Comodidad y elegancia cotidianos

Volkswagen Passat comenzó a rodar en 1973. Hoy se ha convertido en un sedán funcional de grandes dimensiones.

Dentro de la gama de Volkswagen existen modelos que son icónicos, autos que han evolucionado con nuestro mercado y son reconocidos por sus atributos tecnológicos, de seguridad y manejo. Además, Volkswagen ha sabido ofrecer productos para diferentes clientes bajo un mismo diseño. Es el caso de Passat, el punto culminante de los sedanes de la marca.

Volkswagen Passat comenzó a rodar en 1973, tiempo suficiente para refinar a este modelo y convertirlo en un sedán de grandes dimensiones y enfoque ejecutivo, con un diseño afilado, grandes superficies de líneas rectas que lo dotan de seriedad y lo hacen funcional.

Al frente podemos ver la parrilla que es un identificador inequívoco de Volkswagen, pero en este caso los detalles cromados y las superficies oscurecidas brindan una vista elegante, y ahora cuenta con un interesante diseño en las luces led diurnas, que le dan un carácter elegante.

El interior nos recuerda su origen alemán, con un diseño muy limpio y amplio tanto para conductor y pasajeros, además de un gran espacio de carga en cajuela. Los elementos de control que tenemos en el tablero son minimalistas, sin pretensiones, pensado en la funcionalidad, como la pantalla táctil de 6.5” o el volante multifunciones para el control del infoentretenimiento y llamadas telefónicas vía Bluetooth.

Volkswagen Passat presenta cuatro versiones: Comfortline, Sportline, Highline y V6. Merece mención aparte este último, que presenta un sistema de sonido de seis u ocho bocinas según la versión, aire acondicionado Climatronic y, claro, la conectividad con nuestros dispositivos, vía USB y Aux-In, todo esto mediante el sistema APP-Connect. El V6 cuenta con una de las mejores combinaciones de desempeño del mercado, ya que ofrece un poderoso motor 3.6 litros que desarrolla 280 hp y un torque de 350 Nm, con la caja de cambios DSG de seis velocidades; con esto, la potencia en aceleración se maximiza gracias a que los cambios se realizan en fracción de segundo, incluso más rápido que las cajas manuales.

Como un buen auto alemán, la puesta a punto del chasis es firme sin ser dura para el día a día, pero permite tener un manejo certero con una dirección que transmite información desde los neumáticos hasta nuestras manos
en el volante, permitiendo así que pueda ser emocionante en un día de carretera.

Así, Volkswagen Passat ostenta uno de los mejores equilibrios entre un producto de carácter serio y elementos premium, hasta deportivo.