Buick Encore: el placer de conducir

Buick Encore, una confiable SUV para circular en una ciudad con mucho tránsito sin abandonar la idea de estar a bordo de una camioneta.

Por Ricardo Silverio

A finales del año pasado llegó a México la SUV de tamaño contenido de la marca Buick, una apuesta que incorpora mejoras visuales, sobre todo interiores en cuanto a nivel de acabados y equipo de serie.

Buick Encore busca un lugar en el competido segmento de las SUVs que ha crecido exponencialmente, debido a la comodidad de circular en una ciudad con mucho tránsito sin abandonar la idea de estar a bordo de una camioneta. Encore además llega con un motor turbo de 1.4 litros que desarrolla 138 hp y 148 lb-pie de par motor. La caja de cambios es automática de seis velocidades y la tracción se encuentra en el eje delantero.

Al interior uno descubre su diseño atractivo, donde las vestiduras en piel se hacen presentes y, de paso, también acompañan al volante, como en los paneles interiores de las puertas, los detalles del tablero y la palanca de velocidades. Los instrumentos son grandes con una combinación elegante de colores y texturas. Y como ya es casi obligado, se ubica al centro una pantalla táctil con todos los elementos de infoentretenimiento de la Buick Encore.

Y es ahí donde encontramos los momentos Premium. Buick Encore nos hace estar en nuestra burbuja, pensando que la vida cotidiana se ha convertido en una vertiginosa carrera contra el tiempo, buscando aprovechar momentos para trabajar, revisar correos, redes sociales, y mucho más. Resaltan sus amenidades electrónicas: conectividad con nuestro teléfono inteligente vía Apple CarPlay o Android Auto, con esto la atención estará en el camino. De imprevisto tenemos que cambiar de ruta pero no hay problema con el sistema GPS mientras seguimos en nuestro espacio personal gracias al sistema Quiet Tuning de cancelación activa de sonido exterior.

Al tomar en cuenta que vivimos gran parte del nuestro día en el auto, Buick Encore brinda un poco de paz que podrá magnificarse al llegar a nuestro destino con un buen semblante, una sonrisa, de esas que cambian al mundo, o al menos el mundo de quien le rodea.

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