Portada de Sopladora de hojas

La épica cotidiana de “Sopladora de hojas”

“Sopladora de hojas”, ópera prima de Alejandro Iglesias Mendizábal, llega por fin a salas de cine en México.

Por Marcela Vargas

Los complejos años de la adolescencia y la transición hacia la madurez son un escenario recurrente en el cine mexicano. Cintas como Y tu mamá también (2001), Por la libre (2000), Temporada de patos (2004) y más recientemente I Hate Love (2012) y Después de Lucía (2012) han mostrado exitosamente los dolores del crecimiento y la compleja tarea de construir una identidad propia en la juventud. Sopladora de hojas, ópera prima de Alejandro Iglesias Mendizábal, se une a esta tradición cinematográfica de reflexionar sobre la juventud de la clase media mexicana.

En mayo de 2017, Sopladora de hojas llega por fin a salas de cine comerciales, después de formar parte del ciclo Talento Emergente de la Cineteca Nacional y de un exitoso recorrido por festivales, obteniendo el Premio de la Prensa en la 19ª edición del Guanajuato International Film Festival y dos premios a Mejor Guión en el Festival Internacional de Cine de Torino de 2015. Además, dos de sus protagonistas –Alejandro Guerrero y Fabrizio Santini– fueron nominados al Ariel por Mejor Revelación Masculina.

Still "Sopladora de hojas"

Alejandro Iglesias Mendizábal, egresado del CCC, dirige Sopladora de hojas, una película sencilla sobre un día inusual en la vida de tres jóvenes amigos. Lucas (Fabrizio Santini), Mili (Francisco Rueda) y Rubén (Alejandro Guerrero) se conocen de toda la vida y están entrando juntos a los primeros años de adultez, cada quien con un contexto distinto y enfrentándose a clásicos conflictos de la adolescencia. Lucas vive en una relación amorosa desgastante con una novia que lo sofoca y que controla todos sus movimientos. Mili ha estado enamorado de su vecina durante años, coleccionando pequeños objetos relacionados con ella que roba sigiloso cada vez que tiene una oportunidad. Rubén, mientras tanto, ha dejado la universidad pero todavía no se lo informa a sus papás, quienes siguen entregándole la cuota de la colegiatura puntualmente.

Filmada en una colonia de clase media de la Ciudad de México, Sopladora de hojas es “una épica cotidiana” –como describe su subtítulo– sobre la amistad, el crecimiento y la nostalgia. Su guión fluye sin problemas con diálogos naturalistas que se apoyan en las ricas interpretaciones de Guerrero, Santini y Rueda. Este trío no sólo transmite una química entrañable, sino que cada actor se funde con su personaje para narrar la larga tarde en la que estos tres amigos buscan unas llaves que perdieron en el parque, mientras hacen tiempo para asistir al velorio de un amigo con quien solían jugar futbol.

Alejandro Guerrero en "Sopladora de hojas"

De acuerdo con el director Alejandro Iglesias Mendizábal, Sopladora de hojas está inspirada en una anécdota real que le sucedió junto con Luis Montalvo (co guionista y fotógrafo de la película) y Samuel Sosa (productor) cuando acababan de empezar sus estudios de cine en el CCC. “Esa tarde la pasé con ese par buscando mis llaves”, contó Iglesias Mendizábal durante la 13ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia, donde también se proyectó esta película. “Todo lo que pasó en esa tarde lo anoté en un cuaderno y les dije que estaba seguro que en algún momento íbamos a hacer una película de eso y 10 años después estamos aquí”.

Tal vez el sencillo origen de Sopladora de hojas es el responsable de que esta historia toque fibras nostálgicas sin perder la universalidad de sus temas, pero su trama y la naturalidad en las actuaciones la hacen destacar entre los estrenos nacionales de 2016. Su banda sonora, a cargo de Aldo Marroquín, y que incluye canciones de las bandas alternativas Little Jesus y Yokozuna, merece una mención especial por acompañar las acciones sin ser intrusiva ni apelar a las emociones obvias del espectador.

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