Almacenados, de Jack Zagha, estrena en México, portada

Almacenados, de Jack Zagha, una reflexión sobre la obsolescencia

Con una oda a la cotidianidad y una reflexión sobre la obsolescencia, se estrena en México Almacenados, de Jack Zagha.

Por Marcela Vargas

Hay más de 13 millones de personas mayores de 60 años en México. Es casi el 10% de la población y sus historias rara vez se cuentan en pantalla grande. Almacenados, de Jack Zagha, rompe con esta tendencia y trae al cine una reflexión sobre el retiro, la sensación de obsolescencia que viene con la tercera edad y el paso de la antorcha a las generaciones más jóvenes. Esta película, que giró en festivales de cine el año pasado, llega por fin a salas comerciales este 19 de mayo.

En Almacenados, Lino (José Carlos Ruiz) está a unos días de su jubilación como guardián de un almacén de mástiles de barco. Su última tarea es entrenar a su sustituto, el joven e imperfecto Nin (Hoze Meléndez), a quien parece despreciar desde su primer encuentro. El choque generacional saca chispas: Lino es metódico y riguroso, mientras que Nin vive en una actitud más relajada, renuente a pasar el resto de su vida encerrado en el mismo sitio. Ganadora como Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Morelia, esta película es la adaptación de una obra de teatro homónima, escrita por el español David Desola y adaptada por él mismo y el director Jack Zagha.

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Zagha decidió llevar esta obra de teatro al cine porque se identificó con los sentimientos que causa el contraste de ambos protagonistas –prácticamente los únicos presentes en el filme–. “Este pensamiento de qué has hecho tu con tu vida, con tu tiempo, en qué lo has desperdiciado, en qué te gustaría hacer, qué no hacer, cuáles son tus zonas de confort, cuáles son tus miedos para actuar, para no hacer cosas”, reflexiona el director en entrevista con Gatopardo.

La cinta anterior de Jack Zagha, En el último trago (2014), también retrata una historia de la tercera edad. Ambas tienen un sustento muy tangible en la realidad, con una sociedad que cada vez pone menos atención a sus ancianos y los relega, tanto en lo físico como en lo emocional, a valerse por sí mismos a una edad en la que difícilmente pueden sostenerse solos. “En el mundo laboral está pasando muchísimo esto, esta diferencia generacional, no sabes cuántos problemas tienen y no saben cómo hacer un puente entre estas dos generaciones”, explica el cineasta. “Nos está tocando vivir esto en México por la distribución demográfica, y creo que el mensaje es inspirador en esta historia. Es como un mensaje positivo sobre algo que en realidad es una tragedia”.

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Aunque Almacenados básicamente ocurre en una misma locación, una bodega amplia y vacía, no cae en la monotonía gracias a las excelentes actuaciones de sus protagonistas. El impecable José Carlos Ruiz –con centenar y medio de créditos actorales– da una interpretación sólida, como expresando una claustrofobia emocional que probablemente reflejó sus sentimientos durante la filmación. Por otro lado, el joven Hoze Meléndez (Los hámsters) muestra su potencial como uno de los rostros nuevos del cine mexicano, con un Nin natural, relajado y a veces meditabundo. Según cuenta el director, logró transmitir en pantalla lo que ellos mismos vivieron en el set. “Me di cuenta que contaba con un actor como José Carlos que tenía muchísima experiencia y trayectoria y que de pronto se sentía amenazado por este joven”, explica. “Tenía a Hoze, que es más fresco, que es más natural, que le salían las cosas a la primera, y José Carlos estaba acostumbrado a lo contrario, a una metodología más rigurosa. Sufrió al hacer esta película, porque estaba pasando por lo mismo que Lino en la historia”.

Almacenados, sin embargo, no es una historia triste con una reflexión brutal sobre la sociedad mexicana. Es, antes que cualquier otra cosa, una aproximación al contraste en el manejo de las emociones de dos hombres de generaciones distintas. Es un puente entre mundos que constantemente chocan y se juzgan y busca también abrir una puerta al diálogo entre ambos. Y es, quizá, la mejor actuación de José Carlos Ruiz en los últimos años.

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