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El Festival Internacional de Cine Judío en México cumple 13 años y celebra por todo lo alto.

Por Samantta Hernández Escobar

Para la comunidad judía, que un hijo llegue a cumplir los 13 años amerita una celebración especial. El décimo tercer aniversario de un varón significa que ha llegado a la madurez personal y está listo para ser considerado responsable de sus actos. Su familia celebra esta transición con el Bar Mitzvah. Siguiendo esta tradición, el Festival Internacional de Cine Judío en México (FICJM) pone los manteles largos para su próxima edición, la 13ª, que se realizará del 12 de enero al 13 de febrero, en distintas sedes de la Ciudad de México, Monterrey, Cancún y Querétaro.

“La madurez del festival llega en un momento perfecto”, afirmó en conferencia de prensa Isidoro Humai, director del FICJM. Es por ello que el comité del festival decidió celebrar en grande este año, con siete películas que ofrecerán un vistazo significativo a la cultura y tradiciones de la comunidad judía internacional.

El FICJM surgió en 2004 con el propósito de reflejar un diálogo de tolerancia, respeto y unión. En aquel entonces reunió tan sólo a 1, 200 asistentes, en su mayoría miembros de la comunidad judía en México. No obstante, su audiencia ha ido aumentando con el pasar de los años, ya que como dijo en conferencia Mark Liwerant, presidente del Consejo Directivo del festival, “No todos los que ven cine judío tienen que ser judíos”. Esto ha sido evidente en las ediciones recientes, pues el año pasado, el FICJM registró un total de 24 mil asistentes.

Un punto a favor de este crecimiento ha sido la ampliación geográfica del festival, cuya principal distribución se realiza a través de las Salas de Arte de Cinépolis. Para este año, el Festival Internacional de Cine Judío en México se llevará a cabo en 18 sedes que abarcan cuatro ciudades: Distrito Federal, Monterrey, Cancún y Querétaro.

Entre las siete cintas elegidas para este año destaca Caerá la noche (2014), documental dirigido por André Singer. Esta película inglesa narra, a través de material inédito, la historia de víctimas y sobrevivientes de la liberación de campos de concentración alemanes al final de la Segunda Guerra Mundial.

El resto de las películas de esta edición del FICJM son ficciones enfocadas en problemáticas contemporáneas de la comunidad judía alrededor del mundo. Por ejemplo, Mi socia, mi enemiga (2014), producción israelí dirigida por Duki Dror, que cuenta la historia de dos mujeres, una de origen israelí y una de origen palestino, que intentan establecer un negocio en el contexto de las diferencias bélicas entre sus comunidades.

Intersex (2014) es otra película israelí en la que la tolerancia y el respeto resaltan como sus mensajes principales. En ella, el espectador conocerá la historia de Suzan, quien nació con genitales masculinos y femeninos pero cuya familia decidió que conservase únicamente los últimos mediante una cirugía. En su búsqueda por encajar en el mundo, Suzan conoce a Ofer, un judío español también intersex, pero cuya familia le permitió elegir por sí mismo qué genitales prefiere conservar.

El FICJM, entre otros propósitos, tiene el de dar al público general la oportunidad de conocer y comprender las tradiciones judías desde diferentes ángulos. En El juicio de Vivian Amsalen (2014), dirigida por Ronit Elkabetz, se muestra el conflicto de Vivian, quien desea separarse de su esposo, pero ante la inexistencia del matrimonio civil como figura legal en Israel, el único con poder de decisión sobre este tema es el hombre, quien, desde luego, no está conforme con la voluntad de Vivian.

También se proyectarán en el FICJM: El mercader de arte (2014), película francesa dirigida por François Margolin, en la que la búsqueda de unas pinturas posiblemente incautadas por los nazis llevará a la protagonista a rastrear una misteriosa historia familiar que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial; y Piel naranja (2013), el debut de Hanna Azoulay como directora, que narra un conflicto entre identidad y tradición dentro de una familia cuyas mujeres tienen el don de predecir el futuro.

El festival cierra su selección con broche de oro con Nono, el niño detective (2012) una cinta que refleja, como esta edición del FICJM, el paso hacia la madurez. Dirigida por Vincent Val, es una historia que narra el proceso que vive Nono, dos días antes de su Bar Mitzvá. Además es una cinta dedicada a los más pequeños de la casa, ya que la temática es muy atractiva y accesible, lo que hace más sencillo comprender la importancia de este décimo tercer aniversario para la comunidad judía en México.

Festival Internacional de Cine Judío en México
12 de enero al 11 de febrero
ficj.org

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