crónicas sobre el temblor, portada

Las letras del sismo del 19 de septiembre de 2017

Una breve recopilación de lo que periodistas e intelectuales han escrito después del sismo del 19 de septiembre.

Por Redacción Gatopardo / Fotografía Mittchel C. Alcántara

Después de una crisis como las que se ha vivido en el mes de septiembre, hay mucho que decir. Hay dolores, enojos, rencores, tristezas. Hay movimientos que van mucho más allá de las placas tectónicas. Hay gente que no tiene nada y gente que lo da todo. Muchas cosas, revueltas, flotando en la mente de los que lo viven de cerca o que lo sienten de cerca. Esta es una recopilación de lo que algunos periodistas y escritores se han dado a plasmar en algunos versos lo que se ha sentido en México desde el sismo del 19 de septiembre del 2017.

Puño en alto, Juan Villoro
Este poema ha sido criticado, odiado y amado. Para muchos, la manera correcta de poner en palabras lo que sentían, para otros, un oportunismo. Sea como fuere, Villoro imprimió en esas palabras lo que vivió a partir del 19 de septiembre del 2017 en la Ciudad de México. La publicación, hecha el 22 de septiembre en la sección de opinión del periódico Reforma, fue un revuelo en las redes sociales. Por odiado o por amado, pero movió a miles de mexicanos.

“Te dolió una parte del cuerpo
que no sabías que existía:
La piel de la memoria,
que no traía escenas
de tu vida, sino del
animal que oye crujir
a la materia.
También el agua recordó
lo que fue cuando
era dueña de este sitio.
Tembló en los ríos.
Tembló en las casas
que inventamos en los ríos.
Recogiste los libros de otro
tiempo, el que fuiste
hace mucho ante
esas páginas.”

Lee “Puño en alto” aquí.

 

“Gracias a ustedes”, Maruan Soto Antaki
Maruan Soto Antaki también vivió el terremoto del 85. Fue uno de los motociclistas que recorrió las calles atiborradas de la Ciudad de México después de ser zarandeada por el sismo. En la columna de Nexos habla de los instintos, la razón, los sentimientos; esas pulsaciones humanas que surgen en momento de crisis y que se acomodan y desacomodan sin permiso del que las experimenta, así como le hacen los terremotos a las ciudades.
“Los instintos cambian según los entornos. Como cualquiera de cierta edad nacido en el otrora deefe, tengo impregnado el código que brindaron los edificios derrumbados en 1985. El atavío que protege de accidentes ahora tiene el turno de probarse entre los escombros. Ahí se transformaron en razón. Y la razón, conforme han pasado los días, también se transformó.”
Lee “Gracias a ustedes” aquí.

“Terremotos de 1985 y de 2017”, Elena Poniatowska.
En el primer temblor tenía 53 años y recuerda cómo salía a las calles a entrevistar a la gente, igual que Carlos Monsiváis, ahora tiene 85 y vuelve a hacer labor de periodista. Elena Poniatowska, que escribió un libro tras el temblor del 85, hace el ejercicio del parangón con los 32 años que dividen a un sismo del otro. Lo que ha habido en medio, cómo responde la gente, lo que Miguel de la Madrid y Peña Nieto –presidentes en turno durante los respectivos temblores– han dicho y hecho.
“Todos los jóvenes se vuelcan a la calle. Su capacidad de entrega no tiene límites. El terremoto del 19 de septiembre de 2017, con sus 7.1 grados de magnitud, se parece al que devastó a la ciudad hace 32 años. El 19 de septiembre de 1985 salieron rescatados de los escombros 4 mil 100 personas, entre ellos varios recién nacidos. Ahora, han muerto más de 200 personas y sufrimos en la escuela Rébsamen la tortura del rescate de la niña Frida de la que ya ni siquiera sabemos si es rescate, si se llama Frida, si de veras existió. A la tortura, ahora se añade la incertidumbre. No basta sufrir, también el dolor se inflama como globo que ha de reventar. Pobres padres de familia, alineados en una fila, alejada del edificio derrumbado, en la espera más espantosa de su vida.”
Lee “Terremotos de 1985 y de 2017” aquí.

“El otro sismo que viene”, Sabina Berman.
Sabina Berman escribe sobre todo lo que se movió en la ciudad. Sobre los partidos políticos, sobre la madre Naturaleza, sobre Ana y su tía Paulita, que la espera entre los escombros a ser salvada; sobre el Poder, que parece que está perdiendo poder, de la organización y la falta de la misma, de los civiles que han resuelto más que los especialistas, sobre los escándalos de Televisa durante la transmisión, de la escuela que se cayó, de Jojutla, de la lucha piramidal y horizontal. Es una mirada política con tendencia social rica de leer, dividida en 19 entradas, como el número de días que pasaron de septiembre antes de que se sacudiera el país.
“Ana alzó el altavoz en Avenida Sonora y voceó: Tía, Paulita, estamos acá, vamos a sacarte, no nos vamos hasta sacarte de ahí.
La tía de 86 años, tendida en lo que quedó de su departamento, ahora de 30 centímetros de alto, murmuró: No me voy, acá los espero, Anita.”
Lee “El otro sismo que viene” aquí.

“Metáforas del terremoto” Fabrizio Mejía Madrid
¿Cómo funciona el sistema de pensamiento de los humanos (como especie animal) en las tragedias? Los que han escrito al respecto, los que les han contestado a ellos. Mejía se remonta hasta el terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755 para contar cómo los humanos somos mínimos ante la naturaleza y lo único que nos queda, son las reacciones y la manera de procesarlo.
“Cada vez que hay un desastre natural seguimos las mismas vías para pensarlo. Son las de Kant, Rousseau, Voltaire y también de los curas, los urbanistas, geofísicos, tratando de entender el terremoto de Lisboa. No hay catástrofe realmente natural –¿quién le da sentido al árbol que cae en el solitario bosque?–, sino sólo humana.”
Lee el texto completo aquí.

Las crónicas de Marcela Turati
La periodista mexicana Marcela Turati reportó para Proceso desde las zonas de desastre en la Ciudad de México. Su pluma certera y su tenacidad dejaron testimonios valiosos de la organización ciudadana para las operaciones de búsqueda y rescate, en particular en el edificio derrumbado en la colonia Obrera, en Chimalpopoca y Bolívar. El colapso de esta fábrica de ropa deja tras de sí muchas preguntas sin responder: ¿quiénes son los responsables de sus fallas estructurales?, ¿quiénes son los verdaderos dueños?, ¿cuántas personas trabajaban ahí?
“El piso picoteado de lo que fue un edificio céntrico de cuatro pisos en la calle Simón Bolívar 168 –donde convivían costureras mexicanas e indocumentadas, y empresarios coreanos y judíos– concentra la tensión que se vivió la semana pasada en las zonas siniestradas: El forcejeo entre civiles y militares por el control, la guerra de vencidas entre un gobierno desacreditado y desconfiado, y un nuevo ciudadano movilizado a través de redes sociales.”

Lee la crónica “Costureras: Rebeldía salvadora” aquí.
Lee “El ‘forcejeo’ entre civiles y militares” aquí.

“No oyes ladrar los perros” de Emiliano Monge
El escritor mexicano autor de libros como Arrastrar esa sombra (2008) y La superficie más onda (2017) escribió en el periódico español El País acerca de los momentos posteriores al temblor y sobre cómo el miedo a los temblores que los mexicanos creímos olvidar quedó al descubierto. También enfatiza la unión entre la gente, más allá de los intereses de las autoridades y la clase política.
“Lo que la gente, sin importar su condición, edad o sexo, está haciendo, lo que da cuando guarda silencio y alza el puño, cuando aplaude porque sale una camilla de un hoyo, cuando llora al escuchar que ladra un perro rescatista, es la mayor muestra de poder colectivo que en este país hayamos visto en mucho tiempo.”
Lee “No oyes ladrar los perros” aquí.

* * *

También te recomendamos:

Notas sobre la asistencia humanitaria en Puebla tras el sismo del 19 de septiembre.
Siete diseños para apoyar a las víctimas del sismo en México.

*Fotografía de Mitchell C. Alcántara / Licencia CC BY-NC-SA 2.0 / Original disponible en Flickr.

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