#PanamaPapers: El nuevo periodismo de filtración

La diferencia entre filtrar (to leak) y filtrar (to filter) es la línea que separa al mal periodismo del buen periodismo.

Por Jorge Tirzo / Ilustración Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación

Hay dos grandes filtraciones entorno a los papeles de Panamá. Por un lado la filtración de los datos (el verbo to leak en inglés) que obtuvo una fuente anónima de los servidores de Mossack Fonseca y luego entregó al diario Suddeutsche Zeitung, quien lo compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICFJ por sus siglas en inglés). Por el otro, la labor de filtro y verificación que realizaron cientos de periodistas a nivel mundial para presentar esta información (to filter). El filtro depende de la filtración y la filtración sería solo ruido sin un filtro. Parece un juego de palabras, pero en esencia es la diferencia entre buen y mal periodismo.

Filtrar no (necesariamente) es malo

En México, como en muchos otros países de Latinoamérica, estamos acostumbrados al periodismo de trascendidos. Todos los grandes diarios tienen al menos una columna que se dedica a publicar información de fuentes anónimas. Trascendidos. Filtraciones. Generalmente son columnas que no se firman, o las firman seudónimos. Otras veces son periodistas famosos los que usan sus espacios para exponer información que nadie sabe quién les dio ni por qué. A veces es información que realmente sucede o se confirma. Muchas veces no. ¿Cuál es la diferencia entre este tipo de pseudo periodismo y los #PanamaPapers? El filtro. Una columna de trascendidos se presta para la mentira, la propaganda política, la manipulación y el engaño. Filtrar información sin filtrar la información es como dar de beber agua de la cañería.

Usar una filtración de información como fuente de un texto periodístico no es algo reprobable por sí mismo. Hay grandes investigaciones basadas en filtraciones: Watergate, los papeles del Pentágono, el caso PRISM, los papeles de Wikileaks, etc. El gran reto siempre ha estado en verificar la información filtrada. Procurar que sean una fuente más de la investigación y no la información en sí misma. Hay que ponderar las causas que puede tener la fuente para filtrar la información, procurar no servir de propaganda para una causa particular, verificar que la información sea fidedigna, etc.

Aunado a todo esto, los grandes volúmenes de datos filtrados imponen un nuevo reto al periodismo. Filtrar más de 2.6 terabytes de información no es cosa fácil. Se trata de más de 11.5 millones de documentos entre mails, imágenes, archivos de texto, bases de datos, etc. Encontrar información valiosa en esa cantidad de documentos es como encontrar agujas en un pajar. Luego permanece el reto de analizar la aguja, verificar que sea real, ponerla en contexto y generar una investigación coherente.

Filtrar en la era digital

Tal como lo expone Enrique Dans, el aspecto tecnológico y logístico de esta investigación es un caso de estudio en sí mismo. A este experto en negocios y medios digitales, lo que más le llamó la atención “fue la dimensión y la complejidad del proyecto tecnológico que supone el análisis y la explotación de una cantidad de información tan masiva, un reto tanto desde el punto de vista de arquitectura de sistemas, como de organización o herramientas”. Su texto Analizando los Panama Papers como proyecto tecnológico desmenuza los pormenores de cómo se construyó la gran base de datos que después dio pie a las investigaciones periodísticas. No solo tecnología. No solo periodismo. No solo colaboración. Las tres cosas juntas e inseparables.

A mi parecer eso es lo más loable de las investigaciones sobre los papeles de Panamá. No se trata de un periodista aislado buscando curiosidades en una base de datos robada. Es un equipo interdisciplinario, internacional y plural de periodistas de investigación que se tomó su tiempo para verificar la información y ponerla en contexto. Son cientos de periodistas profesionales buscando agujas en un pajar. Si dos cabezas piensan mejor que una, entonces 376 periodistas, de 109 medios, de 76 países deben hacerlo mucho mejor. El reto sigue siendo enorme, pero es un mejor acercamiento que el de las reprobables columnas de trascendidos.

Así lo expresó Diego Fonseca, periodista especializado en economía, en una publicación en Facebook: “¿Qué me impacta de ‪#‎PanamaPapers? Documentación, no especulación. Periodismo, no opinionismo ni artificio lingüístico para llenar el vacío”.

Visión similar a la de James Breiner, otro periodista experimentado en economía y emprendimientos digitales: “El significado de Panama Papers y Swissleaks para el periodismo es que ahora la profesión está alcanzando la habilidad de los expertos fiscales que aprovecharon las barreras fronterizas y culturales para esconder sus fortunas, obtenidas legal o ilegalmente”.

Seguramente habrá cada vez más filtraciones (leaks) a medios debido a la dinámica de la Web, la crisis del capitalismo global y los procesos de democratización a nivel internacional. El reto del nuevo periodismo de filtraciones es poner énfasis en los filtros y no dejarse llevar por la información filtrada. Filtrar las filtraciones. Pasar del Leak journalism al Filter journalism. En otras palabras, hacer buen periodismo de verdad.

Nota sobre el papel de Panamá en los papeles de Panamá:

El Colegio Nacional de Periodistas de Panamá ha publicado un comunicado con una preocupación justa y legítima: La firma Mossack Fonseca no solo opera en Panamá y los documentos filtrados dan cuenta de cientos de empresas offshore en muchos otros países. De tal forma que decir que es un caso exclusivo de ese país es falsear la verdad y contribuir a estigmatizar a esta nación centroamericana. Es cierto que hay muchos casos en Panamá, pero no es el único país con tal problema. Dice el comunicado:

“Como Periodistas y representantes del Colegio Nacional de Periodistas de Panamá (CONAPE) no dejamos de sufrir en carne propia el uso del nombre de nuestro país en una investigación, que entendemos como profesionales del periodismo, pero donde no aplaudimos el uso del nombre “PANAMÁ”, cuando la información que compila el documento gira en torno a las actuaciones de un bufete de abogados que tiene oficinas en varios países.

Se ha creado todo un estigma internacional alrededor de nuestro país (incluyendo hasta el uso indebido de nuestra bandera para remarcar la ‘procedencia’ de los documentos), que difícilmente podremos quitarnos de encima, pero que en momentos como este, es cuando las mentes preclaras, de todos los sectores, debemos unir esfuerzos para sacarlo adelante con dignidad, pues no tenemos por qué sentir vergüenza de algo que como panameños no hemos hecho”.

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