Neus Espresate y los inicios de Ediciones Era

En 2011, Gatopardo habló con Neus Espresate sobre los inicios de Ediciones Era, uno de los sellos independientes más importantes de habla hispana.

Por Guillermo Sánchez Cervantes

La editora de origen catalán Neus Espresate falleció en México el 22 de febrero de 2017. Co fundadora de Ediciones Era y promotora incansable de las letras mexicanas, Espresate tuvo un papel vital en el desarrollo de la escena literaria de la segunda mitad del siglo XX en México. Para recordarla, retomamos esta entrevista realizada en 2011, en la que Neus Espresate nos habló sobre la fundación de Ediciones Era, la experiencia de editar a Elena Poniatowska y el desarrollo de una generación destacada de autores latinoamericanos.

E por Espresate, R por Rojo y A por Azorín, fueron las iniciales que dieron nombre a Ediciones Era, cofundada por Neus Espresate, Vicente Rojo y José Azorín. Neus y sus hermanos Jordi y Enrique llegaron a México, tras abandonar una España sumida en la Guerra Civil.

Entre los libros emblemáticos que Ediciones Era publicó en los años sesenta y setenta se encuentra la obra de Elena Poniatowska, empezando con Hasta no verte Jesús mío, en 1969. “A partir de ese trabajo ella fue decidiendo publicar todo en la editorial, toda su obra. Y realmente lo hizo, quedo un libro o dos fuera, pero todo lo concentró en Era. Y por eso trabajamos años juntas”, contó Neus Espresate en entrevista con Gatopardo. “Ella tenía total libertad para sus manuscritos, nunca se le pidió algo en específico, ella nos iba entregando lo que iba trabajando, así nos llegó La noche de Tlatelolco. Hicimos juntas el trabajo de las fotos”.

La noche de Tlatelolco, el afamado volumen de crónica de Poniatowska sobre la matanza del 2 de octubre de 1968, causó revuelo tras su publicación. No sólo en términos de crítica y ventas, sino que puso a Ediciones Era en la mirada del gobierno federal mexicano. Fue una locura cuando lo publicamos. Nos sentimos amenazados de algún modo. Fue un momento difícil. Primero publicamos el libro del Profesor Ramón Ramírez sobre la matanza de Tlatelolco, era un libro que incluía la cronología que seguía todo el movimiento hasta los desplegados de los medios. Ese lo publicamos antes, a Ramírez lo amenazaron mucho”, agregó la editora. “Luego llegó el de Elena con un éxito. Hubo amenazas en su momento, que el gobierno iba a retirar el libro de las librerías”.

Fotografía: La Jornada

Ediciones Era se convirtió en uno de los sellos independientes más importantes de habla hispana gracias al olfato editorial de sus fundadores. “Publicamos sin saberlo a toda una generación emblemática: a Pacheco, Pitol, Monsiváis, García Ponce, Poniatowska, a todos les publicamos si no su primer libro, sino su segundo o tercer libro. Y también publicamos en los años sesenta a Gabriel García Márquez”, dijo Espresate. “En México el primero que publicó a Gabriel fue la Universidad Veracruzana con Los funerales de mamá grande, y después nosotros publicamos El coronel no tiene quien le escriba, que hicimos 2 mil ejemplares y tardamos años en que se agotara porque aún no era conocido”.

La influencia de esta casa editorial en la vida cultural mexicana es invaluable y se nutrió de una red de contactos literarios clave para sus tiempos. “Fue un grupo fantástico que vino mucho a través del suplemento cultural que dirigía Fernando Benítez donde ellos empezaron a publicar. Todos ellos publicaban en México en la cultura y Benítez fue siempre una persona muy cercana. El primer libro que publicó Ediciones Era fue un reportaje sobre la revolución cubana, La batalla de cuba, y con ese libro inauguramos la editorial y fue de Fernando Benítez”.

La escena literaria mexicana de hoy en día es el resultado parcial de los esfuerzos que a punta de ensayo y error hicieron hace casi medio siglo estos jóvenes escritores, editores y promotores culturales. “Eran los años sesenta, todos éramos unos jóvenes. Había muy pocas editoriales en México. Nosotros éramos la verdad unos inexpertos, no sabíamos nada del mundo editorial”, comentó Neus Espresate. “Yo tengo siempre que reconocer el apoyo de Arnaldo Orfila, director del Fondo [de Cultura Económica]. Él fue nuestro protector, en cuanto empezó Era, y lo conocí y me abrió los departamentos del Fondo para cualquier consulta que yo quisiera hacer. Fuimos muy bien tratados por el medio. Orfila se desvivió por nosotros”.

Los autores que llegaban a la editorial eran tan jóvenes como Espresate y sus colegas, y juntos ayudaron a poner los cimientos de la escena literaria actual. “Fueron llegando estos autores a través del suplemento, los fuimos conociendo, hablamos de sus libros… Desde luego Vicente Rojo, mi compañero de trabajo de toda la vida, fue fundamental en esta relación. Eran escritores aventurados, pero también aventurados nosotros. Ellos empezaban a escribir pero nosotros también empezábamos a editar. Como autores eran unos desconocidos que nosotros estábamos editando. Unos se quedaron en el camino, como sucede siempre en el mundo editorial, pero otros siguieron adelante. Tuvimos la suerte de que estas grandes plumas estuvieran en Era”.

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