dia Art Foundation, Nueva York.

Vibración, dimensión, energía, tiempo, rápido, lento, capas. Palabras que escritas son una cosa, leídas otra y que pensadas podrían recordarnos a la música. Música que a Robert Ryman tanto le gusta y bajo cuya influencia genera títulos para sus obras como Sin Título [Música de fondo] de 1962. Aunque el Museo Jumex muestre ahora su obra como pintor, no se puede sacar la música de Ryman ni de sus obras. No sorprende entonces leer en su biografía que de 1950 a 1952 quisiera convertirse en saxofonista de jazz. Un estilo musical sin el cual no se puede llegar a comprender la obra de Robert Ryman, ni sus pinceladas, ni su color, ni, por supuesto, su improvisación.

Robert Ryman
Hasta el 30 de abril
Museo Jumex
fundacionjumex.org