Menachem Gancz del café Quentin

Bebamos café todo el día

Menachem Gancz, fundador del café Quentin, platicó con Club Travesías sobre la evolución del café, y cómo en los últimos años su consumo se ha ido sofisticando.

Por Redacción Travesías

Bebemos café todo el día, a todas horas y en todos lados pero nunca nos paramos a pensar en el trabajo que hay detrás. Tal vez por eso, escuchar a un experto hablar sobre la historia, el origen y los procesos que se esconden detrás de una taza sea especialmente fascinante. Menachem Gancz y Salo Askenazi, fundadores de Quentin, son los personajes indicados para descubrir ese universo cafetero.

 

Sentados alrededor de una mesa, los socios de Club Travesías platican con Menachem, cuya pasión por el café despertó en Chiapas, para entrar en contexto: la evolución del café, y cómo en los últimos años su consumo se ha ido refinando, sofisticando. Desde las cadenas internacionales hasta el café de método, Menachem cuenta cómo el mercado y los consumidores hemos ido evolucionando, aprendiendo a identificar y a preferir ciertas características de los granos. Detallando el proceso de selección de los granos, el tostado y las mezclas y luego aprendiendo sobre los distintos métodos de preparación, los asistentes comienzan a entender la gran cantidad de factores que determinan el sabor de un taza de café.

Para poner en práctica lo aprendido en la primera parte, ya instalados en Quentin, Menachem prepara a los asistentes para una cata simplificada, probando tres cafés distintos: uno asiático, otro americano y uno más africano. Con una hoja de calificación y una gráfica de aromas, Menachem fue guiando a los asistentes para ayudarlos a descubrir notas y características en los granos, un ejercicio donde no hay “correcto” e “incorrecto” sino de aprender a identificar lo que cada uno prefiere en el producto final. En este tipo de catas uno puede darse cuenta cómo un café puede tener tantas notas, no es lo mismo su olor molido en seco a cuando le ponen agua caliente, un aspecto que muchos no notamos en nuestra vida diaria.

Tal vez ahora, quienes hayan vivido esta experiencia, de vez en cuando, recuerdan, antes de darle el primer sorbo al café de la mañana que detrás de esos granos hay mucho, mucho, trabajo. (Que viene desde la persona que está sembrando y cosechando el café, hasta la persona que lo prepara.)

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