El secreto de Montblanc

Entrevista con Zaim Kamal, director creativo de Montblanc, desde el Salón de la Alta Relojería de Ginebra.

Por Luz Arredondo / Fotografía Cortesía Montblanc

“El mundo está cambiando y lo mismo pasa con la percepción de la gente. Ahora se trata de que las cosas no permanezcan igual, que crezcan y tambien contigo”, dice Zaim Kamal, director creativo de Montblanc, una de las casas de alta relojería, accesorios y artículos de lujo de escritura y marroquinería más reconocida en el mundo. Gatopardo entrevistó a Kamal en el Salón de la Alta Relojería de Ginebra, quien se integrara al equipo de Montblanc en 2013, después de trabajar para otras marcas globales como Swarovski y Vivienne Westwood.

“La maison Montblanc ha sido exitosa y reconocida por su funcionalidad, calidad y trabajo artesanal. Encontramos que hay mucha ingeniería de por medio y lo que hacía falta era tactilidad”, comenta. Kamal viene del mundo de la moda y la experiencia al tacto le parece trascendente. Cuenta que pueden haber objetos de piel muy hermosos pero si no se sienten bien, no van a funcionar. Esta experiencia en relojes es un reto todavía más grande: “Un reloj es táctil porque va sobre tu muñeca todo el tiempo. Si tienes un reloj cuya sensación te deja con ganas de quitártelo, hay algo mal. No tiene que ser suave, no tiene que ser ergonómico… tienes que hacer que se sienta bien”.

Frecuentemente le preguntan si los relojes son más restrictivos y técnicos que el diseño de modas. Y responde, divertido, que “en la complejidad es donde está la libertad creativa. La complejidad significa poner atención a la precisión del detalle”. Para él el proceso de creación es interactivo, y es tan riguroso ya sea para un reloj que para una mancuernilla: se pone la misma dedicación, la misma energía y precisión a cada producto que se hace y lleva el nombre de Montblanc. Su complejidad es diferente, a veces una mancuernilla toma más tiempo que, por ejemplo, un instrumento de escritura.

Uno de los roles principales de Kamal es asegurarse que haya consistencia en todas las colecciones: a veces es una simple función o un pequeño detalle, pero siempre hay un hilo conductor. “Para ser exitoso, tienes que tomar los códigos de la maison, pero también tienes que saber para quién estás diseñando. Cuando empezamos hace más de dos años, queríamos saber quién era el cliente Montblanc. Creamos a este personaje y pensé que debíamos darle características reales: cómo se mueve, cómo trabaja, imaginamos el recorrido de su casa a la oficina, qué hace el fin de semana… la vida urbana está definida por tribus, y las tribus comparten códigos.” Así es como el arte de Montblanc se transmite de maestro a maestro. Para Kamal, el verdadero lujo es poder permitirse tener gente que se toma el tiempo para adquirir la habilidad del maestro. “Ése es el espíritu de la maison, el espíritu de Montblanc.”

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