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Explicar el machismo con palitos y bolitas

“El machismo ilustrado”, de Eva Lobatón y Marina Castañeda, ofrece una visión divertida y sencilla de un problema cultural serio.

Por Regina Sienra

¿Cuál es la forma más efectiva para transmitir un mensaje, especialmente cuando se trata de un problema que afecta a una parte considerable de la población? Para Marina Castañeda y Eva Lobatón, la tira cómica es, al menos, una puerta de entrada. Ellas son las autoras de El machismo ilustrado (Editorial Grijalbo), publicado originalmente en 2013 pero reeditado debido a que, en lugar de disminuir, la violencia de género sigue vigente.

El machismo ilustrado está basado en El machismo invisible, libro publicado por Castañeda, terapeuta de profesión, en 2002. En él, se exploran las conductas normalizadas que perpetúan distintas aristas de la violencia de género. El libro se hizo popular rápidamente. Fue así que Lobatón, quien trabaja asistiendo a adolescentes, supo de él. “Iba manejando por Periférico y escuché que estaban entrevistando a Marina en el radio sobre el machismo. Me desvié para ir a comprar el libro”, dice Lobatón en entrevista. Una lectura del libro se convirtió en un planteamiento de cómo acercar estas ideas a los jóvenes. De ahí salió una ilustración. De la ilustración, una colaboración con Marina. Y de ahí, un libro y una sólida amistad.

“Antítesis de la solemnidad, la tira cómica es un medio privilegiado entre los lenguajes visuales”, reza el prólogo escrito por Lobatón. “Cuando la caricatura se combina con el humor, desarma al receptor llevándolo a identificarse con uno o varios de los personajes”. La ilustradora recrea situaciones donde las conductas machistas se han colado y se han reafirmado como algo normal, para hacer un llamado a cómo el problema inicia en lo cotidiano.

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Eva Lobatón, coautora de “El machismo ilustrado”.

Para Lobatón, una aproximación ligera puede detener un evento potencialmente peligroso. “Para no llegar a esa situación de la que ya no te puedes reír, puedes reír de todos los pasos anteriores”, señala la coautora. “Cuando ves la violencia de género en México, ya no te puedes reír, pero te puedes reír de la manera de educar. ¿Cómo es posible que una mujer haga una diferencia entre lo que exige entre un niño y una niña?”. Lobatón señala que de ahí puede surgir material valioso para llamar la atención desde el humor.  “Eso es lo más valioso porque es el tipo de humor que te invita a cambiar las cosas.

Al tratar de abordar un problema frente a la opresión, la ilustradora compara la intención de El machismo ilustrado con el humor de Quino, creador de Mafalda. “En el fondo de la falta de libertad que tenía en su país pudo encontrar la manera de darle la vuelta a la situación para que primero te rías y luego te quedes pensando. Al cambiar el punto de vista de las cosas, te invitan a verlo de una forma más ligera”.

El lenguaje sencillo y accesible para un tema tan complejo, mezclado con una exhaustiva investigación, hace que El machismo ilustrado recuerde más a los libros de Rius. “Son situaciones tan largas que es difícil ponerlas en un sólo cuadro”, confirma Lobatón. “Las viñetas, lo que haces como dibujante necesitan responder al mensaje que tienes que transmitir. Cómo empieza, cómo se va gestando el problema, llegas a una culminación, y si está bien hecha tendría que hacerte reír”. La ilustradora ha aprendido esto en sus 35 años de carrera, la cual inició desde que estaba en la preparatoria. “Siempre me gustó dibujar”.

El machismo ilustrado una publicación para iniciarse en el tema, pero una publicación que se sostiene por sí sola. “La idea también es que sea una puerta de entrada. La idea es inquietarlos para conocer más. Entre más informada está una persona, es más libre, tiene muchas más posibilidades de decidir”, concluye Lobatón.

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