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Molotov: la gloria y el infierno

Molotov no ha perdido el privilegiado lugar en el firmamento musical mexicano que se ganó en los noventa por su rock poderoso y sus letras descaradas. Entonces, ¿por qué no ha lanzado nuevo material?

Por Rulo David
Las nuevas canciones de Molotov son como esas promesas de político en campaña que nunca se cumplen.

Las nuevas canciones de Molotov son como esas promesas de político en campaña que nunca se cumplen.

Tras diecisiete años de carrera, Molotov se encuentra en un momento raro, contradictorio. Es, por encima de un centenar de artistas nacionales e internacionales, cabeza de cartel en la edición 2012 del Vive Latino, el festival de rock más grande e importante de Latinoamérica, a celebrarse en el Foro Sol del Distrito Federal. Apenas el año pasado, la banda ofreció un centenar de conciertos en más de 22 países. Además, el cineasta Olallo Rubio prepara un documental que trata tanto de Molotov como del momento en el que irrumpió, reconociendo su indudable importancia histórica y la indeleble marca que ha dejado no sólo en el rock, sino en la cultura popular de México.

Pero al mismo tiempo, el público reclama —y con todo derecho— la falta de nueva música. Tienen casi cinco años sin editar un disco, y los últimos dos fueron —siendo amable con ellos— irrelevantes: Con todo respeto (2004) es una colección de reinterpretaciones de canciones de otros compositores, y Eternamiente (2007) es un fallido proyecto en el que cada integrante de la banda escribió, grabó y editó sus canciones por separado. Es fácil asumir que Molotov se ha dormido en sus laureles, que viven cómodamente, conformándose con lo que se embolsan gracias a las muchas campañas de publicidad de las que han sido partícipes y a las interminables giras que realizan año con año, recalentando las mejores piezas de su rico repertorio. Pero la realidad es otra: no hay música nueva como consecuencia de estar amarrados a un contrato atiborrado de cláusulas en letras pequeñas que los tiene a disposición de los caprichos de su disquera, Universal.

RANDY EBRIGHT, PACO AYALA, TITO FUENTES Y MICKY HUIDOBRO
Molotov es una democracia de cuatro personas, en la que no hay líderes. No siempre fueron los mismos integrantes. Pero la alineación clásica, la que permanece desde el primer disco, es ésta. Le pido a su manager, Jorge Mondragón (que prácticamente es otro integrante de la banda y de quien nos ocuparemos más adelante en este artículo), que me describa a cada uno:

“Randy es un músico, un intérprete muy cabrón. Creo que es un baterista fuera de serie, que además toca guitarra, bajo, canta, compone… es el guapo de la banda. Los cuatro son muy talentosos, tocan muchos instrumentos. Pero Randy impresiona a músicos de otros países, que hasta nos dicen: ‘Si un día ya no lo quieren, mándenlo para acá’.
“Paco es un músico talentoso, tiene mucha experiencia. Es el cable a tierra, el más aterrizado, el más sereno. El que trata de conciliar.
“Tito es el hipster, el avant-garde, el que siempre está buscando lo nuevo. Sin quererlo se volvió el front man de la banda. Molotov no tiene vocalista principal, sin embargo, me parece que es el que está al frente de la banda en el escenario. Es el más moderno, el que toma más riesgos.
“Micky es otro instrumentista tremendo. Gran compositor. Creatividad tremenda. Tiene un gran ingenio para escribir letras y hacer canciones pegajosas. Es la parte más explosiva e irreverente del grupo.”

SU HISTORIA (VERSIÓN RESUMIDA, CONTADA POR ELLOS MISMOS A PARTIR DE CADA UNO DE SUS DISCOS)
Molotov tuvo éxito casi de inmediato. Sus primeros conciertos rápidamente se empezaron a llenar. Eso ya no pasa, ahora los grupos deben tener un sencillo sonando en el radio para meter a más de cien personas a un club. Ellos ni siquiera habían grabado cuando ya eran muy conocidos. Los que éramos jóvenes en aquel entonces, 1995, nos dábamos el pitazo: “Hay una banda que TIENES que ver”. Sus integrantes no tenían más de veinte años. Tocaban un rock poderoso, pesado, cercano a lo que entonces estaba de moda en todo el mundo: Rage Against the Machine, Faith No More, Beastie Boys y Cypress Hill. Era el primer grupo de rock mexicano producido por el recién firmado Tratado de Libre Comercio y, a diferencia de Caifanes, Café Tacvba o Maldita Vecindad, su estética no obedecía al folclor mexicano. Sus integrantes no tenían empacho en utilizar en sus canciones todas las palabras altisonantes que cualquiera emplea en la vida cotidiana. Estas canciones eran (y siguen siendo) perfectas para alarmar e incomodar a las buenas conciencias y para pintar una raya entre una generación y otra. No era el rock de tus papás. Saúl Hernández, líder de Jaguares, declaraba en la tele que Molotov —palabras más, palabras menos— recurría a las leperadas como un recurso barato para ganar notoriedad. Los Molotov no mostraban cautela para compartir su visión del mundo, del país, de la calle o de los medios de comunicación, con la dosis de rabia, sarcasmo, inconformidad e incorrección política propia de cualquier tipo de su edad. Además lo hacían sin metáforas, con una claridad que hacía su mensaje accesible para cualquier persona y un sentido del humor burdo pero contundente. Junto a Molotov (y contemporáneos, como Control Machete y Plastilina Mosh), los grupos surgidos en los primeros años de los noventa automáticamente se volvieron vetustos. El primer paso en la carrera de Molotov fue ganar una batalla de bandas. A partir de ahí los persiguieron varias disqueras, pero ficharon con Universal, que apenas abría sus oficinas en México. Y así se empezó a escribir esta historia.

¿Dónde jugarán las niñas? (1997)
El disco que los volvió famosos de la noche a la mañana. El que abre, ahí nomás, con “Que no te haga bobo Jacobo”, una crítica directa a la Televisa cómplice del Partido Revolucionario Institucional (PRI), e incluye clásicos como “Voto latino”, un retrato del racismo que padecen nuestros paisanos en Estados Unidos; “Gimme tha power”, una poderosa denuncia contra la clase política que no ha perdido ni tantita vigencia y que bien pudo haber sido escrita la semana pasada, y por supuesto “Puto”, su divertida pero polémica canción (en España los metió en muchos problemas con organizaciones de homosexuales que los acusaron de homofobia), con la que cierran todos sus conciertos. Dicen que ha vendido más de un millón de copias, pero más allá de las cifras, ya es casi un rito obligado para cualquier adolescente de este país que requiera un manual de irreverencia, pese a que muchas de sus referencias ya son obsoletas.

Tito: Es un lugar común: para tu primer disco, tienes toda la vida para componer. Traes ideas que puedes haber traído desde la primaria, mucha información. No había ninguna presión. No teníamos la ambición específica de grabarlo. Más bien, las disqueras llegan a ofrecernos hacer un disco. Después de que nos invitaron a abrirles a [el grupo argentino] Illya Kuryaki en el Metropólitan [de la ciudad de México], se nos acercaron [los ejecutivos de Universal] Jesús López, [Arturo López] Gavito y [el productor y doble ganador del Oscar] [Gustavo] Santaolalla a platicar. Tardamos más de un año en grabar el disco a partir de esa plática. No nos urgía grabar. Y viéndolo a la distancia, eso de grabar un disco a la old school era increíble: cuatro estudios, máquinas de cinta, tres meses en Los Ángeles, diferentes ingenieros, todos los instrumentos del mundo. La producción la dejabas en manos de otra persona, en este caso Santaolalla. Le dabas una rola y la desarrollaba hasta su máxima expresión. Ahora ya te metes más en cómo suenan las rolas. Fue una experiencia increíble, aprendimos mucho. Era muy emocionante entrarle a ese mundo en manos de alguien como Santaolalla, que venía de hacer El circo, lo de Tacvba…

Randy: El primer disco fue muy natural. Llevábamos unos dos años dándole todos los fines de semana a las rolas. Tuvieron tiempo para desarrollarse, frente al público. Era una época en la que nos alimentábamos de la pura adrenalina. Yo tenía diecinueve años cuando lo grabamos, nos guiaba la inercia. No teníamos muchas esperanzas, no había presión ni de nosotros ni de la disquera.

¿Cómo escribían las canciones?
Tito: “Cerdo” [un divertido funk que incluye versos tipo “Ese mamarrano / come cacahuates / pide pizarrín / pero no invita a sus cuates / en la escuela le apodaban el comequesadillas / se come los melones sin quitarles las semillas. / Ese marranete / se atora en el retrete / y cada que lo veo es una foto diferente], por ejemplo, hicimos la letra, sin música, en el tráfico, este güey y yo [señalando a Micky].
Micky: Muchas cosas salían en el coche, cantando. Tito echaba una frase y yo se la tenía que matar.

¿”Gimme tha power”?
Micky: Esa estuvo chingona. Yo hice la letra y se la di a Tito para que se la aprendiera para el siguiente toquín, y la perdió.
Tito: Entonces yo hice el segundo verso entero, en un camión de Tulancingo a México.

¿Y qué pasó cuando salió el disco?, ¿cambió su vida drásticamente?
Tito: Mucha gente no nos lo compra, pero no teníamos un varo. El primer adelanto fue de diez mil dólares. Que era una lana que nunca habíamos visto. La primera vez que recibíamos algo por nuestra creatividad.
Micky: Pero en ese momento tuvimos que parar para preproducir, grabar, hacer marketing, pasamos seis o siete meses viviendo con esa lana.
Tito: No teníamos de dónde vivir. Ya con el adelanto de regalías salimos adelante un poco.

“Voto latino”, su primer sencillo…
Tito: El primer sencillo, “Voto latino”, salió en el radio el 17 de junio de 1997. Fue superemocionante oírla en el coche. El primer concierto después de eso fue impresionante, en un bodegón gigantesco, y toda la gente cantaba las rolas.

¿Y luego?
Tito: Ese año tocamos como trescientas veces. Salíamos de gira, regresábamos dos días, y otra vez de viaje.
Paco: Los viernes y sábados tocábamos dos veces.
Tito: Luego ya refirmamos el contrato a finales de 1997, vieron que sí funcionábamos, nos dieron un mejor contrato, alias “el metidón de verga” [fina metáfora utilizada para describir su enredada relación con Universal, la cual les ha impedido editar música nueva, lo que detallaremos más adelante], y ahí seguimos y todavía lo debemos.

Fueron la primera banda de rock nacional en firmar un contrato millonario.
Micky: Pero lo seguimos pagando hasta ahorita.
Paco: Hace quince años pensábamos que sí, que habíamos agarrado un contrato muy cabrón. Pensábamos que habíamos dado ese paso, que nos habíamos librado del típico contrato leonino, pero no, es igual. No cambió nada. Nos adelantaron más lana y ahora debemos veinte veces más lana. El puro proceso legal del contrato nos generó deuda. Estuvo chingón hace dieciséis años, cuando teníamos veinte, porque te caía una lana que no te imaginabas en toda tu vida, pero el rezago que deja ese pedo es un peso anímico, tener una deuda así y no poder crecer como banda por tener un contrato así de culero y pasado de lanza.

Apocalypshit (1999)
La maldición del segundo disco se le cumple cabalmente a Molotov. Primer revés de su carrera. Es un disco, como ya nos explicarán, hecho al vapor. Aunque la crítica y los fans no conocen las circunstancias en las que se grabó, lo reciben tibiamente. Hay un cambio en la energía del grupo, Micky y Tito (que para la gente eran los “delanteros” de la banda) pierden protagonismo y le ceden parte de los reflectores a Paco y Randy.

¿Por qué ya no grabaron con Santaolalla?
Tito: Porque existía la opción de hacerlo con güeyes que eran nuestros héroes. Había presupuesto para hacerlo con Mario Caldato, Jr. [productor brasileño que tuvo a su cargo algunos de los discos más emblemáticos de los legendarios Beastie Boys].

¿Hubo una ruptura consciente con el primer disco?
Tito: Más o menos sí. Estábamos en un momento muy raro en cuanto a letras, buscando otros conceptos y otras maneras de comunicarnos. Tratamos de darle variedad a lo que hicimos en el primer disco. Yo no estaba enfocado. Odio las letras que escribí para ese disco.
Micky: Yo también las odio.
Tito: Pero está “Rastamandita”, “Parásito”.
Paco: Había una presión gigantesca. Todo mundo te decía: “A ver cómo le hacen para superar el primer disco”.
Tito: Y todo lo compusimos de gira, lo que —nos damos cuenta ahora, con más experiencia— es de la verga.
Micky: Haz de cuenta que nos dieron dos meses para hacer el disco, cuando veníamos de unas putizas tremendas de tocar, y tocar y tocar.
Tito: Musicalmente, instrumentalmente suena increíble, está amarradísimo. Veníamos de tocar mucho. Es el que suena más cabrón de nuestros discos.
Micky: Pero tiene sus bemoles: le faltan mejores letras, habíamos estado mucho tiempo fuera de México, no había internet en ese entonces tan accesible, como para ver qué pasaba aquí. Estábamos muy desinformados, sabíamos más lo qué pasaba en otros lados.
Tito: Sí, teníamos un punto de vista medio raro de lo que pasaba aquí. Estábamos nerviosos de que Mario lo hiciera. Fuimos al estudio de los Beastie [Boys].
Micky: Pensábamos que, por tener un productor gringo y por ser Randy el guapo de la banda, el que hablaba inglés perfecto, era muy obvio que podríamos hacer el crossover al gabacho. Sin embargo, Randy no le latió al productor, no le gustaron sus temas. Como que se fueron cayendo cosas mientras grabábamos, y se nota en el disco.
Tito: Sí, hicimos crossover, pero entre los meseros y cocineros del otro lado. Fue buena experiencia grabarlo, pero nos dejó medio bajoneados también. Además ahí ya ganábamos lana. Entonces, entre eso y las giras, perdimos el foco.
Randy: Fue muy duro. Primero porque teníamos que componer estando de gira. Estábamos chavitos, tratando de no disfrutar demasiado de lo bonito que es girar cuando tienes veinte o veintiún años. En el estudio no estábamos preparados con canciones, todo era “chile, mole y pozole”. Yo creo que estábamos bastante dispersos, como grupo y en lo personal. A la hora de hacer las voces, Tito y yo tuvimos broncas con [el productor] Caldato por la manera en que cantábamos. Por eso en el disco las voces de Tito y mía son más graves. Caldato tenía una visión. Fue cuando empezó a aportar más el Ayala [Paco], le gustó muchísimo su voz, que en el primer disco ni había cantado, y le daba mucho espacio para proponer y componer.
Paco: Al mes de haber grabado fuimos a España, ya estaba arrancando la gira de nuevo. No teníamos chance más que de tocar, dormir, comer lo que sea y volver a tocar.
Tito: Y de estar en la cumbre, empezamos a recibir mala prensa. Ya sabes que es como deporte favorito de mucha gente tirarle a los que están en los reflectores. De hecho, el nombre del disco está en una lista de los peores de la Vice o alguna revista.

Dance and dense denso (2003)
Molotov se recupera con este disco en el que la banda parece haber recuperado su imaginación y su sentido del humor. La pieza clave es “Frijolero”, una canción que, al igual que “Voto latino”, trata sobre los estereotipos que llegan a sufrir mexicanos y estadounidenses de ambos lados de la frontera. El video de esta canción, realizado por el equipo de animadores que tuvo a su cargo la cinta Waking Life, de Richard Linklater, quienes utilizaron la misma técnica para crear uno de los mejores videos en la historia del rock nacional. Al parecer, lo que necesitaban era una pausa, tiempo para componer, para grabar y para encontrarse como banda. Pese a que es un éxito artístico, se quedó lejos de repetir el impacto comercial de su debut.

¿Es un disco incomprendido? Me parece que no fue tan exitoso como debió haber sido.
Tito: A mí me encanta ese disco.
Paco: A mí, el primero se me hace muy cabrón, pero éste es el del balance.
Tito: Es el que estabiliza la nave. Hay rolas, como “Changüich a la chichona”, que en vivo prenden más ahora que cuando salieron. Había buena comunicación entre todos. Santaolalla coprodujo con Robert Carranza, del equipo de Mario.
Randy: Lo hicimos como cuatro años después del anterior. Es mi disco favorito de la banda. Sigo orgulloso de ese disco.

¿Por qué no jaló tanto?
Tito: Principio de siglo es la caída de la fotomecánica. Empiezan a dejar de existir las ventas de copias físicas de los discos. Internet toma el control. Sale Napster. La oferta se multiplica. Nadie sabía qué iba a pasar con la música. Nosotros estábamos regidos por la disquera, hasta las giras estaban armadas de acuerdo con sus planes de marketing. Entonces empiezan a desaparecer y a tambalearse, y nos afecta. Nuestros managers eran The Firm, una megacompañía que tenía a Korn, Limp Bizkit y creo que hasta a Robert De Niro. Pero para Estados Unidos no representábamos números, que es en lo que ellos se basan al cien por ciento. Se hartaron y nos dejaron. Y volvemos con Mondra [su manager original, que ya apareció al principio de este texto y que aparecerá al final].

Paco: Nos lo topamos en Argentina y reconectamos con él. Yo no puedo pensar, tomando en cuenta todo lo bueno y lo malo, en otro manager que le pudiera agarrar el pedo al grupo, y me imagino que para el Molotov es como su hermano, su hijo, su papá… Intentamos tener otros managers, intentamos ser managers nosotros cuando no había quién al final, y al final él es el que nos entiende.

Randy: El disco pegó, pero nos tocó vivir el gran cambio de las disqueras. Cuando empezamos había seis disqueras grandes, ahora quedan tres o cuatro. Fuimos testigos de ese cambio y de cómo cambió la forma de consumir música de la gente. Por ejemplo, cuando sacamos el primer disco, el de oro te lo daban a las doscientas mil copias, y cuando salió el “Dance and dense denso” había bajado a cincuenta mil; entonces, obviamente los números nunca van a ser iguales a los del primer disco, pero en cuanto a premios o reconocimientos —te das cuenta en la calle, a la hora de vender tickets de los shows—, sí fue un éxito. Era una época difícil para la música, sobre todo la que no era pop.

¿Cuál es la historia de “Frijolero”?
Randy:
Fue un sencillo muy experimental. Fue la última canción en entrar al disco y la disquera ya había decidido que el primer sencillo era “Here we kum”. Hubo tensión dentro de la banda —que obviamente ya hemos rebasado— cuando decidieron sacar “Frijolero” primero, hubo como un cambio de química en la grabación. Yo hice esa canción con una guitarra acústica, y Paco en su casa agarró un acordeón de esos que venden en los semáforos y se lo puso encima. En eso llegó Tito y dijo: “¿Por qué no la hacen norteña?”. Era muy diferente a lo que estábamos haciendo. Y es una canción muy real, que habla de una situación que yo viví con mis hijas cruzando a Estados Unidos a visitar a los abuelos. De una escenita salió esa idea.

Con todo respeto (2004)
A continuación, Molotov decide hacer un deslucido —bueno, al menos en mi opinión— disco de covers. La brevedad de la escala en este momento de su carrera ilustra perfectamente su irrelevancia.

¿Por qué hacen ese disco de versiones?, ¿no tenían buenas canciones en ese momento?
Randy: La neta la disquera quería que hiciéramos un unplugged, pero a nosotros nos daba hueva, era justamente cuando ya estaba bien choteada esa onda. Somos de personalidad rebelde, y entonces hicimos el disco de covers.

Tito: Siempre hemos tocado un chingo de covers, desde el principio. Tocábamos en La Diabla [un popular bar de mediados de los noventa ubicado en la colonia Cuauhtémoc] y tocábamos “Stop!” de Jane’s Addiction. Tocábamos algo de covers. Con la disquera se empezó a complicar la relación, pero le latió la idea y nos lo contó como disco del contrato, aunque no fuera de nuestras composiciones. Fue muy divertido, había una lista gigantesca de canciones, pero no pudimos hacer todos los que quisimos, es un pedo que te den permisos para hacerlos. Por ejemplo, en el caso de “Rock Me Amadeus” de Falco [“Amateur” en manos de Molotov] tuvimos que mandar la letra nueva en la lengua original del autor al heredero de los derechos, más una lana, obviamente. Pero fue como equis esa era [risas]. Chico Che no tuvo pedos. Los Misfits tampoco. Los Beastie Boys no tuvieron broncas.

Randy: Creo que una decisión no bien pensada, en una época en la que nos la vivíamos de gira, tocando doscientas y tantas veces al año, estábamos dispersos, decíamos que sí a todo, como que nos valía verga. Cada quien hizo sus covers y luego nos juntamos para grabar, que fue la misma fórmula que usamos para Eternamiente.

Eternamiente (2007)
Otro proyecto fallido. Ellos insisten en que era un concepto interesante que al final se quedó a medias. Hacia afuera, la imagen que proyecta Molotov es de distancia entre sus integrantes. El disco (que originalmente son cuatro discos de cuatro canciones que se venden por separado) pasa prácticamente inadvertido. El más exitoso es Sintitolo, de Tito, que incluye la canción más exitosa de este periodo, “Yofo”.
Tito:
Todos teníamos ganas de componer, producir, grabar. Entonces decidimos que cada quien hiciera su EP.

Lo cual desde afuera se puede percibir como que internamente la banda está pasando por un mal momento.
Tito: ¡El plan era muy bueno! Cada quien saca un EP, autoproducido, grabado, compuesto y todo, y la idea era decir: “En vez de juntarnos para hacer un disco, nos separamos para hacer un disco”. Ése era todo el pinche chiste.
Paco: Ya habíamos trabajado así, pero no lo habíamos hecho evidente. Pero se vio mal, la gente no agarró el pedo.
Tito: A la disquera se le acabó la lana para el marketing, entonces la noticia era: “Se separaron”. Y tuvimos que explicar que sólo era un concepto y que no nos habíamos separado.
Micky: Además empezamos a tocar mucho afuera de México, y aquí la gente pensaba que sí nos habíamos separado. Fue un error.
Randy: Íbamos a sacar un EP cada uno onda Kiss, jugando con la idea de que varios medios habían publicado que nos estábamos separando, cuando la neta no. Había una… no diría que ruptura, pero sí distanciamiento entre nosotros, cada quien haciendo su vida personal. No era una época fácil… ni para mí en lo personal ni para estos güeyes. Somos brothers y todo, pero hasta hace poquito nos hemos podido comunicar bien, a un nivel que no es carrilla, chiste y humor negro entre nosotros mismos. Si algo está pasando en tu vida personal, también se refleja en lo artístico cuando tienes que trabajar con estos güeyes. Y así era la vibra entre los cuatro, estábamos un poco hartos. La idea de los discos por separado en el papel se veía muy bien, pero nunca se pudo ejecutar. Hubo recortes en la disquera, las personas con las que habíamos hecho el plan, ya no estaban. Nunca se desarrolló bien ni se difundió bien de lo que se trataba.

La percepción de la gente es que Molotov es una especie de pandilla, una banda sin líderes. Entonces fue contradictorio y arriesgado el plan de los discos por separado.
Tito: Y más sin lana para marketing, valió verga horrible.
Micky: Pero más que lana marketing, no nos dieron lana para salir de gira, tour support, entonces se volvió más difícil viajar ¿Marketing? Nosotros no somos una banda que salga en la tele, no somos una banda que pasen en el radio salvo en estaciones tipo Reactor ¿Quién más nos toca?
Tito: ¿Qué tocamos en vivo del Eternamiente? Una o dos rolas.

EL ATORÓN
Ahora, Molotov está en un momento bueno pero malo. La banda es respetada por su historia y por la contundencia de sus actuaciones en directo. Hacen giras exitosas, el público los reconoce, estima y respeta. Pero la deuda está ahí. Las nuevas canciones son como esas promesas de político en campaña que nunca se cumplen. A sus fans les pesa. Pero a ellos más. Cuando hablan de su imposibilidad para editar material nuevo se notan tristes, desesperados, apenados. En una entrevista reciente, el famoso comunicador argentino Mario Pergolini les dijo: “Si no traen nuevo disco, no vengan a Argentina a robar”. Es fan y estaba bromeando, pero la verdad incomoda.
Se sabe que han tenido problemas con su disquera y con el contrato que firmaron hace más de una década.

¿Cómo no se vuelven locos esperando tanto?
Tito: No hay mucho que hacer. ¿Qué haces? Es como estar en el refri, güey. Te puedes ir a las armas y buscar salidas legales, pero se puede poner peor, y te quedas tres años más sin poder sacar un disco.
Paco: Yo creo que ya llegamos a un momento en el que volver a tocar las mismas canciones de siempre es quemarte muy cabrón con tu público.
Tito: En Argentina nos dicen: “Ya no regresen hasta que traigan disco nuevo”.
Paco: Tiene razón la gente al pensar eso, pero ya se salió de nuestro control.
Randy: La gente piensa que nos estancamos, pero no es así, sólo que hay algo más grande que la banda que no nos deja sacar discos. Ya hubiéramos sacado como tres discos más si de nosotros dependiera. Además, nos tienen firmados como persona, entonces tampoco podemos sacar otros proyectos. Hemos hecho números, y un mesero gana más que nosotros.

¿Y luego?
Tito: Pero ya va a salir, tiene que salir a fuerzas. Ya estamos planeando muy bien las cosas, qué tocadas vamos a hacer, cómo manejar las ofertas, apuntando hacia un disco inédito chingón. Vamos a componer y grabar para tenerlo listo y afuera en 2013.

¿Otros grupos ya hubieran tirado la toalla?
Randy: Sí, fácil. Nuestro manager, el que cuida mi carrera, me dio un consejo: “Búscate otra carrera, otra cosa que hacer”.

EL QUE CUIDA LA CARRERA
El grupo prefiere no dar detalles de los líos con su disquera. Lo que sea con tal de que no se vuelvan a enredar las cosas. Randy me recomienda que entreviste a Jorge Mondragón. Está en Playa del Carmen, pero me toma la llamada. Mondra, como le dice todo mundo, es un personaje tan querido como temido, al que incluso se le dedicó un artículo de portada de la revista Chilango. Empezó muy joven, manejando a bandas como Santa Sabina y las Víctimas del Doctor Cerebro, y dice la leyenda que gracias a su intervención Santaolalla y Warner Music descubrieron a Café Tacvba. Del rock pasó al mundo de la actuación, representando primero a Gael García Bernal y a Diego Luna, y luego a prácticamente a todas las actrices del cine mexicano. Es, además, socio de cualquier cantidad de bares y restaurantes de la colonia Condesa, copropietario de agencias de publicidad y manager de Molotov. La banda, con la que ha trabajado en dos diferentes épocas (al principio y actualmente), representa un pequeño porcentaje de sus ingresos; si dejara de trabajar con ellos, sus finanzas no sufrirían gran cosa. Es una relación, en sus palabras, que va mucho mas allá del dinero.

¿Por qué Molotov no ha sacado música nueva?
Es una bronca con la disquera. Hace cuatro años nos quedaba un disco en el contrato y ellos querían que renováramos, pero haciéndonos una oferta muy baja. Como decidimos no hacerlo, en lugar de verlo como una cuestión de negocios se lo tomaron personal, lo que enfrió… no, congeló la relación entre la banda y la disquera. Entonces dejó de haber comunicación durante cuatro años. De acuerdo con el contrato, lo que le debemos a la disquera es un disco en vivo. Ese disco nosotros lo tenemos listo hace un año. Ha sido un año de aflojar y estirar para que la disquera saque ese disco y podamos quedar libres para sacar un disco nuevo. Mientras no salga el disco en vivo, no podemos sacar nada.

El disco en vivo ya va salir, ¿no?
Sí, por fin. En septiembre logramos llegar a un acuerdo para sacar el disco en vivo. Hasta entonces no podemos grabar material inédito.

¿Es un contrato leonino el de Molotov?
Es lo que dicen ellos. ¿Conoces a algún artista que tenga un buen contrato? En su momento, cuando lo firmaron y les dieron la cantidad de dinero que les dieron, no les pareció pinche. El músico es como la Gata Flora: cuando se lo metes grita y cuando se lo sacas llora. Para ellos es bien fácil decir que tienen un contrato pinche, pero no conozco ningún contrato de ninguna disquera que no sea así.

Percibo que al grupo le está generando frustración, tristeza y un poco de pena con el público no poder sacar música nueva.
Claro. Estoy de acuerdo. Como todo artista, se quieren renovar. Tocar lo mismo tanto tiempo te aburre, ¿pero qué haces?, ¿nos vamos a aventar una guerra legal contra la disquera? Nos va a costar mucho dinero y tiempo. Y luego pasó algo raro: hace dos años la banda estaba en una muy mala situación y de repente hicimos una estrategia para tratar de levantar a la banda, y desde entonces tenemos un promedio de noventa o cien shows al año, sin disco y sin material nuevo. La banda tuvo una especie de revival. Ninguna banda hace tantos shows. Llegó un momento en el que nos dedicamos a tocar y nadie le dio seguimiento a ver cómo acabábamos con el problema de la disquera.

¿Se puede decir que el grupo está en un gran momento y en un terrible momento al mismo tiempo?
Sí, por no poder sacar material nuevo. Hoy en día lo que nos cuestionamos es si vale la pena estar con una disquera o si es mejor ser independiente. Es una contradicción nuestro momento actual, porque, por el otro lado, al año tocamos noventa veces en veintidós países y la banda suena mejor que nunca y toca mejor que nunca. Somos como un futbolista que sólo entrena pero no juega.

Pero ya se arregló, por lo que entiendo.
Sí, ya se arregló, pero no podemos cantar victoria hasta que tú o quien sea tenga el disco en su mano. Porque en esta industria algo parece estar arreglado, pero alguien se levanta de mal humor y te vuelven a meter al cajón. E irte en demanda contra una disquera requiere mucha lana y mucho tiempo. Las disqueras siguen gobernando este negocio. Es triste, porque en serio estamos en un gran momento. Ya tenemos boqueado todo el verano que entra en Europa, otra vez volvimos a entrar allá. A raíz de la gira que hicimos el año pasado nos ganamos la confianza de los promotores y vamos a tocar en festivales importantes, en escenarios importantes, en horarios importantes. Molotov es una banda importante en México y fuera, pero no para su disquera.

¿UN FINAL FELIZ?
Para confirmarlo, hago una llamada al gerente de producto de Molotov, el empleado de Universal que se encarga de todo lo relacionado con su mercadotecnia. Me confirma que Desde Rusia con amor se editará en disco y en DVD. Es el registro de un concierto que el grupo ofreció allá, donde ha realizado un par de giras. Aparentemente en febrero sale un sencillo en promoción y al mes siguiente el paquete completo. A tiempo, supongo, para capitalizar su actuación en el Vive Latino. De ser así, el grupo finalmente quedará libre de un contrato que es el tipo de cosas que hacen imposible que uno sienta simpatía ante las penurias de la industria del disco. Ya no van a estar en el cajón. Ya no tendrán excusas. Además, se les necesita, no han salido muchos grupos capaces de hacer retratos tan agudos de la realidad de este país. Estamos en un año en el que su crítica lacra y su manchado sentido del humor son urgentes. Encontrarán muchos blancos fáciles. \\

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