Randy Berry cortesía

Randy Berry: “Un movimiento global e imparable”

Enrique Torre Molina conversó con Randy Berry, el Enviado Especial de EUA para los Derechos Humanos de las Personas LGBT.

Por Enrique Torre Molina

El 20 de enero de este año, Barack Obama mencionó las palabras “gay”, “lesbiana”, “bisexual” y “transgénero” en su Discurso del Estado de la Unión. Fue el primer presidente estadounidense en hacerlo, sumando un hito más al historial de apoyo a la comunidad LGBT en su país durante sus casi ocho años de gobierno. Un mes después, el Secretario de Estado John Kerry anunció la creación de un nuevo cargo en su administración: el Enviado Especial para los Derechos Humanos de las Personas LGBT, una causa que es “el corazón y la conciencia de nuestra diplomacia”.

Randy Berry, abiertamente gay, ocupa este puesto, después de ser Cónsul General en Ámsterdam y ocupar otros cargos diplomáticos en países como Bangladesh, Nepal, Nueva Zelanda y Sudáfrica. En 2015, el panorama no es tan alentador como a veces se piensa: en 75 países es un crimen ser homosexual. En 10, el castigo puede ser pena de muerte. Hoy no hay ningún país donde las personas LGBT tengan absoluta igualdad de derechos. El título de su cargo es muy intencional. Berry ha enfatizado que su trabajo no es sobre derechos especiales sino derechos humanos de un grupo en particular.

Como parte de su gira para conocer los avances y retos de las personas LGBT en diferentes países, estuvo en México el 6 y 7 de octubre de 2015. Se reunió con representantes de la sociedad civil, empresas, universidades, gobierno federal y de la Ciudad de México. Hablé con él sobre el estado actual de los derechos de las personas LGBT y hacia dónde va el mundo con este tema.

¿Cómo trabaja el gobierno de Estados Unidos para revocar las leyes que criminalizan la homosexualidad en varios países?

Empezamos la conversación con la parte humana de los derechos humanos. El fundamento es que si criminalizas una parte de quien es una persona estás violando sus derechos humanos. Esa conversación más básica al final nos lleva más lejos que si simplemente exigimos que eliminen esas leyes, aunque eso es lo que necesitamos. También quiero ser pragmático: plantar la idea de que es un tema de identidad, no de comportamiento, como se confunde a veces. Lo interesante es que la mayoría de los estatutos que criminalizan la homosexualidad en realidad no se implementan, y a veces de manera consciente. Pero su mera existencia es una excusa y una licencia para el paramilitarismo. Le da municiones y una aprobación tácita a aquellos que se oponen a los derechos humanos.

Has ocupado cargos en Egipto y Uganda, donde hay leyes específicas en contra de la comunidad LGBT. ¿Ese tipo de persecución por parte del Estado es resultado de creencias profundas con respecto a la homosexualidad o están usando a las personas LGBT como chivo expiatorio?

El problema principal es la ignorancia. Las personas realmente no entienden qué significa ser LGBT. Pero no quiero ser ingenuo y pensar que si simplemente educamos a la gente la oposición desaparecerá, aunque creo que en buena parte sí. En algunos países los derechos humanos de nuestra comunidad se han convertido en temas de debate entre partidos políticos con la intención de distraer a la gente de otros problemas en un país, como fallas en la economía o en servicios.

¿Cuál es la visión del Departamento de Estado en los próximos años en términos de derechos LGBT? ¿Cuál será tu legado personal?

México está en un estado relativamente avanzado en términos legales, aunque todavía hay trabajo que hacer así como en Estados Unidos. Pero en muchos países estamos en un nivel mucho más fundamental. La medida de progreso en México no será la misma que en Uganda. Personalmente, una de mis motivaciones primarias al tomar este cargo es que hace cuatro años me convertí en papá. Mi manera de abordar este trabajo es más pragmática y significativa ahora que tengo una apuesta directa en hacer que este mundo, en el que mis hijos crecerán, sea un lugar más incluyente. Yo consideraría un éxito que en cualquier país proporcionemos un espacio y un grado de esperanza, en particular para los jóvenes. Es alarmante que quienes se oponen a entender esto como una cuestión de derechos humanos manden un mensaje a jóvenes de 14 o 16 años de que están enfermos, son malos o que Dios no los ama por ser así. Es devastador y tenemos a jóvenes quitándose la vida. Hay una conversación y un movimiento global sucediendo, y es imparable. Durante mi reunión con representantes de la sociedad civil mexicana salió el tema de la visibilidad. Creo que la visibilidad y conocer personalmente a alguien LGBT hacen una gran diferencia. Conocer personalmente a alguien afectado por la discriminación es clave para el cambio social.

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