theo jansen asombrosas criaturas laboratorio arte alameda strandbeest, portada

Las criaturas de Theo Jansen en Laboratorio Arte Alameda

El Laboratorio Arte Alameda exhibe “Asombrosas criaturas”, del holandés Theo Jansen, una muestra impresionante del progreso humano.

Por Sandrine Ortega / Fotografía Fundación Telefónica y Laboratorio Arte Alameda

Strandbeest es el nombre que Theo Jansen (Holanda, 1948) usa para designar a las criaturas aerodinámicas que empezó a producir en 1990. La palabra, que significa “bestias de playa”, hace referencia a un conjunto de tubos ensamblados con forma animal que unos meses al año caminan por la playa de Scheveningen, lugar donde nació el artista. Ahora, estas “Asombrosas Criaturas” podrán ser vistas quietas y en movimiento del 13 de mayo al 13 de agosto en el Laboratorio de Arte Alameda.

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Con unos tubos que el resto de los humanos usamos para trabajos eléctricos, Jansen lleva 27 años dando vida a estos animales. Los enjambres, a pesar de ser estructuras poliédricas, se convierten en algo más y generan un movimiento circular gracias a lo que el artista denomina “los trece números sagrados”. Estos números dan lugar a una forma presente en las patas de sus bestias con la que Jansen consigue transformar los ángulos rectos en movimientos cíclicos.

Para el artista holandés estas esculturas ya no son simplemente objetos móviles sino auténticos seres vivos. Su búsqueda por dotarlos de vida comenzó con Animaris Vulgaris (1990), uno de sus primeros intentos, donde las uniones hechas por cinta adhesiva no soportaron el peso de la estructura y no pudo accionar el movimiento del animal. Pero Theo siguió investigando hasta conseguirlo.

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Jansen vive en un proceso continuo de aprendizaje y lleva cada primavera una nueva estructura a la playa para ponerla en marcha y observarla. Su estudio de la cinética ha creado, por ejemplo, un mecanismo para que las criaturas “suden” la arena que se va metiendo en los tubos cada vez que caminan. Una vez que los animales han pasado unos meses en la playa, se convierten en “fósiles” y Jansen se dedica a crear una nueva pieza que mejore los problemas de la especie anterior.

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Theo Jansen es visto cada vez menos como un artista y más como un polímata. Sus prototipos remiten inevitablemente a Da Vinci y su afán de creación le llevan a desear que sus Strandbeest sigan vivas una vez que él muera: que sean autosuficientes, que sus proteínas sean los tubos que las forman y que su alimento sea el viento. Básicamente que se conviertan en una especie animal nueva.

Debido a estas aspiraciones, el lugar de exhibición de estos animales no podría haber sido otro. El antiguo Convento de San Diego –convertido en laboratorio de arte– y sus relaciones con la tecnología, alberga las obras a la vez que genera un paralelismo donde se ve la destreza técnica y la ansias de superación humana: de la misma manera que el hombre en el siglo XVI construía tan inimaginables edificios con herramientas rústicas, Theo crea vida de objetos inanimados del día a día.

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Esto es precisamente lo que se encuentra en las entrañas de las bestias de Theo Jansen. Quien tempranamente quiso dedicarse a la física, dejó todo por convertirse en artista, primero pintor y ahora, escultor cinético. En él se fusionan el arte y la ciencia, cuya unión da como resultado el verdadero progreso del hombre. Un progreso que no ha parado gracias a las creaciones de personajes como Theo Jansen y sus bestias de playa.

Asombrosas Criaturas
Del 13 de mayo al 13 de agosto de 2017
Laboratorio Arte Alameda
Las estucturas se ponen en movimiento a las 12, a las 14 y a las 16

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