Jody Williams premio nobel de la paz, portada

“Tenemos el poder de elegir levantar la voz”: Jody Williams

La Premio Nobel de la Paz Jody Williams habló en el Hay Festival Querétaro sobre la necesidad de entender que todos somos iguales.

Por Selene Mazón

“Yo no creo en la seguridad nacional, creo en la seguridad humana”, afirmó la activista estadounidense Jody Williams, Premio Nobel de la Paz 1997, en el Teatro de la Ciudad de Querétaro, en el marco de la edición 2017 del Hay Festival Querétaro. Subrayó que luchar contra las ideas del excepcionalismo estadounidense ­–teoría que señala que Estados Unidos es superior a otras naciones– ha sido la vocación que la ha acompañado durante cinco décadas de vida. “Tenemos que encontrar formas de entender que todos somos iguales”, señaló.

En conversación con el editor de Sexto Piso, Diego Rabasa, Williams compartió que desde muy pequeña se dio cuenta del poder que tenemos como seres humanos de levantar la voz ante las injusticias del mundo. Recordó que, cuando niña, tuvo que defender a su hermano mayor, quien era víctima de bulliyng por un problema de audición que tenía de nacimiento. “Tenía miedo, pero me di cuenta que si no hacía nada, daba permiso a que se haga daño a la gente”.

A partir de entonces, Williams ha guiado su vida bajo el principio de ser un agente activo de cambio. Su camino hacia el activismo inició con un voluntariado para detener la intervención estadounidense en El Salvador, en la década de 1980. “Me dio tanta rabia que no hubiéramos aprendido nada de Vietnam, que mi país se metiera con situaciones de otro país,” dijo.

Jody Williams premio nobel de la paz, int

Fotografía: Hay Festival Querétaro.

En 1992, tras reunirse con un grupo de militares veteranos que participaron en el conflicto bélico de Vietnam y conocer de primera fuente los estragos de las minas antipersonas en la gente, emprendió una campaña internacional para la prohibición de estos artefactos. Gracias su trabajo, en 1997 se logró la firma del Acuerdo de Ottawa, tratado internacional de desarme que prohíbe la producción y uso de minas anti personas; de las cuales, se calcula, existen alrededor de 110 millones distribuidas en 70 países, principalmente en Vietnam, Yugoslavia y Sierra Leona. Cada año, las minas terrestres matan entre 15 mil y 20 mil personas, según datos de la ONU. Ese mismo año, fue acreedora del Premio Nobel de la Paz.

Williams es profesora de la clase “Trabajo Social” en la Universidad de Houston, en la que, contra todo pronóstico que sugiere que los jóvenes de hoy son muy apáticos hacia la situación de injusticia global, exhorta a sus alumnos a trabajar con pequeños proyectos de activismo. “Nunca sabemos cuando puedes impactar en alguien”, afirmó. “Uno tiene que hacer lo que está en sus manos”. Asimismo, invitó a los presentes a apartarse una hora del smartphone y dedicar una hora a la semana o al mes para participar en una actividad que ayude a las personas más vulnerables. “Nunca subestimemos el poder que las pequeñas acciones pueden tener. Con una bolita de gente puedes cambiar al mundo”, dijo.

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