Archivo Gatopardo

La Fokin Izquierda. Trece escenas con Calle 13

Más que un simple dúo de raperos puertorriqueños, Residente y Visitante son filósofos subversivos. La música y sus letras son el vehículo que utilizan para llevar sus ideas políticas a la gente.

Por Diego Enrique Osorno / FOTOGRAFÍAS DE David Franco

Residente y Visitante: Calle 13

Residente y Visitante: Calle 13

Residente y Visitante: Calle 13

1. SOBRE LA INFORMALIDAD DE DOS AMIGOS QUE COMPARTEN IDEAS ACERCA DE LA REALIDAD SOCIAL
Un día antes de un concierto en el estadio Dennis Martínez, el 1 de junio de 2007, el cantante de Calle 13 René Pérez Joglar sostuvo una entrevista con Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. El Ortega de hoy es un hombre que consiguió su segundo gobierno después de promoverse como un líder moderado, cercano a Dios y aficionado a las camisas rosas. Pero ellos tuvieron una conversación sobre el pasado: la época en la que Ortega era un intransigente líder de la guerrilla sandinista, y Managua recibía a activistas de diversas partes del mundo que todavía tenían ideales y estaban entusiasmados con la idea de apoyar la causa de los sublevados en contra de un corrupto régimen solapado por Estados Unidos. Uno de tantos visitantes solidarios de aquella época fue el papá de René, abogado sindical de nombre Reinaldo Pérez, quien se integró a una brigada internacionalista que recorría la Nicaragua insurrecta.

La reunión llevaba una hora cuando René se animó a presentarle a su madre al comandante Daniel Ortega. El cantante acercó su torso al Presidente de Nicaragua, y presumió un jovial y radiante rostro de Flor Joglar tatuado a lo largo y ancho del hombro izquierdo. Después de mostrarle el rostro de su madre, actriz de teatro independiente, René le nombró a cada uno de sus seis hermanos mientras señalaba los tatuajes con los nombres de ellos acomodados a lo largo del brazo izquierdo. Al concluir el pase de lista, se hizo el silencio en el recinto oficial. Luego René apuntó hacia una calavera pintada en su cuerpo: “Y ahora le presento a mi papá”, dijo. El gobernante soltó una carcajada que los demás acompañaron con risas triviales.

Aquel día, luego de su visita a la casa presidencial nicaragüense, René le dio una entrevista a la reportera Patricia Vargas, enviada especialmente desde Puerto Rico por el periódico El Nuevo Día para cubrir el concierto de la banda. El cantante, que entonces tenía 29 años de edad y llevaba puesta una camiseta basquetbolera color malva de los Pistones de Detroit, le describió la emoción que sentía: “Fue impresionante poder apreciar cómo la música nos une a un país y a un tipo como éste, que movió una revolución… Siento que he llegado a un nivel en el que se me están cumpliendo los propósitos. Cuando le hablé de mi concierto, entendió que estamos en la misma frecuencia a nivel social. Le mandó saludos a mi papá, Reinaldo Pérez, que llegó a Nicaragua en 1980 con las brigadas de ayuda para el pueblo. Éste ha sido un momento importante en mi vida”.

Horas después, la periodista, reconocida en Puerto Rico por su hábil manejo de notas sobre la farándula, mandó a la redacción de su periódico una crónica que iniciaba así:

Por Patricia Vargas / Enviada especial de El Nuevo Día / 1 agosto 2007
El del jueves fue otro sueño cumplido para René Pérez, el Residente de Calle 13, cuando conoció al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.
El mandatario recibió al cantante en la casa presidencial junto a tres de sus hijos, en un encuentro que se dio con la informalidad de dos amigos que comparten ideas sobre la realidad social.

2. SOBRE EL HECHO DE QUE YA QUE SE TIENE EL MICRÓFONO EN LA MANO DEBE HACERSE ALGO MÁS QUE MOVER LAS NALGAS
El nombre de Calle 13 es el de la vialidad del fraccionamiento El Conquistador, donde vivía René Pérez, y donde él y Eduardo planearon durante su adolescencia el tipo de banda que querían formar algún día. Para ingresar a este barrio ubicado en Trujillo Alto, un municipio conurbado de San Juan que está en las colinas húmedas de Puerto Rico, había que detenerse en una caseta de seguridad en la que Eduardo se identificaba como visitante, mientras que René lo hacía como residente. De ahí ambos retomaron los sobrenombres con los que ahora se identifican ante su público.

Residente y Visitante se conocen desde pequeños, cuando el papá de Eduardo se casó con la mamá de René y todos emprendieron un proyecto de vida común. Aunque el matrimonio entre los padres de ambos no duró muchos años, la amistad se mantuvo. René y Eduardo se ven como auténticos hermanos y así piden que se les llame.

Cuando René se reunió en agosto de 2007 con el presidente Daniel Ortega para hablar de la realidad social de Latinoamérica, el éxito de Calle 13 era impresionante. La banda había ganado tres premios Grammy con su primer disco, y cantantes como Beyoncé y Nelly Furtado les habían pedido que cantaran con ellas. Con el segundo disco acababan de desbancar de la lista de ventas latinas a Jennifer Lopez y después ganarían otros cuatro premios Grammy más. Por si fuera poco, a Eduardo lo acosaban modelos de chupadas mejillas heroinómanas que aparecen en revistas de moda y René era novio de una miss universo, Denise Quiñones, joven periodista trigueña de Puerto Rico que había ganado el certamen internacional en 2001.

En ese momento, en el que René solía decir con frecuencia en entrevistas televisivas: “Ya que tenemos el micrófono en la mano hagamos algo más que mover las nalgas”, Calle 13 cumplía sólo tres años de haber grabado sus primeras canciones en un estudio de Jiggiri Records, sello independiente creado por Tego Calderón, rapero que aparece en la película Rápido y furioso. A Calderón se le conoce también en Puerto Rico como el precursor del reggaeton alternativo, una clasificación que igual suele usarse para lo que hace Calle 13, aunque la banda la rechaza porque se define así misma como urbana. El género urbano, de acuerdo con René, incluye a Rubén Blades y a Manu Chao, que son urbanos porque más allá del tipo de música que hacen hablan en sus letras acerca de todo lo que les rodea, en especial de política, sexo y religión. Pero la mezcla de reggae, salsa y hip-hop de la cual nace el reggaeton es inconfundible al escuchar Calle 13. Cuando estaban grabando en 2005 sus primeras canciones, René convenció a Eduardo de usar los sonidos de moda del reggaeton para mezclarlos con otro tipo de músicas, desde la electrónica hasta el tango. La intención era cantar lo que ellos quisieran, pero también era poder entrar a los barrios de Puerto Rico que estaban enfebrecidos con la música de Daddy Yankee, rey absoluto del escenario musical hasta que apareció Calle 13.

3. SOBRE LA POSIBILIDAD DE QUE SI PUERTO RICO SE INDEPENDIZA DE ESTADOS UNIDOS SE ACABE EL AIRE ACONDICIONADO EN LA ISLA
Flor Joglar, la madre de René Pérez, fue una de decenas de jóvenes actrices de Puerto Rico que, ante la escasez de oportunidades en los circuitos comerciales, se integró a un proyecto alternativo llamado Teatro del Sesenta, compañía con propuestas arriesgadas, que montó el musical La verdadera historia de Pedro Navaja, con canciones del salsero panameño Rubén Blades y la notoria influencia del teatro épico creado por el alemán Bertolt Brecht. La obra tuvo éxito en San Juan y fue llevada en 1983 al teatro musical de La Habana, Cuba. En una de las escenas, un banquero cínico canta feliz: “La miseria es lo más grande que ha creado la humanidad, la miseria siempre trae prosperidad, la miseria es un recurso que jamás se nos agotará”.

Reinaldo Pérez, el papá de René, además de participar en brigadas de apoyo a las luchas revolucionarias latinoamericanas del momento, defendía los derechos humanos de los obreros de Puerto Rico y escribía de vez en cuando artículos sobre música popular o sobre el saxofón alto, un instrumento que a veces toca entre gruesos expedientes laborales amontonados en su escritorio.

Con esa base política, René y Eduardo comenzaron a viajar por el continente después de lanzar su primer disco. Pronto se hicieron más críticos de la realidad de su país, una isla de 3.5 millones de habitantes colonizada aún por Estados Unidos. Los viajes sirvieron para contrastar la realidad boricua con la de otros lugares. La ciudad de México, con sus 20 millones de personas, los impresionó. El día que arribaron por primera vez, mientras Eduardo escuchaba música rara que había conseguido en la calle, René se subió a la azotea de un edificio del centro de la ciudad y miró el horizonte de lucecitas encendidas caída la noche. No había final en su vista y tuvo la misma sensación de infinito que cuando se ponía a ver el mar en San Juan. Pensó que en México todo ocurría al mismo tiempo: ese día una granada había matado a ocho personas, pero Los Fabulosos Cadillacs cantaban ante 70 mil personas.

Puerto Rico oficialmente es considerado “territorio no incorporado a Estados Unidos”, lo que significa que pertenece a Estados Unidos, pero no forma parte del país. Mejor explicado sería así: Barack Obama es el presidente de los puertorriqueños, aunque los puertorriqueños no pudieron votar por él. René suele llamarles arrodillados a los que están a favor de que Puerto Rico siga siendo una colonia estadounidense, pero el cantante sabe que la desinformación y el miedo son las cosas que impiden que crezca la causa independentista en la isla. La imaginación y el espíritu boricuas están colonizados. En la escuela donde René estudió de niño, una maestra le dijo que si Puerto Rico se hacía independiente se iba a acabar para siempre el aire acondicionado en la isla.

4. SOBRE UN SALUDO PARA TODOS LOS OBREROS Y POBRES DE MONTERREY QUE VINIERON AL ESCÉNICA BAR
La voz de Ileana Joglar es tan fuerte, calmada y musical, que no parece provenir de su garganta. Es como si dentro de su delgado cuerpo hubiera un fino aparato electrónico produciéndola, mientras cantaba en el bar Escénica de Monterrey, donde Calle 13 daba un concierto ante más de mil personas. Ileana era una muchacha de 18 años, de belleza frágil. Acompañaba a sus hermanos René y Eduardo en algunas canciones, mientras se lanzaba como solista con la ayuda de Angelo Medina, antiguo representante musical de Ricky Martin.

Algunos de los asistentes que no conocían mucho de Calle 13 estában impresionados no nada más por la voz y la descarga de los ojos raros de Ileana. Imaginaban que un concierto de la banda equivalía a ver sólo en el escenario a Residente y Visitante, el primero cantando y el segundo haciendo la música desde una consola, sin embargo se toparon con toda una orquesta que apenas cabía encima de la tarima. Dos trompetas, dos trombones, dos percusionistas, un bajo, una guitarra y dos coristas hacían la música junto a Visitante, un peculiar director que de acuerdo con la canción usa desde un acordeón norteño hasta el theremin, raro instrumento electrónico que parece sacado de una película futurista. Esto hace que en vivo Calle 13 suene con un mayor poder con el que de por sí se oyen sus grabaciones.

El concierto comenzó poco antes de la medianoche del 19 de febrero de 2010. René y Eduardo habían llegado ese mismo día a la ciudad procedentes de Veracruz, donde participaron en el Carnaval del puerto. En Monterrey, la violencia y la muerte cotidiana estaba desatada en esos días a causa de una guerra urbana entre cárteles de la droga a los que ya no les importa usar las calles como campos de batalla. Cuando René apareció en escena, fluido y liviano, con un pants de Adidas color verde y una camisa sin mangas que mostraba sus brazos fornidos y tatuados, tomó el micrófono y arengó: “Vamos a disfrutar, putos. Yo quiero que todo mundo suba, y que brinque Monterrey. Tenemos que estar despiertos porque estamos respirando. Hay mucha gente que se ha muerto, hay que demostrarle a la luna y a las estrellas que estamos respirando, Monterrey, vamos a brincar”.

En persona, René es más bajito de lo que parece en fotografías y videos. Tiene ojos vivaces color almendra, parecidos a los de una víbora. Se mueve mucho en el escenario y de vez en cuando se burla de los cantantes de reggeaton. La noche del concierto en Monterrey lo hizo de Pitbull, un reguetonero al que parodia como lacayo de los yanquis, cantando “I Know You Want Me”. Tras imitarlo graciosamente, dijo: “Esta canción que sigue también se la quiero dedicar al noventa por ciento de los reguetoneros que son una mierda”. Luego interpretó “Que lloren”, en la que hay una de las habituales y satíricas declaración de principios de Calle 13:

“Esto no se trata de ganarse premios, ni de vender discos/
ni de carros, mujeres, hoteles, ni que si te comiste 30 mariscos./

Se trata de cómo con palabras te puedo tumbar la carrera/

frente a todo el mundo, como Bin Laden con las Torres Gemelas
”.

La mayoría de las letras de Calle 13 son hechas por René, quien parece una máquina de rimar a la que le gusta escribir cuando está en movimiento, de viaje. Su proceso de creación es empírico, ya que prefiere vivir más que leer, aunque pasó casi cuatro años estudiando Arte en Georgia, Estados Unidos, y en Barcelona, España. El día que viajó a Monterrey tenía en su maleta sólo dos libros: Diablo guardián, de Xavier Velasco, y El Anticristo, de Nietzsche, los cuales apenas hojeó en varias semanas. Al llegar a una ciudad, René trata de registrar todo lo que ve o lo que le cuentan y se sienta a escribirlo. De ahí vienen sus canciones, o de viajes que hace pero a través de internet, donde suele tener hasta 20 pantallas abiertas cuando se sienta frente a su computadora.

La tocada duró casi dos horas, y entre el público, en su mayoría jóvenes con suficiente dinero para gastar más de 500 pesos en una noche de fiesta, había uno que otro cumpliendo el estereotipo reguetonero: la gorra de lado, las camisas deportivas, los pantalones holgados y el “perreo”, que puede quebrar fácilmente una cintura veterana. Había dos rubias de ojos verdes, verde brillante, verde anticongelante, que bailaban sin parar, posando a veces para que las miradas pudieran encontrar que sus blusas decían al frente “Someone’s bitch”.

Poco antes de acabar el concierto, René se despidió con un saludo de la gente de los barrios pobres “que esta noche están aquí”, y de “todos los obreros de Monterrey que vinieron”, lo cual resultaba un poco desconcertante debido al perfil nada popular de la discoteca de moda de la ciudad.

“Yo quisiera ser un día libre como ustedes, ver en mi país ondear una sola bandera y no dos”, soltó por último René, antes de tocar “Atrévete-te-te”, el reggeaton que los llevó a la fama internacional.

5. SOBRE SER DE FOKIN IZQUIERDA Y TENER UNOS ADIDAS QUE TE CONTRADIGAN
Todo estaba listo para el gran show en Los Ángeles, California. René Pérez bajó de una limosina y al caminar por la alfombra roja de los premios MTV Latinoamérica, se quitó el saco para enseñar al avispero de fotógrafos una camiseta que decía: “Chávez nominado Mejor Artista Pop”. Esa noche del 15 de octubre de 2009, René fue, junto con Nelly Furtado, el encargado de conducir la ceremonia que se llevaría a cabo con eventos simultáneos en la ciudad de México, Bogotá y Buenos Aires. A lo largo de dos horas, el cantante de Calle 13 se quitó y se puso una camiseta tras otra con mensajes como: “Mercedes Sosa sonará por siempre”, “Viva Puerto Rico Libre”, “Micheletti rima con Pinochetti”, “México nunca olvida el 2 de octubre de 1968” y una que causaría controversia en Colombia: “Uribe para militar bases”.

Al día siguiente del evento transmitido en la mayor parte de América Latina, la cancillería colombiana se quejó con los organizadores por la camiseta de René haciendo referencia al presidente Álvaro Uribe, obligándolos a emitir un comunicado en el que se deslindaban de las afirmaciones que había hecho René. Toda referencia al mandatario colombiano fue borrada luego de las notas de la página web oficial del evento.

Cuatro días más tarde, René envió una carta a la cancillería colombiana en la cual aclaraba que la frase de la camiseta había sido retomada de pláticas con amigos colombianos y que lo que había hecho en realidad era jugar con las palabras: “Uribe para bases militares”, ya que a él, por experiencia propia en Puerto Rico, le parecía un error que un país aceptara ser sede de bases militares extranjeras.

Por esos días, por medio de su cuenta de Twitter @calle13oficial, René contestó a algunos de los reclamos que se le hicieron. “Quiero un continente en donde exista la democracia ..y el que no le guste que me pare..yo peleo. y tengo huevos. no soy un artista pendejo”, dijo. También habló sobre su ideología política. “Soy fokin de izquierda y tengo mis Adidas bien puestas que me contradicen. Y el que no se contradiga en esta vida que me lo diga en la cara”.

Semanas después del escándalo de las camisetas, una tienda de ropa de Medellín imprimió algunas y las comercializó por medio de Facebook. Ha sido tal el éxito que en la ciudad de México y otras capitales latinoamericanas ya se venden también.

6. SOBRE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA QUE SE CONVIRTIÓ EN LA MÚSICA URBANA LATINA O VICEVERSA
René Pérez nació el 23 de febrero de 1978, y Eduardo unos meses después, el 10 de septiembre de ese mismo año. Como todos los treintañeros de hoy, ambos pertenecen a la generación del doble derrumbe, explicada por Camille de Toledo en Punks de boutique como la que vivió la caída del muro de Berlín y la de las Torres Gemelas. “A diferencia de las generaciones que nos precedieron, no teorizamos. Actuamos por intuición, sin trastocar demasiado este bonito caos en el que aprendimos a crear nuestra libertad”.

La de Calle 13 es una generación enclaustrada que ya no tiene nada que hacer porque ya hay un sistema único de gestión política, social y económica de lo humano; en el cual una megacompañía como Apple alquila a los iconos de la rebeldía como El Che Guevara, Gandhi y Bob Dylan, para su campaña publicitaria del verano. El capital digiere los márgenes contestatarios y hace que esta generación se acomode en su sillón a ver una noche en MTV a Fher, el cantante de Maná, ofreciendo el espectáculo de su rebeldía con una playera negra que lleva la estrella roja zapatista y cantando canciones de protesta sobre los desaparecidos durante las dictaduras sudamericanas. Tiempo después se vuelve a ver a Fher en la televisión, pero ahora en el noticiero oficial, regalándole una guitarra eléctrica al cuestionado presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, quien para legitimarse declaró una guerra que lleva más de 28 mil personas muertas en poco más de tres años.

Tom Peters, gurú del management americano, en su libro The Circle of Innovation, les dice a los nuevos artistas: sean subversivos, peligrosos, visionarios, hostiles, anarquistas, punks, yonquis. “Destruction is cool”, sintetiza. La nueva economía reconcilia la insurrección con el espíritu de libre empresa, y la sociedad de la información autoriza el ascenso de los contestatarios. En Rebelarse vende: el negocio de la contracultura, los canadienses Joseph Heath y Andrew Potter, llegan a la conclusión de que los movimientos contraculturales se han convertido en un producto más que ofrece el sistema en el mercado de consumo capitalista.

Por su ánimo combativo, algunos músicos cercanos a René y a Eduardo comparan a Calle 13 con Rage Against the Machine, banda de rap metal creada en 1990 que hizo del romanticismo insurgente, rojo, su principal característica, junto con su filiación al movimiento global inspirado en la insurrección del EZLN en Chiapas y en la mística del Subcomandante Marcos. Pero en el año 2000, los integrantes, acusados por detractores de ser terroristas del lenguaje, disolvieron el grupo. El vocalista Zack de la Rocha estaba decepcionado porque con la consagración de la banda, sentía que había dejado de ser radical.

Hace un par de años Rage Against the Machine se volvió a juntar y en junio pasado protestó por la racista ley SB1070 de Arizona.

7. SOBRE SI CALLE 13 ES AL IGUAL QUE MANÁ UN GRUPO PROHIBIDO EN SU PAÍS
El amigo bloguero con el que iré este 23 de marzo de 2010 al concierto que dará Calle 13 en la Tribuna Antiimperialista de Cuba, donde Fidel Castro ha pronunciado discursos históricos, me ha puesto en su computadora el disco de Marc Anthony cantando boleros, uno de los más cotizados en el mundo musical cubano. Según mi amigo, otros discos que se mueven mucho en el raro mercado underground de este país comunista son los de Daddy Yankee, lo opuesto de Calle 13, en cuanto a estilo y filosofía musical.

A Randy (como llamaré a mi amigo bloguero temeroso de perder su empleo si doy su nombre verdadero) no le gusta Gente de zona, un grupo que presume tocar “cubatón”, la versión propia del reggeaton. Prefiere algo que es llamado aquí “el rap consciente cubano”, el cual tiene como su principal exponente a Los Aldeanos, un dueto que cuestiona la situación en la isla gobernada por Raúl Castro. Sus discos no están autorizados por la Agencia Cubana de Rap que creó hace unos años el gobierno comunista para registrar a las bandas que querían tocar ese género surgido de las calles de la comunidad negra de Estados Unidos. La música de Los Aldeanos circula  mediante grabaciones clandestinas, que cada vez son más toleradas por las autoridades, sobre todo en La Habana.

Pero su música es aún marginal y peligrosa. Randy me pone dos canciones de ellos que tiene guardadas en su teléfono celular con otros nombres, por si alguna vez llega a tener problemas con la policía.

Randy no conoce a Calle 13. “Casi no se escuchan acá en Cuba, pero lo que he sabido es que han sido prohibidos en Colombia y en algunos países, como le pasó a Maná en México”, me dijo.

—No creo que Maná sea un grupo prohibido en México —le dije a Randy.
—Pues acá se dijo eso. Y yo he escuchado sus letras y algunas sí son fuertes, coño.

8. SOBRE LA EXIGENCIA DE QUE LOS FILÓSOFOS DE CUBA HAGAN PREGUNTAS FÁCILES POR FAVOR
Un día antes de su concierto en el malecón de La Habana, en marzo de 2010, René y Eduardo, acompañados por su hermana Milena Pérez Joglar, fueron a la sala Che Guevara de la Casa de las Américas, para dar una charla ante músicos, poetas, escritores y estudiantes. El salón estaba a reventar y la periodista Xenia Reloba presentó a la banda para luego anunciar que comenzarían el acto con las preguntas de los asistentes.

—Que los filósofos hagan las preguntas fáciles por favor —interrumpió René, mientras Xenia veía a quién le daba el micrófono.
—Yo amenacé a los muchachos de Calle 13 diciéndoles que había hasta filósofos  —aclaró la anfitriona, al momento que un niño pedía la palabra.

—Calle 13, ¿qué fue lo que los motivó a cantar, a hacer reggeaton y rap? —preguntó el pequeño hijo de Layda Ferrando, una productora de música cubana.

El salón estalló en risas.

—Parece simple —empezó a responder René— pero es muy complicada la pregunta. ¿Qué nos motivó a cantar? Creo que fue poco a poco. En mi caso fueron variando las motivaciones. Empecé con una idea, y con el tiempo la motivación fue creciendo y cambiando. Quizá la primera fue la necesidad.

La sesión continuó. El periodista de Cubanos en la Red Osmel Francis Turner le preguntó a René si conocía música urbana de Cuba.

—Crecí con la música de la nueva trova, Silvio, Pablo, por mis padres. Quizás eso ha influido a la hora de escribir. A Compay Segundo me lo llevé a Georgia. Un día llevé a Compay Segundo a la clase de dibujo, y ése fue el día que más lindo dibujé. Y fue difícil porque la muchacha era gordita, la figura tenía muchas cosas. Y no te miento, dibujé tan bien que a la maestra, que era de Londres, le encantó.

“He escuchado a Los Aldeanos, a Los Orishas —me tienen que dar más de ellos porque no es fácil encontrarla— aunque hoy me dieron un paquete de música, pero quiero oír más música urbana”.

La sesión siguió. René habló sobre el uso de las redes sociales como una táctica para hacer crecer a Calle 13. Al acabar su explicación, un joven de mirada seria pidió la palabra.

—¿Aquí en Cuba cómo revisas el Twitter? —preguntó, haciéndose después un silencio en el lugar.

—Cuba es tan bonita que no me interesa revisarlo —respondió rápidamente René.

Y la banda recibió la ovación más grande de la mañana.

9. SOBRE COMPRAR CARNE DE RES Y SER REBELDE
Además de la censura en las disqueras y radiodifusoras de música como la de Los Aldeanos, la organización de tocadas para ciertos grupos se vuelve toda una odisea en Cuba. Unos días antes del concierto de Calle 13, Gorki Águila, cantante de Porno para Ricardo, otra banda cuya música está prohibida en la isla, me contó la forma en que habían tenido que organizar ellos su más reciente tocada —un año atrás— en una cueva de las afueras de La Habana, a donde sólo acudieron 40 personas a escucharlos. “Lo que pasa es que en la misma medida en que tú das más promoción, es en la misma medida en que tienes más riesgo de que el concierto no se dé. Entonces nosotros tenemos que hacer un equilibrio ahí súper raro. Empezar a citar a la gente casi el mismo día del concierto. Tratar de correr la voz y de no hacerlo tan masivo, porque en la medida en que sea más masivo, es en la misma medida que se filtra más rápido para que te lo frustren, con respecto a la policía y todo eso”.

A la cavidad donde Porno para Ricardo hizo su concierto clandestino se le conoce como La Cueva del Gato. “Nos pareció ideal cuando la vimos la primera vez. Tú vas caminando y tú no ves realmente ninguna cueva, hasta que entras por un hueco que está al mismo nivel del piso”, explicó.

La plática con Gorki había sido en la casa de Ciro Ávila, el guitarrista del grupo que vive por el barrio de Vedado. En la sala donde charlábamos había un póster de estilo soviético que decía PPR (Porno para Ricardo). Era una burla del emblema del Partido Comunista Cubano y en lugar de El Che, Fidel y Antonio Mella, aparecen tres de los integrantes de Porno para Ricardo. El lema original parodiado era “Estudio, fusil y trabajo”, pero los músicos lo habían cambiado por: “Fiesta, drogas y sexo”.

Ante la provocadora imagen, me puse a hablar entusiasmado acerca de Calle 13 y su rebeldía, hasta que noté cierto malestar en el rostro de Gorki.

—¿O qué significa ser rebelde hoy en día en Cuba? —pregunté.

—Comprar carne de res en la calle, eso es ser rebelde aquí.

—¿Comprar qué?
Gorki soltó una coz antes de seguir hablando.

—Carne de res en la calle. Eso es ser rebelde en este país. Sobrevivir es ser rebelde en este país. Cuando tú sobrevives, tú estás en contra de las leyes de este país, porque casi todo es ilegal, tú no puedes hacer nada. Para sobrevivir aquí en el país, tú tienes que tratar de inventarte un negocito, que por supuesto es ilegal, tratar de comer también lo es. Y bueno, ser creativo es ser rebelde en este país.

“Lamento decirte que Calle 13 aquí en Cuba no tiene nada de rebelde. Lo más oficial que hay aquí para una banda alternativa es la Tribuna Antiimperialista donde ellos van a tocar”.

10. SOBRE BALAS Y FLORES RECIBIDAS EN UN MISMO CORAZÓN
“La perla”, un candombe uruguayo con muchas voces y una letra sobre la vida en un barrio popular, grabada originalmente con Rubén Blades, es la canción que más enciende a las 200 mil personas acomodadas a lo largo del malecón habanero para bailar. La tocada ha comenzado a las cinco de la tarde con Kelvis Ochoa, bien recibido cantante cubano que parece tener una voluntad de hierro y toca desde conga hasta baladas. A las seis de la tarde sale Calle 13. La orquesta es impresionante: casi 30 músicos encima del escenario, para este evento donde hay más bocinas que en la conmemoración anual de la Revolución Cubana, una de las grandes epopeyas de Latinoamérica.

René salió a dar el concierto con una camiseta que al frente tenía la foto de un joven de ondulado pelo negro y bigote ancho, mientras que en la espalda se leía la frase “recibimos flores y balas en un mismo corazón”.  El hombre de la imagen es Carlos Muñiz, un cubano asesinado en San Juan de Puerto Rico, con dos balas calibre .45 el sábado 28 de abril de 1979. Muñiz tenía sólo 26 años de edad, cuando un coche chocó contra el que él iba conduciendo sobre la avenida California, en el barrio de Guaynabo. Tras descontrolarse por el impacto, el vehículo que lo perseguía se acercó por un costado y desde el cual el copiloto disparó. Una de las balas le dio en una cervical e hizo que perdiera el control del coche, volcándose. Ya malherido, el piloto del otro auto se bajó y le disparó en la frente, destrozándole el cerebro. El crimen de Muñiz Varela, considerado “mártir de los emigrantes cubanos”, fue realizado de acuerdo con los servicios de inteligencia del gobierno de Fidel Castro, por el grupo terrorista Omega-7, por el cual pasaron criminales cubanoamericanos como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, autor intelectual confeso de un atentado el 6 de octubre de 1976 contra una aeronave de Cubana de Aviación que volaba de Venezuela a la isla, con 73 pasajeros que murieron a causa del ataque, impune hasta la fecha. Según la inteligencia cubana, la razón del asesinato de Muñiz fue su papel de mediador entre los emigrantes cubanos y la isla, por medio de la empresa Viajes Varadero y de una brigada que llevaba el nombre de Antonio Maceo.

Muñiz Varela era amigo de Reinaldo Pérez, el papá de René, quien era un inquieto bebé cuando el joven activista cubano radicado en Puerto Rico fue asesinado. Un hijo de Muñiz Varela, también llamado Carlos, emprendió hace tres años una nueva lucha para exigir que se castigue a los asesinos de su padre, los cuales, asegura, son protegidos por el FBI. Ante la presión de la campaña que ha contado con el apoyo de Calle 13, el gobernador de Puerto Rico solicitó de manera formal al FBI el expediente del caso, pero la agencia no ha entregado nada hasta la fecha.

Cuando la tarde declinaba, el concierto de René y Eduardo terminó y un relámpago de euforia recorría todavía el malecón, donde algunos grupos de jóvenes se pusieron a beber ron junto al mar o a coquetearse en medio del olor a salitre y la sombra violeta de las olas. Cerca de ahí, en El Gato Tuerto, emblemático y oscuro bar de la trova cubana, en el que César Portillo de la Luz y Pablo Milanés tocaron y se volvieron famosos, son pocos los que ocupaban las veinte mesas de la congelada planta baja. El aire acondicionado estaba al máximo nivel y el rostro de un gato con un parche en su ojo izquierdo daba la bienvenida. En la mesa más cercana al pequeño escenario estaba un mexicano rico y calvo con su jovencísima y hermosa novia cubana, acompañados por la mamá de ésta; en otra había tres mujeres de Costa Rica, pasadas de los cuarenta años que quizá nunca volverán a ser tan jóvenes como en esa noche. Dos italianos y un estadounidense bebían cerveza Bucanero en la barra. La velada siguió por horas, entre un pianista triste y cantantes de boleros con la voz ronca y aliento a brandy que bebían su trago entre canción y canción. Está bien ser sobrio, pero hay que serlo con moderación. De noche hay otra vida.

A las tres de la mañana, El Gato Tuerto parecía estar a punto de cerrar sus puertas para que dejara de circular el aire melancólico de esa noche. En eso, una veintena bandolera de músicos jóvenes, los de la orquesta y coros de Calle 13 entraron al sitio. Venía también Ileana Joglar, quien apenas llegó, se subió a cantar una lenta melodía junto a la mulata de voz portentosa que cantaba en ese momento. Todo El Gato Tuerto se reanimó y concentró su atención en ella y, a mitad de la canción, René subió también, pero para intentar sabotear la entonación de su hermana, quien estaba vestida de camisa y pantalón negros, con el pelo amarrado. El siguiente en hacerlo fue el cubano Kelvis Ochoa. René volvió a subir luego a la tarima pero no para cantar, sino sólo para saludar a la cantante del sitio, después agarró su trago y se fue a la cabina a poner la música de la fiesta de locos que acabó a las seis de la mañana.

11. SOBRE INTELECTUALES LEYENDO LIBROS, SINTIÉNDOSE BIEN, EN CAFETERÍAS DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS
A finales de 2009, René hizo un viaje a Chiapas para conocer directamente lo que estaba haciendo el EZLN en las miles de hectáreas de tierra que ocupó a la fuerza a partir de su alzamiento armado en 1994, y que organizó en 2003 mediante cinco sedes gubernamentales, nombrados caracoles, donde rige un autogobierno bajo el lema “Mandar obedeciendo”.

Acompañado por su hermana Ileana y el baterista de la banda, René agarró carretera en el DF, rumbo al sur, en un coche prestado. Al llegar a San Cristóbal de las Casas fueron recibidos por un amigo rapero que, como mucha gente de México y de otros lugares del mundo, había llegado en años recientes a esa ciudad colonial a vivir de algún modo el sueño zapatista.

Su amigo rapero era novio de una chica de Noruega que colaboraba con la Junta de Buen Gobierno de Oventic, uno de los cinco centros políticos creados por el grupo rebelde que, antes de pasar de moda entre los círculos progresistas, fue motivo de inspiración, lo mismo para Joaquín Sabina que Manu Chao. El conocimiento que la chica noruega tenía sobre los protocolos zapatistas permitió que, al poco tiempo, René y comitiva fueran recibidos por los indígenas de la Junta de Buen Gobierno de ese caracol.

Al llegar a Oventic tras recorrer un camino sinuoso y neblinoso por Los Altos de Chiapas, René se sorprendió del nivel de organización que había en el pueblo zapatista y pidió permiso para conocer la escuela y la humilde clínica construida con el apoyo de personas y organizaciones de diversos países del mundo. Pero no pudo estar el tiempo que quería, porque de repente se sintió enfermo y mareado. A causa de eso, la comitiva tuvo que partir de ahí ese mismo día.

Sobre San Cristóbal de las Casas, el lugar donde permaneció la mayor parte del tiempo, René pensaba en esos días: “Me gusta este sitio: con su gente buena que quiere ayudar, sus intelectuales leyendo libros, sintiéndose bien, tomando café en los equivalentes a Starbucks”.

12. SOBRE COGER POR EL CULO A UNA AMANTE Y COGER TODAS LAS VENTAJAS QUE HAYA A TU ALREDEDOR
Eduardo Cabra le prestó su memoria portátil al asistente de los Calle 13 para que la metiera en la Mac blanca que traía, y yo pudiera escuchar “Latinoamérica”, una de las canciones que vendrán en el nuevo disco de la banda, programado para salir en octubre de 2010. Mientras escuchaba la canción con unos audífonos, Eduardo y René platicaban con empleados de Sony, su disquera.

Estábamos en un camerino tamaño celda de la Academia de Artes Visuales de la ciudad de México, donde minutos antes se había llevado a cabo la sesión de fotos para la portada de Gatopardo. La tarde de ese jueves 26 de agosto de 2010, René y Eduardo habían terminado de filmar en un suburbio de la ciudad el video de otra de las canciones que vendrán en el nuevo disco, “El baile de los pobres”, dirigido por Diego Luna. Otros títulos que vienen en el nuevo disco son “Vamos a portarnos mal” y “Calma pueblo”, el primer sencillo del disco, donde René versea como arroyo crecido:

Yo uso al enemigo
a mí nadie me controla.
Le tiro duro a los gringos
y me auspicia Coca Cola.
De la canasta de frutas

soy la única podrida.

Adidas no me usa,

yo estoy usando Adidas.

Mientras bregue diferente,

por la salida entro.

Me infiltro en el sistema

y exploto desde adentro.

Todo lo que les digo

es como el Aikido.
Uso a mi favor
la fuerza del enemigo.

Cuando terminé de escuchar la canción que me puso, una pieza que mezcla sonidos latinoamericanos y cantos por la libertad, le pregunté a René si su nueva canción es, de alguna forma, resultado artístico o musical de la fiebre política que ha recorrido el continente en la última década, con presidentes latinoamericanistas como Evo Morales en Bolivia, Hugo Chávez en Venezuela y otros más de la región.

—Nosotros colaboramos con reforzar la identidad latinoamericana. Y es un poco gracioso, porque estaba hablando con un argentino que está trabajando con nosotros y él decía: “Mira, tuvo que venir un puertorriqueño para hacer un tema de Latinoamérica como éste”. Me parece chévere desde ese punto de vista. No es que formemos parte del folclor latinoamericano, porque se oye como una disciplina. Lo que hacemos es otro tipo de disciplina musical y de letra, pero sí, creo que hicimos una canción que será representativa a nivel latinoamericano por algún tiempo, pues hace mucho que no se hace. El tema fue interpretado por Mercedes Sosa y toda esa bola de nueva trova que salió en esa década, setentas, ochentas y no se oyó casi nada. La fuerza que tiene ahora lo nuestro es quizá la de los medios, que en el momento, un tema así es cantado por el grupo que hace un año estaba en los MTV.

Antes de hacer la entrevista en forma, el tema de México salió a relucir. Les conté un poco sobre el impune siniestro de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, donde murieron 49 niños, se conmovieron, y luego ellos sacaron el tema de la violencia por la guerra del narco. “México parece que está en la época medieval”, dijo René, quien dice haber visto algunos de los infames videos sobre su “trabajo” que suben a YouTube los crueles sicarios. Los Calle 13 están a favor de la legalización de la mariguana, la heroína y la cocaína. “Se perdería el negocio de los narcos. Perderían todo, tendrían que vender otra cosa”, dijo René.

Les conté también que antes de verlos, pedí por Twitter que me recomendaran preguntas y fueron dos las que más me pidieron. La primera es saber si el aguacate sirve para tener nalgas de catorce kilates, como dicen en una de sus canciones. Eduardo responde: “Yo no tengo y como aguacate, así que no es real”. La segunda pregunta que me pidieron es si tienen pensado buscar un cargo político.

—En la cuestión política no creo. Hay más posibilidades de que me meta al cine o a hacer cosas relacionadas con el arte —contestó René.

—¿Hasta dónde están ustedes dispuestos a usar su plataforma para exigir la independencia de Puerto Rico?—pregunté.

—Creo — tomó la palabra René — que es más bien un proceso de concientizar a la gente allá de que mucha se eduque. No estoy diciendo que soy el más educado, porque no lo soy, pero tengo mi educación y con eso puedo batallar, pero allá el principal problema es la desinformación y el miedo. Ellos piensan que si Puerto Rico es independiente se va a hundir la tierra. Hay gente que piensa que como estamos, estamos bien. Sé que hay gente que tiene otro tipo de prioridades y que no tiene vergüenza. A mí sí me da vergüenza la situación del país.

—¿Qué te da vergüenza?
—Es como tener a un país que está encima de ti y estamos mamándole un huevo a ese país. Estados Unidos no nos quiere, a ellos les da lo mismo, sólo nos sacan el jugo. Es como que ellos ya tienen una esposa y nosotros somos “la chilla”, la amante. Nos cogen cuando nos quieren coger y nos cogen por el culo. No hay una gran preocupación sobre los intereses del país ni nada. Yo veo eso, de verdad que no es por mis ideales, es que no les importa y aunque trato de sacar el orgullo al carajo, es obvio que no les importa. En Puerto Rico les gustan las propuestas musicales que no dicen nada. Me sería tan fácil no decir nada ahí, cantar estupideces, eso sería demasiado fácil. Hubiese conseguido que Adidas y Coca-Cola me patrocinaran tres años atrás y yo poder usar esos patrocinios a mi favor, porque yo no voy a dejar que esos huevones que no piensan y cantan, compitan conmigo con todas las ventajas. Yo voy a coger todas las ventajas que hay a mi alrededor.

13. SOBRE SER GAY Y QUERER OCULTARLO CON UNA NOVIA
La entrevista en forma con los Calle 13 finalmente comenzó. Alguien del equipo recomendó conseguir vodka con strawberry, la bebida preferida de René quien, sin embargo, apenas toma un trago.

—¿Los convence la izquierda que gobierna Bolivia, Venezuela y demás países de Latinoamérica?

—Me convence —dijo René— en algunos aspectos y en otros no. A nivel de ideal sí, pero de funcionamiento en algunas cosas no. Por ejemplo Cuba, es un misterio, pero fuimos y descubrimos cosas buenas y malas.

—En el momento que ustedes fueron había tensión por la muerte de Orlando Zapata y por la huelga de Fariñas. ¿No pensaron que podían estar siendo usados por el gobierno?
—Pudiese ser… nosotros estábamos invitados desde hace un año y no sabíamos que eso iba a pasar. Igual lo hicieron así.

—¿Ustedes defienden la causa cubana?
Eduardo, que masca un chicle, es ahora el que responde.
—Que 80 tipos se hayan montado a un barco y hayan liberado a un país completo es admirable. Pero cuando la izquierda se convierte en nebulosa, como que me da la sensación de que se convierte en derecha y no sé qué está pasando en Latinoamérica en ese aspecto, pero la revolución tiene unas cosas admirables.

—Dejar —habló René— por mucho tiempo a un mismo gobernante fue un error porque pierde credibilidad, y si tú lo que quieres es incluir, si quieres que la gente de derecha cambie, no se van a ir. Dejan a un tipo gobernante 20, 30, 40 años. Nadie quiere eso, yo tampoco quiero eso: quisiera que con lo bueno y malo de Chávez se le diera la oportunidad a otra persona. Aunque (Juan Manuel) Santos es sucesor de Uribe, no luce mal ante el ojo público. Uribe quería la reelección y le dio la oportunidad a Santos, eso hasta cierto punto debería pasar igual.

—¿Ustedes son de izquierda?

—¿Que te puedo decir? —continuó respondiendo René—. Mi familia es de izquierda, yo como que tengo mis movidas, porque la izquierda que está funcionando actual, quizá no es la izquierda que está funcionando mejor. Ahora mismo yo no me voy con ningún presidente y me he reunido con muchos, pero me desanimo. Me gusta el principio de que no haya una pirámide, de hacer algo diferente porque en verdad el mundo está jodido y creo que hay que buscar alternativas. ¿De derecha?

—¿Qué piensas sobre la derecha?

—Mmm… Vivo en un mundo de eso, no creo, pero vivo en un sistema de derecha y funciono como un ciudadano que vive en ese mundo porque trabajo, me gano la plata, vivo mejor que otras personas, tengo lujos ¿entiende? Es como un gay que tiene que estar con una novia, pero es gay. Eso mismo: estoy casado con la derecha, pero en verdad quisiera probar otras cosas.

—¿A qué presidentes latinoamericanos han conocido y qué les ha parecido la experiencia?

—Conocimos una vez a Correa, fue muy rápido. Conocimos a Chávez y habla bastante, me pareció un tipo bien. Me gustaría conocer a Uribe. No tengo problema con conocer a ninguno, la realidad es que no soy amigo de ninguno, ni voto por ninguno, ni votaría por ninguno. El compromiso que tenemos, no sé cuánto tiempo va a durar, porque de momento estoy cantando este tipo de música y esto es algo que lo estoy haciendo porque quiero, porque nadie lo va a hacer. Vicentico no lo va a hacer, ni Cerati ni un montón de músicos. Lo estoy haciendo porque estoy viviendo ese rol. El día que me canse colaboraré a puerta cerrada, no me interesa que nadie se entere. Ahora lo estoy haciendo y como lo estoy haciendo no me interesa ser amigo de ninguno, sino de la gente y que ésta confíe de que si yo voy a hablar con un presidente es porque voy a tratar de exponerle qué está pasando. Es un rol que me cayó poco a poco, y que he asumido con gusto. No era la idea tampoco.

—¿Cuál era la idea?
—Hacer música, tocar, divertir a la gente, conseguir chicas, la idea de cualquier persona, pero cada vez todo fue más fuerte.

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