La enciclopedia Jumex del hombre

El Museo Jumex presenta “El orden natural de las cosas”, exhibición enciclopédica sobre el hombre occidental contemporáneo.

Por Sandrine Ortega / Fotografía Cortesía Museo Jumex

Si alguien quisiera de pronto entender porqué la vida es cíclica, de apariencia natural y de fluir acompasado, porqué estamos donde estamos, venimos de donde venimos y qué papel tiene el arte en el mundo, debería darse una vuelta por el Museo Jumex. El orden natural de las cosas, exhibición de más de 103 piezas de la colección del museo, estará hasta el 8 de mayo intentando mostrar a sus visitantes que, bajo este sistema capitalista opresor y caótico, si las cosas se ordenan, se puede arrojar luz a los problemas del hombre occidental contemporáneo. Exposición ambiciosa no apta para existencialistas.

Para añadir complicación a la curaduría, la exhibición consta de ocho ejes temáticos llamados “órdenes”, los cuales revisan las problemáticas e intereses del ser humano que, a lo largo de la historia, han configurado las sociedades occidentales. Dichas salas se recorren de la mano de un folleto –casi libro– que contiene los nombres de los artistas (no presentes en sala) y los textos, collages literarios formados por párrafos sacados literalmente de escritos canónicos. José Esparza Chong Cuy, uno de los dos curadores de la exhibición y a su vez, uno de los jóvenes mexicanos más talentosos de la escena artística capitalina, recibió a Gatopardo para explicar lo que podría considerarse una muestra complicada que resulta transgresora.

En una pequeña introducción a los órdenes, se hace referencia al concepto de origen y a los museos como estructuras generadoras de sentido. El visitante podrá encontrarse con obras de Yves Klein, Mario García Torres y Marcel Dzama. “Era importante tener esta introducción porque esta muestra intenta, de manera sarcástica, ser enciclopédica. En ese contexto, queríamos definir el papel que tienen los museos a la hora de presentar sus obras y la responsabilidad a la hora de crear asociaciones. Nosotros, a través de no mencionar a los artistas y disponerlos de manera anacrónica, dejamos que la gente haga sus propias conexiones”, relata José Esparza Chong Cuy.

A partir de ahí, comienza el fluir de conceptos cronológicos con los primeros cuatro órdenes: Historia natural, Civilización, Cultura material y La gente y sus emociones. De lo más interesante resultan los jarrones de Eduardo Sarabia, artista chicano interesado en la vida en la frontera y la conformación de la identidad chicana, y la tabla de yeso de Glenn Ligon, ambas presentes en el núcleo de la Civilización. De la obra de Ligon, José especifica: “Esta última pieza es interesantísima porque tiene escritas partes de la historia del racismo que no se pueden leer con facilidad. Hay que hacer esfuerzos para descifrarlas, como un código y esto simboliza el hecho que la propia historia de la doctrina ha estado siempre semi oculta”.

Del orden de La gente y sus emociones, cabe destacar las piezas icónicas con las que cuenta el Museo Jumex en su colección. Jeff Koons, Dennis Hopper, Pettibone o Carl Andre, representantes de la cultura occidental del siglo XX, invaden la sala. “En esta esquina en concreto, hemos reflexionado sobre el tema del machismo dentro del arte a través de piezas de artistas femeninas. Una de Sherrie Levine, Buddha, y otra de Judy Chicago, 1 Set Gerowitz Rare Wood Blocks, hecha de monolitos de madera para niños. El juego reside en que está justo colocada mirando a la pieza de Donald Judd, dado que la artista decía que en el arte minimalista los hombres solo estaban ‘jugando con sus juguetitos’”, comenta, entre risas, Esparza Chong Cuy.

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Pieza de Sam Durant.

En el piso de abajo se encuentran los cuatro órdenes siguientes: el de Los bienes, flujos y redes; el del Capital, sistemas e información; el del Entorno construido; y el del Ser social. Núcleos cargados de una fuerte crítica política evolucionista hacia cómo hemos formado nuestro sistema económico actual. Dentro del primero, da la bienvenida una pieza de Sam Durant compuesta por cuatro globos terráqueos. En ellos están marcados desde el nivel de concentración del oro mundial hasta en qué países se evaden más impuestos.

En el orden del Capital, sistemas e información, se encuentran diversas críticas al sistema social: por ejemplo, Carlos Amorales hace referencia al trabajo en las maquiladoras y a esa dualidad en la realidad colectiva donde la mayoría visible se convierte en fantasma para los acomodados. Tv Girl retrata precisamente a un chica que monta un televisor y donde el espectáculo encuadrado en la pantalla es ella misma. La irrealidad de muchos es sin embargo la vida de millones de personas. Sobre esos mismos parámetros la sociedad occidental ha construido su razón de ser y el siguiente núcleo, el orden del Entorno construido, lo demuestra.

Sobre esa base, se encuentra el llamado primer mundo, las casas y mansiones, la cotidianidad, y, en resumen, la aparente calma que lo engloba todo, retratados a través de obras de Roy Lichtenstein, Laurie Simmons o Dan Graham. Pero estas comodidades, al final del día, no nos han servido para olvidarnos de lo que está sacrificado en pro de tenerla y por ello, el último orden es precisamente el del caos y el desorden mismo: el orden del Ser social. La construcción de la identidad y los problemas derivados de la búsqueda personal se reflejan en una espléndida pieza de Damien Hirst, donde no todo lo que reluce es oro y lo que parecen unas pequeñas luces son en realidad cientos de pastillas.

“Todo esto que hemos creado crea inseguridades e incertidumbres en nosotros, por eso acaba así la exhibición. Bueno, en realidad la última pieza, al centro de estos cuatro últimos órdenes es A-Z Homestead de Andrea Zittel, una casa cabina donde tenemos todo lo necesario para vivir, que no es tanto. Así se reproduce ese sueño idílico del ser humano de acabar con todo lo que tiene y de vivir en el campo”, explica Esparza Chong Cuy.

La exhibición presenta, en resumen, un recorrido por la historia humana de una manera clara y ordenada, hasta llegar a la decadencia de la civilización. De manera irónica, refleja nuestras problemáticas contemporáneas, como también, aquello que hemos creado y lo que decidimos selectivamente ignorar para construirnos un mundo más cómodo. Y lo peor es que esta apariencia tranquila y ordenada del caos mismo, nos ha sido impuesta. “En realidad, no hemos ordenado casi nada en esta exhibición. Si bien se puede ordenar el arte por características físicas o temáticas, existe una fuerza mayor que organiza las cosas por nosotros y esa es el Capital”, concluye Esparza Chong Cuy. Una visión sarcástica de la hipocresía misma del ser humano, sus vicios y sus grandezas.

El orden natural de las cosas
Hasta el 8 de mayo de 2016
Museo Jumex
Miguel de Cervantes Saavedra 303, Ampliación Granada
Fundacionjumex.org

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Por Redacción Gatopardo