locutorios

Larga distancia

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Por Catalina Gayà

En los locutorios de Barcelona las personas se teletransportan: el cuerpo ahí y la voz, las palabras —las muchas palabras— allá, en el país que dejaron, con la gente a la que dejaron, para buscar algo mejor, aunque sea un futuro tasable en euros. Nadie, cuando entra a estas cabinas, quiere tener testigos de sus lágrimas, sus esperas, sus aburrimientos y su crispación. Pero ahí dejan un poco de su vida, siempre; y de ahí recogen, también, mucho para seguirla llevando.