“13 Reasons Why”: La verdadera angustia adolescente

La angustia adolescente se apodera de Netflix con “13 Reasons Why”, drama basado en la novela homónima de Jay Asher.

Por Marcela Vargas / Fotografía Beth Dubber / Cortesía Netflix

En México, el suicidio es la tercera causa de muerte en adolescentes –de acuerdo con información publicada por el Instituto Nacional de Psiquiatría– y si esta tendencia continúa a la alza, para el año 2020 podría ser la primera causa de muerte. Esta estadística coincide, de acuerdo con especialistas, con la de los Estados Unidos, país de origen de Jay Asher, autor de la novela 13 Reasons Why, cuya adaptación televisiva se estrena en Netflix el 31 de marzo de 2017. En esta serie, el suicidio es tan solo el primer paso en la búsqueda de justicia de Hannah Baker –la conmovedora Katherine Langford–, una estudiante de preparatoria que al morir deja un rastro de grabaciones de audio que explican las 13 razones por las que decidió terminar con su vida. Cada razón tiene su propia historia y está ligada a un personaje de su entorno inmediato: la población académica y administrativa de su escuela.

13 Reasons Why no es un melodrama adolescente con sorpresivo final feliz: Hannah está muerta y nada de lo que suceda a lo largo de los 13 episodios que componen su primera temporada cambiará este hecho. Con una premisa como ésa, mantener a la audiencia interesada podría resultar complicado. Sin embargo, el director Tom McCarthy (Spotlight) construye esta serie a manera de thriller, con un misterio inquietante –¿qué significan las cintas de Hannah?–, un conjunto de sospechosos que parecen más culpables a cada momento, y un protagonista que no termina de entender cómo se involucró en esta historia. El elenco juvenil de 13 Reasons Why es diverso y enérgico –destacan Dylan Minnette como Clay Jensen y Christian Navarro como Tony–, pero su intensidad se equilibra con la presencia de actores más experimentados como Amy Hargreaves (Homeland), Kate Walsh (Private Practice) y el nominado al Tony, Brian d’Arcy James (Spotlight).

Minnette y Navarro conversaron con medios latinoamericanos en Miami para presentar a sus personajes e invitar a la audiencia hispana a ver este show. “Espero que podamos iniciar conversaciones y que quienes vean esta serie juntos puedan discutirla”, dice Dylan Minnette, cuyo personaje, Clay Jensen, recibe las cintas de Hannah y decide desenredar el misterio de su muerte. “Que vean lo que pasaba en la vida de Hannah y si conocen a alguien que esté en esa situación, puedan ayudar y cambiar cómo tratan a la gente”.

“Tuve un maestro que solía decir que quería dirigir obras de teatro para el camino a casa, es decir, que las veas en el teatro pero que realmente te peguen cuando estás sentado en el auto, uno o dos días después”, agrega Christian Navarro, quien interpreta a Tony, un amigo y mentor para Clay y quien lo acompañará en este viaje emocional. “Creo que éste es ese tipo de show, es a lo que apuntamos. Al final del episodio 13, cuando todos se queden ahí en silencio y empiecen a hablar sobre el tema: chicos con sus amigos, con sus familias, etcétera”.

En 13 Reasons Why conocemos a Hannah Baker, una adolescente creativa, inteligente, con una personalidad burbujeante que podría encantar a cualquiera. Sin embargo, el ambiente escolar al que se integra le impide desarrollar amistades sanas: los adolescentes pueden ser crueles, especialmente si el plantel docente prefiere mirar en otra dirección antes de admitir sus propios errores en la creación de una comunidad estable y saludable. El suicidio de Hannah y la aparición de las misteriosas cintas en las que narra las etapas de su muerte son la punta de un iceberg que amenaza con destruir más vidas al revelar las historias de abuso sexual, difamación y engaño que laten debajo de la máscara de perfección de los adolescentes de esta tranquila y pintoresca ciudad californiana.

“Un par de semanas después de terminar la filmación, una conocida que estaba por cumplir 18 y graduarse de la preparatoria se suicidó. En ese momento me llegó el impacto de esta serie”, agrega Navarro. “Nosotros ya pasamos por la preparatoria y sabemos que las cosas mejoran, que se vuelve más sencillo lidiar con la vida. Ella no creyó poder lograrlo. Estaba a una semana de salir de ahí y creyó que era imposible. Así que siento una responsabilidad de mostrarle a la audiencia que pueden llegar al otro lado, que el suicidio no es la única opción. Quiero que la gente que está luchando con esto pueda pensar que lo logrará por una semana más, por un año más”.

Minnette coincide. “Al final, esta serie muestra que Hannah de verdad tenía un futuro brillante y la forma en la que está construido hace una excelente elección de enseñarte que había gente que la amaba y a la que le importaba. Te enamoras de esta chica y quieres desesperadamente que no se quite la vida… ¿Cómo escribes esto sin glorificar lo que hizo? Así, conociendo a esta chica al punto de que te rompe el corazón la idea de su muerte”.

Aunque al centro de 13 Reasons Why está un tema tan serio, las razones para engancharse con esta serie van más allá de su solemnidad. La excelente dirección de un equipo liderado por Tom McCarthy y la música que tiñe con un poco de nostalgia al soundtrack de esta historia son algunos elementos que la hacen adictiva.

Su estructura, basada en las 13 grabaciones de Hannah, simplifica la transición entre un episodio y otro. “Cuando Clay oprime play, creo que la mayoría querrán continuar la travesía con él”, cuenta Dylan Minnette. “Al final del día no deja de ser una pieza de entretenimiento con momentos excitantes. Hay romance, corazones rotos, acción, drama. Tiene todo para ser una gran pieza dramática”.

“Me impresiona que tenga tanta gravedad y al mismo tiempo momentos tan luminosos”, añade Christian Navarro. “Parte de la serie es sobre esas rendijas de luz en la oscuridad y cómo Hannah no siempre se acerca a esa luz. Son 13 episodios en los que también los haremos reír, de verdad”.

En esencia, 13 Reasons Why es una historia sobre el paso de la infancia a la madurez, sobre la importancia de la empatía y la compasión y sobre la necesidad de sentirnos acompañados en los peores momentos de la vida. Esta serie está compuesta por 13 episodios que pueden verse en un solo fin de semana o que pueden dosificarse para saborear con más calma. Las excelentes actuaciones de un elenco fresco y la sólida adaptación de una novela entrañable serán suficientes para involucrarse con Hannah y Clay y nunca dejarlos ir.